Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Doctrina y Convenios 2025

Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Doctrina y Convenios 2025

Índice de temas

Ven, sígueme —
Para el hogar y la Iglesia

Doctrina y Convenios 2025

Vivir, aprender y enseñar el Evangelio de Jesucristo

Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia: Doctrina y Convenios 2025

Ven, sígueme —
Para el hogar y la Iglesia

Doctrina y Convenios 2025

Vivir, aprender y enseñar el Evangelio de Jesucristo

Publicado por
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días
Salt Lake City, Utah, EE. UU.

Nuestra meta es la conversión

un hombre enseñando a una niña a alimentar a un cordero

El objetivo de toda enseñanza y todo aprendizaje en el Evangelio es profundizar la conversión y llegar a ser más como Jesucristo. Por esta razón, cuando estudiamos el Evangelio, no estamos buscando simplemente nueva información, sino que queremos llegar a ser una “nueva criatura” (2 Corintios 5:17). Eso significa confiar en el Padre Celestial y en Jesucristo y depender de Ellos para cambiar nuestro corazón, nuestra visión, nuestras acciones y nuestra naturaleza misma.

Sin embargo, el tipo de aprendizaje del Evangelio que fortalece nuestra fe y conduce al milagro de la conversión no ocurre en forma inmediata, sino que se extiende más allá del salón de clases hasta el corazón y el hogar de las personas. Exige esfuerzos diarios y constantes por entender y vivir el Evangelio. La verdadera conversión requiere la influencia del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo nos guía a la verdad y da testimonio de ella (véase Juan 16:13). Nos ilumina la mente, nos vivifica el entendimiento y nos toca el corazón mediante la revelación de Dios, que es la fuente de toda verdad. El Espíritu Santo nos purifica el corazón. Inspira en nosotros el deseo de vivir conforme a la verdad y nos susurra la manera de hacerlo. Ciertamente, “el Espíritu Santo […] [n]os enseñará todas las cosas” (Juan 14:26).

Por estas razones, en nuestro esfuerzo por vivir, aprender y enseñar el Evangelio, debemos ante todo procurar la compañía del Espíritu. Ese objetivo debe regir nuestras decisiones y guiar nuestros pensamientos y acciones. Debemos procurar todo lo que invite a tener la influencia del Espíritu y rechazar cualquier cosa que aleje dicha influencia, pues sabemos que si somos dignos de la presencia del Espíritu Santo, también podemos ser dignos de vivir en la presencia del Padre Celestial y de Su Hijo Jesucristo.

Cómo utilizar Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia

una pareja estudiando junta

¿Para quién es este material?

Este material es para cualquiera que desee estudiar Doctrina y Convenios, ya sea en forma individual, en familia o en las clases de la Iglesia. Si no has estudiado las Escrituras con regularidad anteriormente, este material te ayudará a comenzar. Si ya tienes el buen hábito de estudiar las Escrituras, este material te ayudará a tener experiencias más significativas.

Personas y familias en el hogar

El lugar ideal para aprender el Evangelio es el hogar. Tus maestros de la Iglesia pueden apoyarte, y otros miembros del barrio pueden alentarte, pero para sobrevivir espiritualmente, cada uno de nosotros necesita ser nutrido a diario por “la buena palabra de Dios” (Moroni 6:4; véase también Russell M. Nelson, “Observaciones iniciales”, Liahona, noviembre de 2018, págs. 6–8).

Utiliza este material de cualquier manera que te resulte útil. Las reseñas señalan algunas verdades eternas que se encuentran en Doctrina y Convenios y proponen ideas y actividades para ayudarte a estudiar las Escrituras de forma individual, con familiares o con amigos. Al estudiar, sigue la guía del Espíritu para hallar las verdades eternas que sean significativas para ti. Presta atención a los mensajes que Dios tenga para ti y sigue las impresiones que recibas.

Maestros y alumnos en la Iglesia

Si enseñas una clase de la Primaria, una clase de la Escuela Dominical para jóvenes o adultos, a un cuórum del Sacerdocio Aarónico o a una clase de las Mujeres Jóvenes, te sugerimos que utilices las reseñas de este material al prepararte para enseñar. Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia es el curso de estudio de las clases del domingo. Las ideas para el aprendizaje de este material tienen como objetivo aprender en el hogar y en la Iglesia. Al prepararte para enseñar, comienza por tener tus propias experiencias con las Escrituras. Tu preparación más importante tendrá lugar al escudriñar las Escrituras y al procurar inspiración personal del Espíritu Santo. También podrías estudiar pensando en las necesidades de las personas a las que enseñas. Busca verdades eternas. Ven, sígueme puede ayudarte a identificar algunas de esas verdades y a aprender a poner en práctica las Escrituras en tu vida.

Ten en cuenta que, en su máxima expresión, el aprendizaje del Evangelio se centra en el hogar y cuenta con el apoyo de la Iglesia. En otras palabras, tu mayor responsabilidad es apoyar a quienes enseñas en sus esfuerzos por aprender y vivir el Evangelio en el hogar. No te preocupes por tener un contenido único que ofrecerles en clase; en cambio, concédeles oportunidades de compartir sus experiencias, pensamientos y preguntas sobre los pasajes de las Escrituras que leyeron en el hogar. Invítalos a hablar de las verdades eternas que hayan encontrado. Eso es más importante que abarcar cierta cantidad de material.

Clases de la Escuela Dominical para jóvenes y adultos

Una de las principales razones por las que nos reunimos en las clases de la Escuela Dominical es para apoyarnos y alentarnos el uno al otro a medida que nos esforzamos por conocer y seguir a Jesucristo. Una manera sencilla de hacerlo es hacer una pregunta como “¿Qué les ha enseñado el Espíritu Santo esta semana al estudiar las Escrituras con Ven, sígueme?”. Las respuestas a esta pregunta podrían dar pie a conversaciones significativas que edifiquen la fe en Jesucristo y Su Evangelio.

Luego, podrías comenzar un análisis basado en las sugerencias para el estudio de Ven, sígueme. Por ejemplo, cierta idea para el estudio podría proponer escudriñar Doctrina y Convenios 19:15–20 y buscar cómo el Salvador describió Su sufrimiento. Podrías pedir a los miembros de la clase que compartan cómo se sintieron al leer Su descripción y cómo eso influye en la forma en que piensan acerca de Él. También podrían dedicar tiempo a estudiar esos versículos como clase.

Cuórums del Sacerdocio Aarónico y clases de las Mujeres Jóvenes

Cuando los cuórums del Sacerdocio Aarónico y las clases de las Mujeres Jóvenes se reúnen los domingos, tienen un propósito un tanto diferente al de las clases de la Escuela Dominical. Además de ayudarse mutuamente a aprender el Evangelio de Jesucristo, estos grupos también se reúnen para deliberar en consejo sobre cómo llevar a cabo la obra de salvación y exaltación (véase Manual General: Servir en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días1.2), según lo indique la presidencia de su clase o cuórum.

Por esa razón, al comienzo de cada reunión de cuórum o clase, un miembro de la presidencia de cuórum o clase dirige un análisis sobre sus esfuerzos; por ejemplo, podrían deliberar en consejo sobre sus esfuerzos por vivir el Evangelio, ministrar a los necesitados, compartir el Evangelio, o participar en la obra del templo y de historia familiar.

Luego de ese tiempo de deliberación en consejo, un maestro dirige a la clase o al cuórum para aprender juntos el Evangelio. Se puede asignar la enseñanza a líderes adultos o a miembros de la clase o del cuórum. En consulta con los líderes adultos, la presidencia de clase o de cuórum hace esas asignaciones.

Las personas que reciban la asignación de enseñar deben prepararse utilizando las sugerencias para el aprendizaje que aparecen en la reseña semanal de Ven, sígueme. En cada reseña, este ícono indica las actividades que son especialmente relevantes para los jóvenes y que están alineadas con lo que están aprendiendo en Seminario. Sin embargo, cualquiera de las sugerencias de la reseña puede utilizarse como actividad de aprendizaje para los jóvenes.

Para ver un ejemplo de agenda para las reuniones de cuórum o clase, consulta el apéndice D.

La Primaria

Tu preparación para enseñar en la Primaria comienza al estudiar las Escrituras de forma personal y con tu familia. Al hacerlo, presta atención a las impresiones espirituales y a la inspiración del Espíritu Santo con respecto a los niños de tu clase de la Primaria. Mantén un espíritu de oración. El Espíritu podrá inspirarte con ideas para que los ayudes a aprender el Evangelio de Jesucristo.

En tu preparación para enseñar, podrías recibir inspiración adicional al explorar las ideas para la enseñanza de este recurso. Cada reseña de Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia tiene una sección titulada “Ideas para enseñar a los niños”. Considera esas ideas como sugerencias para despertar la inspiración. Tú conoces a los niños de tu clase de la Primaria, y los conocerás todavía más al relacionarte con ellos en la clase. Dios también los conoce, y Él te inspirará con las mejores maneras de enseñarles y bendecirlos.

Es posible que los niños de tu clase ya hayan realizado algunas de las actividades de Ven, sígueme con sus familias, pero está bien. La repetición es algo bueno. Podrías invitar a los niños a que comenten sobre lo que hayan aprendido en el hogar. También deberías planificar maneras de que los niños participen, aunque no estén aprendiendo en casa. Los niños aprenden las verdades del Evangelio con más eficacia cuando esas verdades se enseñan repetidamente mediante diferentes actividades. Si observas que una actividad de aprendizaje es eficaz para los niños, considera repetirla, en especial si enseñas a niños más pequeños.

En los meses que tienen cinco domingos, se alienta a los maestros de la Primaria a reemplazar la reseña programada de Ven, sígueme del quinto domingo por una o más de las actividades de aprendizaje del “Apéndice B: Para la Primaria: Cómo preparar a los niños para toda una vida en la senda de los convenios de Dios”.

Ideas para mejorar el aprendizaje en el hogar y en la Iglesia

una familia estudiando junta

Al estudiar el Evangelio del Salvador en el hogar y en la Iglesia, considera las siguientes preguntas:

Se ofrecen a continuación algunas maneras sencillas de mejorar el estudio de la palabra de Dios.

Orar para recibir inspiración

Las Escrituras son la palabra de Dios, así que pídele ayuda a Él para entenderlas.

Buscar verdades acerca de Jesucristo

Todas las cosas testifican de Cristo (véanse 2 Nefi 11:4; Moisés 6:63), así que considera anotar o marcar versículos que testifiquen del Salvador, profundicen tu amor por Él y enseñen cómo seguirle. Algunas veces, las verdades acerca del Salvador y Su Evangelio se declaran de modo directo; otras veces, están implícitas en algún ejemplo o relato. Pregúntate: “¿Qué verdades eternas se enseñan en estos versículos? ¿Qué me enseñan estas verdades acerca del Salvador?

Escuchar al Espíritu

Presta atención a tus pensamientos y sentimientos, aun cuando no se relacionen con lo que estás leyendo. Esas impresiones pueden ser lo que el Padre Celestial quiere que aprendas.

Escribir tus impresiones

Hay varias maneras de anotar las impresiones que recibes mientras estudias. Por ejemplo, tal vez descubras que ciertas palabras y frases de las Escrituras te conmueven; podrías marcarlas y escribir tus pensamientos como una nota en tu ejemplar de las Escrituras. También podrías llevar un diario personal de tus reflexiones y sentimientos, y de las impresiones que recibas.

una joven estudiando

Compartir con los demás lo que estás aprendiendo

Analizar las ideas que hayas tenido durante tu estudio personal es una buena manera de enseñar a otras personas y fortalece tu comprensión de lo que has leído. Comparte lo que estás aprendiendo con familiares y amigos (en persona o de forma digital) e invítalos a hacer lo mismo.

Relacionar las Escrituras con tu vida

Piensa en cómo los relatos y las enseñanzas que estás leyendo se aplican a tu vida. Por ejemplo, podrías preguntarte: “¿Qué experiencias he tenido que sean similares a lo que estoy leyendo?”.

Hacer preguntas mientras estudias

Al estudiar las Escrituras, puede que te surjan preguntas. Esas preguntas podrían relacionarse con lo que estás leyendo o con tu vida en general. Medita en esas preguntas y busca respuestas a medida que continúas estudiando las Escrituras.

un joven estudiando

Utilizar las ayudas para el estudio de las Escrituras

Para obtener conocimiento adicional sobre los versículos que lees, consulta las notas al pie de las páginas, la Guía para el Estudio de las Escrituras y otras ayudas para el estudio.

Considerar el contexto de las Escrituras

Puedes descubrir conocimientos significativos acerca de un pasaje de las Escrituras al considerar su contexto, que incluye las circunstancias o el entorno de donde procede. Por ejemplo, conocer los antecedentes y las creencias de las personas a las que Dios habló te ayudará a entender mejor la intención de Sus palabras. Puedes obtener más información sobre ellos en Santos, Revelaciones en contexto, los títulos de las secciones de Doctrina y Convenios, y otros recursos.

Estudiar las palabras de los profetas y apóstoles de los últimos días

Lee lo que los profetas y apóstoles de los últimos días han enseñado sobre los principios que encuentras en las Escrituras.

una madre y su hijo estudiando juntos

Vivir de acuerdo con lo que aprendas

El estudio de las Escrituras no debe solamente inspirarnos, sino también conducirnos a cambiar la manera en que vivimos. A medida que lees, escucha lo que el Espíritu te inspira a hacer y luego actúa en consecuencia.

Utilizar música

A lo largo de Ven, sígueme, encontrarás sugerencias de himnos y canciones para los niños. Utiliza música sagrada para invitar al Espíritu y profundizar tu fe y testimonio de las verdades del Evangelio.

una familia cantando junta

Memorizar pasajes de las Escrituras

Escoge un pasaje de las Escrituras que sea significativo para ti, tu familia o la clase, y memorízalo; para ello, repítelo diariamente o utiliza juegos de memorización.

Enseñar lecciones prácticas

Busca objetos que se relacionen con los capítulos y versículos que estás leyendo. Considera la forma en que cada objeto se relaciona con las enseñanzas de las Escrituras.

Dibujar, buscar o tomar una foto

Lee algunos versículos y luego dibuja algo que se relacione con lo que leíste, o busca una ilustración en el Libro de obras de arte del Evangelio o en cualquier otro lugar de la Biblioteca del Evangelio. También podrías tomar una foto que ilustre lo que aprendiste.

Dramatizar un relato

Después de leer un relato, invita a familiares o miembros de la clase a que hagan una dramatización de este. Luego, hablen sobre la forma en que el relato se relaciona con las cosas que están viviendo.

Ser flexible en el hogar

Si hay familiares que no están dispuestos a participar en el estudio de las Escrituras, busca otras maneras de establecer una conexión con ellos. Por ejemplo, podrías compartir una verdad eterna de forma natural en tus conversaciones, o un pasaje de las Escrituras que te parezca significativo, de una manera que no tenga un tono de sermón ni suene autoritario. El estudio de las Escrituras no tiene que ser igual en cada familia. Algunos hijos quizá respondan mejor a estudiar las Escrituras solo con uno de sus padres. Ora y sigue la inspiración del Espíritu.

Reuniones de consejo de maestros para padres. Si deseas obtener ayuda adicional en tus esfuerzos por enseñar a tus hijos, averigua si tu barrio realiza reuniones de consejo de maestros para padres (véase Manual General, 17.5). Estas reuniones son una oportunidad para que los padres deliberen y aprendan juntos sobre cómo mejorar su enseñanza. Pueden analizar los principios de Enseñar a la manera del Salvador, las ideas de estas páginas para mejorar el estudio de las Escrituras en familia, así como las sugerencias de aprendizaje y enseñanza que se encuentran en Ven, sígueme.

30 diciembre – 5 enero: “La Restauración prometida avanza”

La Restauración de la plenitud del Evangelio de Jesucristo

un amanecer

¿Cómo conmemoras el bicentenario de un acontecimiento que cambió el mundo? Esa es la pregunta que la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles se plantearon al acercarse abril de 2020, cuando se cumplían 200 años desde la Primera Visión de José Smith. “Nos preguntamos si se debería erigir un monumento”, recordó el presidente Russell M. Nelson. “Sin embargo, al considerar el impacto histórico e internacional de la Primera Visión, sentimos la impresión de crear un monumento que no fuera de granito ni de piedra, sino de palabras […], no para ser esculpidas en ‘tablas de piedra’ sino más bien para ser grabadas en ‘tablas de carne’ del corazón [2 Corintios 3:3]” (“Escúchalo”, Liahona, mayo de 2020, pág. 90).

El monumento de palabras que crearon se titula “La Restauración de la plenitud del evangelio de Jesucristo: Una proclamación para el mundo en el bicentenario”. Es un monumento no solo a la Primera Visión, sino también a todo lo que Jesucristo ha hecho —y sigue haciendo— desde entonces. La restauración de Su Evangelio comenzó cuando una persona acudió a Dios y lo escuchó. Esta continúa de la misma manera: un corazón, una experiencia sagrada a la vez, incluida la tuya.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

“Dios ama a Sus hijos en toda nación del mundo”.

En tu opinión, ¿por qué una proclamación sobre la Restauración comenzaría con una declaración sobre el amor de Dios? Al estudiar la proclamación, busca expresiones del amor de Dios por “Sus hijos en toda nación del mundo”. ¿Cómo te ha ayudado la restauración del Evangelio a sentir Su amor?

Véase también Gerrit W. Gong, “Todas las naciones, tribus y lenguas”, Liahona, noviembre de 2020, págs. 38–41.

La Restauración comenzó con la respuesta a una pregunta.

Se podría decir que el Salvador inició la restauración de Su Evangelio respondiendo una pregunta. ¿Qué mensaje crees que tiene la proclamación de la Restauración para una persona que tiene preguntas sobre Dios, el Evangelio o “la salvación de su alma”? También podrías estudiar José Smith—Historia 1:5–20 para ver lo que puedes aprender de José Smith acerca de cómo encontrar respuestas a las preguntas del Evangelio.

Véase también Temas y preguntas, “Buscar respuestas”, Biblioteca del Evangelio.

pintura de José Smith mirando hacia arriba en una arboleda

Jesucristo ha restaurado Su Iglesia.

¿Qué sabes acerca de la “Iglesia de Cristo del Nuevo Testamento”, que el Salvador restauró por medio de José Smith? Considera estudiar estos pasajes de las Escrituras y hacer una lista de algunas características de Su Iglesia:

A continuación, podrías relacionar los pasajes de las Escrituras anteriores con los siguientes, en los que se describe cómo Jesucristo restauró esas características de Su Iglesia a través de José Smith:

¿Por qué estás agradecido por la restauración del Evangelio de Jesucristo?

El élder Jeffrey R. Holland y su esposa trataron una vez de imaginar cómo se habrían sentido viviendo antes de que la Iglesia fuera restaurada. “¿Qué desearíamos tener?”, se preguntaron. Lee sobre sus experiencias en “Un fulgor perfecto de esperanza” (Liahona, mayo de 2020, págs. 81–82). ¿Cómo ha ayudado la Restauración a cumplir tus esperanzas espirituales?

Véase también Temas y preguntas, “Apostasía”, Biblioteca del Evangelio.

“La restauración prometida avanza”.

¿Te has considerado alguna vez parte de la restauración del Evangelio? Considera estas palabras del presidente Dieter F. Uchtdorf: “A veces consideramos la restauración del Evangelio como algo que está completo, que ya dejamos atrás […]: En realidad, la Restauración es un proceso en pleno desarrollo; la estamos viviendo ahora mismo” (“¿Están durmiendo durante la Restauración?”, Liahona, mayo de 2014, pág. 59).

Mientras te preparas para estudiar cómo se restauró el Evangelio en el siglo XIX, podrías comenzar por reflexionar sobre cómo se restauró en tu vida. Lee la proclamación de la Restauración con preguntas como estas en mente: ¿Cómo he llegado a saber que esto es verdad? ¿Cómo participo en la Restauración hoy en día?

“Los cielos están abiertos”.

¿Qué significa para ti la frase “los cielos están abiertos”? ¿Qué evidencia ves —en la proclamación de la Restauración, en la Iglesia actual, en las Escrituras y en tu vida— de que los cielos realmente están abiertos?

También puedes incluir “Ya rompe el alba” (Himnos, nro. 1) como parte de tu estudio. ¿Qué encuentras en este himno que te ayude a entender la frase “los cielos están abiertos”?

Véase también Quentin L. Cook, “La bendición de la revelación continua a los profetas y de la revelación personal para guiar nuestra vida”, Liahona, mayo de 2020, págs. 96–100.

Aprender juntos. El presidente Nelson nos invitó a “est[udiar] [la proclamación de la Restauración] en privado y con [nuestros] familiares y amigos” (“Escúchalo”, pág. 92). Considera cómo podrías incluir a otras personas en tu estudio.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

Ideas para enseñar a los niños

“Solemnemente proclamamos”.

  • A medida que lees partes de la proclamación de la Restauración con tus hijos (o ves el video del Presidente Nelson leyéndola), ayúdalos a encontrar oraciones que comiencen con frases como “proclamamos”, “declaramos” o “testificamos”. ¿Qué verdades declaran nuestros profetas y apóstoles? Quizás tú y tus hijos puedan compartir sus propios testimonios de algunas de esas mismas verdades.

“José Smith […] tenía preguntas”.

  • Podría resultar interesante para tus hijos que exploraran algunas de las preguntas que tuvo José Smith y que condujeron a la restauración del Evangelio del Salvador. Ayúdalos a encontrar algunos ejemplos en José Smith—Historia 1:10, 29, 68. ¿Cómo somos bendecidos hoy gracias a que Dios respondió las preguntas de José Smith?

  • También podrías dar a tus hijos la oportunidad de hablar sobre las preguntas que tengan. ¿Qué aprendemos de José Smith acerca de cómo encontrar respuestas? (Véase José Smith—Historia 1:8–17; véanse también las estrofas 3 y 4 de “Este es mi hijo amado”, Liahona, diciembre de 1997, Sección para los niños, pág. 4.).

“Vinieron mensajeros celestiales para instruir a José”.

  • ¿Quiénes fueron los “mensajeros celestiales [que vinieron] para instruir a José”? Quizás tus hijos disfruten buscando ilustraciones de ellos en el Libro de obras de arte del Evangelio (véanse los nros. 91, 93, 94, 95). ¿Cómo ayudó cada uno de estos mensajeros a “restablecer la Iglesia de Jesucristo”? Los pasajes de las Escrituras sugeridos en la hoja de actividades de esta semana pueden ayudar a tus hijos a responder esta pregunta.

Jesucristo ha restaurado Su Iglesia.

  • ¿Cómo podrías ayudar a tus hijos a comprender lo que significa que la Iglesia del Salvador sea restaurada? Tal vez podrían construir una torre simple con bloques o vasos y “restaurarla” o reconstruirla. Si tus hijos alguna vez tuvieron que reemplazar algo porque se perdió o dañó, también podrían comparar esa experiencia con la del Salvador restaurando Su Iglesia. Ayúdalos a encontrar cosas específicas que el Salvador restauró y que se mencionan en la proclamación de la Restauración.

un padre y sus hijos jugando con bloques

“Los cielos están abiertos”.

  • Para ilustrar lo que significa la frase “los cielos están abiertos”, tal vez podrías compartir un mensaje con tus hijos: primero desde detrás de una puerta cerrada y, luego, a través de una puerta abierta. Permite que se turnen para compartir un mensaje también. ¿Qué mensajes tiene Jesucristo para nosotros? ¿Qué experiencias nos han ayudado a saber que los cielos están abiertos para nosotros?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

“La Restauración de la plenitud del Evangelio de Jesucristo”
hoja de actividades para niños

6 – 12 enero: “Escuchad, oh pueblo”

Doctrina y Convenios 1

una familia leyendo las Escrituras

En noviembre de 1831, la Iglesia de Jesucristo solo tenía un año y medio desde que había sido restaurada. Aun cuando estaba creciendo, seguía siendo un grupo poco conocido de creyentes que vivían en pueblos relativamente pequeños, guiados por un profeta de veintitantos años. Pero Dios consideraba a esos creyentes Sus siervos y Sus mensajeros, y deseaba que las revelaciones que Él les había dado se publicaran al mundo.

La sección 1 de Doctrina y Convenios es el prefacio, o la introducción, del Señor a esas revelaciones. Demuestra claramente que, aunque la cantidad de miembros de la Iglesia era pequeña, no había nada pequeño en el mensaje que Dios quería que Sus santos compartieran. Es una “voz de amonestación” a todos “los habitantes de la tierra”, que les enseña a arrepentirse y a establecer el “convenio sempiterno” de Dios (versículos 4, 8, 22). Los siervos que llevan este mensaje son “los débiles y sencillos”. Pero justamente son siervos humildes los que Dios llama —entonces y ahora— para sacar a Su Iglesia “de la obscuridad y de las tinieblas” (versículos 23, 30).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 1

“Escuchad, oh pueblo”.

El prefacio es la introducción de un libro; presenta los temas y los propósitos del libro y ayuda a los lectores a prepararse para la lectura. A medida que lees la sección 1 —el “prefacio” del Señor para Doctrina y Convenios (versículo 6)— busca los temas y los propósitos que el Señor dio para Sus revelaciones. ¿Qué aprendes que te ayudará en tu estudio de Doctrina y Convenios este año? Por ejemplo, podrías meditar en lo que significa “o[ír] la voz del Señor” en estas revelaciones (versículo 14) o lo que significa “escudriña[r] estos mandamientos” (versículo 37).

Véase también la Introducción de Doctrina y Convenios.

Doctrina y Convenios 1:4–6, 23–24, 37–39

El Señor habla a través de Sus siervos, incluidos los profetas de los últimos días.

La sección 1 comienza y termina con la declaración del Señor de que Él habla por medio de Sus siervos escogidos (véanse los versículos 4–6, 23–24, 38). Escribe lo que aprendas de esta revelación acerca de lo siguiente:

  • El Señor y Su voz.

  • Por qué se necesitan profetas en nuestros días.

¿Qué te sientes inspirado a hacer como resultado de lo que encontraste?

¿En qué ocasiones has escuchado la voz del Señor por medio de la voz de Sus siervos? (Véase el versículo 38).

También podrías imaginarte que un amigo que no conoce acerca de profetas vivientes está leyendo la sección 1 contigo. ¿Qué preguntas podría tener tu amigo? ¿Qué versículos te gustaría analizar con tu amigo para ayudarlo a entender cómo te sientes acerca de tener profetas en nuestros días?

Quizás te interese saber que cuando un consejo de élderes se reunió en 1831 para hablar sobre la publicación de las revelaciones de José Smith, algunas personas se opusieron a la idea. Ellos sentían vergüenza por la debilidad de José al escribir y les preocupaba que la publicación de las revelaciones causara más problemas a los santos (véase Santos, tomo I, págs. 143–146). Si hubieras sido miembro de ese consejo, ¿cómo habrías abordado estas inquietudes? ¿Qué reflexiones encontraste en la sección 1 que podrían haberte ayudado? (véanse, por ejemplo, los versículos 6, 24, 38).

Considera incluir en tu estudio y adoración un himno como “Dios manda a profetas” (Himnos, nro. 11). Busca frases en el himno que enseñen los mismos principios que se enseñan en la sección 1.

Véase también Temas y preguntas, “Profetas”, Biblioteca del Evangelio.

miembros de la Iglesia sosteniendo a líderes durante la conferencia general

Doctrina y Convenios 1:12–30, 34–36

La Restauración me ayuda a hacer frente a los desafíos de los últimos días.

En la sección 1 de Doctrina y Convenios, el Señor explica por qué restauró Su Evangelio. Fíjate cuántas razones puedes enumerar mientras lees los versículos 12–23. Según tu experiencia, ¿cómo se están cumpliendo los propósitos del Señor para la Restauración?

El Señor sabía que en nuestros días habría desafíos difíciles (véase el versículo 17). ¿Qué encuentras en los versículos 17–30, 34–36 que te ayude a sentir paz y confianza a pesar de esos desafíos?

Véase también Russell M. Nelson, “Acoger el futuro con fe”, Liahona, noviembre de 2020, págs. 73–76.

Doctrina y Convenios 1:19–28

El Señor hace uso de “los débiles y sencillos” para efectuar Su obra.

Mientras lees Doctrina y Convenios 1:19–28, podrías reflexionar sobre lo que significa ser un siervo del Señor. ¿Qué características desea el Señor que tengan Sus siervos? ¿Qué logra el Señor a través de Sus siervos? ¿De qué forma se están cumpliendo las profecías de esos versículos en todo el mundo y en tu vida?

Buscar a Jesucristo. Uno de los propósitos de las Escrituras es testificar del Salvador y Su Evangelio. A medida que lees Doctrina y Convenios 1, considera marcar o anotar los versículos que te enseñen algo sobre Jesucristo.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 1:4, 37–39

Por medio de Sus profetas, el Señor me advierte de los peligros espirituales.

  • Para iniciar un análisis en cuanto a las advertencias del Señor, podrías hablar de las advertencias que recibimos de otras personas sobre peligros que no podemos ver. Algunos ejemplos pueden incluir un piso resbaladizo, una tormenta inminente o un automóvil que se aproxima. Tal vez tú y tus hijos podrían buscar ejemplos de señales de advertencia y compararlas con las que nos da el Señor. Según Doctrina y Convenios 1:4, 37–39, ¿cómo nos advierte o amonesta el Señor? ¿De qué nos ha advertido o amonestado recientemente? Quizás podrías ver o leer partes de mensajes de la conferencia general reciente y buscar ejemplos de la “voz de amonestación” de Dios.

  • Entonen juntos una canción que hable sobre los profetas, tal como la última estrofa de “Sigue al Profeta” (Canciones para los niños, pág. 59). Comparte tu testimonio de que el profeta habla la palabra de Dios.

Doctrina y Convenios 1:17

La Restauración me ayuda a hacer frente a los desafíos de los últimos días.

  • Para fomentar el análisis sobre Doctrina y Convenios 1:17, tú y tus hijos podrían imaginar que se están preparando para un viaje. ¿Qué empacarías? Si supieras con anticipación que va a llover o que se va a pinchar una rueda del automóvil o autobús, ¿cómo influiría eso en la forma de preparar el viaje? Lean juntos el versículo 17 y hablen de lo que el Señor sabía que nos sucedería. ¿Cómo se preparó Él para ello? (De ser necesario, explica que las “calamidades” son desastres o cosas terribles). ¿Cómo nos ayudan los mandamientos de Dios a enfrentar los problemas de nuestra época?

Doctrina y Convenios 1:17, 29

El señor llamó a José Smith a ser un profeta

  • Para aprender sobre la función de José Smith en la restauración del Evangelio del Salvador, tú y tus hijos podrían mirar una ilustración del Salvador y una de José Smith (véanse las ilustraciones de esta reseña) y hablar sobre lo que nos dio el Salvador a través de José Smith. Tus hijos podrían buscar ejemplos en Doctrina y Convenios 1:17, 29. Cuéntales a tus hijos cómo sabes que Dios “llam[ó] a [Su] siervo José Smith, hijo, y le habl[ó] desde los cielos y le di[o] mandamientos” (versículo 17).

retrato de José Smith, hijo

Doctrina y Convenios 1:30

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la “Iglesia verdadera y viviente” del Señor.

  • ¿Qué significa cuando se dice que la Iglesia es “verdadera y viviente”? Para que tus hijos reflexionen sobre esta pregunta, tal vez podrías mostrarles cosas vivientes y no vivientes, como una planta viva y una planta muerta. ¿Cómo podemos saber que algo está vivo? Luego, puedes leer Doctrina y Convenios 1:30 y hablar sobre lo que podría significar que la Iglesia sea “verdadera y viviente”.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

retrato de Jesucristo
hoja de actividades para niños

13 – 19 enero: “Vi una columna de luz”

José Smith—Historia 1:1–26

la Arboleda Sagrada

Se podría decir que Doctrina y Convenios es un libro que contiene respuestas a oraciones: muchas de las revelaciones sagradas de este libro se recibieron en respuesta a preguntas. La pregunta que inició todo —la que desencadenó el torrente de revelaciones de los últimos días— fue formulada por un jovencito de catorce años. Una “guerra de palabras y tumulto de opiniones” (José Smith—Historia 1:10) dejó a José confundido en cuanto a la religión y su relación con Dios. Quizás te sientas identificado con eso. En nuestros días encontramos muchas ideas contradictorias y voces convincentes. Cuando queremos catalogar esos mensajes y hallar la verdad, podemos hacer lo que hizo José. Podemos hacer preguntas, estudiar las Escrituras, meditar y finalmente preguntar a Dios. En respuesta a la oración de José, descendió una columna de luz del cielo. Dios el Padre y Jesucristo aparecieron y respondieron sus preguntas. El testimonio de José de esa milagrosa experiencia declara de manera audaz que cualquiera que “carece de sabiduría, puede pedirla a Dios y obtenerla” (José Smith—Historia 1:26). Todos podemos recibir, si no una visión celestial, por lo menos una visión más clara, iluminada por la luz celestial.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

José Smith—Historia 1:5–26

José Smith es el Profeta de la Restauración.

El propósito de la historia de José Smith fue presentarnos “los hechos tal como han sucedido”, debido a que la verdad en cuanto a José a menudo se ha distorsionado (José Smith—Historia 1:1). Al leer José Smith—Historia 1:1–26, ¿qué fortalece tu testimonio del llamamiento divino de él?

Véase también Santos, tomo I, págs. 3–19.

José Smith—Historia 1:5–25

¿Cómo puedo recibir respuestas a mis oraciones?

¿Alguna vez has tenido “falta de sabiduría” o has sentido confusión en cuanto a una decisión que debías tomar? (José Smith—Historia 1:13). La experiencia que tuvo José Smith en 1820 puede ser un buen modelo para tu propia revelación personal. Por ejemplo, al escudriñar José Smith—Historia 1:5–25, busca experiencias con las que puedas sentirte identificado. ¿Qué aprendes sobre lo siguiente?:

Invitar a compartir. Escudriñar las Escrituras invita a recibir impresiones del Espíritu Santo. Compartir estas impresiones puede invitar al Espíritu Santo a dar testimonio a los demás, así como a la persona que las comparte.

¿Qué ideas adicionales puedes obtener del artículo del presidente Henry B. Eyring “La Primera Visión: Un modelo para la revelación personal”? (Liahona, febrero de 2020, págs. 12–17).

También podrías buscar otros ejemplos en las Escrituras de personas que se comunicaron con Dios. Las ilustraciones del Libro de obras de arte del Evangelio u otros libros de Ven, sígueme podrían darte ideas. Intenta responder las preguntas anteriores para cada ejemplo que encuentres. ¿Qué experiencias has tenido de recibir respuestas a la oración? ¿Qué puedes hacer para ayudar a los demás a tener buenas experiencias también?

Véanse también Russell M. Nelson, “Escúchalo”, Liahona, mayo de 2020, págs. 88–92; Temas y preguntas, “Revelación personal”, Biblioteca del Evangelio.

José Smith—Historia 1:15–20

José Smith vio a Dios el Padre y a Su Hijo Jesucristo.

José Smith confió en que Dios contestaría su oración, pero no anticipó la forma en que esa respuesta cambiaría su vida —y el mundo. Mientras lees acerca de la experiencia de José, medita en cuanto al modo en que los resultados de la Primera Visión han cambiado tu vida.

Por ejemplo, la Primera Visión reveló varias verdades sobre Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo, que eran diferentes de lo que creían muchas personas en la época de José. Al leer José Smith—Historia 1:15–20, considera escribir diferentes maneras de completar la siguiente declaración: “Gracias a que hubo la Primera Visión, sé que…”.

¿Qué sientes al reflexionar sobre la experiencia de José y todo lo que se derivó de ella?

Véanse también “Pide a Dios: La Primera Visión de José Smith”, video, Biblioteca del Evangelio; “La oración del Profeta”, Himnos, nro. 14.

José Smith en la Arboleda Sagrada

José Smith—Historia 1:15–20

¿Por qué hay varios relatos de la Primera Visión?

Durante su vida, José Smith dejó constancia de su experiencia en la Arboleda Sagrada por lo menos en cuatro ocasiones, a menudo valiéndose de un escribiente. Además, se escribieron varios relatos por parte de personas que escucharon a José hablar sobre su visión. Aun cuando esos relatos difieren en algunos detalles, según el autor, el público y el entorno, por lo demás son congruentes; y cada relato agrega detalles que ayudan a entender mejor la experiencia de José Smith, tal como cada uno de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento nos ayudan a entender mejor el ministerio del Salvador.

Véase también Temas y preguntas, “Relatos de la Primera Visión”, Biblioteca del Evangelio.

José Smith—Historia 1:21–26

Puedo ser fiel a lo que sé, aun cuando los demás me rechacen.

Después de su extraordinaria Primera Visión, José Smith naturalmente quiso compartir su experiencia con otras personas. La oposición que enfrentó lo sorprendió. Al leer su relato, ¿qué te inspira a permanecer fiel a tu testimonio? ¿Qué otros ejemplos —de las Escrituras, de un antepasado o de personas que conoces— te brindan el valor para permanecer fiel a las experiencias espirituales que has tenido?

Véase también Gary E. Stevenson, “Cómo nutrir y compartir su testimonio”, Liahona, noviembre de 2022, págs. 111–114.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

José Smith—Historia 1:3–14

José Smith fue preparado para ser un profeta de Dios.

  • Conocer aspectos de la infancia de José Smith podría ayudar a tus hijos a identificarse con él a medida que aprenden de sus experiencias. Tal vez podrían sostener una ilustración de José Smith y mencionar lo que saben sobre él. Si es necesario, podrías agregar algunos datos sobre él de José Smith—Historia 1:3–14 (véase también “Capítulo 1: José Smith y su familia”, en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 6–8, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). ¿Qué experimentó José que lo ayudó a prepararse para convertirse en profeta? ¿Para qué podría estar preparándonos Dios?

pintura de José Smith y la Primera Visión

José Smith—Historia 1:10–13

Dios puede responder mis preguntas por medio de las Escrituras.

  • Considera mostrar a tus hijos una variedad de libros, entre ellos las Escrituras. Ayúdalos a pensar en preguntas que estos libros puedan responder. Luego, podrían leer juntos José Smith—Historia 1:10–11 para averiguar las preguntas que José Smith tenía y las respuestas que encontró en las Escrituras.

  • Tus hijos podrían encontrar palabras en el versículo 12 que describan cómo la lectura de Santiago 1:5 influyó en José Smith. Luego, pueden relatar experiencias en las que un pasaje de las Escrituras haya tenido una poderosa influencia en ustedes. También podrían cantar juntos una canción que hable de leer las Escrituras, tal como “Escudriñar, meditar y orar” (Canciones para los niños, pág. 66). ¿Qué enseña la canción sobre el porqué de leer las Escrituras?

José Smith—Historia 1:10–17

El Padre Celestial escucha y contesta mis oraciones.

  • Para iniciar una conversación sobre cómo nos comunicamos con el Padre Celestial, tal vez tú y tus hijos podrían hacerse preguntas utilizando varios métodos de comunicación, como un mensaje de texto, una llamada telefónica o una nota escrita a mano. ¿Cómo hacemos preguntas al Padre Celestial? ¿Cómo le demostramos que lo amamos y honramos en nuestras oraciones? Lean juntos José Smith—Historia 1:16–19 y analicen cómo el Padre Celestial contestó la oración de José Smith. A continuación, tú y tus hijos podrían relatar experiencias en las que hayan pedido ayuda a Dios y hayan recibido una respuesta.

José Smith—Historia 1:17–19

José Smith vio al Padre Celestial y a Su Hijo Jesucristo.

  • Los niños pequeños podrían disfrutar de estar de pie, con los brazos extendidos, y simular ser árboles en la Arboleda Sagrada mientras les hablas de la Primera Visión. Pide a los niños que se balanceen como si el viento los moviera mientras hablas de José orando. Luego, pídeles que se queden muy quietos y en silencio cuando les digas que el Padre Celestial y Jesús se aparecieron a José.

  • Los niños mayores podrían disfrutar de usar una o más de las ilustraciones de esta reseña para decirte lo que saben sobre la Primera Visión. Anímalos a leer José Smith—Historia 1:14–17 y a compartir sus pensamientos y sentimientos acerca de la experiencia de José (véase también “Capítulo 2: La primera visión de José Smith”, en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 9–12, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio).

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

pintura de la Primera Visión
hoja de actividades para niños

Voces de la Restauración

La familia de José Smith

Nuestra vida familiar influye grandemente en cada uno de nosotros, y José Smith no fue la excepción. Las convicciones y prácticas religiosas de sus padres plantaron semillas de fe que permitieron que la Restauración fuera posible. El diario de José registra este tributo: “Las palabras y el lenguaje son inadecuados para expresar la gratitud que debo a Dios por haberme dado padres tan honorables”.

Las siguientes citas de su madre, Lucy Mack Smith; de su hermano William Smith; y del Profeta mismo nos permiten vislumbrar la influencia religiosa en el hogar de los Smith.

retrato de la familia de Joseph Smith, padre

Lucy Mack Smith

“[Alrededor de 1802], caí enferma […]. Me dije a mí misma que no estaba preparada para morir porque no conocía los caminos de Cristo, y me parecía como si hubiera un abismo oscuro y solitario entre Cristo y yo, que no me atrevía a cruzar […].

“Acudí al Señor y le supliqué y rogué que me salvara la vida para que pudiera criar a mis hijos y consolar el corazón de mi esposo; así me mantuve acostada toda la noche […]. Hice convenio con Dios [de que] si me permitía vivir, me esforzaría por obtener esa religión que me permitiera servirle correctamente, ya fuera en la Biblia o donde se encontrara, aun si fuera necesario obtenerla del cielo mediante la oración y la fe. Finalmente una voz me habló y dijo: ‘Buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Sea consolado tu corazón. Crees en Dios; cree también en mí’ […].

“Desde ese momento en adelante cobré fuerzas continuamente. Mencioné muy poco en cuanto al asunto de la religión, aun cuando ocupaba mi mente completamente, y pensé que haría toda diligencia en cuanto pudiera buscar a alguna persona devota que conociera los caminos de Dios, que me instruyera en cuanto a las cosas del cielo”.

William Smith

“Mi madre, que era una mujer muy piadosa y preocupada por el bienestar de sus hijos, tanto aquí como en el más allá, hacía uso de todos los medios que el amor de una madre pudiera sugerir para tenernos ocupados en la búsqueda de la salvación de nuestra alma o, como se decía entonces, ‘en recibir religión’. Nos persuadió a asistir a las reuniones, y casi toda la familia se interesó en el asunto y en buscar la verdad”.

“Siempre hacíamos oraciones en familia desde que tengo memoria. Recuerdo bien que papá solía llevar sus anteojos en el bolsillo de su chaleco […], y cuando los varones veíamos que los buscaba con la mano, sabíamos que era la señal para prepararnos para la oración; y si no lo notábamos, mamá decía: ‘William’, o quien fuera que no estaba prestando atención, ‘prepárate para la oración’. Después de la oración, cantábamos una canción”.

un libro de Escrituras abierto

Joseph Smith, padre, y Lucy Smith enseñaron a su familia a estudiar las Escrituras.

José Smith

“Afirmo que [mi padre], que yo sepa, nunca cometió una mala acción en su vida, nada que pudiera tildarse de egoísta. Amo a mi padre y su recuerdo; la memoria de sus nobles actos pesa con fuerza en mi mente, y muchas de sus palabras paternales y bondadosas están escritas en mi corazón. Los pensamientos que atesoro de la historia de su vida son sagrados para mí y me han ocupado la mente y han quedado grabados en ella por mi propia observación desde el día en que nací […]. Mi madre también se halla entre las mejores y más nobles de las mujeres”.

20 – 26 enero: “El corazón de los hijos se volverá hacia sus padres”

Doctrina y Convenios 2; José Smith—Historia 1:27–65

José Smith recibiendo una visión del ángel Moroni

Habían transcurrido tres años desde que Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo se aparecieron a José Smith en la arboleda, y José no había recibido ninguna revelación adicional desde entonces. Comenzó a preguntarse si el Señor estaba enojado con él. Como todos nosotros, había cometido errores, y se sentía condenado por ellos; sin embargo, Dios todavía tenía una obra que él debía llevar a cabo. La obra que José fue llamado a realizar está relacionada con lo que Dios nos pide a nosotros. José sacaría a luz el Libro de Mormón; a nosotros se nos invita a compartir su mensaje. José recibiría llaves del sacerdocio para hacer volver el corazón de los hijos hacia sus padres; ahora nosotros podemos recibir ordenanzas en favor de nuestros antepasados en los templos. A José se le comunicaron profecías que pronto se cumplirían; nosotros somos llamados a ayudar a cumplir esas profecías. Conforme participamos en la obra de Dios, podemos esperar afrontar oposición e incluso persecución, tal como el Profeta lo hizo; pero también podemos tener fe en que el Señor nos convertirá en instrumentos en Sus manos, tal como lo hizo con José.

Véase también Santos, tomo I, págs. 20–53.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

José Smith—Historia 1:27–33

Dios tiene una obra para que yo lleve a cabo.

Una cosa es creer que Dios tenía una obra para que José Smith llevara a cabo: podemos mirar hacia atrás en su vida y ver claramente lo que logró. ¿Pero alguna vez has considerado que Dios tiene una obra para ti también? Mientras lees José Smith—Historia 1:27–33, piensa en cuál podría ser esa obra. ¿Cómo contribuye a la restauración continua del Evangelio del Salvador?

El élder Gary E. Stevenson enseñó: “Conforme venimos a Cristo y ayudamos a los demás a hacer lo mismo, participamos en la obra de salvación y exaltación de Dios, que se centra en responsabilidades divinamente asignadas […]. Estas responsabilidades son sencillas, inspiradoras, motivadoras y factibles. Son estas:

  • Vivir el Evangelio de Jesucristo

  • Cuidar de los necesitados

  • Invitar a todos a recibir el Evangelio

  • Unir a las familias por la eternidad” (“Simplemente hermoso, hermosamente simple”, Liahona, noviembre de 2021, pág. 47).

Medita en las experiencias que has tenido al participar en cada una de estas responsabilidades divinamente señaladas. ¿Qué te pediría el Salvador hacer a continuación? Hay una página de Temas y preguntas para cada una de esas responsabilidades (véase “Nuestra función en la obra de salvación y exaltación de Dios”, Biblioteca del Evangelio). Podrías explorar estas páginas para ayudarte a responder esa pregunta.

Es posible que a veces sientas que el Señor no puede valerse de ti debido a los errores que has cometido. ¿Qué aprendes de la experiencia de José Smith en José Smith—Historia 1:28–29? ¿En qué forma puedes saber tu condición y “posición ante [Dios]”?

Haz preguntas que fomenten un análisis significativo. Las preguntas que tienen más de una respuesta correcta invitan a los alumnos a responder conforme a sus propios pensamientos, sentimientos y experiencias personales. Las preguntas de esta reseña son ejemplos de eso.

Véanse también “Youth Responsibility in the Work of Salvation” [La responsabilidad de los jóvenes en la obra de salvación], video, LaIglesiadeJesucristo.org; “La obra de salvación y exaltación”, Manual General, 1.2.

José Smith—Historia 1:34–47

Al restaurar Su Evangelio, el Salvador cumplió profecías antiguas.

Cuando Moroni se apareció a José Smith, citó varias profecías del Antiguo y Nuevo Testamento, tales como Isaías 11; Hechos 3:22–23 y Joel 2:28–32. Mientras lees José Smith—Historia 1:34–47, piensa en por qué podría haber sido importante que José conociera esas profecías. ¿Por qué es importante que tú las conozcas?

También podrías leer lo que el élder David A. Bednar enseñó sobre la primera visita de Moroni a José Smith en “Con el poder de Dios en gran gloria” (Liahona, noviembre de 2021, pág. 28).

Véase también “Un ángel del Señor”, Himnos, nro. 9.

José Smith—Historia 1:48–60

Dios me preparará para trabajar en Su reino.

José solo tenía diecisiete años cuando vio las planchas de oro por primera vez. Sin embargo, no se le confió su cuidado sino hasta cuatro años después. Lee José Smith—Historia 1:48–60 y averigua lo que sucedió en la vida de José durante ese tiempo. ¿Cómo crees que esos acontecimientos lo prepararon para la obra a la que Dios lo había llamado? ¿Qué experiencias has tenido que te hayan preparado para servir a Dios y a los demás? ¿Qué estás experimentando actualmente que puede ayudarte a prepararte para un servicio futuro?

pintura del cerro Cumorah, cerca de Manchester, Nueva York

Doctrina y Convenios 2

El Señor envió a Elías el Profeta para hacer volver mi corazón hacia mis antepasados.

¿Qué te enseñan las palabras como “plantar”, “corazón” y “volver” de esta sección en cuanto a la misión de Elías el Profeta y las bendiciones de las llaves del sacerdocio que él restauró? ¿En qué forma has sentido que tu corazón se vuelve hacia tus antepasados? Piensa en maneras en que puedas tener esos sentimientos con mayor frecuencia. Buscar a tus antepasados y realizar las ordenanzas por ellos en el templo es una forma de hacerlo (dirígete a FamilySearch.org). ¿Qué más se te ocurre?

Véanse también Doctrina y Convenios 110:13–16; Gerrit W. Gong, “Felices y para siempre”, Liahona, noviembre de 2022, págs. 83–86.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

José Smith—Historia 1:28–29

Puedo arrepentirme y ser perdonado.

  • A veces todos nos sentimos “censurado[s] a causa de [nuestra]s debilidades e imperfecciones”, como José Smith. Tú y tus hijos podrían estudiar juntos José Smith—Historia 1:29 y buscar lo que hizo José cuando se sintió así. ¿Qué podemos aprender de su ejemplo que nos ayude cuando cometamos errores? ¿Por qué es importante saber que José fue llamado por Dios a pesar de que no era perfecto?

José Smith—Historia 1:27–54

El Padre Celestial llamó a José Smith para que lo ayudara a hacer Su obra.

  • Tus hijos podrían divertirse simulando ser José Smith mientras les cuentas el relato de las visitas de Moroni en José Smith—Historia 1:27–54 o en “Capítulo 3: El ángel Moroni y las planchas de oro” (en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 13–17, o el video correspondiente en Biblioteca del Evangelio). Por ejemplo, podrían cruzar los brazos como si estuvieran orando o hacer como si estuvieran subiendo al cerro Cumorah, etc. Luego, podrías pedirles que hablen sobre la obra que Dios llamó a José Smith a hacer, y cómo somos bendecidos como resultado de ello. Por ejemplo, ¿en qué forma hemos sido bendecidos gracias a la traducción del Libro de Mormón por parte de José Smith? ¿Cómo nos ha ayudado su obra a acercarnos más al Padre Celestial y Jesucristo?

Doctrina y Convenios 2

El Padre Celestial desea que las familias sean selladas en el templo.

  • Tal vez a ti a tus hijos les gustaría ver algunas fotos de tu familia, quizás incluso alguna foto de tu familia en un templo (o podrían ver el Libro de obras de arte del Evangelio, nro. 120). Luego, podrían leer Doctrina y Convenios 2 y compartir sus pensamientos sobre la razón por la que tenemos templos y por qué el Padre Celestial quiere que las familias estén juntas para siempre. Consideren cantar juntos “Las familias pueden ser eternas” (Canciones para los niños, pág. 195). ¿Qué dice esta canción que podemos hacer para estar con nuestra familia para siempre?

Templo de Palmyra, Nueva York

Doctrina y Convenios 2

Aprender sobre mis antepasados puede brindarme gozo.

  • Los niños pueden sentir entusiasmo por la historia familiar y sentir el gozo que esta brinda. Para ayudarlos, podrías compartir relatos o fotos de sus antepasados. Habla con tus hijos sobre cómo era la vida de sus antepasados cuando eran niños. Tus hijos también podrían disfrutar de algunas de las actividades de historia familiar en FamilySearch.org/discovery.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

el ángel Moroni mostrando a José Smith donde están escondidas las planchas de oro
hoja de actividades para niños

27 enero – 2 febrero: “Mi obra avanzará”

Doctrina y Convenios 3–5

trabajador en un campo

Durante los primeros años de su servicio como profeta del Señor, José Smith aún no sabía todo en cuanto a la “obra maravillosa” que Dios lo había llamado a realizar; sin embargo, algo que sus primeras experiencias le enseñaron fue que, a fin de llevar a cabo la obra de Dios, su mira realmente debía estar puesta “únicamente en la gloria de Dios” (Doctrina y Convenios 4:1, 5). Por ejemplo, si el Señor le aconsejaba hacer algo, que él no estaba seguro de querer hacer, aun así debía seguir el consejo del Señor. Porque, incluso si él tenía “muchas revelaciones, y […] poder para hacer muchas obras poderosas”, si pensaba que lo que él quería era más importante que la voluntad de Dios, él “tendr[ía] que caer” (Doctrina y Convenios 3:4). No obstante, José aprendió además algo igualmente importante sobre llevar a cabo la obra de Dios, que “Dios es misericordioso”, y si José se arrepentía sinceramente, “todavía er[a] escogido” (versículo 10). Después de todo, la obra de Dios es una obra de redención, y esa obra “no se pued[e] frustrar” (versículo 1).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 3:1–16

Puedo confiar en Dios.

Al comienzo del ministerio de José Smith era difícil encontrar buenos amigos, especialmente amigos como Martin Harris, que era un hombre próspero, respetado y que hizo grandes sacrificios para apoyar la labor de José. Entonces, cuando Martin pidió permiso para mostrar las primeras 116 páginas manuscritas de la traducción del Libro de Mormón a su esposa, José naturalmente quiso honrar su petición, a pesar de que el Señor le había advertido que no lo hiciera. Desgraciadamente, las páginas se perdieron mientras estaban en manos de Martin, y José y Martin fueron reprendidos severamente por el Señor (véase Santos, tomo I, págs. 51–53).

Mientras lees Doctrina y Convenios 3:1–15, reflexiona sobre lo que el Señor quiere que aprendas de su experiencia. Por ejemplo, ¿qué aprendes de lo siguiente?

En su mensaje titulado “¿Hacia dónde miramos?”, el élder Lynn G. Robbins da muchos ejemplos bíblicos de personas que temieron a Dios y personas que cedieron a la presión de los demás (Liahona, noviembre de 2014, págs. 9–11). Considera leer esos ejemplos en los pasajes de las Escrituras a los que él hace referencia. ¿Qué aprendes de esos relatos? ¿Qué experiencias has tenido en las que confiaste en el Señor cuando te sentiste presionado a hacer algo diferente? ¿Cuáles fueron los resultados de tus acciones?

Véanse también Dale G. Renlund, “El marco de la revelación personal”, Liahona, noviembre de 2022, págs. 16–19; “La contribución de Martin Harris”, en Revelaciones en contexto, 2016, págs. 1–9; Temas y preguntas, “Buscar la verdad y evitar el engaño”, Biblioteca del Evangelio; “Cuán dulce la ley de Dios”, Himnos, nro. 66.

Doctrina y Convenios 4

Puedo servir a Dios con todo mi corazón, alma, mente y fuerza.

La sección 4 a menudo se aplica a los misioneros de tiempo completo; sin embargo, es interesante observar que esa revelación se dio a Joseph Smith, padre, a quien no se estaba llamando a la misión, pero quien aun así tenía “deseos de servir a Dios” (versículo 3).

Una manera de leer esta sección es imaginar que es la descripción del puesto para alguien que desea ayudar en la obra del Señor. ¿Qué es lo que busca el Señor? ¿Qué beneficios ofrece?

¿Qué aprendes sobre servir al Señor a partir de esa revelación?

El presidente Russell M. Nelson ha llamado al recogimiento de Israel “el desafío más grande, la causa más sublime y la obra más grandiosa sobre la tierra” (“Juventud de Israel”, devocional mundial para los jóvenes, 3 de junio de 2018, Biblioteca del Evangelio). ¿Qué encuentras en su discurso que te inspire a participar en esa obra?

misioneros hablando con una mujer mientras brindan servicio

Doctrina y Convenios 5

Por medio del Espíritu Santo, puedo ser testigo del Libro de Mormón.

En marzo de 1829, la esposa de Martin Harris, Lucy, presentó una demanda ante el tribunal de que José Smith estaba engañando a la gente al hacer de cuenta que estaba traduciendo planchas de oro (véase Santos, tomo I, págs. 56–58); como resultado de ello, Martin le pidió a José más pruebas de que las planchas de oro eran reales. Doctrina y Convenios 5 es una revelación en respuesta a la petición de Martin. ¿Qué aprendes de esa sección acerca de lo siguiente?

Doctrina y Convenios 5:1–10

Jesucristo nos dio Su palabra por medio de José Smith.

¿Qué te enseña Doctrina y Convenios 5:1–10 sobre la función de José Smith en nuestros días y en tu vida? (Véase también 2 Nefi 3:6–24).

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 3:5–10; 5:21–22

Puedo elegir hacer lo justo cuando otras personas traten de convencerme de que haga algo incorrecto.

  • Para iniciar un análisis sobre cómo aprender a confiar en el Padre Celestial, podrías repasar el relato de las páginas perdidas del manuscrito (véase Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 18–21). Podrías hacer una dramatización con tus hijos de situaciones en las que podrían sentir la tentación de hacer algo que ellos saben que está mal. ¿Qué palabras o frases de Doctrina y Convenios 3:5–8; 5:21–22 podrían ayudarlos durante esas situaciones?

Doctrina y Convenios 4

El Señor me invita a ayudar en Su obra.

  • Cada versículo de Doctrina y Convenios 4 contiene verdades preciosas que pueden ayudar a tus hijos a aprender acerca de cómo servir a Dios. Se indican a continuación algunas ideas para ayudarlos a descubrir estas verdades:

    • Podrían leer juntos Doctrina y Convenios 4:1 y mostrar ilustraciones que representen la obra “maravillosa” de Dios en los últimos días (como los misioneros, los templos y el Libro de Mormón).

    • Tus hijos podrían pensar en movimientos o hacer dibujos que ilustren la frase “le sirváis con todo vuestro corazón, alma, mente y fuerza” (Doctrina y Convenios 4:2).

    • Podrían ver juntos las herramientas que se utilizan para trabajar en un campo. ¿Cómo nos ayudan estas herramientas? Entonces tus hijos podrían encontrar cosas en Doctrina y Convenios 4:5–6 que sean como herramientas para llevar a cabo la obra de Dios.

    • Los niños mayores podrían escudriñar Doctrina y Convenios 4 por su cuenta y hacer una lista de lo que hayan aprendido sobre lo que significa servir a Dios.

    • Podrían entonar juntos una canción sobre la obra misional, tal como “Yo quiero ser un misionero ya” (Canciones para los niños, pág. 90).

un niño ayudando a plantar un árbol

Adapta las actividades de manera que las personas con discapacidad puedan participar. Las pequeñas adaptaciones que se hagan en las actividades pueden garantizar que todos tengan la oportunidad de aprender. Por ejemplo, si una actividad sugiere mostrar una ilustración, podrías en cambio entonar una canción a fin de incluir a las personas con discapacidad visual.

Doctrina y Convenios 5:1–7, 11, 16, 23–24

Puedo ser testigo de que el Libro de Mormón es verdadero.

  • Para enseñar a tus hijos lo que son los testigos, podrías pedirles que imaginen que un amigo les dijo que vio a un gato caminar sobre sus patas delanteras. ¿Le creerían? ¿Y si otro amigo dijera lo mismo? Habla sobre qué es un “testigo” y por qué los testigos son importantes. Luego, puedes ayudar a tus hijos a buscar en Doctrina y Convenios 5:1–3, 7, 11 respuestas a preguntas como estas:

    • ¿Qué quería saber Martin Harris?

    • ¿A quién podría mostrar José Smith las planchas de oro?

    • ¿Por qué es probable que ver las planchas no convenza a alguien de que el Libro de Mormón es verdadero?

    • ¿Qué podemos hacer para ser testigos del Libro de Mormón? (Véanse Doctrina y Convenios 5:16; Moroni 10:3–5).

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

retrato de José Smith y sus padres con un aspecto ansioso
hoja de actividades para niños

3 – 9 febrero: “Este es el espíritu de revelación”

Doctrina y Convenios 6–9

una ilustración de Oliver Cowdery escribiendo con una pluma

En el otoño de 1828, un joven maestro llamado Oliver Cowdery aceptó un puesto de maestro en Manchester, Nueva York, y se hospedó con la familia de Lucy y Joseph Smith, padre. Oliver había oído hablar de su hijo, José, y de sus extraordinarias experiencias, y Oliver, quien se consideraba una persona que buscaba la verdad, quería saber más. Los Smith describieron visitas de ángeles, un registro antiguo y el don de traducir por el poder de Dios. Oliver estaba fascinado. ¿Podía ser cierto? Lucy y Joseph, padre, le dieron un consejo que se aplica a cualquiera que busca la verdad: orar y preguntar al Señor.

Oliver lo hizo y el Señor le contestó, hablando “paz a [su] mente” (Doctrina y Convenios 6:23). Oliver descubrió que la revelación no es solo para profetas como José Smith; es para quien la desee y la busque con diligencia. Oliver todavía tenía mucho que aprender, pero sabía lo suficiente como para dar el siguiente paso. Sabía que el Señor estaba haciendo algo importante por medio de José Smith, y Oliver quería ser parte de ello.

Véanse también Santos, tomo I, págs. 58–64; “Días en Harmony”, Biblioteca del Evangelio.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 6; 8–9

El Padre Celestial me habla por medio del Espíritu Santo.

En la primavera de 1829, Oliver Cowdery se ofreció como voluntario para ser el escribiente de José Smith mientras este continuaba traduciendo el Libro de Mormón. La experiencia lo emocionó, y se preguntó si él también podría recibir revelación y el don de traducir. Sin embargo, su primer intento no salió bien.

Si alguna vez has tenido dificultades para recibir o comprender la revelación, tal vez te sientas identificado con la experiencia de Oliver y puedas aprender de ella. Al leer Doctrina y Convenios 6, 8, y 9, observa lo que el Señor le enseñó a Oliver acerca de la revelación personal. Por ejemplo:

Las experiencias de Oliver pueden hacer que “pienses” en los momentos en que sentiste que el Señor te hablaba (Doctrina y Convenios 6:22). ¿Alguna vez has anotado tus pensamientos o sentimientos sobre esas experiencias? Si es así, pudieras leer lo que escribiste. De lo contrario, tómate un tiempo para escribir lo que recuerdes. Considera cómo puedes seguir sacando fuerzas de esas experiencias. En el mensaje del élder Neil L. Andersen titulado “Recuerdos espiritualmente decisivos” (Liahona, mayo de 2020, págs. 18–22) puedes hallar algunas ideas.

Varios líderes de la Iglesia han compartido sus experiencias con la revelación en la colección de videos “Escúchalo”. Después de ver uno o más de esos videos, es posible que te sientas inspirado a registrar tus propias experiencias y compartir cómo el Señor te ha hablado.

Véanse también Temas y preguntas, “Revelación personal”, Biblioteca del Evangelio; “El don de Oliver Cowdery”, en Revelaciones en contexto, págs. 17–21.

Doctrina y Convenios 6:18–21, 29–37

Mirar hacia Cristo en todo pensamiento.

El Señor sabía que José Smith experimentaría “circunstancias difíciles” en los años venideros (Doctrina y Convenios 6:18). Él también sabe qué pruebas te aguardan en el futuro. ¿Qué ves en Su consejo a José y Oliver en Doctrina y Convenios 6:18–21, 29–37 que te ayude a confiar en Él?

¿Qué crees que significa “Mira[r] hacia [Cristo] en todo pensamiento”? (Versículo 36). ¿Cómo puedes hacerlo de forma más constante, tanto en los buenos momentos como en las “circunstancias difíciles”? Considera este consejo del presidente Russell M. Nelson: “Es mentalmente riguroso esforzarnos por mirar hacia Él en todo pensamiento, pero cuando lo hacemos, nuestras dudas y temores desaparecen” (“Cómo obtener el poder de Jesucristo en nuestra vida”, Liahona, mayo de 2017, pág. 41).

Véase también Neil L. Andersen, “Al concentrarse mi mente en este pensamiento de Jesucristo”, Liahona, mayo de 2023, págs. 91–94.

una ilustración de la mano del Salvador, con la marca de un clavo en la palma de Su mano abierta

Doctrina y Convenios 6:29–37

“No tengáis miedo […] de hacer lo bueno”.

¿Por qué a veces “ten[emos] miedo […] de hacer lo bueno”? (Versículo 33). ¿Qué encuentras en Doctrina y Convenios 6:29–37 que te da valor para hacer el bien? Considera cantar o escuchar un himno que te inspire a encontrar valor en Cristo, como “Trabajemos hoy en la obra” (Himnos, nro. 158).

Doctrina y Convenios 6–7; 9:3, 7–14

“Se os concederá según lo que de mí deseareis”.

Fíjate cuántas veces aparecen variantes de las palabras “desear” o “deseo” en las secciones 6 y 7. ¿Qué aprendes en esas secciones sobre la importancia que Dios da a tus deseos? Hazte la pregunta que el Señor hace en Doctrina y Convenios 7:1: “¿qué deseas?”.

Uno de los deseos justos de Oliver Cowdery —el de traducir como lo hizo José Smith— no se cumplió. Al leer Doctrina y Convenios 9:3, 7–14, ¿qué impresiones recibes que podrían ayudarte cuando tus deseos justos no se cumplan por ahora?

Véase también Doctrina y Convenios 11:8; Dallin H. Oaks, “El deseo”, Liahona, mayo de 2011, págs. 42–45.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 6:5, 15–16, 22–23; 8:2; 9:7–9

El Padre Celestial me habla por medio del Espíritu Santo.

  • Los verdades que Oliver Cowdery aprendió sobre la revelación personal pueden ayudar a tus hijos a medida que desarrollan su capacidad para reconocer al Espíritu Santo. Puedes utilizar “Capítulo 5: José Smith y Oliver Cowdery” (en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 22–25, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio) para enseñarles acerca de Oliver y lo que él aprendió. Comenten sobre sus partes favoritas de la historia. Mientras lo haces, haz hincapié en las cosas que el Señor le enseñó a Oliver acerca de cómo escuchar la voz de Dios, y lee los versículos correspondientes, como Doctrina y Convenios 6:23 o 9:7–9.

    Oliver Cowdery escribiendo mientras José Smith lo observa
  • También podrías invitar a tus hijos a tocarse la cabeza y el pecho cuando leas las palabras “mente” y “corazón” en Doctrina y Convenios 8:2. Basándote en tus experiencias, diles cómo el Espíritu Santo te habla a la mente y al corazón. Ayúdalos a encontrar respuestas a la pregunta “¿Cómo nos habla el Espíritu Santo?” en estos versículos: Doctrina y Convenios 6:15–16, 22–23; 8:2; 9:7–9.

Utiliza relatos. Los relatos ayudan a los niños a entender principios del Evangelio, porque muestran la forma en que otras personas viven esos principios. A medida que enseñes, encuentra maneras de incluir relatos —de las Escrituras, de la historia de la Iglesia o de tu propia vida— que ilustren los principios que se encuentran en las Escrituras.

Doctrina y Convenios 6:34

Gracias a Jesucristo, puedo “no tem[er]”.

  • El Señor le dijo a José y a Oliver: “No temáis, rebañito” (Doctrina y Convenios 6:34). Podrías invitar a tus hijos a repetir esa frase contigo varias veces. También pueden divertirse simulando ser un rebaño de ovejas asustadas. ¿A qué le podrían tener miedo las ovejas? Luego, tú y tus hijos podrían mirar una ilustración del Salvador como pastor (hay una al final de esta reseña) y hablar de cómo Él cuida de nosotros, como un pastor cuida de Sus ovejas.

  • Considera reproducir o entonar una canción sobre encontrar valor en Cristo, tal como “Muestra valor” (Canciones para los niños, pág. 80) o “Trabajemos hoy en la obra” (Himnos, nro. 158). ¿Qué enseña la canción sobre la forma en que el Salvador nos ayuda a no tener miedo?

Doctrina y Convenios 6:36

Puedo mirar hacia Jesucristo en todo pensamiento.

  • Después de leer juntos Doctrina y Convenios 6:36, tú y tus hijos podrían hacer dibujos que los ayuden a recordar “mira[r] hacia [Jesucristo] en todo pensamiento”. Muéstrense unos a otros sus dibujos y ayuda a tus hijos a pensar en lugares donde podrían colocarlos para verlos con frecuencia.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Cristo con un rebaño de ovejas
hoja de actividades para niños

Voces de la Restauración

La traducción del Libro de Mormón

En abril de 1829, el mes en que se recibieron las secciones 6–9 de Doctrina y Convenios, la obra principal de José Smith era la traducción del Libro de Mormón. No conocemos muchos detalles sobre el milagroso proceso de traducción, pero sabemos que José Smith fue un vidente y que tuvo la ayuda de instrumentos que Dios había preparado: dos piedras transparentes llamadas el Urim y Tumim, y otra piedra llamada piedra vidente.

Cuando más tarde se le preguntó cómo había sido traducido el registro, José dijo “que la intención no era que se informara al mundo de todos los detalles de la salida a luz del Libro de Mormón”. Con frecuencia, simplemente afirmaba que había sido traducido “por el don y el poder de Dios”.

Las siguientes declaraciones de testigos del proceso de la traducción respaldan el testimonio de José.

caja de madera de Hyrum Smith

Emma Smith

“Cuando mi esposo estaba traduciendo el Libro de Mormón, escribí una parte, mientras me dictaba cada frase, palabra por palabra, y cuando llegaba a nombres propios que él no podía pronunciar, o palabras largas, él me los deletreaba, y mientras los estaba escribiendo, si cometía un error ortográfico, me detenía y me corregía, aunque era imposible que él viera cómo los estaba escribiendo en ese momento. Al principio, incluso no podía pronunciar la palabra Sara [Sarah, en inglés]; tuvo que deletrearla y yo se la pronunciaba”.

“Las planchas solían estar sobre la mesa, sin ánimo alguno de ocultarlas, envueltas con un mantel pequeño de lino que yo le había proporcionado para que las cubriera. En una ocasión pude tocarlas mientras así se encontraban sobre la mesa, y palpé su contorno y forma. Parecían ser maleables como papel grueso, y hacían un sonido metálico cuando las orillas se movían con los dedos, como cuando uno pasa los dedos por las orillas de un libro […].

“Mi creencia es que el Libro de Mormón es de autenticidad divina; no tengo la más mínima duda al respecto. Estoy convencida de que ningún hombre habría podido dictar los manuscritos si no hubiese sido inspirado, pues, cuando yo fui su escribiente, [José] me dictaba hora tras hora; y cuando retomábamos la labor tras las comidas o tras una interrupción, inmediatamente comenzaba donde lo había dejado, sin siquiera ver el manuscrito ni hacer que se le leyese parte alguna de este. Así es como lo hacía usualmente. Habría sido poco probable que un hombre culto pudiera hacer esto; y, para alguien tan ignorante e inculto como era él, era simplemente imposible”.

ilustración de Emma Smith ayudando a José Smith a traducir las planchas de oro

Oliver Cowdery

“Escribí con mi propia pluma todo el Libro de Mormón (salvo unas pocas páginas) a medida que brotaba de los labios del Profeta y lo traducía por el don y el poder de Dios, por medio del Urim y Tumim o, como se le llamaba en dicho libro, los santos intérpretes. Vi con mis propios ojos y toqué con mis manos las planchas de oro de las que fue traducido. También vi los intérpretes”.

10 – 16 febrero: “Para que salgas triunfante”

Doctrina y Convenios 10–11

El manuscrito del Libro de Mormón sobre una mesa

A medida que avanzaba la traducción del Libro de Mormón, surgió una pregunta: ¿Qué debían hacer José Smith y Oliver Cowdery en cuanto a las páginas de la traducción que se habían perdido? Hubiera tenido sentido volver a traducir esa parte, pero el Señor podía ver algo que ellos no podían ver: sus enemigos planeaban alterar las palabras de esas páginas para poner en duda la obra inspirada de José. Dios tenía un plan para evitar ese problema y que la obra siguiera adelante. Miles de años antes, Dios inspiró a Nefi a escribir un segundo registro que cubría el mismo período “para un sabio propósito suyo” (1 Nefi 9:5).

“Mi sabiduría”, le dijo el Señor a José, “es más potente que la astucia del diablo” (Doctrina y Convenios 10:43). Ese mensaje es tranquilizador en una época como la nuestra, en la que el adversario intensifica sus esfuerzos por debilitar la fe. Como José, podemos ser “fiel[es], y s[eguir]” en la obra que Dios nos ha llamado a realizar (versículo 3). Entonces hallaremos que Él ya ha preparado un medio para que “las puertas del infierno no prevale[zcan]” en contra de nosotros (versículo 69).

Véase Santos, tomo I, págs. 54–64.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 10:1–33

Dios “no permitir[á] que Satanás realice su perverso designio”.

Satanás prefiere que olvidemos que existe, o que por lo menos no reconozcamos sus intentos por influir en nosotros (véase 2 Nefi 28:22–23); pero las palabras del Señor que se encuentran en Doctrina y Convenios 10 confirman que Satanás es real y se opone activamente a la obra del Señor. En los versículos 1–33, identifica lo que Dios sabía acerca de los esfuerzos de Satanás (véanse también los versículos 62–63). También podrías pedirle al Señor que te ayude a ver cómo Satanás te está tentando. Mientras lees la sección 10, reflexiona sobre cómo el Salvador puede ayudarte a resistir los esfuerzos de Satanás.

Doctrina y Convenios 10:34–52

La “sabiduría [del Señor] es más potente que la astucia del diablo”.

Nefi no sabía por qué se sintió inspirado a hacer dos tipos de registros de su pueblo, y Mormón no sabía por qué se sintió inspirado a incluir el segundo de ellos en las planchas de oro. Pero ambos profetas confiaban en que Dios tenía “un sabio propósito” (1 Nefi 9:5; Palabras de Mormón 1:7). Hoy conocemos al menos parte de ese propósito: reemplazar las 116 páginas perdidas del Libro de Mormón. ¿Qué crees que el Señor quiere que aprendas de todo eso? Reflexiona sobre esa pregunta al leer Doctrina y Convenios 10:34–52. También podrías hacer una lista de las verdades que aprendas acerca del Señor en esos versículos. ¿De qué forma influyen esas verdades en tu relación con Dios? ¿Qué te impresiona acerca de la sabiduría y previsión del Señor al prepararse para la pérdida de las 116 páginas?

También podrías sentirte inspirado a buscar evidencia de Su sabiduría y previsión en tu vida. Lee los relatos del mensaje del élder Ronald A. Rasband titulado “Por designio divino”; es posible que te traigan ejemplos a la mente (Liahona, noviembre de 2017, págs. 55–57). Considera escribirlos a medida que los vayas recordando. ¿De qué modo el Señor ha estado obrando en tu vida? Por ejemplo, ¿qué “coincidencias” ha preparado? ¿Qué cimientos ha establecido para tus bendiciones? ¿En qué ocasiones te ha llevado a ministrar a alguien necesitado?

Véanse también Romanos 8:28; Doctrina y Convenios 90:24; Temas y preguntas, “Plan de Salvación”, Biblioteca del Evangelio.

el profeta Mormón sentado a una mesa con las planchas de oro

Doctrina y Convenios 11

“Pon tu confianza en e[l] Espíritu [del Señor]”.

Hyrum, el hermano mayor de José, estaba ansioso por conocer la voluntad del Señor para él, así que le pidió a José que procurara una revelación en su nombre. El Profeta lo hizo con gusto, pero al menos uno de los mensajes de esa revelación (Doctrina y Convenios 11) era que Hyrum también podía buscar revelación por sí mismo. Lo mismo pueden hacer “todos los que tienen deseos buenos y han metido sus hoces para segar” (versículo 27). Mientras lees la sección 11, ¿qué sientes que el Señor te está enseñando acerca de la revelación personal? ¿Cómo se relaciona eso con lo que Él enseñó a Oliver Cowdery en las secciones 6–9? ¿Qué otros mensajes tiene Él para ti?

Véase también “Deja que el Espíritu te enseñe”, Himnos, nro. 77.

Invita a los alumnos a hacer preguntas. Las preguntas a menudo conducen a la revelación. Si estás enseñando a tu familia o a una clase de la Iglesia, anímalos a hacer preguntas y ayúdalos a encontrar respuestas en las Escrituras. Por ejemplo, si tienen preguntas sobre la revelación personal, busquen juntos las respuestas en Doctrina y Convenios 11:12–14.

Doctrina y Convenios 11:15–26

Conforme yo procure “obtener [la palabra de Dios]”, recibiré Su Espíritu y Su poder.

Incluso antes de que fuera traducido el Libro de Mormón, Hyrum Smith estaba deseoso de ayudar en la obra de la Restauración. Al leer la respuesta del Señor a sus deseos, considera lo que significa para ti obtener la palabra de Dios (véase el versículo 21). ¿De qué manera el obtener la palabra de Dios te ayuda a servirle con poder?

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 10:5

Si oro siempre, recibo fuerza de Dios.

  • Para presentar este versículo a tus hijos, podrías preguntarles qué cosas hacen “siempre”. ¿Qué dice el Señor que debemos hacer siempre en Doctrina y Convenios 10:5? ¿Por qué quiere Él que lo hagamos?

  • ¿De qué manera podrías ayudar a tus hijos a acordarse de orar siempre? Tal vez podrían recolectar algunas piedras pequeñas y lisas, y pintar sobre ellas “Doctrina y Convenios 10:5” u “Ora siempre”. Podrían poner sus piedras en varios lugares donde quieran el recordatorio a orar, como cerca de su cama, junto a sus libros escolares o donde comen. Según Doctrina y Convenios 10:5, ¿cómo nos bendice Dios cuando oramos? Tus hijos podrían encontrar respuestas adicionales en una canción como “Oración de un niño” (Canciones para los niños, pág. 7).

una niña pintando rocas pequeñas

Doctrina y Convenios 11:12–13

El Espíritu Santo me induce a hacer lo bueno.

  • Los niños pueden aprender a reconocer cuando el Espíritu les habla. Para ayudarlos, podrías esconder una bombilla o una linterna y una ilustración de una cara feliz en algún lugar de la habitación, y luego pedirles que encuentren estos objetos. Lee Doctrina y Convenios 11:13 y ayuda a tus hijos a señalar palabras que se relacionen con los objetos que hayan encontrado. ¿Qué nos enseñan esas palabras sobre la forma en que el Espíritu Santo nos ayuda?

  • Relatar tus propias experiencias espirituales puede ayudar a tus hijos a reconocer la influencia del Espíritu Santo en sus vidas. Conforme las relatas, pídeles que comenten sus experiencias también. También podrían leer juntos Doctrina y Convenios 11:12–13 y buscar cómo podemos reconocer cuándo el Espíritu Santo nos está guiando. Testifica que el Padre Celestial desea guiarnos por medio del Espíritu Santo.

Doctrina y Convenios 11:21, 26

Necesito conocer el Evangelio para poder ayudar a otras personas a encontrar la verdad.

  • Al igual que Hyrum Smith, tus hijos probablemente tengan muchas oportunidades de compartir el Evangelio con otras personas. Podrían leer juntos Doctrina y Convenios 11:21, 26 y podrías pedir a tus hijos que busquen lo que el Señor le dijo a Hyrum que debía hacer para poder enseñar el Evangelio. ¿Qué significa “obtener” la palabra de Dios? ¿Cómo lo podemos lograr? ¿Cómo “atesoramos” la palabra de Dios en nuestro corazón? Quizás tus hijos podrían hacer una dramatización de cómo compartir algo sobre Jesucristo o el Libro de Mormón con otras personas.

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retrato de José y Hyrum Smith
hoja de actividades para niños

17 – 23 febrero: “Sobre vosotros, mis consiervos”

Doctrina y Convenios 12–17; José Smith—Historia 1:66–75

Río Susquehanna

La mayoría de las personas alrededor del mundo probablemente nunca han escuchado sobre Harmony, Pensilvania. El Señor a menudo escoge lugares humildes para los acontecimientos más significativos de Su reino. En una arboleda cerca de Harmony, el 15 de mayo de 1829, Juan el Bautista se apareció a José Smith y a Oliver Cowdery. Colocó las manos sobre la cabeza de ellos y les confirió el Sacerdocio Aarónico, y los llamó “mis consiervos” (Doctrina y Convenios 13:1).

Juan el Bautista fue el siervo de confianza de Dios que bautizó al Salvador y preparó el camino para Su venida (véase Mateo 3:1–6, 13–17). Debe haber hecho sentir muy humildes, y tal vez incluso abrumados, a estos dos jóvenes de veintitantos años. En ese tiempo, José y Oliver eran relativamente desconocidos, al igual que Harmony. Pero el servicio en la obra de Dios siempre ha tenido que ver con la forma en que servimos, y no con quién lo nota. Por pequeña o inadvertida que a veces parezca ser tu contribución, tú también eres consiervo en la “obra grande y maravillosa” del Señor (Doctrina y Convenios 14:1).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 12; 14

Puedo participar en la “obra grande y maravillosa” de Dios.

Tanto Joseph Knight como David Whitmer querían saber cómo podían ayudar en la obra del Señor. Mientras lees la respuesta del Señor a ellos (Doctrina y Convenios 12; 14), piensa en lo que significa para ti “sacar a luz y establecer la causa de Sion” (12:6; véase también 14:6). ¿Qué principios y atributos cristianos encuentras en estas secciones que pueden ayudarte a lograrlo?

Véase también “Las familias Knight y Whitmer”, Revelaciones en contexto, págs. 22–26.

Doctrina y Convenios 13

Jesucristo envió a Juan el Bautista para restaurar el Sacerdocio Aarónico.

Juan el Bautista llamó a José Smith y Oliver Cowdery sus “consiervos”. ¿Qué crees que significa ser consiervo de Juan el Bautista? (Véanse Mateo 3:13–17; Lucas 1:13–17; 3:2–20).

Al leer lo que dijo Juan el Bautista sobre el Sacerdocio Aarónico en la sección 13, reflexiona sobre cómo las llaves de ese sacerdocio ayudan a cumplir la misión de Juan de preparar el camino del Señor. Por ejemplo:

¿Cómo te ayudan las ordenanzas del Sacerdocio Aarónico (como el bautismo y la Santa Cena) a preparar el camino para que recibas al Salvador en tu vida?

¿Qué son las llaves del sacerdocio?

El élder Dale G. Renlund y su esposa, Ruth, ofrecieron esta explicación en cuanto a las llaves del sacerdocio:

“El término llaves del sacerdocio se emplea de dos maneras distintas. La primera hace alusión al derecho o privilegio específico conferido a todos los que reciben el Sacerdocio Aarónico o de Melquisedec […]. Por ejemplo, los poseedores del Sacerdocio Aarónico reciben las llaves del ministerio de ángeles, así como las llaves del evangelio preparatorio de arrepentimiento y del bautismo por inmersión para la remisión de pecados (véanse Doctrina y Convenios 13:1; 84:26–27). Los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec reciben las llaves de los misterios del reino, la llave del conocimiento de Dios y las llaves de todas las bendiciones espirituales de la Iglesia (véanse Doctrina y Convenios 84:19; 107:18) […].

“La segunda manera en que se emplea el término llaves del sacerdocio es para referirse al liderazgo. Los líderes del sacerdocio reciben llaves del sacerdocio adicionales, que son el derecho a presidir una división organizativa de la Iglesia o un cuórum. En este sentido, las llaves del sacerdocio son la autoridad y el poder para dirigir, liderar y gobernar en la Iglesia” (The Melchizedek Priesthood: Understanding the Doctrine, Living the Principles, 2018, pág. 26).

José Smith bautizando a Oliver Cowdery

José Smith—Historia 1:66–75

Las ordenanzas me dan acceso al poder de Dios.

¿Alguna vez te has preguntado cómo habría sido estar con José Smith y Oliver Cowdery en los principales acontecimientos de la Restauración? Mientras lees José Smith—Historia 1:66–75, incluida la nota al final del versículo 71, es posible que comprendas al menos algo de lo que ellos sintieron. ¿Qué te impresiona de sus palabras? Ten en cuenta, en particular, las bendiciones que obtuvieron al recibir el sacerdocio y ser bautizados. ¿Qué bendiciones te ha dado el Salvador por medio de las ordenanzas del sacerdocio?

Para obtener más información, considera crear una tabla con los títulos Ordenanzas y Bendiciones. Luego, podrías escudriñar pasajes de las Escrituras como los siguientes para enumerar las ordenanzas y las bendiciones que provienen de ellas: Juan 14:26; Hechos 2:38; Doctrina y Convenios 84:19–22; 131:1–4; José Smith—Historia 1:73–74. ¿Qué otras bendiciones agregarías a la lista? ¿De qué manera las ordenanzas que has recibido han traído el poder del Salvador a tu vida?

Véanse también David A. Bednar, “Con el poder de Dios en gran gloria”, Liahona, noviembre de 2021, págs. 28–30; Santos, tomo I, págs. 65–68; Temas y preguntas, “Convenios y ordenanzas”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 15–16

Traer almas a Cristo es de gran valor.

¿Te has preguntado alguna vez, como lo hicieron John y Peter Whitmer, lo que “sería de mayor valor” en tu vida? (Doctrina y Convenios 15:4; 16:4). Al leer Doctrina y Convenios 15–16, medita sobre la razón por la que traer almas a Cristo es de tanto valor. ¿Qué estás haciendo para “tra[er] almas” a Cristo?

Véase también Santos, tomo I, págs. 68–71.

Doctrina y Convenios 17

El Señor se vale de testigos para establecer Su palabra.

¿Qué es un testigo? ¿Por qué el Señor se vale de testigos en Su obra? (Véase 2 Corintios 13:1). Medita esas preguntas a medida que lees las palabras de Dios a los Tres Testigos que se encuentran en Doctrina y Convenios 17. (Véase también “El testimonio de Tres Testigos” en el Libro de Mormón). ¿En qué forma ayudan los testigos a realizar los “propósitos justos” de Dios? (Versículo 4).

¿De qué puedes dar testimonio?

Véanse también Santos, tomo I, págs. 73–75; “Un día para las eternidades”, video, Biblioteca del Evangelio.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 13; José Smith—Historia 1:68–74

Juan el Bautista restauró el Sacerdocio Aarónico.

  • Las obras de arte de esta reseña podrían ayudar a tus hijos a visualizar la restauración del Sacerdocio Aarónico (véanse también “Capítulo 6: José y Oliver reciben el sacerdocio”, en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 26–27, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). ¿Les gustaría hacer un dibujo del acontecimiento, basado en lo que leíste con ellos en José Smith—Historia 1:68–74?

  • También podrías mostrar una ilustración de Juan el Bautista mientras leen juntos Mateo 3:13–17; José Smith—Historia 1:68–70. ¿Por qué era importante que el Señor enviara a Juan el Bautista a darle a José Smith la autoridad del sacerdocio para bautizar?

Preparar a tus hijos para toda una vida en la senda de los convenios de Dios. Si deseas más ideas para ayudar a tus hijos a aprender sobre el poder, la autoridad y las llaves del sacerdocio, consulta el apéndice A o el apéndice B.

Juan el Bautista bautizando a Jesucristo

Doctrina y Convenios 13

El Padre Celestial me bendice por medio del Sacerdocio Aarónico.

  • Para iniciar un análisis sobre las llaves mencionadas en Doctrina y Convenios 13, tú y tus hijos podrían mirar un juego de llaves y hablar sobre lo que estas nos permiten hacer. Tal vez podrías ayudarlos a encontrar la palabra llaves en la sección 13. ¿Qué otras palabras o frases de Doctrina y Convenios 13 describen las bendiciones del Sacerdocio Aarónico? Tus hijos también podrían identificar las formas en que el Padre Celestial nos bendice mediante el sacerdocio en el video “Las bendiciones del Sacerdocio” (Biblioteca del Evangelio).

Doctrina y Convenios 15:4–6; 16:4–6

Ayudar a otros a venir a Jesucristo es lo “de mayor valor”.

  • John y Peter Whitmer querían saber lo que “sería de mayor valor” para ellos (véanse Doctrina y Convenios 15:4; 16:4). Tal vez tú y tus hijos podrían hablar de cosas que sean de mucho valor para ustedes. Mientras lees Doctrina y Convenios 15:616:6, pide a tus hijos que levanten la mano cuando escuchen lo que el Señor dice que es “de mayor valor”.

  • ¿Qué significa “traer almas a [Jesucristo]”? Ayuda a tus hijos a hacer una lista de ideas, tales como ser amigo de otras personas, compartir las Escrituras con un amigo u orar por alguien que tenga una necesidad. Tus hijos podrían buscar ilustraciones de esas cosas en las revistas de la Iglesia o en el Libro de obras de arte del Evangelio. También podrían hacer sus propios dibujos. Invítalos a elegir algo de la lista que harán. También podrían cantar juntos la cuarta estrofa de “Siento el amor de mi Salvador” (Canciones para los niños, págs. 42–43).

Doctrina y Convenios 17

Puedo ser testigo del Libro de Mormón.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

José y Oliver reciben el Sacerdocio Aarónico de Juan el Bautista
hoja de actividades para niños

Voces de la Restauración

Los testigos del Libro de Mormón

El ángel Moroni mostró las planchas de oro a José Smith, Oliver Cowdery, David Whitmer y Martin Harris en el bosque cercano a la casa de los Whitmer en Fayette, Nueva York. Los padres de José estaban visitando a los Whitmer en ese momento. Lucy Mack Smith, la madre de José, describió el efecto que esa milagrosa experiencia tuvo en los testigos:

“Eran entre las tres y las cuatro de la tarde. La señora Whitmer, el señor Smith y yo nos encontrábamos en uno de los dormitorios. Yo estaba sentada en un lado de la cama. Al entrar, José se arrojó a mi lado. ‘¡Papá, mamá!’, dijo él, ‘¡no saben lo feliz que estoy! El Señor ha hecho que se mostraran las planchas a tres personas más, aparte de mí. Ellos han visto un ángel, y tendrán que dar testimonio de la veracidad de lo que yo he dicho, pues ahora ellos saben por sí mismos que no ando engañando a la gente. Siento como si se me hubiera liberado de una terrible carga que me resultaba demasiado pesada de soportar; ahora ellos tendrán que sobrellevar una porción, y mi alma se regocija al saber que ya no estoy enteramente solo en el mundo’. Luego llegó Martin Harris. Parecía estar sobrecogido de gozo, y testificó de lo que había visto y oído, al igual que los otros [testigos], Oliver y David. El testimonio de ellos fue el mismo en esencia que el que contiene el Libro de Mormón […].

“Martin Harris, en particular, parecía incapaz de expresar sus sentimientos con palabras. Él dijo: ‘Ahora he visto un ángel del cielo que con certeza ha testificado de la veracidad de todo lo que he escuchado en cuanto al registro, y mis ojos lo han visto [al ángel]. También he visto las planchas y las he tocado con mis manos y puedo testificar de ello a todo el mundo. He recibido un testimonio que no se puede expresar con palabras, que ninguna lengua puede describir, y bendigo a Dios con la sinceridad de mi alma por haber condescendido a hacer de mí, sí, de mí, un testigo de la grandeza de Su obra y designios a favor [de] los hijos de los hombres’. Oliver y David también expresaron junto con él alabanzas solemnes a Dios por Su bondad y misericordia. Al día siguiente, nuestro pequeño grupo regresó a casa [en Palmyra, Nueva York] lleno de alegría y regocijo”.

Oliver Cowdery, David Whitmer y Martin Harris

Lucy Mack Smith también estuvo presente cuando los Ocho Testigos regresaron de su experiencia:

“Después de que esos testigos regresaron a la casa, el ángel nuevamente se apareció ante José; y en ese momento, José entregó las planchas en sus manos [las del ángel]. Esa noche tuvimos una reunión, en la que todos los testigos dieron testimonio de los hechos mencionados anteriormente; y toda nuestra familia, incluso Don Carlos [Smith], que tenía solo catorce años de edad, testificó de la veracidad de la dispensación de los últimos días, de que ahora ya se había iniciado plenamente”.

talla en relieve de José Smith y los Ocho Testigos

Además de los Tres Testigos y los Ocho Testigos, Mary Whitmer, la madre de David Whitmer, también tuvo la bendición de ser testigo de las planchas de oro. El ángel Moroni se las mostró en reconocimiento a los sacrificios que hizo mientras José, Emma y Oliver estaban viviendo en su casa. “Has sido muy fiel y diligente en tus labores”, le dijo Moroni. “Por lo tanto, es apropiado que recibas un testimonio a fin de que se fortalezca tu fe”.

24 febrero – 2 marzo: “El valor de las almas es grande”

Doctrina y Convenios 18

Cristo abraza a una niña

Hay muchas maneras diferentes de intentar medir el valor de una persona. El talento, la educación, la riqueza y la apariencia física pueden influir en la evaluación que hacemos de los demás y de nosotros mismos; pero a los ojos de Dios, nuestro valor es una cuestión mucho más simple, y se afirma claramente en Doctrina y Convenios 18: “Recordad que el valor de las almas es grande a la vista de Dios” (versículo 10). Esta simple verdad explica mucho de lo que Dios hace y por qué lo hace. ¿Por qué mandó a José Smith y a Oliver Cowdery que establecieran la Iglesia de Jesucristo en nuestros días? (Véanse los versículos 1–5). Porque el valor de las almas es grande. ¿Por qué “mand[a] a todos los hombres en todas partes que se arrepientan” y envía apóstoles a predicar el arrepentimiento? (Versículo 9). Porque el valor de las almas es grande. ¿Y por qué Jesucristo sufrió “la muerte en la carne” y “el dolor de todos los hombres”? (Versículo 11). Porque el valor de las almas es grande. Si incluso una sola de esas almas decide aceptar el regalo del Salvador, Él se regocija, porque “grande es su gozo por el alma que se arrepiente” (versículo 13).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 18:1–5

“Edifica mi iglesia”.

En la sección 18, el Señor dio instrucciones a Oliver Cowdery para ayudar a asentar los cimientos de la Iglesia de Jesucristo. ¿Qué notas en el consejo que Él dio, especialmente en los versículos 1–5? Podrías considerar cómo este mismo consejo se aplica a ti a medida que “edificas” tu fe en Cristo. Por ejemplo:

  • ¿Qué “has deseado saber” del Señor? (Versículo 1).

  • ¿Qué significa para ti “conf[iar] en las cosas que están escritas”? (Versículo 3). ¿Cómo “te h[a] manifestado” el Espíritu que estas cosas son verdaderas? (Versículo 2; véase también Doctrina y Convenios 6:22–24).

  • ¿Cómo construyes tu vida sobre “el fundamento de[l] […] evangelio [del Salvador] y [Su] roca”? (Versículo 5).

Hacer preguntas. Doctrina y Convenios es prueba de que las preguntas llevan a la revelación. Al estudiar las Escrituras, anota las preguntas que surjan; luego, medita y ora para encontrar respuestas.

Doctrina y Convenios 18:10–13

“El valor de las almas es grande a la vista de Dios”.

¿Cómo determinamos el valor de algo? Por ejemplo, ¿por qué un artículo en un mercado es más caro que otro? Mientras lees la sección 18 esta semana, especialmente los versículos 10–13, podrías contrastar la forma en que la gente suele determinar el valor con lo que hace que un alma sea valiosa a los ojos de Dios. Considera sustituir las palabras “el alma”, “las almas” y “todos los hombres” por tu nombre. ¿Cómo podrían ayudar esos versículos a alguien que cuestiona su valor?

Se indican a continuación otros pasajes que enseñan sobre el valor del alma: Lucas 15:1–10; Juan 3:16–17; 2 Nefi 26:24–28; Moisés 1:39. Según estos pasajes, ¿cómo resumirías lo que Dios siente por ti? En el mensaje del presidente Dieter F. Uchtdorf titulado “Ustedes son importantes para Él” (Liahona, noviembre de 2011, págs. 19–22), también puedes buscar palabras y frases que te ayuden a saber cuánto vales para Dios.

¿De qué manera te muestra Dios que eres de gran valor para Él? ¿De qué modo eso influye en cómo te sientes con respecto a ti mismo y a los demás?

Véanse también Joy D. Jones, “Un valor inconmensurable”, Liahona, noviembre de 2017, págs. 13–15; Temas y preguntas, “Hijos de Dios”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 18:11–16

El Señor se regocija cuando me arrepiento.

Observa con qué frecuencia se usan palabras como arrepentirse y arrepentimiento en Doctrina y Convenios 18. Reflexiona sobre lo que aprendes de estas palabras cada vez que se usan. Considera en particular los versículos 11–16. ¿En qué forma influyen esos versículos en lo que sientes sobre el arrepentimiento: tu propio arrepentimiento y el deber de invitar a los demás a arrepentirse y mejorar? Esta es una manera de registrar lo que aprendes: escribe varias formas de completar la frase “El arrepentimiento es ”.

Véanse también Alma 36:18–21; Guía para el Estudio de las Escrituras, “Arrepentimiento”, Biblioteca del Evangelio; Dale G. Renlund, “El arrepentimiento: Una gozosa elección”, Liahona, noviembre de 2016, págs. 121–124.

un padre abraza a su hijo

Doctrina y Convenios 18:14–16

El gozo proviene de ayudar a otros a venir a Cristo.

Mientras lees los versículos 14–16, reflexiona sobre lo que significa “proclamar el arrepentimiento” y por qué produce tanto gozo. ¿Cuáles son algunas de las maneras que has encontrado de ayudar a otros a venir al Salvador y recibir el perdón? ¿De qué manera otras personas han hecho eso por ti?

Véase también Craig C. Christensen, “No puede haber cosa tan intensa y dulce como lo fue mi gozo”, Liahona, mayo de 2023, págs. 45–47.

Doctrina y Convenios 18:34–36

Puedo escuchar la voz del Señor en las Escrituras.

Si alguien te preguntara cómo es la voz del Señor, ¿qué le dirías? Piensa en esa pregunta al leer Doctrina y Convenios 18:34–36. ¿Qué has aprendido en cuanto a la voz del Señor al leer Doctrina y Convenios? ¿Qué puedes hacer para escuchar Su voz con mayor claridad?

Véase también “Al leer las Escrituras”, Himnos, nro. 180.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 18:10–13

Cada uno de nosotros es de gran valor para Dios.

  • Mientras tú y tus hijos leen Doctrina y Convenios 18:10–13, considera sustituir las palabras “el alma”, “las almas” y “todos los hombres” por los nombres de cada uno. Luego, podrían hablar sobre cómo esos versículos nos ayudan a comprender lo que siente el Padre Celestial por cada uno de nosotros.

  • También podrías preguntar a tus hijos sobre las cosas que las personas consideran valiosas o mostrarles algo que sea valioso para ti. ¿Cómo tratamos las cosas que son valiosas para nosotros? Luego, deja que se turnen para mirarse en un espejo. Mientras lo hacen, dile a cada niño que es hijo de Dios y que es de gran valor. ¿Cómo podemos mostrar a los demás que “el valor de [sus] almas es grande” a nuestra vista?

  • Para enfatizar que todas las personas son de gran valor para el Padre Celestial, tus hijos podrían mirar la ilustración al final de esta reseña mientras lees Doctrina y Convenios 18:10–13.

Cristo sosteniendo a un niño

Doctrina y Convenios 18:13–16

Compartir el Evangelio brinda gran gozo.

  • Para inspirar a tus hijos a compartir el Evangelio de Jesucristo, podrían conversar sobre experiencias en las que hayan encontrado algo que quisieron compartir con amigos o familiares. ¿Por qué quisiste compartirlo y cómo te sentiste al compartirlo? Luego, podrías leer Doctrina y Convenios 18:13, 16. ¿Qué le produce gozo al Señor? ¿Qué dice Él que nos traerá gozo? Tú y tus hijos podrían hablar de cualquier experiencia que hayan tenido al compartir el gozo del Evangelio del Salvador.

  • Alguna canción sobre compartir el Evangelio, tal como “Yo quiero ser un misionero ya” (Canciones para los niños, pág. 90), puede ayudar a tus hijos a pensar en maneras de compartir el Evangelio.

Doctrina y Convenios 18:34–36

Puedo escuchar la voz del Señor en las Escrituras.

  • Tus hijos podrían disfrutar de un juego en el que traten de identificar las voces de distintas personas, como familiares, amigos o líderes de la Iglesia. ¿Cómo reconocemos las voces de los demás? ¿Cómo reconocemos la voz del Señor? Podrían leer juntos Doctrina y Convenios 18:34–36 para analizar esa pregunta. También podrían conversar sobre cómo han escuchado la voz del Señor en las Escrituras.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

un collage de rostros de personas de diversas culturas
hoja de actividades para niños

3 – 9 marzo: “Aprende de mí”

Doctrina y Convenios 19

Jesús camina por un sendero cerca de un árbol

Martin y Lucy Harris tardaron años en adquirir una de las mejores granjas de Palmyra, Nueva York, pero en 1829 quedó claro que el Libro de Mormón solo se podría publicar si Martin hipotecaba su granja para pagar al impresor. Martin tenía un testimonio del Libro de Mormón, pero Lucy no. Si Martin proseguía con la hipoteca y el Libro de Mormón no se vendía bien, perdería su granja, pondría en riesgo su matrimonio y dañaría su reputación en la comunidad. Aunque nuestras circunstancias son diferentes a las de Martin, en algún momento u otro, todos hacemos frente a preguntas difíciles como las que él afrontó: ¿Cuánto vale el Evangelio de Jesucristo para mí? ¿Qué estoy dispuesto a sacrificar para ayudar a edificar el Reino de Dios? Martin Harris finalmente decidió hipotecar su granja para poder imprimir los primeros 5000 ejemplares del Libro de Mormón. Sin embargo, incluso ese sacrificio —y cualquier sacrificio que podamos hacer— es pequeño en comparación con el sacrificio de Jesucristo, “el mayor de todos” (Doctrina y Convenios 19:18), quien sangró por cada poro para salvar a los arrepentidos.

Si deseas más información en cuanto a la publicación del Libro de Mormón, véase Santos, tomo I, págs. 76–84.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 19:1–12

“Yo, Dios, soy sin fin”.

José Smith explicó que la revelación de la sección 19 es “un mandamiento […] a Martin Harris, dado por Aquel que es Eterno” (encabezado de la sección). Busca en los versículos 1–12 las veces donde el Señor enfatice Su naturaleza eterna. ¿Por qué crees que era importante para Martin Harris saber eso acerca del Señor? ¿Por qué es importante para ti saberlo?

¿Por qué piensas que a Jesucristo se le llama “el principio y el fin”? (Versículo 1).

Doctrina y Convenios 19:15–20

Jesucristo padeció para que yo pueda arrepentirme y venir a Él.

El Nuevo Testamento describe el padecimiento del Salvador en Getsemaní desde la perspectiva de las personas que lo observaron. En Doctrina y Convenios 19:15–20, Jesucristo habló de Su padecimiento desde Su propia perspectiva. Al leer ese sagrado relato personal, busca cómo el Salvador describió Su padecimiento. Considera lo que te enseña cada palabra o frase. ¿Por qué estuvo dispuesto a sufrir el Salvador? Puedes descubrir más en Juan 15:13; Mosíah 3:7; Alma 7:11–12; Doctrina y Convenios 18:10–13.

Los sentimientos que tengas al estudiar el sufrimiento del Salvador podrían generar preguntas como estas: ¿Por qué el Salvador tuvo que sufrir por mis pecados? ¿Por qué necesito arrepentirme para recibir las bendiciones de Su sacrificio? En el mensaje del élder Ulisses Soares titulado “Jesucristo: El Cuidador de nuestra alma” (Liahona, mayo de 2021, págs. 82–84), podrías encontrar reflexiones sobre esas y otras preguntas. Mientras estudias, ¿qué impresiones te vienen a la mente? Considera anotar tus sentimientos en cuanto a Jesucristo y el sacrificio que Él realizó por ti.

Como parte de tu estudio y adoración, podrías buscar un himno que puedas escuchar o cantar y que exprese tu gratitud al Salvador por lo que Él sufrió por ti. “Asombro me da” (Himnos, nro. 118) es un buen ejemplo.

¿Qué crees que el Padre Celestial y Jesucristo querrían que hicieras como resultado de lo que has sentido y estudiado?

Véanse también “Jesucristo te ayudará”, Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones, 2022, págs. 6–9; Temas y preguntas, “Expiación de Jesucristo”, “Arrepentimiento”, Biblioteca del Evangelio; D. Todd Christofferson, “El divino don del arrepentimiento”, Liahona, noviembre de 2011, págs. 38–41; “El Salvador sufre en Getsemaní”, video, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 19:23

La paz proviene de aprender de Jesucristo y de seguirle.

Considera la invitación del Señor: “Aprende de mí”. ¿Qué aprendes sobre Jesucristo en Doctrina y Convenios 19? Anota lo que piensas y medita cómo esas verdades sobre el Salvador te ayudan a hallar paz. ¿Qué significa para ti “camina[r] en la mansedumbre de [Su] Espíritu”?

Véanse también Henry B. Eyring, “Hallar paz personal”, Liahona, mayo de 2023, págs. 29–31; “Peace in Christ” [Paz en Jesucristo], video, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 19:26–41

Las bendiciones de Dios son más grandes que los tesoros de la tierra.

El Libro de Mormón no se vendió muy bien en Palmyra. Como resultado, Martin Harris tuvo que vender una parte considerable de su granja para pagar la deuda al impresor (véase “La contribución de Martin Harris”, Revelaciones en contexto, págs. 8–9). Medita sobre el sacrificio de Martin —y las bendiciones que has recibido gracias a él— mientras lees Doctrina y Convenios 19:26–41. También podrías pensar en lo que el Señor te ha pedido que sacrifiques. ¿Qué encuentras en esos versículos que te inspire a hacer esos sacrificios con “regocijo” y “alegría”? (Véanse también los versículos 15–20).

pintura de una granja en Palmyra

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 19:16–19

Jesucristo sufrió por mí.

  • Puedes ayudar a tus hijos a sentir reverencia y gratitud por el Salvador leyendo juntos Doctrina y Convenios 19:16–19 o “Capítulo 51: Jesús padece en el jardín de Getsemaní”, en Relatos del Nuevo Testamento, págs. 129–132, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio. Considera hacer una pausa para asegurarte de que tus hijos entienden y dejar que expresen sus sentimientos. Por ejemplo, en el versículo 16, ¿cuáles son “estas cosas” que Jesús sufrió por nosotros? (Véanse Mosíah 3:7; Alma 7:11–12). ¿Qué aprendemos de la descripción que Él da sobre Su sufrimiento? ¿Cómo podemos mostrar gratitud por el sacrificio que Él hizo por nosotros?

Ayuda a los niños a aprender de las Escrituras. A algunos niños se les dificulta leer las Escrituras. Podría ser de ayuda para ellos que se concentren en un solo versículo o frase.

  • Tú y tus hijos podrían buscar en Himnos o en Canciones para los niños canciones que los ayuden a expresar sus sentimientos hacia Jesucristo (véanse los índices de temas en esos himnarios).

Jesús orando en Getsemaní

Doctrina y Convenios 19:18–19, 24

Jesucristo obedeció al Padre Celestial, aun cuando fue difícil.

  • Sufrir por nuestros pecados fue muy difícil, pero Jesucristo estuvo dispuesto a hacerlo para obedecer a Su Padre y mostrar Su amor por Él y por nosotros. Podrían mirar juntos una ilustración de Jesucristo sufriendo en Getsemaní (como las de esta reseña) y podrías pedir a tus hijos que te digan lo que saben sobre lo que sucede en la imagen. Podrían leer juntos Doctrina y Convenios 19:18–19, 24 para recalcar que sufrir por nuestros pecados fue lo más difícil que alguien haya hecho jamás, pero, como Jesús amaba a Su Padre y nos amaba a nosotros, obedeció la voluntad de Dios (véase también Mosíah 3:7). ¿Qué cosas difíciles nos pide Dios que hagamos? ¿Cómo podemos encontrar el valor para obedecerle?

Doctrina y Convenios 19:23

“Aprende de mí y escucha mis palabras”.

  • Podrías ayudar a tus hijos a pensar en movimientos sencillos que vayan con frases de Doctrina y Convenios 19:23. Lee el versículo varias veces mientras ellos hacen los movimientos. ¿De qué maneras podemos aprender de Cristo y escuchar Sus palabras?

Doctrina y Convenios 19:38

Las bendiciones de Dios son más grandes que los tesoros de la tierra.

  • Tú y tus hijos podrían turnarse para sostener un ejemplar del Libro de Mormón y expresar lo que les encanta de él. Habla brevemente sobre el sacrificio que hizo Martin Harris para que el Libro de Mormón pudiera imprimirse (véase Relatos de Doctrina y Convenios, pág. 33). ¿Qué le dijo el Señor a Martin en Doctrina y Convenios 19:38 que puede haberlo ayudado a ser fiel y obediente? Ayuda a tus hijos a pensar en algo que puedan sacrificar para obedecer a Dios y ayudar en Su obra.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

pintura de Jesús en Getsemaní
hoja de actividades para niños

10 – 16 marzo: “El origen de la Iglesia de Cristo”

Doctrina y Convenios 20–22

José Smith predicando ante una sala llena de gente

La obra del Salvador de sacar a luz el Libro de Mormón ya estaba completa, pero Su obra de Restauración acababa de comenzar. Además de restaurar la doctrina y la autoridad del sacerdocio, el Señor había dejado claro en revelaciones anteriores que también quería restaurar una organización formal: Su Iglesia (véanse Doctrina y Convenios 10:53; 18:5). El 6 de abril de 1830, más de cuarenta creyentes abarrotaron la casa de troncos de la familia Whitmer en Fayette, Nueva York, para ser testigos de la organización de la Iglesia de Jesucristo.

Algunas personas se preguntan por qué es necesaria una Iglesia organizada. La respuesta se encuentra, por lo menos en parte, en las revelaciones relacionadas con esa primera reunión de la Iglesia en 1830. En ellas, se describen bendiciones que no habrían sido posibles si la verdadera Iglesia de Jesucristo no hubiera sido “debidamente organizada y establecida” en los últimos días (Doctrina y Convenios 20:1).

Véanse también Santos, tomo I, págs. 84–87; “Edifica mi iglesia”, en Revelaciones en contexto, págs. 32–35.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 20–21

Jesucristo ha restaurado Su Iglesia.

¿Por qué tenemos una Iglesia organizada? Quizás la mejor respuesta sea “porque Jesucristo organizó una”. Al estudiar Doctrina y Convenios 20–21, es posible que notes similitudes entre la Iglesia que Él estableció en la antigüedad y la que Él ha restaurado hoy. Utiliza los siguientes versículos para aprender sobre la Iglesia del Salvador en la antigüedad: Mateo 16:15–19; Juan 7:16–17; Efesios 2:19–22; 3 Nefi 11:23–26; Moroni 4–5. Utiliza estos versículos para aprender acerca de la Iglesia restaurada: Doctrina y Convenios 20:17–25, 60, 72–79; 21:1–2. Podrías registrar lo que halles en una tabla como esta:

Doctrina

Ordenanzas

Autoridad del sacerdocio

Profetas

La antigua Iglesia de Cristo

La Iglesia restaurada de Cristo

¿Qué aprendes en esta actividad acerca de la razón por la que Jesucristo estableció —y restauró— Su Iglesia?

Véase también Dallin H. Oaks, “La necesidad de una Iglesia”, Liahona, noviembre de 2021, págs. 24–26.

Invitar a compartir. Cuando invites a las personas a compartir lo que han aprendido por su cuenta, se sentirán animadas a continuar con su estudio personal. ¿Qué podrías invitarles a compartir?

Doctrina y Convenios 20:37, 75–7922

Las ordenanzas sagradas me ayudan a llegar a ser como el Salvador.

Cuando la Iglesia fue organizada, el Señor enseñó a Sus santos en cuanto a las ordenanzas sagradas, entre ellas el bautismo y la Santa Cena. Al leer acerca de esas ordenanzas, reflexiona sobre cómo te ayudan a sentirte conectado con el Salvador. Por ejemplo, ¿cómo te ayudan esas ordenanzas a mantener tu “determinación de servir [a Jesucristo] hasta el fin”? (Versículo 37). También podrías leer las oraciones sacramentales (versículos 77, 79) e imaginar que las escuchas por primera vez. ¿Qué reflexiones surgen en tu mente?

Véase también D. Todd Christofferson, “El porqué de la senda de los convenios”, Liahona, mayo de 2021, págs. 116–119.

un joven repartiendo la Santa Cena

Doctrina y Convenios 20:38–60

El servicio en el sacerdocio bendice a los miembros de la Iglesia y a sus familias.

¿Alguna vez has pensado por qué era importante para el Salvador restaurar el sacerdocio en Su Iglesia? Leer lo que Él pide hacer a los poseedores del sacerdocio en Doctrina y Convenios 20:38–60 podría brindarte algunas ideas. ¿Cómo te ha bendecido el Salvador a ti y a tu familia mediante la obra que se describe en esos versículos?

Además de aquellos que son ordenadas al sacerdocio, las mujeres apartadas para servir en la Iglesia también ejercen la autoridad de Dios al participar en Su obra. Para saber cómo lo hacen, véase el mensaje del presidente Dallin H. Oaks titulado “Las llaves y la autoridad del sacerdocio” (Liahona, mayo de 2014, págs. 49–52).

Véase también Temas y preguntas, “Enseñanzas de José Smith sobre el sacerdocio, el templo, las mujeres”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 21

Obedecer la palabra de Dios, expresada por Sus profetas, me brindará protección divina.

Doctrina y Convenios 21:4–9 contiene invitaciones a seguir al profeta del Señor y poderosas promesas para las personas que lo hacen. Las siguientes ideas pueden ayudarte a reflexionar sobre esos versículos:

  • ¿Qué palabras de los versículos 4–5 describen lo que el Salvador desea que hagas con las palabras de Su profeta viviente? ¿Por qué crees que se necesita “fe y paciencia” para lograrlo?

  • Medita en las imágenes que el Salvador usa en el versículo 6 para describir las bendiciones de seguir a Su profeta. ¿Qué crees que significa “las puertas del infierno”? ¿Cómo “dispers[a] el Señor los poderes de las tinieblas” por ti? ¿Qué significa “sacudir los cielos para [tu] bien”?

  • ¿Qué te pide el Señor, por medio del actual Presidente de la Iglesia, que hagas? ¿Cómo ha cumplido el Señor Sus promesas cuando has seguido Sus consejos?

Anota las reflexiones adicionales que tengas a partir de las siguientes secciones del mensaje del élder Neil L. Andersen titulado “El profeta de Dios” (Liahona, mayo de 2018, págs. 24–27).

  • Por qué seguimos al Profeta:

  • Un atalaya en la torre:

  • No se sorprendan:

Véanse también “Los atalayas en la torre”, video, LaIglesiadeJesucristo.org; Temas y preguntas, “Profetas”, Biblioteca del Evangelio; “Cuando oímos al profeta”, Liahona, octubre de 2000, sección Amigos, pág. 7.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 20–21

La Iglesia de Jesucristo se ha restaurado.

  • Considera usar el encabezado de la sección de Doctrina y Convenios 21, el capítulo 9 de Relatos de Doctrina y Convenios, o el video “La organización de la Iglesia” (LaIglesiadeJesucristo.org) para ayudar a tus hijos a comprender lo que sucedió el día en que se organizó la Iglesia.

  • Quizás tus hijos podrían hacer corresponder ilustraciones de Jesucristo, alguien ministrando, un bautismo y la Santa Cena con los versículos de la sección 20 (véanse los versículos 21–23, 47, 72–74, 75–79). Utiliza esas ilustraciones y versículos para analizar las bendiciones que tenemos gracias a que Jesucristo restauró Su Iglesia.

Doctrina y Convenios 20:37, 41, 71–74

Cuando me bautizo y confirmo, prometo seguir a Jesucristo.

  • Tus hijos podrían disfrutar de ver una ilustración de un niño siendo bautizado y confirmado. Pueden señalar cómo coincide con las instrucciones dadas en Doctrina y Convenios 20:41, 71–74. ¿Qué aprendemos de Doctrina y Convenios 20:37 sobre las personas que desean bautizarse? También podrían cantar juntos “Cuando me bautice” (Canciones para los niños, pág. 53) o ver el video “El bautismo de Jesús” (Biblioteca del Evangelio).

    una niña siendo bautizada y una niña siendo confirmada
  • Si tus hijos ya han sido bautizados y confirmados, pregúntales sobre su experiencia. ¿Tienen fotos que puedan compartir? Habla con ellos sobre lo que están haciendo para seguir a Jesucristo y cómo Él los está bendiciendo.

Doctrina y Convenios 20:75–79

Puedo tomar sobre mí el nombre de Jesús y recordarle siempre.

  • Tus hijos podrían buscar la palabra “dispuestos” tanto en Doctrina y Convenios 20:37 (sobre el bautismo) como en el versículo 77 (la oración sacramental). ¿Qué quiere Jesucristo que estemos dispuestos a hacer? Tal vez tus hijos podrían fijarse en algo que lleve un nombre (como el nombre de una marca o el de una persona). ¿Qué nos dice el nombre acerca del objeto? ¿Qué significa tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo?

  • Podrían leer juntos Doctrina y Convenios 20:77, y pudieras pedirle a tus hijos que señalen las promesas que hacemos como parte de la Santa Cena. Tal vez podrían turnarse para representar algo que puedan hacer para “recordar siempre” al Salvador y adivinar qué representan las acciones de cada uno. Según el versículo 77, ¿de qué manera nos bendice el hecho de recordar siempre al Salvador?

Doctrina y Convenios 21:4–6

Jesús me bendice cuando sigo a Su profeta.

  • Después de descubrir las invitaciones y promesas de Doctrina y Convenios 21:4–6, tus hijos podrían mirar una foto del profeta actual y compartir algo que hayan aprendido o escuchado de él. Conversen acerca de las diversas maneras en que Jesucristo los haya bendecido por seguir a Su profeta.

Presidente Nelson

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

José Smith es apartado por Oliver Cowdery
hoja de actividades para niños

17 – 23 marzo: “Buscar las cosas de un mundo mejor”

Doctrina y Convenios 23–26

Emma Smith

Para la mayoría de las personas, ser bautizado es una experiencia reverente y pacífica. Sin embargo, el bautismo de Emma Smith y otros fue interrumpido por un populacho que se burló de ellos, los amenazó y los obligó a huir. Luego, justo cuando José estaba a punto de confirmar a los nuevos miembros, fue arrestado por perturbar a la comunidad con su predicación. En medio de toda esta oposición, ¿cómo podía Emma encontrar la seguridad de que estaba haciendo lo correcto? En el mismo lugar donde todos podemos encontrarla: por medio de la revelación del Señor. Él habló a Emma sobre “las [cosas] de [un mundo] mejor” —Su reino— y su lugar en él. Le dijo que no temiera, que “eleva[ra] [su] corazón y [se] regoc[ijara]” y que “[se] adhi[riera] a los convenios que ha[bía] hecho”, y que estas palabras de aliento y consejo son Su “voz a todos” (Doctrina y Convenios 25:9–10, 13, 16).

Véase también Santos, tomo I, págs. 91–92, 96–99.

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Doctrina y Convenios 24

El Salvador me puede “eleva[r] de [mis] aflicciones”.

La revelación que se encuentra en Doctrina y Convenios 24 fue dada a José Smith y a Oliver Cowdery para “fortalecerlos, animarlos e instruirlos” durante una época de dificultades (encabezado de la sección; véase también Santos, tomo I, págs. 96–97). Busca palabras en Doctrina y Convenios 24 que creas que los habrían fortalecido y alentado.

¿Qué te indican los siguientes pasajes de las Escrituras en cuanto a la forma en que el Salvador te ayuda en tus desafíos?

Doctrina y Convenios 24:1–3

Doctrina y Convenios 24:8

Doctrina y Convenios 121:7–8

Isaías 40:28–31

Mosíah 24:14–15

Cristo sanando a un hombre

Doctrina y Convenios 25

Tengo una función importante que desempeñar en el Reino de Dios.

Al observar Emma Smith cómo se desarrollaba la Restauración a través de su esposo, José Smith, tal vez se haya preguntado cuál podría ser su función. Busca las respuestas que Dios dio en Doctrina y Convenios 25. ¿Encuentras algo en esta sección que sientas que es Su “voz a [ti]”? (Versículo 16).

Véanse también “Una dama elegida”, video, Biblioteca del Evangelio; “Eres una dama elegida”, en Revelaciones en contexto, págs. 36–43; Joy D. Jones, “Un llamamiento especialmente noble”, Liahona, mayo de 2020, págs. 15–18.

Doctrina y Convenios 25:5, 14

“Continúa con el espíritu de mansedumbre”.

¿Qué significa para ti la frase “el espíritu de mansedumbre”? Podrías buscar palabras y frases en la sección 25 que te ayuden a comprender lo que significa ser manso. El mensaje del élder David A. Bednar titulado “Mansos y humildes de corazón” también podría ser útil (Liahona, mayo de 2018, págs. 30–33). ¿En qué sentido es Jesucristo un ejemplo de mansedumbre para ti? (Véase Mateo 11:28–30). Piensa en cosas de tu vida que puedas hacer “con espíritu de mansedumbre”.

Doctrina y Convenios 25:10, 13

“Desecharás las cosas de este mundo y buscarás las de uno mejor”.

Al reflexionar sobre el consejo del Señor en Doctrina y Convenios 25:10, podría resultarte útil hacer una lista de las “cosas de este mundo” que Él quiere que “deseches”. Luego, podrías hacer una lista de “[cosas] de [un mundo] mejor” que Él quiere que busques. Podrías elegir al menos una cosa de la primera lista que desecharás y una cosa de la segunda lista que buscarás.

El presidente Russell M. Nelson ha dado consejos y promesas sobre “dej[ar] de lado muchas de las cosas de este mundo”. Búscalos en la página 77 de su mensaje titulado “Tesoros espirituales” (Liahona, noviembre de 2019). ¿Cómo seguirás su consejo?

Al leer el versículo 13, piensa en los convenios que has hecho con el Padre Celestial y Jesucristo. ¿Qué quiere decir “adh[erirse]” a esos convenios? ¿Cómo te ayudan tus convenios a “desecha[r] las cosas de este mundo y busca[r] las de uno mejor”?

Se indican a continuación otros pasajes de las Escrituras que podrían ayudarte a discernir entre “las cosas de este mundo” y “las de uno mejor”: Mateo 6:19, 21, 25–34; Lucas 10:39–42; 2 Nefi 9:51.

Véase también Temas y preguntas, “Sacrificio”, Biblioteca del Evangelio.

Invitar a compartir. Si estás enseñando a otros acerca de cómo “desechar las cosas del mundo”, considera formas de invitarlos a compartir lo que están haciendo para seguir ese consejo. Podemos obtener mucha fuerza y valor al escuchar las ideas y experiencias de los demás.

Doctrina y Convenios 25:11–12

El Señor se deleita en mi “canto del corazón”.

¿Cuáles son algunos de tus “canto[s] del corazón”, canciones que expresan tus sentimientos hacia el Padre Celestial o Jesucristo? Considera cantar o escuchar a algunas de ellas. ¿Qué hace que esas canciones sean especiales para ti?

También podrías reflexionar sobre cómo estos himnos son como una oración. ¿Qué tienen en común la música sagrada y la oración? ¿De qué manera tus canciones sagradas han sido “contestadas con una bendición”?

Doctrina y Convenios 26:2

“Todas las cosas se harán de común acuerdo en la iglesia”.

La frase “común acuerdo” en ese versículo se refiere al acto de levantar la mano para mostrar que sostenemos y apoyamos a una persona que recibirá un llamamiento o una ordenación del sacerdocio. ¿Cómo le explicarías a un visitante a una reunión de la Iglesia lo que significa cuando sostenemos a alguien? ¿Qué respuestas encuentras en el mensaje del presidente Henry B. Eyring titulado “El poder de la fe sustentadora”? (Liahona, mayo de 2019, págs. 58–60).

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 24:1, 8

El Salvador me puede “eleva[r] de [mis] aflicciones”.

  • Para conocer algunas de las aflicciones o los desafíos que enfrentaron José Smith y los primeros santos, podrías revisar “Capítulo 11: Más gente se une a la Iglesia”, Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 46–47, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio. Luego, tú y tus hijos podrían descubrir lo que el Señor le dijo a José sobre sus aflicciones en Doctrina y Convenios 24:1, 8. También podrían conversar sobre cómo el Señor los ayuda en tiempos difíciles.

  • Para aprender lo que significa ser “paciente[s] en [nuestras] aflicciones”, tú y tus hijos podrían recrear el experimento del video “Continuemos con paciencia” (Biblioteca del Evangelio). ¿Qué nos enseña Doctrina y Convenios 24:8 sobre la paciencia? ¿De qué manera El Salvador nos hace saber que está “[con nosotros]” durante nuestras aflicciones?

Doctrina y Convenios 25:11–12

“El canto del corazón” le encanta a Jesús.

  • Después de leer Doctrina y Convenios 25:12, podrían contarse unos a otros cuál es su himno o canción de la Iglesia favorito —su “canto del corazón”— y cantarlos juntos. Comenten por qué les encantan esas canciones. ¿Por qué se alegra el Señor cuando cantamos estas canciones? ¿En qué sentido nuestro canto es como “una oración para [Él]”?

una familia cantando junto a un piano

Doctrina y Convenios 25:13, 15

Mis convenios con el Padre Celestial me traen gozo.

  • Para entender lo que significa “adh[erirse] a los convenios” (Doctrina y Convenios 25:13), tus hijos podrían turnarse para aferrarse a algo lo más fuerte que puedan. Luego, tú y tus hijos podrían hablar sobre cómo “se adhieren” o se aferran a sus convenios. Si es necesario, repasa con tus hijos los convenios que hacemos (véanse Mosíah 18:8–10; Doctrina y Convenios 20:37; y la hoja de actividades de esta semana).

  • Para dar a tus hijos el contexto de Doctrina y Convenios 25:13, podrías explicar que esto es algo que el Señor le dijo a Emma Smith poco después de su bautismo. ¿Por qué sería ese un buen consejo para alguien que se bautizó recientemente?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Emma estudiando las Escrituras
hoja de actividades de la Primaria

Voces de la Restauración

Emma Hale Smith

Las palabras del Señor a Emma Smith que están registradas en Doctrina y Convenios 25 revelan lo que sentía Él por ella y las contribuciones que ella podía hacer a Su obra. Pero ¿cómo era Emma? ¿Qué sabemos de su personalidad, de la relación que tenía con otras personas, de sus fortalezas? Una de las maneras de llegar a conocer a esta “dama elegida” (Doctrina y Convenios 25:3) es leer las palabras de personas que la conocieron personalmente.

José Smith, su esposo

“Qué indecible deleite y qué éxtasis de gozo me llenó el pecho aquella noche, al tomar de la mano a mi amada Emma, mi esposa, la esposa de mi juventud y la escogida de mi corazón. Muchas fueron las reflexiones que cruzaron mi mente al contemplar por un momento las varias escenas por las que fuimos llamados a pasar; las fatigas y los trabajos, las aflicciones y los sufrimientos, y los gozos y consuelos que, de vez en cuando, atravesaron nuestra senda y coronaron nuestra vida. ¡Ah!, qué combinación de pensamientos me llenaron la mente en aquel momento, al verla otra vez allí, sin importar cuántas pruebas tengamos, fuerte, firme, resuelta, ¡mi inquebrantable y amorosa Emma!”.

Lucy Mack Smith, su suegra

“Era entonces joven y, con la ambición natural que la caracterizaba, todo su corazón estaba volcado a la obra del Señor, y no tenía ningún interés excepto la Iglesia y la causa de la verdad. Cualquier cosa que sus manos hallaran para hacer, la hacía con su fuerza y no hacía la egoísta pregunta: ‘¿Recibiré un beneficio mayor que los demás?’. Si se enviaba a los élderes a predicar, ella era la primera en ofrecer sus servicios a fin de ayudar a proveer ropa para su viaje, fueran cuales fueran sus propias privaciones”.

Joseph Smith, padre, su suegro

La bendición patriarcal de Emma, pronunciada por Joseph Smith, padre, quien servía como patriarca de la Iglesia:

“Emma, mi nuera, eres bendecida del Señor por tu verdad y fidelidad; serás bendecida con tu esposo y te regocijarás en la gloria que vendrá sobre él. Tu alma ha sido afligida a causa de la iniquidad de los hombres al procurar la destrucción de tu compañero, y toda tu alma se ha entregado en oración pidiendo su liberación; regocíjate, pues el Señor tu Dios ha escuchado tu súplica.

“Te has acongojado por la dureza de corazón de la casa de tu padre, y has ansiado su salvación. El Señor tendrá respeto por tus clamores, y por Sus juicios causará que algunos de ellos reconozcan su insensatez y se arrepientan de sus pecados; pero será por aflicción que serán salvados. Verás muchos días; sí, el Señor te librará hasta que estés satisfecha, porque verás a tu Redentor. Tu corazón se regocijará en la gran obra del Señor, y nadie te quitará tu regocijo.

“Siempre recordarás la gran condescendencia de tu Dios al permitirte que acompañaras a mi hijo cuando el ángel entregó el registro de los nefitas a su cuidado. Has visto mucho pesar porque el Señor se ha llevado a tres de tus hijos. En esto no tienes culpa, porque Él conoce tus deseos puros de criar a una familia, para que el nombre de mi hijo sea bendecido. Y ahora, he aquí, te digo, que así dice el Señor, que si crees, todavía serás bendecida en esto y darás a luz a otros hijos, para el gozo y satisfacción de tu alma, y para el regocijo de tus amigos.

“Serás bendecida con entendimiento, y tendrás poder para instruir a las de tu sexo. Enseña a tu familia la rectitud, y a tus pequeños el modo de vida, y los ángeles santos velarán por ti, y serás salva en el Reino de Dios; así sea. Amén”.

Emma Smith y sus hijos

24 – 30 marzo: “Es preciso que todas las cosas se hagan con orden”

Doctrina y Convenios 27–28

estatua de José Smith

La revelación todavía era un concepto relativamente nuevo para los santos a medida que la Restauración continuaba desplegándose. Los primeros miembros de la Iglesia sabían que el profeta José Smith podía recibir revelación para la Iglesia, pero ¿podían también otras personas? Preguntas como esta llegaron a ser críticas cuando Hiram Page, uno de los Ocho Testigos de las planchas de oro, creyó que había recibido revelaciones para la Iglesia. Muchos santos fieles creyeron que esas revelaciones provenían de Dios. En respuesta, el Señor enseñó que en Su Iglesia “es preciso que todas las cosas se hagan con orden” (Doctrina y Convenios 28:13). Esto significaba tener solo a uno “nombrado para recibir mandamientos y revelaciones” para toda la Iglesia (Doctrina y Convenios 28:2). Sin embargo, otras personas podían recibir revelación personal relacionada con su parte en la obra del Señor. De hecho, las palabras del Señor a Oliver Cowdery son un recordatorio para todos nosotros: “Te será indicado […] lo que has de hacer” (Doctrina y Convenios 28:15).

Véase también “Es preciso que todas las cosas se hagan con orden”, en Revelaciones en contexto, págs. 54–57.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 27:1–4

Participo de la Santa Cena en memoria de Jesucristo.

Sally Knight y Emma Smith fueron bautizadas en junio de 1830, pero su confirmación fue interrumpida por un populacho. Dos meses más tarde, Sally y su esposo, Newel, visitaron a Emma y a José, y se decidió que ellas serían confirmadas en esa ocasión, y que el grupo participaría de la Santa Cena juntos. Cuando José iba en camino para conseguir vino para la Santa Cena, un ángel lo detuvo.

Lee Doctrina y Convenios 27:1–4 para descubrir qué le enseñó el ángel sobre la Santa Cena. ¿Qué sugieren esos versículos sobre la actitud que el Salvador desea que tengamos con respecto a la Santa Cena? ¿Qué crees que significa participar de ella “con la mira puesta únicamente en [Su] gloria”? Medita sobre eso —y busca otras enseñanzas sobre la Santa Cena— mientras lees Lucas 22:19–20 y 3 Nefi 18:1–11. (También puedes ver los videos “La Última Cena”, “Jesucristo bendice pan en memoria de Él” y “Jesucristo bendice vino en memoria de Él”, Biblioteca del Evangelio).

Para aprender cómo hacer de la Santa Cena una experiencia de adoración, considera estudiar el mensaje del élder D. Todd Christofferson titulado “El pan vivo que ha descendido del cielo” (Liahona, noviembre de 2017, págs. 36–39). ¿Qué enseñó el élder Christofferson que pueda ayudarte a sentir una mayor conexión con el Salvador a través de la Santa Cena? Reflexiona sobre lo que puedes hacer para prepararte mejor para participar de los emblemas de la Expiación del Salvador y tratarlos con mayor reverencia y propósito.

Podrías cantar, escuchar o leer un himno sacramental, y registrar tus sentimientos acerca de tu participación en esta sagrada ordenanza.

Utilizar música. La música sagrada invita al Espíritu a testificar de las verdades del Evangelio. Ella puede ayudarte a entender y sentir esas verdades de una manera memorable. La música también ayuda a que el aprendizaje sea más atractivo.

Véanse también Doctrina y Convenios 20:77, 79; 59:9–13; Temas y preguntas, “Santa Cena”, Biblioteca del Evangelio; “Recibir y retener la remisión de los pecados mediante las ordenanzas”, en David A. Bednar, “Siempre retendréis la remisión de vuestros pecados”, Liahona, mayo de 2016, págs. 60–62.

pan partido

Doctrina y Convenios 27:5–14

El Señor confiere a Sus siervos las llaves del sacerdocio para dirigir Su obra.

¿Qué sabes en cuanto a los profetas que se mencionan en esos versículos? Podrías buscar información sobre ellos en la Guía para el Estudio de las Escrituras. ¿Qué bendiciones se han hecho posibles para ti mediante las llaves que poseían esos profetas?

Doctrina y Convenios 27:15–18

La armadura de Dios me ayuda a permanecer firme ante el mal.

El presidente M. Russell Ballard dijo: “No existe una sola cosa grandiosa que podamos hacer para ponernos la armadura espiritual. El verdadero poder espiritual proviene de numerosos pequeños actos entretejidos para conformar un tejido de fortaleza espiritual que nos escuda y protege del mal” (“Be Strong in the Lord”, Ensign, julio de 2004, pág. 8).

Mientras aprendes sobre la armadura de Dios en Doctrina y Convenios 27:15–18, podrías crear una tabla como esta. ¿Qué estás haciendo para ponerte cada pieza de la armadura de Dios?

Pieza de la armadura

Parte del cuerpo que protege

Lo que puede representar esa parte del cuerpo

Coraza de la rectitud

Corazón

Mis deseos y afectos

Yelmo de la salvación

Cabeza o mente

Véanse también Efesios 6:11–18; Jorge F. Zeballos, “Edificar una vida resistente al adversario”, Liahona, noviembre de 2022, págs. 50–52.

Doctrina y Convenios 28

Jesucristo dirige Su Iglesia por medio de Su profeta viviente.

Imagina cómo sería si cualquier persona pudiera recibir mandamientos y revelación para toda la Iglesia. Cuando Hiram Page afirmó haber recibido tal revelación, muchos miembros de la Iglesia quedaron confundidos. En Doctrina y Convenios 28, el Señor reveló un orden para la revelación en Su Iglesia. ¿Qué aprendes en esa sección sobre la función específica del Presidente de la Iglesia? ¿Qué aprendes sobre la forma en que Dios puede dirigirte?

Véase también Dale G. Renlund, “El marco de la revelación personal”, Liahona, noviembre de 2022, págs. 16–19.

Doctrina y Convenios 28:8–9

¿Por qué fue significativa la misión entre los lamanitas?

Un propósito del Libro de Mormón es “que los lamanitas lleguen al conocimiento de sus padres, y sepan de las promesas del Señor” (Doctrina y Convenios 3:20); eso era coherente con las promesas que el Señor hizo a muchos profetas del Libro de Mormón (véanse, por ejemplo, 1 Nefi 13:34–41; Enós 1:11–18; Helamán 15:12–13). Los primeros miembros de la Iglesia consideraban que los indígenas estadounidenses eran descendientes del pueblo del Libro de Mormón. (La postura oficial de la Iglesia en la actualidad es que los lamanitas “se hallan entre los antecesores de los indios de las Américas” [introducción del Libro de Mormón]).

Si deseas leer más en cuanto a la misión de Oliver a los indígenas estadounidenses cercanos, véase “Una misión a los lamanitas”, Revelaciones en contexto, págs. 49–53. ¿Qué te enseña esa misión en cuanto al Señor y Su obra?

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 27:1–2

La Santa Cena me ayuda a recordar a Jesucristo.

  • Los niños podrían preguntarse por qué usamos agua para la Santa Cena cuando Jesús usó vino (véanse Lucas 22:19–20; 3 Nefi 18:1–11). Podrían leer juntos Doctrina y Convenios 27:1–2 y analizar lo que significa participar de la Santa Cena “con la mira puesta únicamente en [la] gloria [de Dios]” (versículo 2). ¿Qué podemos hacer para centrarnos en el Salvador al participar de la Santa Cena?

  • Quizás tener ilustraciones, versículos de las Escrituras o letras de canciones sobre el Salvador pueda ayudar a tus hijos a recordarle a Él al participar de la Santa Cena. Tal vez disfruten de crear un librito con algunas de esas ilustraciones, versículos y letras. Podrían hacer sus propios dibujos o buscarlos en la revista El Amigo.

Cristo partiendo el pan

Doctrina y Convenios 27:15–18

La armadura de Dios me protege.

  • Podrías mostrar a tus hijos una ilustración de una armadura como la que se encuentra en esta reseña o en la hoja de actividades de la reseña de Efesios en Ven, sígueme — Para la Primaria: Nuevo Testamento 2023. Mientras lees Doctrina y Convenios 27:15–18, ayúdalos a encontrar las piezas de la armadura en la ilustración. ¿Cómo puede la armadura de Dios ayudarnos a “resistir el día malo”? (Versículo 15).

Doctrina y Convenios 28:2, 6–7

El profeta recibe revelación para la Iglesia; yo puedo recibir revelación para mi vida.

  • Si tienes varios hijos, puedes invitarlos a jugar a “seguir al líder”, pero pídeles a dos o más que sean el líder al mismo tiempo. ¿Qué sucede cuando hay más de un líder? Luego, podrías obtener información sobre Hiram Page (véanse “Capítulo 14: El Profeta y las revelaciones para la Iglesia”, en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 56–57, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio; o el encabezado de la sección de Doctrina y Convenios 28). ¿Cómo corrigió el Padre Celestial la confusión de los primeros miembros de la Iglesia? ¿Cómo dirige Él la Iglesia en la actualidad? (Véase Doctrina y Convenios 28:2). Comparte tu testimonio de que el profeta actual ha sido llamado por el Señor para dirigir Su Iglesia en la actualidad.

  • Si bien la revelación para la Iglesia siempre se dará a través del profeta, todos podemos ser guiados por el Espíritu Santo. Podrías ayudar a tus hijos a escudriñar algunos de los siguientes pasajes de las Escrituras y hacer una lista de las maneras en que el Espíritu Santo puede guiarnos: Doctrina y Convenios 28:1, 4, 15; Juan 14:26; Moroni 8:26; 10:4–5. Comenten entre ustedes cómo han sido guiados por el Espíritu Santo.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

armadura de Dios
hoja de actividades de la Primaria

31 marzo – 6 abril: “Jesucristo juntará a su pueblo”

Doctrina y Convenios 29

Jesucristo rodeado de creyentes

Aun cuando la Iglesia de Jesucristo se había organizado en 1830, muchas verdades del Evangelio todavía estaban por revelarse, y varios de los primeros miembros de la Iglesia tenían preguntas. Habían leído profecías en el Libro de Mormón sobre la congregación de Israel y la edificación de Sion (véase 3 Nefi 21). ¿Cómo se produciría esto? Las revelaciones que Hiram Page afirmó haber recibido especulaban sobre ese tema, lo cual hizo que aumentara la curiosidad de los miembros (véase Doctrina y Convenios 28). Otras personas se preguntaban sobre la caída de Adán y Eva y la muerte espiritual. El Señor recibió con gusto esas preguntas en 1830 y ahora recibe las nuestras. Él dijo a los santos: “Recibiréis cuanto pidiereis con fe, si estáis unidos en oración de acuerdo con mi mandato” (Doctrina y Convenios 29:6). De hecho, tal como lo demuestra la revelación rica en doctrina, que se encuentra en Doctrina y Convenios 29, el Señor a veces responde a nuestras preguntas dándonos verdad y conocimiento que va mucho más allá de lo que preguntamos.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 29

El Padre Celestial tiene un plan para la salvación de Sus hijos.

Doctrina y Convenios 29 enseña muchas verdades sobre el plan de Dios para ti. Conforme leas, busca verdades que aprendas sobre cada una de las siguientes partes de Su plan:

¿Qué reflexiones tuviste? Si te resulta útil, puedes escribirlas en el espacio provisto con las ilustraciones al final de esta reseña. ¿De qué forma influyen en tu vida esas verdades?

Véase también Temas y preguntas, “Plan de Salvación”, Biblioteca del Evangelio.

Venid a Mí

Doctrina y Convenios 29:1–28

Jesucristo me invita a ayudar a juntar a Su pueblo antes de Su segunda venida.

Jesucristo habla de juntar a Su pueblo “como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas” (Doctrina y Convenios 29:2). ¿Qué te enseña esa comparación sobre Jesucristo? ¿Qué pensamientos o impresiones adicionales te vienen a la mente al estudiar la ilustración de una gallina y sus polluelos en esta reseña? Piensa en la manera en que has sentido que Jesucristo te junta y protege.

Al leer Doctrina y Convenios 29:1–11, busca reflexiones sobre lo siguiente:

  • Quiénes serán juntados.

  • Qué significa “recoger” almas para Cristo.

  • Por qué efectuamos el recogimiento para Él.

Reflexiona sobre por qué quieres que otras personas se reúnan con Jesucristo. ¿Qué te sientes inspirado a hacer para ayudar?

Podrías hacerte las mismas preguntas mientras ves el video “Un testigo de Dios” (Biblioteca del Evangelio), o lees o escuchas un himno sobre el recogimiento, como “Israel, Jesús os llama” (Himnos, nro. 6). ¿Qué crees que el Señor trata de enseñarte acerca de Su obra de recogimiento?

El presidente Russell M. Nelson dijo: “Pero en la actualidad, el recogimiento se lleva a cabo en cada nación. El Señor ha decretado el establecimiento de Sion en cada lugar donde Él ha dado a Sus santos su nacimiento y su nacionalidad” (“El recogimiento del Israel disperso”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 81). ¿En qué sentido el congregarse de esa forma nos ayuda a “prepar[arnos] en todas las cosas” para la segunda venida del Salvador? (Versículo 8; véanse también los versículos 14–28).

Véanse también Russell M. Nelson y Wendy W. Nelson, “Juventud de Israel”, devocional mundial para los jóvenes, 3 de junio de 2018, Biblioteca del Evangelio; D. Todd Christofferson, “La doctrina de pertenencia”, Liahona, noviembre de 2022, págs. 53–56; Temas y preguntas, “Recogimiento de Israel”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 29:31–35

“Para mí todas las cosas son espirituales”.

Al estudiar Doctrina y Convenios 29:31–35, pregúntate: “¿En qué sentido todos los mandamientos son espirituales?”. Podrías elaborar una lista de algunos mandamientos y considerar las verdades espirituales que se relacionan con cada uno. Podría ser útil revisar Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones, ya que enseña algunas de las verdades eternas detrás de varios de los mandamientos de Dios.

¿Cómo influye el saber que “todas las cosas son espirituales” en la forma en que ves los mandamientos de Dios? Considera también buscar un significado o propósito espiritual en otros aspectos de tu vida.

Véase también 2 Nefi 9:39.

Centrarse en Jesucristo. “Cada tema del Evangelio [es] una oportunidad para enseñar y aprender acerca de Jesucristo” (Enseñar a la manera del Salvador, pág. 6). ¿Qué aprendes acerca de Sus atributos, Sus funciones y Su ejemplo al leer Doctrina y Convenios 29?

Doctrina y Convenios 29:36–50

Jesucristo nos redimió de la Caída.

¿Cómo podrías utilizar Doctrina y Convenios 29:36–50 para explicar por qué necesitamos la redención por medio de Jesucristo?

La caída de Adán y Eva trajo la muerte y el pecado al mundo, pero también preparó el camino para la redención y el gozo por medio de Cristo. Con ese pensamiento en mente, lee los versículos 39–43, y anota palabras y frases que te traigan gozo. ¿Qué te impresiona de lo que Adán y Eva dijeron sobre la Caída en Moisés 5:10–12?

Véase también “Por qué necesitamos un Salvador”, video, Biblioteca del Evangelio.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 29

El Padre Celestial tiene un plan para la salvación de Sus hijos.

  • Para iniciar una conversación sobre el plan que el Padre Celestial tiene para nosotros, tú y tus hijos podrían hablar de alguna ocasión en que hayan hecho un plan, por ejemplo, para un viaje o para realizar una tarea. También podrías dar ejemplos de planes, como un calendario con actividades escritas en él o instrucciones para hacer algo. ¿Por qué son útiles los planes? Luego, podrías hablar sobre lo que el Padre Celestial quiere lograr y cómo Su plan nos ayuda a lograrlo.

  • Podrías utilizar las ilustraciones al final de esta reseña para ayudar a tus hijos a encontrar versículos en Doctrina y Convenios 29 que enseñen sobre las diferentes partes del plan del Padre Celestial. También puedes recortar las ilustraciones y pedir a tus hijos que las coloquen en el orden correcto. ¿Por qué estamos agradecidos de saber que el Padre Celestial tiene un plan para nosotros? ¿En qué forma el saber sobre él influye en nuestra vida cotidiana?

Doctrina y Convenios 29:1–2, 7–8

Jesucristo juntará a Su pueblo antes de que Él venga nuevamente.

  • La siguiente ilustración de una gallina reuniendo a sus polluelos o el video “Chicks and Hens” (LaIglesiadeJesucristo.org) podría ayudar a tus hijos a visualizar la analogía que se encuentra en Doctrina y Convenios 29:1–2. Luego, pueden leer juntos esos versículos y conversar sobre cómo una gallina protege a sus polluelos y cómo eso se parece a lo que el Salvador puede hacer por nosotros.

    una gallina con polluelos reunidos bajo sus alas
  • ¿Qué inspiraría a tus hijos a querer ayudar al Salvador a recoger a Su pueblo? Tal vez les gustaría escuchar la experiencia de alguien que se “reunió” con Él al unirse a Su Iglesia. Por ejemplo, ¿quién dio a conocer la Iglesia a tu familia? ¿Cómo hemos sido bendecidos al aceptar el llamamiento del Salvador de reunirnos con Él? ¿Cómo podemos ayudar a otros a reunirse con Él? (Véase “Un mensaje del presidente Russell M. Nelson para los niños” [video], LaIglesiadeJesucristo.org).

Doctrina y Convenios 29:11

Jesucristo vendrá otra vez.

  • Una ilustración de la segunda venida del Salvador (como Libro de obras de arte del Evangelio, nro. 66) o una canción sobre ella (como “Cuando venga Jesús”, Canciones para los niños, págs. 46–47) podrían ayudarte a ti y a tus hijos a analizar Doctrina y Convenios 29:11. Ayuda a tus hijos a notar frases en las Escrituras que se relacionen con algo de la ilustración o de la canción. Conversen sobre cómo se sienten con respecto a que Jesucristo volverá a la tierra nuevamente.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

cuadro con los seis aspectos del Plan de Salvación
hoja de actividades para niños

7 – 13 abril: “Alza[d] vuestras voces […] para declarar mi evangelio”

Doctrina y Convenios 30–36

primeros misioneros

Aproximadamente un mes después de haberse unido a la Iglesia, Parley P. Pratt fue llamado “al desierto” a predicar el Evangelio (Doctrina y Convenios 32:2). Thomas B. Marsh llevaba de miembro incluso menos tiempo cuando se le dijo: “La hora de tu misión ha llegado” (Doctrina y Convenios 31:3). Igualmente, Orson Pratt, Edward Partridge y muchos otros habían sido bautizados recientemente cuando recibieron su llamamiento misional. Quizás haya una lección en ese modelo para nosotros en la actualidad: si sabes lo suficiente como para aceptar el Evangelio restaurado por medio del bautismo, sabes lo suficiente como para compartirlo con los demás. Por supuesto, siempre queremos aumentar el conocimiento que tenemos del Evangelio, pero Dios nunca ha dudado en llamar a los “indoctos” a predicar Su Evangelio (Doctrina y Convenios 35:13). De hecho, nos invita a todos a que “abras tu boca para declarar mi evangelio” (Doctrina y Convenios 30:5). La mejor manera de lograrlo no es por medio de nuestra propia sabiduría y experiencia, sino “por el poder [del] Espíritu” (Doctrina y Convenios 35:13).

Véanse también “La fe y la caída de Thomas Marsh”, “Ezra Thayer: de escéptico a creyente”, “Llamamiento de Orson Pratt a servir”, Revelaciones en contexto, págs. 58–74.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 30–36

Soy llamado a ser testigo de Jesucristo.

Tengas o no un llamamiento formal como misionero, puedes ser testigo de Jesucristo “en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar” (Mosíah 18:9). A medida que leas Doctrina y Convenios 30–36, anota lo que aprendas sobre tus oportunidades de compartir el Evangelio. Podrías hacer una lista de las cosas que el Señor te pide y otra de las promesas que el Señor te hace al compartir el Evangelio (por ejemplo, véanse Doctrina y Convenios 30:8; 31:3–5; 32:1, 5; 35:13–1524). También puedes buscar principios que te ayuden a compartir el Evangelio. ¿Qué te inspira a “declara[r] buenas nuevas de gran gozo”? (Doctrina y Convenios 31:3).

El élder Gary E. Stevenson enseñó que la proclamación del Evangelio “se puede cumplir […] mediante unos principios sencillos y fáciles de entender que se nos han inculcado desde la infancia: amar, compartir e invitar” (“Amar, compartir, invitar”, Liahona, mayo de 2022, pág. 85). Considera estudiar su mensaje mientras piensas en tus conocidos, amigos y familiares. ¿Qué ideas se te ocurren sobre cómo puedes compartir con ellos “aquello que [te] encanta del evangelio de Jesucristo”? ¿De qué manera puedes invitarlos a “venir y ver”, “venir y servir” y “venir y pertenecer”? Mientras cantas o escuchas “A donde me mandes iré” (Himnos, nro. 175) o un himno relacionado, podrías preguntarte: “¿Qué quiere el Señor que diga y sea para compartir su Evangelio?”.

Véanse también Marcos A. Aidukaitis, “Alza tu corazón y regocíjate”, Liahona, mayo de 2022, págs. 40–43; Temas y preguntas, “Invitar a todos a recibir el Evangelio de Jesucristo”, “Ministrar como lo hace el Salvador”, Biblioteca del Evangelio; “Invitar a todos a venir a Cristo: Compartir el Evangelio”, video, Biblioteca del Evangelio.

hermanas misioneras enseñando a un grupo de mujeres

Doctrina y Convenios 31:1–2, 5–6, 9, 13

El Señor me puede ayudar en la relación que tengo con los miembros de mi familia.

Las familias en 1830 luchaban con muchos de los mismos problemas que las familias de la actualidad. ¿Qué guía y promesas dio el Señor a Thomas B. Marsh en cuanto a su familia en Doctrina y Convenios 31? (Véanse especialmente los versículos 1–2, 5–6, 9, 13). ¿Cómo pueden Sus palabras ayudarte en la relación que tienes con los miembros de tu familia?

Si deseas más información en cuanto a Thomas B. Marsh, véase Santos, tomo I, págs. 79–80121–123.

Doctrina y Convenios 32–33; 35

El Señor me prepara para la obra que Él desea que haga.

Estudiar las vidas de las personas a las que se refiere Doctrina y Convenios 32–33; 35 podría ayudarte a reconocer cómo el Señor te está preparando para Su obra. Por ejemplo, podrías leer acerca de la relación entre Parley P. Pratt y Sidney Rigdon en “Voces de la Restauración: Primeros conversos”. ¿Cómo bendijo esa relación a los hijos de Dios? (Véase Doctrina y Convenios 35).

Este es otro ejemplo: Ezra Thayer escribió que, antes de bautizarse, tuvo una visión en la que “vino un hombre y me trajo un rollo de papel y me lo mostró, y también una trompeta, y me dijo que la hiciera sonar. Le dije que yo nunca había tocado una trompeta. Me dijo: ‘Tú puedes, inténtalo’ […]. Emitió el sonido más hermoso que jamás he escuchado” (“Revelation, October 1830–B, Revelation Book 1”, introducción histórica, josephsmithpapers.org). Cuando José Smith recibió posteriormente una revelación dirigida a Ezra Thayer y Northrop Sweet, la cual ahora se halla en Doctrina y Convenios 33, Ezra interpretó que la revelación era el rollo de papel de su visión. ¿De qué manera estaba preparando el Señor a Ezra para la misión que le encomendó en Doctrina y Convenios 33:1–13?

¿Qué evidencia ves de que la mano del Señor estaba en la vida de esos primeros miembros de la Iglesia? ¿A quién ha puesto el Señor en tu vida para ayudarte a venir a Cristo? ¿Cómo te prepara Él para bendecir a otros mediante tu fidelidad, amor o invitación?

Véase también “Una misión a los lamanitas”, Revelaciones en contexto, págs. 49–53.

Doctrina y Convenios 33:12–18

Si edifico mi vida sobre el Evangelio del Salvador, no caeré.

Doctrina y Convenios 33 estaba dirigida a Northrop Sweet y a Ezra Thayer, dos nuevos miembros de la Iglesia. Northrop abandonó la Iglesia poco tiempo después de que se diera esa revelación. Ezra prestó servicio fielmente por una temporada, pero con el tiempo también se alejó. Leer sobre ellos en esta sección podría inspirarte a considerar cuán firmemente estás edificado “sobre [la] roca” (versículo 13) del Evangelio. ¿Qué verdades contenidas en esos versículos pueden ayudarte a permanecer fiel al Salvador?

Véase también Helamán 5:12.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 30:1–2

Debo centrarme en las cosas de Dios más que en las cosas de la tierra.

  • Puede ser divertido para tus hijos tratar de realizar dos tareas a la vez, como recitar la letra de una canción favorita mientras escriben los nombres de todos los miembros de su familia. ¿Por qué es difícil hacer dos cosas a la vez? Luego, podrían leer Doctrina y Convenios 30:1–2. ¿Cuáles son algunas “cosas de la tierra” que podrían distraernos de recordar a Jesucristo y Su Evangelio? ¿Cómo podemos mantener nuestra mira en Él?

Doctrina y Convenios 33:2–3, 6–10

Puedo compartir el Evangelio de Jesucristo.

  • Para ayudar a tus hijos a comprender Doctrina y Convenios 33:8–10, podrías invitarlos a tratar de decir una frase con la boca cerrada mientras tú o tus otros hijos adivinan lo que están diciendo. Lee los versículos 8–10 y pídeles que abran la boca cada vez que se repita la frase “abrid vuestra boca”. ¿Por qué desea el Padre Celestial que abramos la boca y compartamos el Evangelio con los demás? ¿Qué podemos decir a nuestros familiares y amigos acerca del Salvador o Su Evangelio? También podrían entonar una canción sobre compartir el Evangelio, como “Llevaremos Su verdad al mundo” (Canciones para los niños, págs. 92–93).

  • Considera relatar experiencias que estén relacionadas con los principios o las promesas de Doctrina y Convenios 30–34. ¿Qué aprendiste o sentiste acerca del Salvador y Su obra mientras le servías?

un grupo de niños mirando una revista

Testificar de las bendiciones prometidas. Cuando invites a los niños a vivir un principio del Evangelio, podrías compartir las promesas que Dios les ha hecho a las personas que lo viven. Por ejemplo, puedes dar testimonio de las bendiciones que Él nos da cuando abrimos la boca y compartimos el Evangelio.

Doctrina y Convenios 33:12–13

Puedo edificar mi vida sobre el Evangelio de Jesucristo.

  • Podrías llevar a tus hijos afuera para que vean los cimientos de su casa o de un edificio de la Iglesia y pedirles que los describan. ¿Por qué necesita un edificio cimientos fuertes y sólidos? Lee con ellos Doctrina y Convenios 33:12–13 y expresen sus sentimientos sobre por qué el Señor desea que edifiquemos nuestra vida sobre Su Evangelio. ¿Por qué es “roca” una buena palabra para describir el Evangelio? ¿Cómo podemos edificar nuestra vida sobre la roca del Evangelio? (Véase también Mateo 7:24–29).

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

los primeros misioneros caminando por la nieve
hoja de actividades para niños

Voces de la Restauración

Primeros conversos

Incluso antes de que se organizara la Iglesia en abril de 1830, el Señor declaró: “El campo blanco está ya para la siega” (Doctrina y Convenios 4:4). Esa declaración se hizo realidad en los meses que siguieron, ya que muchos que buscaban la verdad fueron guiados por el Espíritu de Dios a encontrar la Iglesia restaurada de Jesucristo.

Muchos de esos primeros conversos desempeñaron un papel decisivo en la colocación de los cimientos de la Restauración, y los relatos de su conversión son valiosos para nosotros hoy en día. La fe que ellos demostraron es la misma fe que nosotros necesitamos para llegar a estar convertidos al Evangelio de Jesucristo.

Abigail Calkins Leonard

Cuando Abigail Calkins Leonard tenía unos treinta y cinco años, quería ser perdonada de sus pecados. De vez en cuando leía la Biblia, y había personas de otras iglesias cristianas que la visitaban en su casa, pero estaba confundida en cuanto a lo que diferenciaba a una iglesia de la otra. “Una mañana”, dijo ella, “tomé mi Biblia y fui al bosque, donde caí de rodillas”. Ella oró fervientemente al Señor. “Inmediatamente vi una visión”, dijo, “y las diferentes sectas pasaron una tras la otra ante mí, y una voz me llamó, diciendo: ‘Estas se han edificado para obtener lucro’. Luego, más allá, pude ver una gran luz, y una voz de arriba dijo: ‘Levantaré a un pueblo, y me deleitaré en bendecirlo y en que sea mío’”. Un poco tiempo después, Abigail escuchó sobre el Libro de Mormón. Aun cuando todavía no tenía un ejemplar, procuró “saber la verdad de ese libro por el don y el poder del Espíritu Santo”, e “inmediatamente s[intió] su presencia”. Cuando finalmente pudo leer el Libro de Mormón, estaba “lista para recibirlo”. Ella y su esposo, Lyman, fueron bautizados en 1831.

Thomas B. Marsh

Cuando Thomas B. Marsh era un joven adulto, estudió la Biblia y se unió a una iglesia cristiana. Sin embargo, no se sentía satisfecho y finalmente se alejó de todas las iglesias. “Gozaba yo de una porción del espíritu de profecía”, dijo él, “y le dije [a un líder religioso] que yo esperaba que surgiera una nueva iglesia, la cual tendría la verdad en su pureza”. Al poco tiempo después de eso, Thomas tuvo una impresión espiritual de abandonar su casa en Boston, Massachusetts, y viajar hacia el oeste. Después de pasar tres meses en el oeste del estado de Nueva York sin encontrar lo que estaba buscando, inició su viaje de regreso a casa. Por el camino, una mujer le preguntó a Thomas si había escuchado en cuanto al “Libro de Oro que encontró un joven llamado José Smith”. Cautivado por esa idea, Thomas inmediatamente viajó a Palmyra y se reunió con Martin Harris en la imprenta, justo cuando las primeras dieciséis páginas del Libro de Mormón se acababan de imprimir. A Thomas se le permitió llevar una copia de esas dieciséis páginas, y las llevó a casa a su esposa, Elizabeth. “Se sintió complacida” con el libro, recordó él, “y creyó que era la obra de Dios”. Thomas y Elizabeth más adelante se trasladaron al estado de Nueva York con sus hijos y fueron bautizados. (Si deseas más información en cuanto a Thomas B. Marsh, véase Doctrina y Convenios 31).

Parley y Thankful Pratt

Al igual que Thomas Marsh, Parley y Thankful Pratt respondieron a los susurros espirituales de dejar su próspera granja en Ohio con la intención de predicar el Evangelio según lo entendían de la Biblia. Tal como Parley le dijo a su hermano: “Últimamente el espíritu de estas cosas ha influido tanto en mi mente que no podía descansar”. Cuando llegaron al este del estado de Nueva York, Parley tuvo la impresión de permanecer por un tiempo en esa región. Decidieron que Thankful continuaría el viaje sin él. “Tengo una labor que realizar en esta región del país”, le dijo Parley, “y no sé cuál es ni cuánto tiempo me tomará llevarla a cabo; pero te alcanzaré cuando la haya realizado”. Fue allí que Parley escuchó por primera vez en cuanto al Libro de Mormón. “Sentí un extraño interés en el libro”, dijo él. Solicitó un ejemplar y leyó durante toda la noche. Al llegar la mañana, sabía que el libro era verdadero, y lo valoraba “más que todas las riquezas del mundo”. A los pocos días Parley fue bautizado. Regresó entonces a reunirse con Thankful, quien también se bautizó. (Si deseas más información en cuanto a Parley P. Pratt, véase Doctrina y Convenios 32).

Parley Pratt leyendo

Sidney y Phebe Rigdon

Cuando iba en camino desde el estado de Nueva York hacia una misión en Misuri, Parley Pratt y sus consiervos se detuvieron en Mentor, Ohio, en casa de Sidney y Phebe Rigdon, que eran viejos amigos que Parley conocía del tiempo en que vivió en Ohio. Sidney era un ministro cristiano, y Parley, en un tiempo, había sido miembro de su congregación y lo consideraba como mentor espiritual. Parley le contó a sus amigos con entusiasmo en cuanto al Libro de Mormón y la restauración del Evangelio de Jesucristo. Sidney mismo había estado buscando una restauración de la Iglesia verdadera, cuya descripción había encontrado en el Nuevo Testamento, pero al principio se mostró escéptico en cuanto al Libro de Mormón. “No obstante, leeré tu libro”, le dijo a su amigo Parley, “y me esforzaré por determinar si es una revelación de Dios o no”. Después de dos semanas de estudio y oración, tanto él como Phebe estaban convencidos de que el libro era verdadero; pero Sidney también sabía que unirse a la Iglesia supondría un sacrificio considerable para su familia. Obviamente, perdería su empleo como ministro, junto con su estatus social en la comunidad. Al analizar él y Phebe esa posibilidad, Phebe declaró: “He considerado el precio, y […] es mi deseo hacer la voluntad de Dios, ya sea para vida o para muerte”.

14 – 20 abril: “Soy el que vive, soy el que fue muerto”

Pascua de Resurrección

estatua del Christus [Cristo]

El 3 de abril de 1836 era domingo de Pascua de Resurrección. Después de ayudar a administrar la Santa Cena a los santos que estaban en el recién dedicado Templo de Kirtland, José Smith y Oliver Cowdery encontraron un lugar tranquilo detrás de un velo e inclinaron la cabeza para ofrecer una oración en silencio. Entonces, en ese día sagrado en que los cristianos en todas partes estaban conmemorando la Resurrección de Jesucristo, el Salvador resucitado mismo se apareció en Su templo, declarando: “Soy el que vive, soy el que fue muerto” (Doctrina y Convenios 110:4).

¿Qué significa cuando se dice que Jesucristo es “el que vive”? No solo quiere decir que se levantó de la tumba y que se apareció a Sus discípulos en Galilea. Significa que Él vive ahora; que habla por medio de profetas actualmente; que dirige Su Iglesia hoy en día; que sana las almas heridas y los corazones quebrantados en la actualidad. De modo que podemos hacernos eco de las palabras del potente testimonio de José Smith: “Después de los muchos testimonios que se han dado de él, este es el testimonio […], que nosotros damos de él: ¡Que vive!” (Doctrina y Convenios 76:22). Podemos escuchar Su voz en estas revelaciones, ser testigos de Su mano en nuestras vidas y “gozoso[s], cant[ar] con fervor: Yo sé que vive mi Señor”. (Himnos, nro. 73).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Jesucristo vive.

La mayoría de nosotros no hemos visto a Jesucristo como lo hizo el profeta José Smith. Pero podemos saber, como él, que el Salvador vive, que conoce nuestros éxitos y nuestras luchas, y que nos ayudará en momentos de necesidad. Considera tu propio testimonio del Cristo viviente mientras reflexionas sobre las preguntas siguientes y estudias los recursos que las acompañan.

Poder que proviene de la memorización. El élder Richard G. Scott explicó: “Se obtiene un gran poder al memorizar pasajes de Escrituras. El memorizar un pasaje es como crear una nueva amistad. Es como descubrir a una persona nueva que puede ayudarnos en tiempos de necesidad, darnos inspiración y consuelo, y ser la fuente de motivación para lograr un cambio necesario” (“El poder de las Escrituras”, Liahona, noviembre de 2011, pág. 6). Si encuentras un pasaje de las Escrituras sobre el Salvador que te resulte especialmente significativo —tal vez uno que pueda brindarte consuelo en un momento de necesidad—, considera memorizarlo.

En el video “My Spiritual Goal” [Mi meta espiritual], una joven decide memorizar “El Cristo Viviente” (Biblioteca del Evangelio). ¿Qué te impresiona sobre su experiencia? ¿Qué te sientes inspirado a hacer para recibir las verdades de “El Cristo Viviente” en tu corazón y mente?

Para aprender más acerca de cómo el Salvador nos bendice hoy, puedes estudiar, escuchar o cantar “Yo sé que vive mi Señor” (Himnos, nro. 73). Podría ser inspirador buscar verdades en este himno que también se enseñan en Doctrina y Convenios 6:34; 84:77; 98:18; 138:23.

Véase también Temas y preguntas, “Jesucristo”, Biblioteca del Evangelio.

Gracias a Jesucristo, resucitaré.

José Smith sabía lo que se siente al llorar la muerte de seres queridos, entre otras la de su padre y dos de sus hermanos. José y Emma enterraron a seis de sus hijos, todos menores de dos años. A partir de las revelaciones que Dios les dio, José y Emma obtuvieron una perspectiva eterna.

Busca verdades sobre la muerte y el plan eterno de Dios en Doctrina y Convenios 29:26–27; 42:45–46; 63:49; 88:14–17, 27–31; 93:33–34. ¿Cómo influyen esas verdades en la forma en que consideras la muerte? ¿Qué efecto tienen en la forma en que vives?

Véanse también 1 Corintios 15; Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 183–185; Easter.ChurchofJesusChrist.org.

Jesucristo logró una “perfecta expiación” para mí.

Una manera de centrarse en el Salvador durante la época de la Pascua de Resurrección es estudiar las revelaciones en Doctrina y Convenios que enseñan en cuanto a Su sacrificio expiatorio. Algunas se encuentran en Doctrina y Convenios 18:10–13; 19:16–19; 45:3–5; 76:69–70. Considera hacer una lista de las verdades que encuentres en esos versículos. Para profundizar tu estudio, puedes ampliar la lista escudriñando Lucas 22:39–44; 1 Juan 1:7; 2 Nefi 2:6–9; Mosíah 3:5–13, 17–18; y Moroni 10:32–33.

A continuación figuran algunas preguntas que podrían orientar tu estudio:

  • ¿Qué es la Expiación de Jesucristo?

  • ¿Por qué Jesucristo eligió sufrir y morir por nosotros?

  • ¿Qué debo hacer para recibir las bendiciones de Su sacrificio?

  • ¿Cómo me siento acerca de Jesucristo después de leer estos versículos?

Véanse también Guía para el Estudio de las Escrituras, “Expiación”, Biblioteca del Evangelio; “El Salvador sufre en Getsemaní”, video, Biblioteca del Evangelio.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

Ideas para enseñar a los niños

Gracias a Jesucristo, yo resucitaré.

  • Para enseñar a tus hijos sobre la Resurrección, podrías empezar mostrándoles ilustraciones de la muerte y la Resurrección del Salvador. Permite que los niños expresen lo que sepan en cuanto a esos acontecimientos. También pueden cantar una canción como “¿Vivió Jesús una vez más?” (Canciones para los niños, pág. 45).

  • Considera una lección práctica que pueda ayudar a que tus hijos comprendan lo que pasa cuando morimos (nuestros espíritus y cuerpos se separan) y cuando resucitamos (nuestros espíritus y cuerpos se vuelven a juntar, y nuestros cuerpos son perfectos e inmortales). Por ejemplo, ¿qué sucede cuando le sacamos la batería a una linterna o la tinta a un lapicero? ¿Qué pasa cuando se vuelven a juntar? (Véase Alma 11:44–45).

  • ¿Conocen los niños a alguien que haya muerto? Permíteles hablar un poco acerca de esas personas y luego lean juntos Doctrina y Convenios 138:17. Conversen sobre lo que se siente al saber que nuestros seres queridos resucitarán y volverán a tener cuerpo.

  • Si tienes hijos mayores, puedes invitarlos a buscar frases que capturen el mensaje de la Pascua de Resurrección en los siguientes pasajes: Doctrina y Convenios 63:49; 88:14–17, 27; 138:11, 14–17. Lo mismo podrían hacer con el video “Él vive - Celebra la Pascua gracias a que Jesucristo vive” (Biblioteca del Evangelio). ¿De qué manera podemos compartir ese mensaje con los demás?

sepultura y Resurrección de Cristo

El profeta José Smith vio a Jesucristo.

  • Quizás a ti y a tus hijos les interese leer acerca de tres ocasiones diferentes en que Jesucristo se apareció a José Smith y a otras personas, como se registra en José Smith—Historia 1:14–17; Doctrina y Convenios 76:11–24; 110:1–10. Tus hijos también pueden ver ilustraciones de esos acontecimientos en la hoja de actividades de esta semana. ¿Qué aprendemos acerca de Jesucristo a partir de cada una de esas experiencias? ¿Por qué es una bendición saber que José Smith y otras personas vieron al Salvador resucitado?

Gracias a Jesucristo, puedo recibir el perdón de mis pecados.

  • Las verdades que José Smith aprendió sobre el perdón por medio de Cristo pueden dar a tus hijos la esperanza de que sus errores y pecados pueden ser perdonados. Considera invitarlos a crear una tabla con títulos como estos: Lo que hizo el Salvador por mí y Lo que debo hacer para recibir Su perdón. Ayuda a tus hijos a escudriñar los pasajes siguientes en busca de cosas que sean ejemplos de esos títulos: Doctrina y Convenios 18:10–13; 19:16–19; 45:3–5; 58:42–43. Hablen sobre el gozo y la gratitud que sienten por lo que el Salvador hizo por nosotros.

  • También podrías ver el video “La bicicleta brillante” (Biblioteca del Evangelio) con tus hijos y relatar experiencias en las que hayas sentido el perdón del Salvador al arrepentirte.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

el Cristo resucitado se aparece a María
hoja de actividades para niños

21 – 27 abril: “Si no sois uno, no sois míos”

Doctrina y Convenios 37–40

los santos preparándose para trasladarse

Para los primeros santos, la Iglesia era más que un lugar donde escuchar sermones los domingos. En las revelaciones, se utilizaban palabras como causa, reino, Sion y, muy a menudo, obra. Eso pudo haber sido en parte lo que atrajo a la gente a la Iglesia restaurada. Por mucho que amaran la doctrina, muchos también deseaban algo a lo que pudieran dedicar su vida. Aun así, no fue fácil obedecer el mandato del Señor de 1830 de congregarse en Ohio. Para muchos, significaba dejar casas cómodas para dirigirse a un lugar desconocido a orillas de la civilización (véase “Voces de la Restauración: El recogimiento en Ohio”). Hoy en día podemos ver claramente lo que esos santos podían vislumbrar solo con el ojo de la fe: el Señor tenía grandes bendiciones esperándolos en Ohio.

La necesidad de congregarse en Ohio hace tiempo que pasó, pero los santos de hoy en día se siguen uniendo en torno a la misma causa: la de “establecer Sion” (Doctrina y Convenios 39:13). Como a esos primeros santos, se nos invita a abandonar “los afanes del mundo” (Doctrina y Convenios 40:2) y confiar en la promesa del Señor: “Recibirás […] una bendición mayor que cualquiera que hayas conocido” (Doctrina y Convenios 39:10).

Véase también Santos, tomo I, págs. 111–113.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 37–38

Dios nos congrega para bendecirnos.

Los miembros de la Iglesia de Fayette, Nueva York, tuvieron que hacer sacrificios difíciles para mudarse a Ohio (a más de 400 kilómetros de distancia) en el invierno de 1831. Al leer acerca del mandato del Señor en Doctrina y Convenios 37:3–4, podrías pensar en los sacrificios que el Señor te ha pedido. Luego, al estudiar Doctrina y Convenios 38:1–33, busca verdades acerca del Salvador que te den fe para seguir Su consejo. ¿Qué aprendes en los versículos 11–33 sobre las bendiciones de congregarnos como seguidores de Jesucristo?

Doctrina y Convenios 38:22

“Escuchad mi voz y seguidme”.

¿De qué manera puedes hacer que Jesucristo sea tu “legislador”? ¿En qué forma el seguir Sus leyes te hace parte de “un pueblo libre”?

Véase también 2 Nefi 2:26–27.

Doctrina y Convenios 38:30

Si estoy preparado, no debo temer.

¿Cuándo has experimentado el principio que el Señor reveló en Doctrina y Convenios 38:30: “Si estáis preparados, no temeréis”? Mientras estudias la sección 38, observa cómo el Señor prepara a Sus santos para que puedan afrontar el futuro con valor. ¿Cómo quiere Él que te prepares para los desafíos, de modo que no temas?

Véase también David A. Bednar, “Con esto los probaremos”, Liahona, noviembre de 2020, págs. 8–11.

Doctrina y Convenios 38:24–27

Dios desea que “se[amos] uno”.

Los santos que se reunieron en Ohio provenían de diversos contextos. Es probable que ocurra lo mismo con las personas de tu barrio. Pero el Señor manda a su pueblo que “se[an] uno” (versículo 27). ¿Cómo podemos lograr este tipo de unidad? ¿Qué ideas te vienen a la mente conforme lees Doctrina y Convenios 38:24–27? ¿Por qué debemos estar unidos para ser el pueblo de Dios?

Leer estos versículos también podría inspirarte a pensar en tus relaciones, por ejemplo, con los miembros de tu familia, los miembros del barrio y los miembros de tu cuórum o de tu clase. ¿Qué les puede estar impidiendo estar unidos en Cristo? ¿Cómo puede el Salvador ayudarlos a “se[r] uno”? Los videos “A Friend to All” [Un amigo de todos] o “Love in Our Hearts” [Amor en nuestro corazón] (Biblioteca del Evangelio) podrían ayudarte a responder esas preguntas. También puedes encontrar ideas en el mensaje del élder Dale G. Renlund titulado “La paz de Cristo pone fin a las enemistades”, Liahona, noviembre de 2021, págs. 83–85.

¿Cómo podrías ayudar a estos grupos a estar más unidos? Por ejemplo, considera enviar un mensaje de texto o una nota cordial a los miembros de tu cuórum, clase o familia. ¿Con quién te sientes inspirado a comunicarte?

¿Qué te inspira acerca del ejemplo del Salvador en Efesios 2:14, 18–22; 2 Nefi 26:24–28?

Véanse también Quentin L. Cook, “Corazones entrelazados con rectitud y unidad”, Liahona, noviembre de 2020, págs. 18–21; “Amad a otros”, Himnos, nro. 203; Temas y preguntas, “Pertenecer a la Iglesia de Jesucristo”, Biblioteca del Evangelio.

hombres jóvenes en África

Doctrina y Convenios 38:39; 39–40

El Padre desea darme las riquezas de la eternidad.

En tu opinión, ¿cuál es la diferencia entre “las riquezas de la tierra” y “las riquezas de la eternidad”? (Doctrina y Convenios 38:39). ¿Qué experiencias te han enseñado a valorar las riquezas de la eternidad?

Ten esto en cuenta al leer sobre James Covel en las secciones 39–40 (incluidos los antecedentes históricos de los encabezados de las secciones). Considera cómo su experiencia se aplica a ti. Por ejemplo, piensa en ocasiones en las que tu “corazón… [haya sido] recto ante [Dios]” (Doctrina y Convenios 40:1). ¿De qué maneras fuiste bendecido por tu fidelidad? También piensa en los “afanes del mundo” a los que haces frente. ¿Cómo podrían evitar que recibas la palabra de Dios “con alegría”? (Doctrina y Convenios 39:9; 40:2). ¿Qué encuentras en esas secciones que te inspire a obedecer a Dios con mayor constancia?

Véase también Mateo 13:3–23.

Aplicar las Escrituras a tu vida. “Una manera en que puede ayudar a los alumnos a entender la relevancia de [las Escrituras] que están descubriendo es haciendo preguntas como las siguientes: ‘¿Cómo puede ayudarte esto con algo que estás experimentando en este momento?’. ‘¿Por qué es importante para ti saber esto?’. ‘¿Qué diferencia podría marcar esto en tu vida?’”. (Enseñar a la manera del Salvador, pág. 23). Las preguntas de esta actividad sobre Doctrina y Convenios 39–40 son otros ejemplos de preguntas que pueden ayudarnos a aplicar esas revelaciones a nuestra vida.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 37; 38:31–33

Dios nos congrega para bendecirnos.

Doctrina y Convenios 38:24–27

Dios desea que “se[amos] uno”.

  • Mientras lees Doctrina y Convenios 38:24– 25 con tus hijos, habla sobre lo que significa estimar a tu hermano o hermana como a ti mismo (véase Mateo 7:12). Ayúdalos a repetir el versículo reemplazando “su hermano” con el nombre de cada uno de los niños.

  • Para enseñar a tus hijos lo que significa “sed uno” (Doctrina y Convenios 38:27), podrías ayudarlos a dibujar un número 1 grande y decorarlo con nombres y dibujos o fotos de cada persona de tu familia o clase. Al lado del 1, podrías escribir cosas que harán para estar más unidos.

  • Considera compartir una lección práctica que ilustre la forma en que las cosas se pueden combinar o unir para formar una sola, tales como trozos de tela que conforman una colcha o ingredientes con los que se hace una hogaza de pan. ¿Qué nos enseñan esos ejemplos sobre llegar a ser uno como pueblo de Dios?

Doctrina y Convenios 38:30

Si estoy preparado, no debo temer.

  • Mientras leen juntos Doctrina y Convenios 38:30, tú y tus hijos podrían hablar sobre experiencias recientes en las que hayan necesitado preparación. Luego, podrías preguntarles sobre las cosas para las que el Padre Celestial quiere que nos preparemos. Comparte con tus hijos una experiencia en la que estar preparado te ayudó a no temer. También podrían ver juntos el video “Los corazones de los hombres están desfalleciendo” (Biblioteca del Evangelio).

Doctrina y Convenios 39:6, 23

Recibo el don del Espíritu Santo al confirmarme.

  • Considera mostrar una ilustración de una persona siendo confirmada. Pida a los niños que describan lo que está sucediendo en la ilustración. También podrías invitarlos a señalar la ilustración cada vez que escuchen las palabras Espíritu Santo en Doctrina y Convenios 39:6, 23 (o en una canción como “El Espíritu Santo”, Canciones para los niños, pág. 56). Comenten cómo los ha bendecido el don del Espíritu Santo.

una niña siendo confirmada

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

mapa del recorrido de los santos
hoja de actividades para niños

Voces de la Restauración

El recogimiento en Ohio

Kirtland en la década de 1830

Phebe Carter

Entre los muchos santos que se congregaron en Ohio en la década de 1830, se encontraba Phebe Carter. Ella se unió a la Iglesia en el noreste de los Estados Unidos cuando tenía veintitantos años, aunque sus padres no lo hicieron. Más tarde escribió en cuanto a su decisión de trasladarse a Ohio para unirse a los santos:

“Mis amigos se maravillaban ante mi decisión, al igual que yo; pero algo me impulsaba a seguir adelante. El dolor de mi madre ante mi partida fue casi más de lo que pude soportar; y de no haber sido por la compañía del Espíritu, al final habría desistido. Mi madre me dijo que prefería verme enterrada antes que verme partir así sola hacia el mundo cruel.

“‘[Phebe]’, me dijo de modo solemne, ‘¿volverás a mí si descubres que el mormonismo es falso?’.

“Le contesté: ‘Sí, madre, lo haré’ […]. Mi respuesta alivió su aflicción, pero la separación nos costó a todos mucho pesar. Cuando llegó el momento de mi partida, no me fie de poder despedirme en persona, de modo que escribí una nota de despedida a cada uno, las dejé sobre la mesa, bajé corriendo las escaleras y me subí al carruaje. De esa forma, dejé el amado hogar de mi niñez para unir mi vida a los santos de Dios”.

En una de esas notas de despedida, Phebe escribió:

“Amados padres: estoy a punto de partir de mi hogar paternal por una temporada […]. No sé por cuánto tiempo sea, pero me voy con sentimientos de gratitud por la bondad que he recibido desde mi infancia hasta este momento; la Providencia parece ordenar algo distinto a lo que ha sido. Dejemos en manos de la Providencia todas estas cosas y estemos agradecidos de que se nos ha permitido vivir juntos por tanto tiempo bajo circunstancias tan favorables como lo hemos hecho, creyendo que todas las cosas obrarán para nuestro bien si amamos a Dios de manera suprema. Comprendamos que podemos orar a un Dios que escuchará las oraciones sinceras de todas Sus criaturas y nos dará lo que sea mejor para nosotros […].

“Mamá, creo que es la voluntad de Dios que vaya al oeste, y he estado convencida de ello por mucho tiempo. Ahora se ha abierto el camino […] y creo que es el Espíritu del Señor el que lo ha hecho, lo cual es suficiente para todas las cosas. No te preocupes por tu hija; el Señor me consolará. Creo que el Señor me cuidará y me dará lo que sea para bien […]. Me voy porque mi Maestro me llama; Él ha dejado en claro cuál es mi deber”.

28 abril – 4 mayo: “Mi ley, para gobernar mi iglesia”

Doctrina y Convenios 41–44

Jesucristo

La Iglesia creció rápidamente en 1830 y 1831, en particular gracias a una gran cantidad de nuevos miembros en Kirtland, Ohio. Este crecimiento fue emocionante y alentador para los santos, pero también trajo algunos desafíos. ¿Cómo se unifica un grupo de creyentes en rápida expansión? Específicamente, ¿qué haces cuando ellos traen doctrina y prácticas de sus religiones anteriores? Por ejemplo, cuando José Smith llegó a Kirtland a principios de febrero de 1831, encontró a miembros nuevos que compartían una propiedad en común con la intención genuina de imitar a los cristianos del Nuevo Testamento (véase Hechos 4:32–37). El Señor hizo algunas correcciones y aclaraciones importantes sobre ese y otros temas. Lo hizo en gran parte mediante una revelación registrada en Doctrina y Convenios 42, la cual Él llamó “mi ley, para gobernar mi iglesia” (versículo 59). En esa revelación, descubrimos verdades que son fundamentales para establecer la Iglesia del Señor en los últimos días. También descubrimos que nos queda mucho por aprender: “Si pides”, prometió el Señor, “recibirás revelación tras revelación, conocimiento sobre conocimiento” (Doctrina y Convenios 42:61).

Véase también Santos, tomo I, págs. 116–121.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 41

“El que recibe mi ley y la guarda, tal es mi discípulo”.

A principios de 1831, los santos comenzaron a reunirse en Ohio, entusiasmados por recibir la ley que Dios había prometido revelarles allí (véase Doctrina y Convenios 38:32); sin embargo, Él primero enseñó cómo Sus discípulos debían prepararse para recibir Su ley. ¿Qué principios encuentras en Doctrina y Convenios 41:1–6 que habrán ayudado a los santos a recibir la ley de Dios? ¿Cómo podrían esos principios ayudarte a recibir instrucción de Él?

Véase también “Un ‘obispo de mi iglesia’”, Revelaciones en contexto, págs. 82–88.

Doctrina y Convenios 42

El Señor me da mandamientos, porque me ama.

Los santos consideraban que la revelación que se encuentra en Doctrina y Convenios 42:1–72 era una de las más importantes que el Profeta había recibido. Fue una de las primeras revelaciones que se publicaron. Durante muchos años, los santos la llamaron simplemente “la ley”. Aunque la sección no incluye todos los mandamientos o leyes del Señor, vale la pena meditar por qué esos principios eran importantes para la recién restaurada Iglesia. ¿Por qué son importantes para nosotros en la actualidad?

Debido a que la sección 42 es relativamente larga, podrías considerar estudiarla en partes más pequeñas, como las siguientes. Identifica los principios que se enseñan en cada una y considera cómo esas leyes son una señal del amor del Señor por Su pueblo.

¿Por qué Dios nos da leyes y mandamientos? ¿En qué sentido has sido bendecido por conocer y seguir los mandamientos?

Doctrina y Convenios 42:30–42

“Te acordarás de los pobres”.

Como parte de la ley revelada en la sección 42, el Señor enseñó a Sus santos la forma en que podían tener “en común todas las cosas”, como los seguidores de Cristo en la antigüedad (Hechos 2:44; 4 Nefi 1:3), sin tener “pobres entre ellos” (Moisés 7:18). ¿Qué aprendes en Doctrina y Convenios 42:30–42 sobre cómo los santos vivían la ley de consagración? (Consagrar significa apartar algo para un propósito sagrado).

Aunque hoy en día no tenemos “en común todas las cosas”, en los templos, los Santos de los Últimos Días hacen convenio de vivir la ley de consagración. ¿Cómo puedes consagrar lo que Dios te ha dado para bendecir a las personas necesitadas? Quizás cantar una canción como “Tú me has dado muchas bendiciones, Dios” (Himnos, nro. 137) puede darte ideas.

Véanse también Sharon Eubank, “Ruego que Él nos utilice”, Liahona, noviembre de 2021, págs. 53–56; “La ley”, en Revelaciones en contexto, págs. 98–100.

Cristo y el joven gobernante rico

Doctrina y Convenios 42:61, 65–68; 43:1–16

Dios da revelación para dirigir Su Iglesia y para guiarme.

Imagina que estás conversando con un miembro nuevo de la Iglesia que se siente entusiasmado por saber que la Iglesia está dirigida por revelación. ¿De qué manera podrías valerte de Doctrina y Convenios 43:1–16 para ayudarlo a aprender acerca del modelo del Señor para dirigir Su Iglesia por medio de Su profeta? ¿Cómo podrías utilizar Doctrina y Convenios 42:61, 65–68 para enseñar en cuanto a cómo recibir revelación personal?

¿Qué “cosas apacibles” y que traen gozo has recibido del Señor a través de Su Espíritu?

Para saber cómo los líderes de la Iglesia han escuchado la voz del Señor, puedes ver uno de los videos de la colección “Escúchalo” en la Biblioteca del Evangelio. Considera crear tu propio video, explicando cómo el Señor se comunica contigo.

Véanse también Russell M. Nelson, “Revelación para la Iglesia, revelación para nuestras vidas”, Liahona, mayo de 2018, págs. 93–96; “Es preciso que todas las cosas se hagan con orden”, en Revelaciones en contexto, págs. 54–57.

Usar lecciones prácticas. Las lecciones prácticas o las ayudas visuales pueden ayudar a las personas a las que enseñas a comprender mejor las verdades del Evangelio y a recordarlas por más tiempo. Por ejemplo, podrías usar un rompecabezas, armado pieza por pieza, para enseñar acerca de recibir “revelación tras revelación, conocimiento sobre conocimiento” (Doctrina y Convenios 42:61).

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 41:5

Un discípulo es alguien que recibe la ley de Dios y la obedece.

  • Para ayudar a tus hijos a saber lo que significa ser discípulo de Jesucristo, puedes escribir el pasaje de Doctrina y Convenios 41:5 en una hoja de papel y dejar espacios en blanco donde vaya la palabra discípulo. Luego, podrían buscar en el versículo 5 la palabra que falta. De acuerdo con ese versículo, ¿qué significa ser discípulo de Jesucristo? ¿De qué modo estamos procurando ser mejores discípulos de Cristo?

Doctrina y Convenios 42:2

Me siento feliz cuando obedezco al Señor.

  • Tus hijos podrían disfrutar de un juego que les requiera escuchar atentamente y seguir instrucciones. Podrías usar ese juego para hablar sobre lo que significa “esta[r] atentos, y escucha[r] y obedece[r]” al Señor (Doctrina y Convenios 42:2). ¿Qué instrucciones nos ha dado Él? ¿Cómo somos bendecidos al obedecer Sus leyes y mandamientos?

  • Podrías completar la hoja de actividades de esta semana con tus hijos. También podrían entonar una canción que hable de obedecer las leyes de Dios, tal como “Voy a vivir el Evangelio” (Canciones para los niños, pág. 72). Podrían conversar sobre cómo el obedecer las leyes de Dios les ha brindado felicidad.

    clase de la Primaria

Doctrina y Convenios 42:38

Sirvo a Jesucristo cuando sirvo a los demás.

  • Después de leer juntos Doctrina y Convenios 42:38, ayuda a tus hijos a pensar en maneras de servir a Jesús sirviendo a los demás. También podrían ver ilustraciones del Salvador ayudando a otras personas, sanando a enfermos o siendo bondadoso con los niños (véase Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 42, 47).

  • Podrías mostrar a tus hijos una papeleta de diezmo y otras ofrendas, y hablarles sobre cómo usarla para dar de lo que tenemos a fin de bendecir a otros (véase también “Diezmos y donativos en línea”).

Doctrina y Convenios 43:1–7

Solo el profeta puede recibir revelación para toda la Iglesia.

  • Invita a tus hijos a que se imaginen que alguien se levanta en la reunión de testimonio y le dice al barrio que ha recibido revelación para toda la Iglesia (por ejemplo, de que ya no debemos comer zanahorias o de que debemos lavarnos las manos con leche en lugar de agua). Esa persona también dice que debemos escuchar lo que ella dice en lugar de escuchar al profeta. ¿Por qué sería incorrecto? Luego, podrían estudiar juntos Doctrina y Convenios 43:1–7 para averiguar la forma en que el Señor da mandamientos a Su Iglesia.

  • También podrías mostrar una ilustración del profeta viviente e invitar a los niños a que compartan algo que él haya enseñado recientemente. Si ellos necesitan ayuda, comparte un fragmento de video o un pasaje de un mensaje reciente de la conferencia general. ¿Por qué es una bendición tener a un profeta viviente en la actualidad?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

José Smith enseñando
hoja de actividades para niños

5 – 11 mayo: “Se cumplirán las promesas”

Doctrina y Convenios 45

una familia en el templo

La revelación de la sección 45 se recibió, según el encabezamiento, “para la alegría de los santos”, y hay mucho para alegrarse en esa revelación, en la cual el Salvador hace Su tierna promesa de abogar por nosotros ante el Padre (véanse los versículos 3–5). Él habla de Su sempiterno convenio que se extiende por todo el mundo, como “un mensajero […], preparando el camino delante de [Él]” (versículo 9) y profetiza de Su gloriosa Segunda Venida. El Salvador hace todo eso a la vez que reconoce que estos son tiempos difíciles (véase el versículo 34), en parte debido a los peligros que tendrán lugar antes de Su venida. Sin embargo, esos peligros, esa oscuridad, no son lo suficientemente fuertes como para apagar la luz de la esperanza. “Porque, de cierto os digo”, declaró el Señor, “que soy […] una luz que resplandece en las tinieblas” (versículo 7). Ese motivo por sí solo es suficiente para recibir esta revelación con gozo, junto con cualquier consejo, advertencia y verdad que Él quiera dar.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 45:1–5

Jesucristo es mi Intercesor ante el Padre.

Cuando nos sentimos inadecuados o indignos ante Dios, podemos encontrar consuelo en las palabras del Salvador en Doctrina y Convenios 45:1–5. Al escudriñar esos versículos, considera preguntas como las siguientes:

  • ¿Qué palabras o frases de estos versículos te parecieron especialmente significativas?

  • Un intercesor es alguien que apoya o recomienda públicamente a una persona o una causa. Según esos versículos, ¿de qué manera Jesucristo hace eso por ti? ¿Qué lo califica a Él para hacerlo?

  • ¿Qué te llama la atención de las palabras del Salvador al Padre? (Versículos 4–5).

También podrías estudiar lo que el élder Dale G. Renlund enseñó acerca de Jesucristo, nuestro Intercesor, en “Escogeos hoy” (Liahona, noviembre de 2018, págs. 104–107). Según el élder Renlund, ¿en qué se diferencia el propósito del Salvador del de Lucifer?

Los siguientes pasajes pueden ayudarte a comprender mejor la función del Salvador como Intercesor. Mientras los estudias, considera escribir frases o verdades que puedas compartir con otras personas: 2 Nefi 2:8–9; Mosíah 15:7–9; Moroni 7:27–28; Doctrina y Convenios 29:5; 62:1. ¿Por qué esas frases son significativas para ti?

Véanse también “Asombro me da”, Himnos, nro. 118; Temas y preguntas, “Expiación de Jesucristo”, Biblioteca del Evangelio; “El Mediador” (video), Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 45:9–10

El Evangelio es un estandarte a las naciones.

En la antigüedad, un estandarte era una bandera que se llevaba a la batalla para reunir y unificar a las tropas. Un estandarte también establece un ejemplo o una norma con la que otras cosas se pueden medir. Al leer Doctrina y Convenios 45:9–10, medita sobre la forma en que tus convenios con el Señor han sido un estandarte para ti.

Doctrina y Convenios 45:11–75

Jesucristo regresará en gloria.

La Segunda Venida del Señor ha sido descrita como “grande” y “terrible” (Malaquías 4:5). En Doctrina y Convenios 45, ambas descripciones parecen encajar. Esta revelación incluye tanto advertencias sobrias como promesas esperanzadoras sobre la venida del Señor. Mientras estudias los versículos 11–75, medita sobre cómo puedes prepararte para la Segunda Venida con fe en Cristo y no con temor. Registra lo que halles en una tabla como esta:

Profecía o promesa

Lo que yo puedo hacer

Una luz (el Evangelio) resplandecerá entre los que se asientan en tinieblas (versículo 28)

Recibir la luz y compartirla (versículo 29)

En el video “Los corazones de los hombres están desfalleciendo” (Biblioteca del Evangelio), el presidente Russell M. Nelson dio un consejo para ayudarnos a afrontar con paz aquellas situaciones que nos causan temor. ¿Cuál fue su consejo?

Doctrina y Convenios 45:31–32, 56–57

Puedo “esta[r] en lugares santos” y no ser movido.

¿Qué aprendes en Doctrina y Convenios 45:31–32, 56–57 sobre cómo prepararte para la venida del Señor? ¿Cuáles son tus “lugares santos”? ¿Qué significa “no se[r] movid[o]”? ¿Cómo puedes hacer más santo el lugar donde estás?

Ten en cuenta que el Señor hizo referencia a la parábola de las diez vírgenes y comparó el aceite de la parábola con la verdad y el Espíritu Santo. Considera leer la parábola en Mateo 25:1–13 con esa información en mente. ¿Qué nuevas perspectivas obtienes?

Véase también David A. Bednar, “Si me conocierais”, Liahona, noviembre de 2016, págs. 102–105.

Cinco vírgenes prudentes

Doctrina y Convenios 45:11–15, 66–71

Sion es un lugar de seguridad para los santos de Dios.

Los santos de la época de José Smith estaban ansiosos por edificar Sion, la Nueva Jerusalén (véanse Éter 13:2–9; Moisés 7:18, 62–64). ¿Qué aprendes sobre Sion, tanto la ciudad antigua de la época de Enoc como la ciudad de los últimos días, en Doctrina y Convenios 45:11–15, 66–71? En la actualidad, el mandato de establecer Sion se refiere a establecer el Reino de Dios dondequiera que vivamos. ¿Qué puedes hacer para ayudar a edificar Sion dondequiera que vivas?

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 45:3–5

Jesucristo es mi Intercesor ante el Padre.

  • Quizás quieras ayudar a los niños a comprender que un intercesor es alguien que apoya a otra persona. Luego, podrías mencionar ejemplos que quizás ellos conozcan sobre cómo es ser un intercesor (por ejemplo, defender a un amigo). Mientras leen juntos Doctrina y Convenios 45:3–5, ayuda a los niños a descubrir quién es nuestro Intercesor y cómo Él nos ayuda.

Doctrina y Convenios 45:32

Puedo “esta[r] en lugares santos”.

  • Podría ser divertido distribuir fotografías de una casa, un edificio de la Iglesia y un templo por la sala. Luego, podrías dar a los niños pistas que describan esos lugares e invitarlos a que se paren cerca de la imagen que estás describiendo. Pídeles que se queden quietos mientras lees la primera línea de Doctrina y Convenios 45:32. ¿Cuáles son algunos de los lugares santos que Dios nos da? Ayuda a los niños a comprender que “esta[r] en lugares santos y no se[r] movidos” significa escoger lo correcto en todo momento, sin importar lo que esté ocurriendo. ¿De qué manera podemos hacer de nuestro hogar un lugar más santo?

Doctrina y Convenios 45:9

El Evangelio de Jesucristo es un estandarte al mundo.

  • Podrías explicar a los niños que, en la antigüedad, un estandarte era una bandera que se llevaba a la batalla y servía para que los soldados supieran dónde juntarse y qué hacer. Lean juntos Doctrina y Convenios 45:9 y analicen las formas en que el Evangelio es como un estandarte. Los niños pueden disfrutar confeccionando su propio estandarte o bandera, con imágenes o palabras que expresen sus sentimientos acerca del Salvador.

una persona elevando un estandarte

Doctrina y Convenios 45:44–45

Jesucristo vendrá otra vez.

  • La destrucción que ocurrirá antes de la Segunda Venida puede asustar a los niños. Dirigir su atención hacia Jesucristo puede ayudarlos a mirar hacia el futuro con fe. Podrías invitarlos a pensar en cómo se sienten cada vez que una persona especial viene a visitarlos, como un abuelo o un amigo. ¿Cómo se preparan para esa visita? Luego, podrías mostrar una imagen del Salvador y leer Doctrina y Convenios 45:44–45. Compartan lo que sienten acerca de la venida del Salvador.

  • Para ayudar a los niños a sentirse entusiasmados con la segunda venida del Salvador, podrías escribir en tiras de papel algunas de las promesas esperanzadoras de la sección 45 (véanse, por ejemplo, los versículos 44–45, 51–52, 55, 58–59, 66–71). Entrégales los papeles y lee los versículos. Pídeles que levanten la mano cuando se mencione la promesa que les tocó. Analicen lo que significan esas promesas. También podrías entonar con los niños una canción que hable sobre la segunda venida del Salvador, tal como “Cuando venga Jesús” (Canciones para los niños, págs. 46–47).

Ayuda a los niños a reconocer el Espíritu. Mientras enseñas a los niños, hazles saber cuando sientas el Espíritu Santo. Habla de la forma en que reconoces Su influencia. Por ejemplo, es posible que al entonar una canción sobre el Salvador sientas paz o gozo.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

la segunda venida de Jesucristo
hoja de actividades para niños

12 – 18 mayo: “Buscad diligentemente los mejores dones”

Doctrina y Convenios 46–48

una reunión junto a un río

Cuando Parley P. Pratt, Oliver Cowdery, Ziba Peterson y Peter Whitmer Jr. partieron de Kirtland para continuar predicando el Evangelio, dejaron a más de 100 nuevos miembros de la Iglesia que tenían bastante entusiasmo, pero poca experiencia o guía. No tenían manuales de instrucción, reuniones de capacitación de líderes ni transmisiones de la conferencia general; de hecho, ni siquiera tenían suficientes ejemplares del Libro de Mormón para compartir. Muchos de esos nuevos creyentes se habían sentido atraídos al Evangelio restaurado por la promesa de maravillosas manifestaciones del Espíritu, especialmente las descritas en el Nuevo Testamento (véase, por ejemplo, 1 Corintios 12:1–11). Sin embargo, a muchos les resultaba difícil reconocer las verdaderas manifestaciones del Espíritu. Al ver la confusión, José Smith pidió ayuda en oración. La respuesta del Señor es valiosa en la actualidad, cuando las personas a menudo niegan o hacen caso omiso de las cosas del Espíritu. Él reafirmó que las manifestaciones espirituales son reales y también aclaró lo que son: dones de un amoroso Padre Celestial, “que se dan para el beneficio de los que [l]e aman y guardan todos [Su]s mandamientos, y de los que procuran hacerlo” (Doctrina y Convenios 46:9).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 46:1–7

El Salvador recibe a todos los que quieran adorar en Su Iglesia.

¿Crees que tus amigos y vecinos se sienten bienvenidos en los servicios de adoración de tu barrio? ¿Qué haces tú para que las reuniones de la Iglesia sean lugares a los que las personas deseen regresar? Medita en cómo puedes poner en práctica el consejo del Señor que se encuentra en Doctrina y Convenios 46:1–7 (véanse también 2 Nefi 26:24–28; 3 Nefi 18:22–23).

También podrías pensar en la ocasión en que asististe por primera vez a los servicios de la Iglesia o a los de otro grupo. ¿Qué hicieron las personas para ayudarte a sentirte bienvenido?

Véanse también Moroni 6:5–9; “Cuán grato es cantar loor”, Himnos, nro. 106; “Bienvenidos” (video), Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 46:7–33

El Padre Celestial me concede dones espirituales para bendecir a otras personas.

Los primeros santos creían en los dones espirituales, pero necesitaban ayuda para reconocerlos y comprender su propósito. Al estudiar sobre los dones del Espíritu en Doctrina y Convenios 46:7–33, medita sobre el propósito “para [el cual] son dados” (versículo 8). ¿Qué aprendes acerca de Dios, que es Quien da estos dones?

¿Recuerdas algunos ejemplos que hayas visto de personas que utilizan esos u otros dones espirituales? ¿Cómo fueron de “beneficio [para] los hijos de Dios”? (Versículo 26). También podrías intentar reconocer ejemplos de diversos dones espirituales en pasajes de las Escrituras como los siguientes: 1 Reyes 3:5–15; Daniel 2:26–30; Hechos 3:1–8; Helamán 5:17–19; Mormón 1:1–5; Éter 3:1–15; Doctrina y Convenios 6:10–12; Moisés 7:13.

Tu estudio de los dones espirituales podría ayudarte a reflexionar sobre los dones que Dios te ha dado. ¿Cómo podrías utilizar esos dones para bendecir a Sus hijos? Si has recibido tu bendición patriarcal, es probable que en ella se señalen dones que se te han dado. Leer el mensaje del élder John C. Pingree Jr. “Tengo una obra para ti” (Liahona, noviembre de 2017, págs. 32–35) también podría ayudarte a pensar en dones en los que no has pensado.

Si deseas aprender a desarrollar tus dones espirituales, la analogía que aparece al principio del mensaje del élder Juan Pablo Villar “Ejercitar nuestros músculos espirituales” (Liahona, mayo de 2019, pág. 95) podría resultarte útil. ¿Qué “ejercicios” podrían ayudarte a desarrollar tus dones espirituales?

Véase también, “Espíritu Santo”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 47

El Señor desea que Su Iglesia lleve una historia.

El llamamiento de John Whitmer de llevar una historia de la Iglesia significó la continuación de una larga tradición de historiadores entre el pueblo de Dios. ¿Por qué crees que llevar una historia sea tan importante para el Señor? Medita al respecto mientras lees la sección 47, así como instrucciones similares en 2 Nefi 29:11–12; Moisés 6:5; Abraham 1:28, 31. ¿Qué crees que el Señor desea que registres sobre tu vida?

En FamilySearch, puedes registrar recuerdos y experiencias de tu vida y de la vida de tus antepasados (véase FamilySearch.org).

Véase Henry B. Eyring, “¡Oh, recordad, recordad!”, Liahona, noviembre de 2007, págs. 66–69.

John Whitmer

Doctrina y Convenios 47

El Espíritu Santo puede guiarme mientras cumplo mi llamamiento.

Quizás te sientas de forma semejante a como se sentía John Whitmer cuando quería una confirmación de que su llamamiento venía de Dios. ¿Qué dijo el Señor a John Whitmer, y a ti, en Doctrina y Convenios 47 para inspirar confianza en el cumplimiento de los llamamientos que Él da?

La función del que enseña. La enseñanza implica mucho más que dar información; abarca la creación de un entorno en el que los miembros de la clase puedan aprender y descubrir verdades por sí mismos y compartir unos con otros lo que han aprendido (véase la sección Enseñar a la manera del Salvador, pág. 26).

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 46:2–6

Yo puedo ayudar a que otras personas se sientan bienvenidas en la Iglesia.

  • Después de leer Doctrina y Convenios 46:5 con los niños, hablen sobre cómo desea el Salvador que se sientan las personas cuando vienen a Su Iglesia. Invítalos a que se imaginen que ven a alguien en la iglesia por primera vez. Ayúdalos a practicar maneras de ayudar a esa persona a sentirse bienvenida.

Doctrina y Convenios 46:7–26

El Padre Celestial me da dones espirituales para bendecir a otras personas.

  • Para ayudar a los niños a aprender acerca de los dones espirituales descritos en Doctrina y Convenios 46:13–26, considera la siguiente idea. Podrías escribir los dones en hojas de papel y ocultarlas por la sala. A medida que los niños encuentren cada papel, ayúdalos a buscar en qué parte de la sección 46 se menciona ese don. Habla con ellos sobre cómo se usa cada don para bendecir a otras personas (las descripciones que se encuentran en “Capítulo 20: Dones del Espíritu Santo”, en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 77–80, podrían resultar útiles).

  • Cuéntales sobre los dones que crees que el Padre Celestial les ha dado y permíteles hablar sobre los dones que notan los unos en los otros. Según Doctrina y Convenios 46:8–9, 26, ¿por qué el Padre Celestial nos da dones espirituales? ¿Cómo podemos usar nuestros dones para ayudar a los demás?

Doctrina y Convenios 47:1, 3

Yo puedo llevar un registro de mi historia.

  • Deja que los niños descubran lo que el Señor quería que John Whitmer hiciera en Doctrina y Convenios 47:1, 3. También podrían compartir sus relatos favoritos de las Escrituras. Señala que conocemos esos relatos, porque alguien los registró.

  • Piensa en cómo podrías inspirar a los niños a registrar sus historias personales. Podrías compartir algunas anotaciones de tu diario personal o una historia sobre un antepasado (véase FamilySearch.org o la aplicación Recuerdos). Podrías proporcionar algunas preguntas a modo de sugerencias de lo que podrían escribir en su diario, como: “¿Qué sucedió esta semana que te gustaría que tus nietos supieran?” o “¿En qué aspecto de tu vida viste la mano del Señor esta semana?”. Los niños pequeños podrían hacer dibujos de sus experiencias, o bien, tú podrías grabarlos mientras relatan sus historias. ¿Qué bendiciones se reciben por llevar una “historia sistemática”? (Doctrina y Convenios 47:1).

una niña escribiendo en un diario

Doctrina y Convenios 48:2–3

Puedo ayudar a los demás al compartir lo que se me ha dado.

  • A medida que lees Doctrina y Convenios 48:2–3 con los niños, es posible que debas explicar que las personas llegaban a Ohio desde el este y no tenían dónde vivir. ¿Qué pidió el Señor a los santos que hicieran para ayudar? Ayuda a los niños a pensar en cosas que Dios les ha dado, que pueden compartir con otras personas. También podrías entonar con ellos alguna canción como “El arroyito da” (Canciones para los niños, págs. 116–117).

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

miembros de la iglesia saludándose
hoja de actividades para niños

19 – 25 mayo: “Lo que es de Dios es luz”

Doctrina y Convenios 49–50

amanecer

El Salvador es nuestro “buen pastor” (Doctrina y Convenios 50:44). Él sabe que a veces las ovejas andan errantes y que el desierto tiene muchos peligros, por lo que, con amor, nos guía a la seguridad de Su doctrina. Él nos aleja de peligros tales como “espíritus que son falsos, los cuales se han esparcido por la tierra, engañando al mundo” (Doctrina y Convenios 50:2). Seguirlo a Él a menudo significa dejar de lado ideas o tradiciones incorrectas. Así fue para Leman Copley y para otras personas en Ohio. Ellos habían aceptado el Evangelio restaurado, pero aún se aferraban a algunas creencias que simplemente no eran correctas. En Doctrina y Convenios 49, el Señor declaró verdades que corrigieron las creencias anteriores de Leman sobre temas como el matrimonio y la segunda venida del Salvador; y cuando los conversos de Ohio “recibi[eron] espíritus que no pudi[eron] comprender”, el Señor les enseñó cómo discernir las verdaderas manifestaciones del Espíritu (Doctrina y Convenios 50:15). El Buen Pastor es paciente con nosotros, Sus “niños pequeños” que deben “crecer en gracia y en el conocimiento de la verdad” (Doctrina y Convenios 50:40).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 49; 50:24

Jesucristo quiere que yo acepte las verdades de Su Evangelio.

Antes de unirse a la Iglesia, Leman Copley había formado parte de un grupo religioso conocido como la Sociedad Unida de Creyentes en la Segunda Aparición de Cristo, a quienes también se conocía como los tembladores. Tras una conversación con Leman, José Smith pidió al Señor una aclaración sobre algunas de las enseñanzas de los tembladores. El Señor respondió con la revelación que se encuentra en la sección 49. Algunas de las creencias de los tembladores se mencionan en el encabezamiento de la sección.

¿Qué enseñó el Señor en la sección 49 para corregir las creencias de los tembladores? ¿Qué evidencia ves en esa revelación de Su amor y preocupación por las personas que no tienen la plenitud de Su verdad? ¿Cómo puedes comunicarte con ellas con amor y preocupación?

¿Qué te llama la atención de la observación del Señor que se encuentra en el versículo 2? Podrías compararla con lo que sucede cuando ves solo una parte de una película o una pieza de un rompecabezas o cuando escuchas solo una parte de una discusión. ¿Cómo se relaciona la advertencia del Señor con Doctrina y Convenios 50:24? Piensa en lo que estás haciendo para recibir más luz del Señor.

Véase también “Leman Copley y los tembladores”, en Revelaciones en contexto, págs. 124–129.

Doctrina y Convenios 49:15–17

El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para el plan de Dios.

En un esfuerzo por socavar el plan del Padre Celestial, Satanás busca crear confusión acerca del matrimonio. Por otro lado, el Señor continúa revelando la verdad sobre el matrimonio a través de Sus profetas. Puedes encontrar partes de esa verdad en Doctrina y Convenios 49:15–17; Génesis 2:20–24; 1 Corintios 11:11; y “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”. Elabora una lista de las verdades que descubras. ¿Por qué es tan importante el matrimonio para el plan de Dios?

El élder Ulisses Soares enseñó lo siguiente: “El evangelio restaurado de Jesucristo proclama el principio de la colaboración plena entre la mujer y el hombre, tanto en la vida terrenal como en las eternidades” (“En colaboración con el Señor”, Liahona, noviembre de 2022, pág. 42). Podrías estudiar su mensaje y buscar principios que “fortale[zcan] la colaboración entre el hombre y la mujer”. ¿Cómo puedes poner en práctica esos principios en tu vida? Si alguien de otra religión te preguntara por qué es importante el matrimonio, ¿qué responderías? ¿Por qué agradeces este conocimiento?

Véanse también Temas y preguntas, “Matrimonio”, “Familia”, Biblioteca del Evangelio; David A. Bednar, “El matrimonio es esencial para Su plan eterno”, Liahona, junio de 2006, págs. 50–55; “Renacimiento del Matrimonio” (video), Biblioteca del Evangelio.

Tener en consideración las circunstancias individuales. Si bien un matrimonio feliz y la vida familiar son el ideal en el Evangelio de Jesucristo, no todos podemos disfrutar de esas bendiciones en la vida terrenal. Al analizar ese tema, ten en cuenta las diversas circunstancias individuales y familiares, en especial las de las personas que están “esperando pacientemente en el Señor” a que se cumplan las promesas eternas (véase Doctrina y Convenios 98:1–3).

una familia en los jardines del templo

Doctrina y Convenios 50

Las enseñanzas del Señor me pueden proteger de los engaños de Satanás.

Los nuevos miembros de la Iglesia en Ohio estaban ansiosos por recibir las manifestaciones espirituales prometidas en las Escrituras. Sin embargo, Satanás estaba ansioso por engañarlos. Si te pidieran que ayudaras a esos miembros a comprender cómo reconocer las verdaderas manifestaciones del Espíritu Santo, ¿qué principios de Doctrina y Convenios 50 compartirías? (Véanse especialmente los versículos 22–25, 29–34, 40–46). ¿Cómo te ha ayudado el Salvador a reconocer la diferencia entre la verdad y el error?

Véanse también 1 Corintios 14:1–28; 2 Timoteo 3:13–17.

Doctrina y Convenios 50:13–24

El que enseña y el que aprende son edificados juntamente por el Espíritu.

Vivir el Evangelio de Jesucristo brinda muchas oportunidades para ser el que enseña y el que aprende, tanto en el hogar como en la Iglesia. Una manera de estudiar Doctrina y Convenios 50:13–24 es hacer un dibujo de una persona que enseña y otro de una persona que aprende. Junto a cada dibujo, haz una lista de palabras y frases de esos versículos que te enseñen algo acerca del aprendizaje y la enseñanza del Evangelio. ¿En qué ocasiones has tenido experiencias que te enseñaron la importancia del Espíritu en la enseñanza y el aprendizaje? Considera lo que puedes hacer para mejorar tus esfuerzos tanto al aprender el Evangelio como al enseñarlo.

Doctrina y Convenios 50:23–25

“Lo que es de Dios es luz”.

Mientras reflexionas sobre las palabras del Salvador en Doctrina y Convenios 50:23–25, piensa en cómo recibes la luz de Dios en tu vida y cómo “desech[as] las tinieblas”. Por ejemplo, ¿cómo te guían estos versículos a la hora de elegir cómo pasar tu tiempo, qué actividades de entretenimiento o medios de comunicación buscar, o en qué conversaciones participar? ¿En qué otras decisiones pueden ayudarte esos versículos? Un himno como “Jesús es mi luz” (Himnos, nro. 42) podría inspirar otras reflexiones.

Véase también “Camina en la luz de Dios”, Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones, págs. 16–21.

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 49:12–14

Puedo seguir a Jesucristo.

  • Para enseñar a los niños los principios de estos versículos, podrías preparar cuatro huellas de papel y cuatro ilustraciones que representen la fe en Jesucristo, el arrepentimiento, el bautismo y la recepción del Espíritu Santo (véanse las ilustraciones de la hoja de actividades de esta semana). Ellos podrían colocar las huellas en el suelo con las ilustraciones al lado. Luego, podrían turnarse para caminar sobre las huellas mientras lees Doctrina y Convenios 49:12–14. Ayúdalos a comprender que, cada vez que hacemos las cosas que se muestran en las ilustraciones, estamos siguiendo a Jesucristo.

  • También podrías invitar a los niños comparar Doctrina y Convenios 49:12–14 con Hechos 2:38 y con el cuarto artículo de fe. ¿Qué semejanzas encuentran? ¿Por qué son importantes esas verdades?

Doctrina y Convenios 49:15–17

El matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para el plan de Dios.

  • Para presentar estos versículos, podrías explicar que los tembladores eran un grupo que creía que la gente no debía casarse (véase el encabezamiento de Doctrina y Convenios 49). Invita a los niños a que encuentren cosas que el Señor enseñó en cuanto al matrimonio en Doctrina y Convenios 49:15–17. ¿Qué significa que “el matrimonio lo decretó Dios”? Tal vez podrían leer juntos los primeros tres párrafos de “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”. Luego, hablen de por qué el matrimonio y la familia son importantes para el Padre Celestial.

Doctrina y Convenios 50:23–25

“Lo que es de Dios es luz”.

  • Para presentar Doctrina y Convenios 50:23–25, habla con los niños sobre la diferencia entre la luz y la oscuridad. ¿Por qué necesitamos luz? Podrían leer juntos el primer párrafo de “Camina en la luz de Dios” en Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones (página 17), así como Doctrina y Convenios 50:23–25. Hablen sobre las maneras en que recibimos la luz de Dios y las formas en que podemos desechar las tinieblas. Luego podrían entonar juntos una canción que hable de la luz espiritual, tal como “Brilla” (Canciones para los niños, pág. 96).

Doctrina y Convenios 50:40–46

Jesucristo es mi Buen Pastor.

  • Después de leer juntos Doctrina y Convenios 50:40–46, podrías mostrar la ilustración del Salvador que aparece al final de esta reseña y hacer preguntas como las siguientes: ¿Qué siente un pastor por sus ovejas? ¿En qué sentido es el Salvador como un pastor para nosotros?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

el Buen Pastor
hoja de actividades para niños

26 mayo – 1 junio: “Mayordomo fiel, justo y sabio”

Doctrina y Convenios 51–57

un hombre arando un campo

Para los miembros de la Iglesia en la década de 1830, congregar a los santos y edificar la ciudad de Sion eran labores tanto espirituales como temporales, con muchos asuntos prácticos que atender: se requería que alguien comprara tierras donde los santos pudieran establecerse; era necesario que alguien imprimiera libros y otras publicaciones; y se necesitaba que alguien administrara una tienda a fin de proveer bienes para las personas de Sion. En las revelaciones registradas en Doctrina y Convenios 51– 57, el Señor designó e instruyó a algunas personas para que se encargaran de esas tareas.

Si bien las habilidades en tales cosas son necesarias en Sion, esas revelaciones también enseñan que el Señor desea que Sus santos lleguen a ser espiritualmente dignos de ser llamados el pueblo de Sion: Su pueblo. Nos llama a todos a ser un “mayordomo fiel, justo y sabio”, teniendo un corazón contrito, “permanec[iendo] firme[s]” en nuestras responsabilidades señaladas (véanse Doctrina y Convenios 51:19; 52:1554:2). Si podemos hacerlo, sin importar cuáles sean nuestras habilidades temporales, el Señor puede valerse de nosotros para edificar Sion.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 51

El Señor desea que yo sea un mayordomo fiel, justo y sabio.

Si hubieras sido miembro de la Iglesia en 1831, quizá se te hubiera invitado a vivir la ley de consagración, para lo cual traspasarías tus propiedades a la Iglesia, a través del obispo; y él entonces te devolvería, en la mayoría de los casos, lo que habías donado, y en ocasiones algo adicional. Sin embargo, ya no era solo tu posesión, sino tu mayordomía.

En la actualidad los procedimientos son diferentes, pero los principios siguen siendo vitales para la obra del Señor. Conforme leas la sección 51, piensa en lo que Dios te ha confiado. ¿Qué implican las palabras “mayordomo” (versículo 19) y “consagrado” (versículo 5) en cuanto a lo que Dios espera de ti?

El presidente Spencer W. Kimball explicó: “En la Iglesia, una mayordomía es una sagrada confianza espiritual o temporal por la cual hay que rendir cuentas. A causa de que todas las cosas le pertenecen al Señor, somos mayordomos sobre nuestro cuerpo, mente, familia y propiedades (véase Doctrina y Convenios 104:11–15). Un mayordomo fiel es aquel que ejerce justo dominio, cuida de los suyos, y cuida del pobre y el necesitado” (véase “Los Servicios de Bienestar: El Evangelio en acción”, Liahona, febrero de 1978, pág. 111).

Véase también “The Law of Consecration” (video), Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 52:9–11, 22–27

A dondequiera que vaya, puedo invitar a otras personas a venir a Cristo.

Cuando el Señor envió a varios líderes de la Iglesia a Misuri, les dijo que utilizaran el tiempo del viaje para “predica[r] por el camino” (versículos 25–27). ¿Cómo puedes compartir el Evangelio “por el camino” o durante los acontecimientos normales de tu vida?

Doctrina y Convenios 52:14–19

El Señor me ayuda a evitar el engaño.

Dado que muchas personas afirmaban estar recibiendo manifestaciones espirituales, a los primeros santos les preocupaba ser engañados. ¿Qué advertencia les hizo el Señor en Doctrina y Convenios 52:14? ¿Cuál fue Su solución? (Véanse los versículos 14–19).

Una norma o un patrón es algo que se repite de manera regular y predecible. Por ejemplo, contar usando los números pares o la salida y puesta del sol de cada día. ¿Qué otros ejemplos se te ocurren? Al escudriñar Doctrina y Convenios 52:14–19, identifica el patrón del Señor para evitar el engaño. Podría ser útil señalar que “contrito” implica un sentimiento de humildad y arrepentimiento; “humilde” sugiere gentileza y autocontrol; y “edificar” significa instruir, mejorar o desarrollar. ¿Por qué crees que la norma o el patrón del Señor incluye esas cualidades, además de la obediencia? ¿Cómo puedes poner en práctica ese patrón para evitar el engaño?

Definir las palabras difíciles. En la aplicación Biblioteca del Evangelio, puedes mantener presionada una palabra y luego, seleccionar “Definir” para ver la definición de esa palabra. Inténtalo cuando encuentres palabras desconocidas o que te parezcan familiares, pero que te gustaría entender mejor.

¿Cuáles son algunos ejemplos de engaños en nuestros días? ¿Cómo podemos saber cuándo estamos siendo engañados?

Por ejemplo, podrías considerar evaluar tus elecciones en cuanto a las películas, la música y las redes sociales según las normas que se hallan en “Camina en la luz de Dios”, en Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones, págs. 16–21.

Véanse también Gary E. Stevenson, “No me engañes”, Liahona, noviembre de 2019, págs. 93–96; “Guíame a Ti”, Himnos, nro. 52; Temas y preguntas, “Buscar la verdad y evitar el engaño”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 54

Puedo acudir al Señor cuando me hieren las decisiones de los demás.

¿Alguna vez has sufrido una decepción cuando alguien de quien dependías no cumplió con sus compromisos? Eso les sucedió a los santos de Colesville, Nueva York, que esperaban establecerse en las tierras de Leman Copley, en Ohio. A fin de aprender sobre esa experiencia, considera repasar el encabezamiento de la sección 54 (véanse también Santos, tomo I, págs. 128–131; “Un ‘obispo de mi iglesia’”, en Revelaciones en contexto, págs. 83–84). Si tuvieras un amigo entre los santos de Colesville, ¿qué consejo podrías encontrar en la sección 54 para compartir con él?

la granja de Leman Copley

Doctrina y Convenios 56:14–20

Bienaventurados los de limpio corazón.

En esos versículos, el Señor habló tanto a los ricos como a los pobres; podría resultar interesante comparar los consejos que dio a esos dos grupos. ¿Qué encuentras en estos versículos que sea personalmente relevante para ti?

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 51:9

Puedo ser honrado.

  • Para ayudar a los niños a aprender lo que significa ser honrado, podrían leer juntos Doctrina y Convenios 51:9 y compartir historias de niños que enfrentan decisiones en cuanto a ser honrados. Podrías utilizar ilustraciones, títeres hechos con calcetines o muñecos de papel para que los relatos sean más interesantes. ¿Cómo nos bendice el Señor cuando nos esforzamos por ser honrados?

  • Considera jugar un juego con los niños. Luego, analicen en qué habría cambiado el juego si alguien hubiera hecho trampa. ¿Por qué es importante que nos “tr[atemos] honradamente”?

Doctrina y Convenios 52:10; 53:3; 55:1

Recibo el don del Espíritu Santo mediante la imposición de manos.

  • En Doctrina y Convenios 51–57 se menciona varias veces la recepción del Espíritu Santo por la imposición de manos. Esta podría ser una buena oportunidad para enseñar a los niños sobre esa ordenanza. Por ejemplo, podrían ver una ilustración de un niño que está siendo confirmado y describir lo que está sucediendo. Pídeles que aplaudan cada vez que escuchen la frase “imponiendo las manos” o “imposición de manos” conforme leas Doctrina y Convenios 52:10; 53:3; 55:1.

  • También podrían cantar “El Espíritu Santo” (Canciones para los niños, pág. 56) o una canción similar. Ayuda a los niños a encontrar palabras y frases en la canción que enseñen sobre el don del Espíritu Santo.

    la confirmación de un niño

Doctrina y Convenios 52:14–19

Dios tiene una norma o un patrón para ayudarme a no ser engañado.

  • A fin de enseñar acerca del patrón del Señor para evitar el engaño, podrías empezar por ayudar a los niños a encontrar ejemplos de patrones existentes en la naturaleza, en mantas o ropa colorida, o en la vida diaria. Ayúdalos a encontrar la norma o el patrón que el Señor dio en Doctrina y Convenios 52:14–15. Asegúrate de que entiendan las palabras desconocidas de esos versículos. ¿Cómo podemos usar ese patrón para reconocer la verdad?

Doctrina y Convenios 54:4–6

Siempre debo guardar mis convenios.

  • Con tus propias palabras, comparte con los niños lo que les sucedió a los santos que fueron a vivir a la tierra de Leman Copley (véase el encabezamiento de la sección 54). Los niños podrían simular ser miembros de la Iglesia que llegaron a Ohio. ¿Cómo se habrían sentido después de que Leman quebrantara su convenio? ¿Qué nos enseña eso sobre guardar nuestros convenios o cumplir nuestras promesas? Lean juntos Doctrina y Convenios 54:6 y descubran las bendiciones que se mencionan para las personas que guardan sus convenios.

Doctrina y Convenios 55:1–4

Puedo hacer uso de las bendiciones que Dios me ha dado para bendecir a los demás.

  • Para presentar la sección 55, puedes explicar que William W. Phelps era un editor de periódicos que conoció el Evangelio y se unió a la Iglesia. Lee con los niños Doctrina y Convenios 55:1–4 y ayúdalos a descubrir lo que Dios quería que William hiciera. ¿Cómo planeaba Dios utilizar los talentos de William? Esto podría dar pie a un análisis sobre cómo Dios podría invitarnos a usar nuestros talentos para bendecir a Sus hijos.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

santos consagrando sus bienes
hoja de actividades para niños

2 – 8 junio: “Anhelosamente consagrados a una causa buena”

Doctrina y Convenios 58–59

Independence, Misuri, en la década de 1830

Cuando los élderes de la Iglesia vieron por primera vez el sitio de la ciudad de Sion —Independence, Misuri— no fue lo que ellos esperaban. Algunos pensaron que se encontrarían con una comunidad próspera e industriosa que tendría un grupo fuerte de santos. En su lugar, encontraron un asentamiento escasamente poblado que no contaba con la civilización a la que estaban acostumbrados y que estaba habitado por colonos fronterizos toscos en vez de santos. Resultó que el Señor no les estaba pidiendo que solamente fueran a Sion, sino que quería que edificaran Sion.

Cuando nuestras expectativas no coinciden con la realidad, podemos recordar lo que el Señor dijo a los santos en 1831: “No podéis ver con vuestros ojos naturales el designio de vuestro Dios […], ni la gloria que seguirá después de mucha tribulación” (Doctrina y Convenios 58:3). Efectivamente, la vida está llena de tribulación, e incluso iniquidad, pero aún podemos “efectuar mucha justicia; porque el poder está en [nosotros]” (versículos 27–28).

Véase también Santos, tomo I, págs. 130–136.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 58:1–5; 59:23.

“Tras mucha tribulación vienen las bendiciones”.

Los santos esperaban que el condado de Jackson floreciera en el transcurso de sus vidas hasta convertirse en Sion, un lugar en el que los santos pudieran congregarse. Sin embargo, su estancia en el condado de Jackson estuvo llena de tribulaciones. A los pocos años, se vieron obligados a partir y “esper[ar] un corto tiempo la redención de Sion” (Doctrina y Convenios 105:9).

¿Qué puedo aprender en cuanto a la tribulación o los desafíos de las palabras del Señor en Doctrina y Convenios 58:1–5? ¿Qué piensas del porqué algunas bendiciones solo se reciben después de la tribulación? ¿Qué bendiciones has recibido después de la tribulación?

¿Qué aprendes en Doctrina y Convenios 59:23 que te traiga esperanza?

Doctrina y Convenios 58:26–29

Puedo “efectuar mucha justicia” de mi “propia voluntad”.

Como parte de tu estudio de esos versículos, podrías hacer una lista de algunas de las cosas a las que estés “anhelosamente consagrad[o]”. ¿Son todas ellas “causa[s] buena[s]”? Reflexiona sobre lo que puedes hacer para “efectuar mucha justicia” y considera establecer objetivos para lograrlo.

¿Por qué crees que el Señor desea que hagas “muchas cosas de [tu] propia voluntad”? ¿Cuál sería el resultado si fueras “compelido en todo”? ¿Qué agrega 2 Nefi 2:27 a tu comprensión de ese principio?

Véase también Dale G. Renlund, “Escogeos hoy”, Liahona, noviembre de 2018, págs. 104–107.

Doctrina y Convenios 58:42–43

El Señor me perdona si me arrepiento.

La promesa del Señor en Doctrina y Convenios 58:42 de perdonar completamente a los que se arrepienten es inspiradora, aunque también plantea algunas preguntas: ¿Qué significa arrepentirse? ¿Cómo sé si me he arrepentido? Afortunadamente, el Señor continuó: “Por esto podréis saber…” (versículo 43).

Las siguientes preguntas adicionales son preguntas que las personas a veces tienen sobre el arrepentimiento. ¿Qué te enseña el Espíritu al estudiar los recursos sugeridos a continuación?

¿De qué manera el confesar mis pecados me ayuda a arrepentirme? Véanse Salmos 32:1–5; Proverbios 28:13; Mosíah 27:34–37; Alma 39:12–13.

Estoy tratando de abandonar mis pecados, pero sigo cometiendo errores. ¿Mi arrepentimiento sigue siendo válido? Véanse Bradley R. Wilcox, “La dignidad no significa estar libre de mancha”, Liahona, noviembre de 2021, págs. 61–68; “Restauración diaria” (video), Biblioteca del Evangelio.

¿Cómo puedo estar seguro de que el Salvador me ha perdonado? Véase Tad R. Callister, “La expiación de Jesucristo”, Liahona, mayo de 2019, págs. 85–87, especialmente la sección titulada “2. El pecado”.

Puedes encontrar más reflexiones en la sección “Preguntas y respuestas” sobre el arrepentimiento, en Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones (páginas 8–9).

Véase también Temas y preguntas, “Arrepentimiento”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 59

¿Quién era Polly Knight?

Polly Knight y su esposo, Joseph Knight, padre, estuvieron entre los primeros que creyeron en el llamamiento profético de José Smith. Polly y Joseph brindaron apoyo vital al Profeta en la obra de traducir el Libro de Mormón. La familia Knight abandonó Colesville, Nueva York, para congregarse con los santos en Ohio, donde luego se les mandó trasladarse al condado de Jackson, Misuri. Durante el viaje, la salud de Polly comenzó a deteriorarse, pero ella estaba decidida a ver Sion antes de morir. Ella falleció unos pocos días después de haber llegado a Misuri (véase Santos, tomo I, págs. 130–131, 135–136). Se recibió Doctrina y Convenios 59 el día en que ella falleció, y los versículos 1 y 2 podrían referirse específicamente a ella.

Doctrina y Convenios 59:4–19

Los mandamientos son una bendición.

¿Qué crees que signifique ser “coronados con […] mandamientos” (versículo 4)? Considera cómo el Señor te bendice al esforzarte por obedecer cada uno de los mandamientos que se encuentran en los versículos 5–19.

Compartir lo que estás aprendiendo. En muchos casos, las reflexiones espirituales que recibes al estudiar las Escrituras podrían fortalecer la fe de tus familiares, amigos y miembros del barrio. Comparte con ellos tus experiencias, tus sentimientos y tu testimonio de Jesucristo.

Doctrina y Convenios 59:9–19

El día de reposo es el día del Señor.

Tras prometer bendecir a los santos de Sion “con mandamientos no pocos”, el Señor hizo hincapié especialmente en un mandamiento en particular: el mandamiento de honrar Su “día santo” (Doctrina y Convenios 59:4, 9). Conforme estudies Doctrina y Convenios 59:9–19, medita en cuanto a la razón por la cual honrar el día de reposo habría sido tan importante para los santos a medida que procuraban edificar Sion. ¿Por qué es importante para ti?

También podrías meditar en cuanto a si estás utilizando el día de reposo de la forma en que el Señor lo desea. ¿De qué manera el santificar el día de reposo contribuye a que permanezcas “sin mancha del mundo”? (Versículo 9). ¿Qué puedes hacer para rendir tus “devociones al Altísimo”? (Versículo 10).

la Santa Cena

Tal vez notes que el Señor usó palabras como “regocijarse”, “alegres” y “felices” para enseñar acerca del día de reposo. ¿Qué hace que el día de reposo sea gozoso para ti? ¿Cómo le explicarías a alguien por qué eliges honrar el día del Señor?

¿Qué aprendes del himno “Entonad sagrado son” (Himnos, nro. 83) sobre los propósitos y las bendiciones del día de reposo?

Véanse también Génesis 2:2–3; Isaías 58:13–14; Russell M. Nelson, “El día de reposo es una delicia”, Liahona, mayo de 2015, págs. 129–132.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 58:26–28

El Padre Celestial me ha dado poder para escoger.

  • Leer juntos Doctrina y Convenios 58:26–28 puede brindarles a ti y a los niños la oportunidad de hablar sobre el poder que el Padre Celestial nos ha dado para elegir hacer el bien. Podrían hablar de diversas decisiones que han tomado y lo que sucedió como resultado. Quizás a los niños les gustaría hacer un dibujo de su experiencia.

  • Podrías escribir decisión en un lado de una hoja de papel y consecuencia en el otro y usar ese papel para ilustrar que nuestras decisiones y sus consecuencias son inseparables. Los niños podrían mencionar algunas decisiones y hablar sobre las consecuencias que se derivan de ellas. Luego, podrían leer juntos Doctrina y Convenios 58:27–28 y hablar sobre las decisiones que “efect[úan] mucha justicia” o tienen buenas consecuencias. ¿Cómo nos “recompensa” o bendice el Padre Celestial cuando nos esforzamos por hacer el bien? (Versículo 28).

Doctrina y Convenios 59:7, 18–21

“Darás las gracias al Señor tu Dios en todas las cosas”.

  • Podrías leer esos versículos mientras los niños y tú salen a caminar o miran ilustraciones de la naturaleza y prestan atención a las cosas que “agrada[n] la vista [y] […] alegra[n] el corazón” (versículo 18). También podrías notar cosas similares en una canción como “Mi Padre Celestial me ama” (Canciones para los niños, págs. 16–17); o bien, podrías invitar a los niños a hacer dibujos de cosas por las que estén agradecidos y dejar que te cuenten de qué tratan sus dibujos. ¿Cómo podemos mostrar nuestra gratitud por esas cosas?

un colibrí y flores

Doctrina y Convenios 59:9–12

El día de reposo es el día del Señor.

  • ¿Qué podemos hacer el domingo para adorar al Señor y encontrar gozo? Ayuda a los niños a encontrar ideas en Doctrina y Convenios 59:9–12 y en la hoja de actividades de esta semana. También podrían buscar ilustraciones u objetos que representen las cosas que hacemos el día de reposo (como las ilustraciones de la Santa Cena que aparecen en esta reseña). ¿En qué forma nos ayudan esas cosas a sentirnos más cerca del Padre Celestial y Jesucristo?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

preparación para tomar la Santa Cena
hoja de actividades para niños

9 – 15 junio: “Estoy siempre con los fieles”

Doctrina y Convenios 60–63

una fogata junto al río Misuri

A principios de agosto de 1831, José Smith y otros élderes de la Iglesia se estaban preparando para regresar a Kirtland después de una breve visita a la “tierra de Sion” (Doctrina y Convenios 59:3). El Señor quería que predicaran el Evangelio durante su viaje (véase Doctrina y Convenios 52:10); y algunos de ellos lo hicieron con diligencia, pero otros tuvieron dudas. “Esconden el talento que les he dado”, dijo el Señor, “a causa del temor de los hombres” (Doctrina y Convenios 60:2). Muchos de nosotros sabemos cómo se sentían esos élderes. Si bien amamos el Evangelio, el temor y la duda podrían impedirnos compartirlo, pero el Señor es misericordioso. Él “conoce las flaquezas del hombre y sabe cómo socorrer[nos]” (Doctrina y Convenios 62:1). Dispersas en todas esas revelaciones dadas a los primeros misioneros, se encuentran palabras tranquilizadoras que nos pueden ayudar a superar nuestros temores y defectos: “Puedo haceros santos”. “… toda carne está en mi mano”. “…estoy siempre con los fieles”. Y “el que sea fiel y persevere, vencerá al mundo”. (Doctrina y Convenios 60:7; 61:6; 62:9; 63:47).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 6062

Puedo compartir mi testimonio de Jesucristo y mi amor por Él.

¿En qué sentido es tu testimonio del Evangelio como un “talento” o un tesoro de Dios? ¿De qué manera a veces “esconde[mos] [nuestro] talento”? (Doctrina y Convenios 60:2; véase también Mateo 25:14–30).

¿Qué mensajes alentadores del Señor encuentras en las secciones 6062? ¿Cómo edifican esos mensajes tu confianza para compartir el Evangelio? Mientras reflexionas sobre esas preguntas, considera cantar o leer la letra de “Yo quiero ser un misionero ya” (Canciones para los niños, pág. 90). ¿Qué aprendes de esa canción para los niños sobre compartir el Evangelio?

Véase también la colección “Compartir el Evangelio” en la Biblioteca del Evangelio.

compartiendo el Evangelio en un autobús

Doctrina y Convenios 60:2–4; 61:1–2, 20, 36–38; 62:1, 6

Las Escrituras enseñan acerca de Jesucristo.

Al instruir a Sus misioneros, el Señor reveló verdades importantes acerca de Sí mismo. Busca esas verdades en Doctrina y Convenios 60:2–4; 61:1–2, 20, 36–38; 62:1, 6. ¿Qué relatos de las Escrituras ilustran las funciones y los atributos del Salvador que encontraste? (Véanse por ejemplo, Juan 8:1–11; Éter 2:14–15).

Doctrina y Convenios 62

Mis decisiones deben equilibrar mi “juicio y las indicaciones del Espíritu”.

El Señor da indicaciones sobre las verdades y los principios eternos, pero a menudo nos deja a nosotros determinar los detalles específicos sobre cómo actuar de acuerdo con esos principios. ¿Cómo ves que se ilustra este principio en Doctrina y Convenios 62? (Véanse también Doctrina y Convenios 60:5; 61:22). ¿De qué forma has visto ese principio en tu vida? ¿Por qué es bueno que tomemos algunas decisiones sin esperar que Dios nos diga exactamente qué hacer?

Véanse también Éter 2:18–25; Doctrina y Convenios 58:27–28.

Doctrina y Convenios 63:7–12

Las señales vienen por la fe y la voluntad de Dios.

Al final de esta reseña, hay una ilustración de un milagro que impresionó profundamente a Ezra Booth: el brazo de Elsa Johnson fue sanado de forma milagrosa. Después de ver eso, Ezra se bautizó con entusiasmo. Sin embargo, solo unos meses después, perdió su fe y comenzó a criticar al Profeta. ¿Cómo pudo ser, considerando el milagro del que había sido testigo?

Medita sobre eso mientras lees Doctrina y Convenios 63:7–12. ¿Qué verdades aprendes acerca de las señales y la fe?

Véanse también Mateo 16:1–4; Juan 12:37; Mormón 9:10–21; Éter 12:12, 18.

Doctrina y Convenios 63:16

Yo puedo ser casto en mis pensamientos y actos.

En Doctrina y Convenios 63:16, el Salvador reafirmó lo que enseñó en el Nuevo Testamento: que la ley de castidad debe regir no solo nuestros actos sino también nuestros pensamientos (véase Mateo 5:27–28). Al leer Doctrina y Convenios 63:16, anota las advertencias que hace el Salvador sobre los pensamientos lujuriosos. También podrías reflexionar sobre lo contrario de cada advertencia. Por ejemplo, ¿qué palabras o frases son lo opuesto al temor? ¿Qué otras bendiciones se obtienen al tener pensamientos y actos castos?

Muchas personas creen que las normas del Señor sobre la castidad de pensamiento y acción son anticuadas o, incluso, opresivas. ¿Qué diferencia marcaría si todos los hijos de Dios se esforzaran por vivir esta ley? Podrías buscar respuestas a esa pregunta en el mensaje del élder David A. Bednar “Creemos en ser castos” (Liahona, mayo de 2013, págs. 41–44) o en “Tu cuerpo es sagrado” (Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones, págs. 22–29). ¿Qué mensajes de esperanza encuentras?

Aun cuando conocemos las bendiciones de ser castos en nuestros pensamientos y actos, eso no significa que sea fácil. Podrías tomarte un tiempo para reflexionar sobre lo que te dificulta vivir la norma de castidad del Salvador y lo que te facilita hacerlo. ¿Qué consejos podrías compartir con otras personas acerca de qué hacer cuando te sientas tentado por pensamientos indignos?

Apoyarse unos a otros. Una de las grandes bendiciones de asistir a las reuniones y clases de la Iglesia es la oportunidad de obtener apoyo de otros santos en nuestros esfuerzos por seguir al Salvador. Muchos de nosotros enfrentamos desafíos similares y nuestras experiencias comunes pueden ser una gran fortaleza. No temas admitir que tienes desafíos. Compartan unos con otros lo que los ayuda a vivir las leyes de Dios y superar la tentación.

Véanse también Doctrina y Convenios 121:45; Temas y preguntas, “Virtud”, Biblioteca del Evangelio; “Normas: La pureza sexual y la modestia — La verdadera confianza” (video), Biblioteca del Evangelio; AddressingPornography.ChurchofJesusChrist.org.

Doctrina y Convenios 63:58–64

Lo que es sagrado debe tratarse con reverencia.

Los principios de Doctrina y Convenios 63:58–64 van más allá de tomar el nombre del Señor en vano. ¿Qué otras cosas sagradas vienen “de arriba” o de Dios? ¿Qué significa para ti hablar de esas cosas “con cuidado”?

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 60:4; 61:1–2, 36; 62:1

Las Escrituras enseñan acerca de Jesucristo

  • Quizás podrías escribir en pequeñas hojas de papel algunas de las declaraciones sobre el Salvador que se encuentran en Doctrina y Convenios 60–62. Luego, los niños podrían relacionar esas declaraciones con láminas de Jesús de Su ministerio terrenal (véase Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 34–61) que demuestren esos atributos. ¿De qué manera Él se nos da a conocer en la actualidad?

Jesucristo resucitado

Doctrina y Convenios 60:7; 61:1–2; 62:1

El Señor me perdonará si me arrepiento.

  • Mientras lees Doctrina y Convenios 60:7; 61:2 con los niños, ayúdalos a encontrar palabras que esos versículos tengan en común. Recuérdales que esas revelaciones fueron dadas a José Smith y a otros líderes de la Iglesia. ¿Qué quería el Señor que ellos supieran? También podrías hablar sobre lo que siente el Salvador por nosotros cuando cometemos errores y lo que significa arrepentirse. De acuerdo con Doctrina y Convenios 62:1, ¿cómo puede ayudarnos Jesús cuando somos tentados?

Doctrina y Convenios 62:3, 9

Jesucristo quiere que comparta Su Evangelio.

  • Podrías preguntar a los niños qué dirían si alguien les preguntara sobre lo que les encanta de Jesucristo y Su Iglesia. Entonar juntos una canción sobre compartir el Evangelio, tal como “Yo quiero ser un misionero ya” (Canciones para los niños, pág. 90), podría darles ideas. Luego, podrías leer Doctrina y Convenios 62:3 y pedir a los niños que escuchen lo que sucede cuando compartimos nuestro testimonio. ¿Cómo puede ayudarnos la promesa del versículo 9 si nos sentimos nerviosos?

Doctrina y Convenios 63:64

Puedo ser reverente.

  • Para presentar Doctrina y Convenios 63:64, podrías cantar con los niños una canción sobre la reverencia, tal como “La reverencia es amor” (Canciones para los niños, nro. 12). Luego, podrían hablar sobre diferentes maneras de mostrar reverencia por el Padre Celestial y Jesucristo.

  • Puedes ayudar a los niños a comprender qué es la reverencia hablando con ellos de un objeto que sea especial para ellos, como un juguete, un libro o una manta favoritos. Pregúntales cómo cuidan y protegen las cosas que son especiales para ellos. Después, podrían leer juntos Doctrina y Convenios 63:64. ¿Qué cosas son especiales, o sagradas, para el Padre Celestial? (Véanse, por ejemplo, el versículo 61 y la hoja de actividades de esta semana). ¿Cómo debemos tratar esas cosas por medio de nuestras palabras y nuestros actos?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

sanando a Elsa Johnson
hoja de actividades para niños

16 – 22 junio: “He aquí, el Señor requiere el corazón y una mente bien dispuesta”

Doctrina y Convenios 64–66

Condado de Daviess, Misuri

En el terrible calor de agosto de 1831, varios élderes viajaban de regreso a Kirtland desde la tierra de Sion en Misuri. Los viajeros estaban cansados, y las tensiones no tardaron en convertirse en riñas. Puede haber parecido que edificar Sion, una ciudad de amor, unidad y paz, iba a tomar mucho tiempo.

Afortunadamente, edificar Sion —en Misuri en 1831 o en nuestro corazón, nuestras familias y nuestros barrios en la actualidad— no requiere que seamos perfectos. En vez de ello, “a vosotros os es requerido perdonar”, dijo el Señor (Doctrina y Convenios 64:10). Él requiere “el corazón y una mente bien dispuesta” (versículo 34), y requiere paciencia y diligencia, ya que Sion se edifica sobre el fundamento de “cosas pequeñas”, las cuales las logran quienes no se “cans[an] de hacer lo bueno” (versículo 33).

Véase también Santos, tomo I, págs. 136–137, 139–140.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 64:1–11

“Perdonaros los unos a los otros”.

Piensa en lo siguiente mientras estudias Doctrina y Convenios 64:1–11:

  • Piensa en alguna ocasión en que el Señor te haya perdonado. ¿Qué sentiste?

  • ¿Hay alguien a quien debas perdonar? ¿Por qué puede ser tan difícil perdonar a otras personas? ¿Qué te ayuda a superar esas dificultades?

  • ¿Qué verdades sobre el perdón contenidas en Doctrina y Convenios 64:1–11 te parecen importantes? ¿Por qué piensas que el Señor nos manda “perdonar a todos”? (Versículo 10).

Si tienes dificultades para perdonar, considera estudiar el mensaje del élder Jeffrey R. Holland “El Ministerio de la Reconciliación” (Liahona, noviembre de 2018, págs. 77–79) o el mensaje de Kristin M. Yee “Gloria en lugar de ceniza: El camino sanador del perdón” (Liahona, noviembre de 2022, págs. 36–38). ¿Qué aprendes sobre la forma en que Cristo puede ayudarte a perdonar?

Las relaciones familiares pueden brindar muchas oportunidades para perdonar. Piensa en los miembros de tu familia. ¿A quiénes necesitas perdonar? ¿En qué sentido somos “afligidos” (versículo 8) cuando no nos perdonamos unos a otros? ¿Cómo influiría el perdón en tus relaciones familiares?

Véanse también Temas y preguntas, “Perdón,” Biblioteca del Evangelio; “El perdón aligeró mi carga” (video), Biblioteca del Evangelio.

abrazo de un padre y su hijo

Doctrina y Convenios 64:31–34

El Señor requiere mi “corazón y una mente bien dispuesta”.

¿Alguna vez te has sentido “cans[ado]” con todo lo “bueno” que estás tratando de lograr? Busca el mensaje que el Señor tiene para ti en Doctrina y Convenios 64:31–34. ¿Qué desea el Señor que hagas para llevar a cabo Su “gran obra”?

Piensa en una lección práctica que ilustraría el versículo 33: algo grande compuesto por cosas pequeñas, como un mosaico o un edificio de ladrillos. ¿Qué “cosas pequeñas” podemos hacer todos los días para “pon[er] los cimientos” de la obra de Dios? ¿Cuáles son algunos ejemplos de la “gran obra” que el Señor te ha dado?

Doctrina y Convenios 64:31–34

“El corazón y una mente bien dispuesta”

El élder Donald L. Hallstrom sugirió este posible significado para las palabras “el corazón y una mente bien dispuesta”:

“El corazón es símbolo de amor y compromiso. Hacemos sacrificios y llevamos cargas por aquellos a quienes amamos que no soportaríamos por ninguna otra razón. Si no existe amor, nuestro compromiso disminuye […].

“El tener ‘una mente bien dispuesta’ connota dar nuestro mejor esfuerzo y nuestro máxima capacidad intelectual, y buscar la sabiduría de Dios; sugiere que el estudio al que dediquemos toda una vida debe ser de lo que es de naturaleza eterna; significa que debe haber una relación inseparable entre escuchar la palabra de Dios y obedecerla” (“The Heart and a Willing Mind”, Ensign, junio de 2011, págs. 31–32).

Doctrina y Convenios 64:41–43

Sion será un “estandarte al pueblo”.

Un estandarte es “una bandera o enseña alrededor de la cual se juntaban los del pueblo unidos por un mismo fin” (Guía para el Estudio de las Escrituras, “Estandarte”, Biblioteca del Evangelio). ¿En qué sentido ha sido Sion, o la Iglesia del Señor, como un estandarte para ti? Considera estos otros ejemplos de cosas que se sostienen en alto, como un estandarte, para bendecir al pueblo: Números 21:6–9; Mateo 5:14–16; Alma 46:11–20. Busca otras formas como el Señor describe a Sion en Doctrina y Convenios 64:41–43.

Doctrina y Convenios 65

El reino de Dios sobre la tierra prepara al mundo para el regreso del Salvador.

Doctrina y Convenios 65 ofrece una descripción inspiradora de la misión de la Iglesia del Señor en los últimos días. Considera buscar en esta sección respuestas a preguntas como estas: ¿Qué desea el Señor que Su reino logre en la tierra? ¿Qué desea Él que haga yo para ayudar?

Véase también “Preparémonos para la Segunda Venida” (video), LaIglesiadeJesucristo.org.

Doctrina y Convenios 66

El Señor conoce los pensamientos de mi corazón.

Al poco tiempo de haberse unido a la Iglesia, William E. McLellin le pidió a José Smith que le revelara la voluntad de Dios en cuanto a él. José no lo sabía, pero William tenía cinco preguntas personales que esperaba que el Señor le contestara por medio de Su profeta. No sabemos cuáles eran las preguntas de William, pero la revelación dirigida a él, que actualmente es Doctrina y Convenios 66, respondió cada pregunta de William para su “satisfacción plena y completa” (“Las cinco preguntas de William McLellin”, en Revelaciones en contexto, págs. 146–147).

Conforme leas la sección 66, piensa en lo que el Señor sabía sobre William McLellin y las inquietudes e intenciones de su corazón. ¿En qué forma te ha mostrado el Señor que te conoce? Si has recibido tu bendición patriarcal, considera estudiarla. Al hacerlo, ¿qué te ayuda a entender el Espíritu Santo sobre la voluntad de Dios para contigo?

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 64:7–10

Jesucristo desea que yo perdone a todas las personas.

Nota: Cuando enseñes a los niños el mandamiento del Señor de “perdonar a todos”, podrías aclararles que perdonar no significa permitir que nos hagan daño. Anímalos a hablar con un adulto de confianza si alguien los lastima o los toca de manera inapropiada.

  • Después de leer Doctrina y Convenios 64:10 con los niños, habla con ellos sobre lo que significa perdonar a alguien. Podrías compartir algunos ejemplos sencillos, y ellos podrían dramatizarlos a fin de practicar lo que es perdonar.

  • También podrías pedir a los niños que planifiquen cómo enseñarían a alguien, como un hermano menor, a perdonar a otras personas. Ayúdalos a encontrar frases en Doctrina y Convenios 64:7–10 que puedan usar mientras enseñan.

  • Entonen una canción acerca del perdón, tal como “Saber perdonar” (Canciones para los niños, pág. 52). ¿Qué enseña esta canción acerca de perdonar a los demás?

Doctrina y Convenios 64:33

La “gran obra” de Dios se basa en “cosas pequeñas”.

  • Podrías mostrar a los niños algunas cosas que estén compuestas de piezas pequeñas, como un rompecabezas o una alfombra. Luego, podrían leer juntos Doctrina y Convenios 64:33. ¿Cuál es la “gran obra” de Dios? ¿Cuáles son las “cosas pequeñas” que podemos hacer para ayudar?

Doctrina y Convenios 64:34

Yo puedo seguir a Jesús con el corazón y la mente.

  • Mientras lees a los niños Doctrina y Convenios 64:34, podrías señalarte el corazón y la cabeza al leer “corazón” y “mente” e invitarlos a que lo hagan contigo. ¿De qué manera podemos entregar el corazón (los deseos) y la mente (los pensamientos) al Salvador?

Hacer hincapié en el ejemplo de Jesucristo. Considera cómo puedes recalcar el ejemplo del Salvador cuando estudies o enseñes. Por ejemplo, al enseñar Doctrina y Convenios 64:34, podrías hablar con los niños sobre cómo el Salvador entregó el corazón (Sus deseos) y la mente (Sus pensamientos) a Su Padre Celestial. (Véase Enseñar a la manera del Salvador, pág. 6).

Doctrina y Convenios 66

El Señor sabe quién soy y me ama.

  • Ayuda a los niños a comprender que William E. McLellin tenía cinco preguntas para el Señor. José Smith recibió respuestas a esas preguntas, a pesar de que no sabía cuáles eran las preguntas de William. Cuéntales acerca de una ocasión en la que el Señor te haya mostrado lo que Él quería que hicieras y habla de las bendiciones que recibiste al seguir Su dirección. Luego, podrían leer juntos Doctrina y Convenios 66:4 y podrías invitar a los niños a buscar oportunidades para comprender lo que el Señor quiere que hagan.

    la segunda venida del Salvador

Doctrina y Convenios 65

Puedo ayudar a preparar el mundo para recibir a Jesucristo.

  • Mientras los niños miran una ilustración de la segunda venida del Salvador, pídeles que describan lo que ven o lo que saben acerca de ese acontecimiento. También podrías darles palabras y frases sobre la Segunda Venida para que las busquen en Doctrina y Convenios 65. ¿Qué nos enseñan esas palabras y frases? ¿Cómo podemos prepararnos para el regreso del Salvador?

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el Salvador perdonando a una mujer
hoja de actividades para niños

23 – 29 junio: “De tal estima […] como las riquezas de toda la tierra”

Doctrina y Convenios 67–70

manuscrito del Libro de Mandamientos

De 1828 a 1831, el profeta José Smith recibió muchas revelaciones del Señor, incluso consejos divinos para ciertas personas, instrucciones para gobernar la Iglesia, visiones de los últimos días y muchas verdades inspiradoras de la eternidad; sin embargo, muchos de los santos no las habían leído. Las revelaciones todavía no se habían publicado, y las pocas copias disponibles estaban escritas a mano en hojas sueltas que circulaban entre los miembros y que los misioneros llevaban consigo.

Luego, en noviembre de 1831, José convocó un consejo de líderes de la Iglesia para intercambiar opiniones sobre la publicación de las revelaciones. Tras procurar la voluntad del Señor, esos líderes hicieron planes para publicar el Libro de Mandamientos, que fue el precursor de lo que actualmente es Doctrina y Convenios. Dentro de poco todos podrían leer por sí mismos la palabra de Dios revelada mediante un profeta viviente, siendo una prueba vívida de que “de nuevo se ha[bía]n confiado al hombre las llaves de los misterios del reino de nuestro Salvador”. Por esa y muchas otras razones, los santos entonces y ahora consideran que esas revelaciones son “de tal estima […] como las riquezas de toda la tierra” (Doctrina y Convenios 70, encabezamiento de la sección).

Véase Santos, tomo I, págs. 143–146.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 67:1–9; 68:3–6

Los siervos del Señor expresan Su voluntad cuando son inspirados por el Espíritu Santo.

La decisión de publicar las revelaciones que recibió José Smith parece ser fácil, pero algunos de los primeros líderes de la Iglesia no estaban seguros de que fuera buena idea. Una de las inquietudes tenía que ver con las imperfecciones en la forma en que José Smith escribió las revelaciones. La revelación que se encuentra en la sección 67 se dio en respuesta a esa inquietud. ¿Qué aprendes sobre los profetas y la revelación del Señor en los versículos 1–9? ¿Qué otras reflexiones obtienes al leer 68:3–6?

¿Cómo llegaste a saber por ti mismo que las revelaciones que Dios da a Sus siervos son verdaderas? También podrías reflexionar sobre algunas experiencias en las que hayas sentido que el Señor te estaba hablando a través de uno de Sus siervos (véase Doctrina y Convenios 68:4). ¿En qué ocasiones te ha “inspir[ado] el Espíritu Santo” (versículo 3) a decir algo? ¿De qué modo el Señor “[te] ampar[ó]”? (Versículo 6).

Antes de que se imprimiera el Libro de Mandamientos, varios líderes de la Iglesia firmaron un testimonio escrito de que las revelaciones contenidas en el libro eran verdaderas. Para ver una copia de su testimonio, véase “Testimony, circa 2 November 1831,” Revelation Book 1, pág. 121, josephsmithpapers.org.

Doctrina y Convenios 67:10–14

“Continuad con paciencia”.

¿En qué forma los celos, el temor y el orgullo evitan que nos acerquemos más al Señor? ¿Cómo superamos al “hombre natural” o la “mente carnal” para que podamos “ver[lo] y sab[er] que [Él es]”? (Versículo 12; véase también Mosíah 3:19). ¿Qué encuentras en esos versículos que te inspire a “continua[r] con paciencia hasta perfeccionar[te]”? (Versículo 13).

Doctrina y Convenios 68:25–31

Yo puedo ayudar a que mi hogar se centre en Jesucristo.

Las palabras del Señor en Doctrina y Convenios 68:25–31 hacen referencia específicamente a los padres, pero, ya seas padre o no, puedes utilizar Su consejo para hacer tu parte a fin de que tu hogar se centre en la doctrina de Jesucristo. A continuación, se muestran algunos de los principios que el Señor dice que se deben enseñar en el hogar. Piensa en cómo puedes hacer que cada uno de ellos forme parte de los cimientos de un hogar centrado en Cristo: el hogar en el que vives ahora o tu futuro hogar. Los recursos y las preguntas que se proporcionan pueden ser útiles.

  • Arrepentimiento: Estudia Alma 36:17–20 y observa cómo Alma fue bendecido en un momento crítico debido a que su padre le había enseñado acerca de la misión expiatoria del Salvador. ¿Cómo puedes ayudar a inspirar a tu familia a volverse a Jesucristo y arrepentirse? (Véase también 2 Nefi 25:26).

  • Fe en Cristo: Lee las cinco sugerencias del presidente Russell M. Nelson para desarrollar la fe en “Cristo ha resucitado; La fe en Él moverá montes” (Liahona, mayo de 2021, pág. 103). Medita en cómo esas sugerencias podrían crear una cultura de fe en tu familia.

  • Bautismo: Repasa el convenio bautismal según se describe en Mosíah 18:8–10, 13. ¿Cómo pueden tus esfuerzos por guardar ese convenio fortalecer a tu familia?

  • Don del Espíritu Santo: Estudia las invitaciones de las páginas 17–19 de Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones. ¿Qué te sientes inspirado a hacer para invitar la influencia del Espíritu Santo a tu hogar?

  • Oración: ¿Qué aprendes sobre el poder de la oración en el hogar en “Allí donde hay amor”? (Canciones para los niños, pág. 102–103). ¿Qué bendiciones promete el Salvador en 3 Nefi 18:15–21?

  • Otros principios que encuentras en Doctrina y Convenios 68:25–31:

¿Qué consejo le darías a alguien cuyos familiares no apoyan sus esfuerzos por edificar su fe en Cristo?

Véanse también “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Biblioteca del Evangelio; Temas y preguntas, “Crianza”, Biblioteca del Evangelio; Dieter F. Uchtdorf, “Jesucristo es la fortaleza de los padres”, Liahona, mayo de 2023, págs. 55–59.

una familia leyendo juntos

Doctrina y Convenios 69:1

Los amigos “leal[es] y fiel[es]” me ayudan a seguir a Jesucristo.

¿Por qué crees que “[l]e parec[ió] prudente [al Señor]” que alguien “leal y fiel” acompañara a Oliver Cowdery en la asignación que se describe en este versículo? ¿Cómo se aplica ese principio a ti?

Ayuda a los miembros de la clase o de la familia a edificarse mutuamente. Cada individuo de tu clase o de tu familia es una rica fuente de testimonio, reflexiones y experiencias en cuanto a vivir el Evangelio. Invítalos a compartir todo ello con los demás y a edificarse unos a otros.

Doctrina y Convenios 70:1–4

Soy responsable por las revelaciones que el Señor ha dado.

El Señor dio a ciertos élderes la responsabilidad de supervisar la publicación de las revelaciones. Aun cuando no tienes esa responsabilidad específica, ¿cuál es tu mayordomía o responsabilidad respecto de “las revelaciones y mandamientos”? (Versículo 3).

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 67

Doctrina y Convenios me enseña sobre Jesucristo.

  • Cuenta a los niños la forma en que las revelaciones que recibió José Smith llegaron a imprimirse en un libro (véanse “Capítulo 23: Doctrina y Convenios”, en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 90–92, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). Ayúdalos a recordar algunas de las cosas que han aprendido sobre Jesucristo en Doctrina y Convenios en lo que va del año. También podrían compartir algunos de sus versículos favoritos de Doctrina y Convenios.

  • También podrías mostrar a los niños la Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y La Perla de Gran Precio y hablar con ellos sobre sus diferencias y similitudes (véanse las descripciones de esos libros en Guía para el Estudio de las Escrituras). ¿Cómo podemos saber que las Escrituras son verdaderas? ¿Qué aprendemos en Doctrina y Convenios 67:49 acerca de las revelaciones que el Señor dio a José Smith?

niños leyendo las Escrituras

Doctrina y Convenios 68:25–31

Me puedo bautizar cuando tenga ocho años.

  • En Doctrina y Convenios 68:27, el Señor especificó la edad que debe tener una persona para ser bautizada. Ayuda a los niños a descubrir lo que Él dijo. ¿Por qué desea Jesús que seamos bautizados? Una canción como “El bautismo” (Canciones para los niños, pág. 54–55) podría ser útil. Utiliza ilustraciones o los versículos 25–31 (o ambos), para ayudar a los niños a descubrir cosas que el Señor desea que aprendan.

  • Lee con los niños acerca de la asignación que el Señor dio a Oliver Cowdery en el encabezamiento de Doctrina y Convenios 69. ¿Qué consejo dio el Señor en el versículo 1? ¿Por qué es importante que estemos con personas “que sea[n] leal[es] y fiel[es]”? Los niños podrían hablar sobre una persona que conozcan, que sea “leal y fiel”. Entonen juntos una canción que aliente a los niños a ser leales y fieles como el Salvador, tal como “Yo trato de ser como Cristo” (Canciones para los niños, págs. 40–41). ¿Cómo podemos asegurarnos de que somos leales y fieles al Señor? ¿Cómo puede Él usarnos para bendecir a otras personas cuando somos leales y fieles?

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30 junio – 6 julio: “No hay arma forjada en contra de vosotros que haya de prosperar”

Doctrina y Convenios 71–75

misioneros caminando por campos

Desde que era joven, José Smith hizo frente a críticos, e incluso a enemigos, conforme procuraba hacer la obra de Dios. Sin embargo, debió haber sido particularmente difícil a finales de 1831, cuando Ezra Booth comenzó a oponerse públicamente a la Iglesia, ya que en ese caso el crítico era alguien que anteriormente había sido creyente. Ezra había visto a José utilizar el poder de Dios para sanar a una mujer y había sido invitado a acompañar a José en el primer reconocimiento que se hizo a la tierra de Sion en Misuri; pero había perdido la fe y, con la intención de desacreditar al Profeta, publicó una serie de cartas en un diario de Ohio. Sus esfuerzos parecían estar dando frutos, ya que “sentimientos hostiles […] habían surgido contra la Iglesia” en la región (Doctrina y Convenios 71, encabezamiento de la sección). ¿Qué debían hacer los creyentes en una situación como esa? Si bien no hay una sola respuesta correcta para toda situación, parece que a menudo —incluso en este caso de 1831— parte de la respuesta del Señor es declarar la verdad y corregir las falsedades al “proclamar [el] evangelio” (versículo 1). Es cierto que la obra del Señor siempre tendrá críticos, pero al final, “no hay arma forjada en contra de [ella] que haya de prosperar” (versículo 9).

Véase “Ezra Booth e Isaac Morley”, en Revelaciones en contexto, pág. 143.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 71

El Espíritu me guiará al proclamar el Evangelio del Salvador.

Puede resultar inquietante que las personas critiquen o ridiculicen tu fe en el Salvador, Su Evangelio o Su Iglesia. Cuando eso sucede, ¿qué haces? Algo similar sucedió en Ohio en 1831 (véase el encabezamiento de Doctrina y Convenios 71). ¿Qué dijo el Señor a José Smith y Sidney Rigdon que hicieran al respecto en Doctrina y Convenios 71? Podrías hacer una lista de las instrucciones que el Señor les dio y las bendiciones que Él prometió.

Además de estudiar la sección 71, también podrías explorar cómo el Salvador respondió a Sus críticos durante Su ministerio terrenal. Estos son algunos ejemplos: Mateo 22:15–22; 26:59–64; Juan 10:37–38. ¿Qué aprendes de Él? ¿Qué reflexiones adicionales obtienes de Mateo 18:15; Efesios 4:31–32; 2 Timoteo 3:12; Santiago 1:19?

¿Cómo podría aplicarse Su consejo a las situaciones que enfrentas hoy? Podrías pensar en formas de corregir pacíficamente las falsedades con tus propias palabras. Por ejemplo, podrías comenzar expresando respeto por las opiniones de la otra persona y luego compartir con humildad y bondad lo que crees sobre Jesucristo y Sus enseñanzas. Para prepararte para esas ocasiones, podrías practicar ese enfoque con amigos o familiares.

Véanse también Dallin H. Oaks, “Amar a los demás y vivir con las diferencias”, Liahona, noviembre de 2014, págs. 25–28; Jörg Klebingat, “Un discipulado valiente en los últimos días”, Liahona, mayo de 2022, págs. 107–110.

Doctrina y Convenios 72

El Señor me bendice a través del ministerio de líderes como los obispos.

Cuando Newel K. Whitney fue llamado a prestar servicio como obispo, sus deberes eran un poco diferentes de los que tienen los obispos en la actualidad. Por ejemplo, el obispo Whitney supervisaba la consagración de propiedades y el permiso para establecerse en la tierra de Sion en Misuri. Sin embargo, al leer sobre su llamamiento en Doctrina y Convenios 72, posiblemente notes que guarda relación con lo que los obispos hacen en la actualidad, por lo menos en el espíritu, si no en los aspectos específicos, de sus deberes.

Por ejemplo, ¿en qué formas “entreg[as] un informe” a tu obispo? (Versículo 5). En nuestros días, “el almacén del Señor” puede incluir las donaciones, el servicio y los talentos de los miembros del barrio (véanse los versículos 10, 12). ¿Cómo puedes contribuir a ese almacén?

¿Cómo te ha bendecido el Señor a ti y a tu familia mediante el servicio de un obispo?

Véase Quentin L. Cook, “Obispos: Pastores del rebaño del Señor”, Liahona, mayo de 2021, págs. 56–60.

Doctrina y Convenios 73

Tengo muchas oportunidades de compartir el Evangelio.

Cuando José Smith y Sidney Rigdon regresaron de su asignación misional (véase Doctrina y Convenios 71), el Señor les dijo que continuaran con la traducción de la Biblia (véase Guía para el Estudio de las Escrituras, “Traducción de José Smith (TJS)”, Biblioteca del Evangelio). Sin embargo, eso no significaba que Él quería que dejaran de compartir el Evangelio; después de todo, ello es parte de la vida de un discípulo.

Conforme leas Doctrina y Convenios 73, considera cómo puedes hacer para que compartir el Evangelio sea una parte continua y “práctic[a]” (versículo 4), o realista, de tu vida entre tus otras responsabilidades.

amigas hablando del Evangelio

Doctrina y Convenios 75:1–16

“Obréis con vuestro poder […], proclamando la verdad”.

La revelación de la sección 75 estaba dirigida a personas que habían “presentado [su]s nombres para salir a proclamar [el] evangelio [del Salvador]” (versículo 2). Una manera de estudiar esa revelación es hacer dos listas: (1) Cómo compartir el Evangelio de manera eficaz y (2) Cómo el Señor nos bendice y apoya mientras lo hacemos.

¿Qué crees que significa “demor[arse]” o “est[ar] ociosos” en cuanto a compartir el Evangelio? ¿Qué significa “obr[ar] con [tu] poder”? (Versículo 3).

Véase también “A donde me mandes iré”, Himnos, nro. 175.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 71

Puedo defender la verdad al expresar mi testimonio.

  • Puedes valerte del encabezamiento de Doctrina y Convenios 71 o del relato “Capítulo 25: José Smith y Sidney Rigdon prestan servicio en una misión” (en Relatos de Doctrina y Convenios, pág. 96, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio) para enseñar a los niños en cuanto a las circunstancias que inspiraron la sección 71. Luego, ayúdalos a descubrir en el versículo 1 lo que el Señor quería que José y Sidney hicieran con respecto a los “sentimientos hostiles” hacia la Iglesia. ¿Cómo dijo Él que los ayudaría? ¿De qué manera podemos ser como José y Sidney?

  • También podrías cantar una canción que inspire a los niños a ser fieles al Salvador, tal como “Defiende el bien” (Canciones para los niños, pág. 81). Ayúdalos a practicar cómo compartir lo que saben sobre Jesucristo.

Doctrina y Convenios 72:2

El Señor ha llamado a un obispo para que me ayude.

  • Leer Doctrina y Convenios 72:2 juntos podría crear una oportunidad para analizar por qué el Señor nos da obispos (véanse también “Capítulo 17: Los primeros obispos de la Iglesia”, en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 64–66, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). Los niños y tú podrían buscar ilustraciones u objetos que representen las responsabilidades de un obispo. La ilustración y la hoja de actividades al final de este esquema ofrecen algunas ideas. Luego, podrían hablar juntos sobre los obispos que han conocido y cómo el Señor ha bendecido a su familia a través de su servicio.

Enseñar siempre sobre Jesucristo. “En todo lo que enseñes, recuerda que en realidad estás enseñando acerca de Jesucristo y de cómo llegar a ser como Él” (véase Enseñar a la manera del Salvador, pág. 6). Por ejemplo, cuando enseñes a los niños acerca de los obispos, haz hincapié en que ellos son representantes de Jesucristo, llamados por Él para llevar a cabo Su obra (véase 1 Pedro 2:25).

alimentos y provisiones en el almacén del Señor

Doctrina y Convenios 75:3

Puedo ofrecer mi mejor esfuerzo al Señor.

  • Para hablar sobre la diferencia entre estar “ociosos” y “obr[ar] con [n]uestro poder”, podrías seleccionar algunos actos de servicio o tareas domésticas e invitar a los niños a demostrar cómo las realizarían de manera ociosa y, luego, con todo su poder. Mientras lees “no estéis ociosos” en Doctrina y Convenios 75:3, los niños podrían mostrar cómo harían los quehaceres con pereza. Cuando leas “sino que obréis con vuestro poder”, podrían mostrar cómo trabajan arduamente. ¿Por qué es importante que hagamos nuestro mejor esfuerzo al servir al Señor?

  • En su mensaje “Dos principios para cualquier economía” (Liahona, noviembre de 2009, págs. 55–58), el presidente Dieter F. Uchtdorf contó dos historias sobre el trabajo. Podrías compartirlas con los niños y hablar de cómo se siente saber que hemos trabajado arduamente y que hemos dado lo mejor de nosotros.

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un obispo aconsejando a un joven
hoja de actividades para niños

7 – 13 julio: “Grande será su galardón y eterna será su gloria”

Doctrina y Convenios 76

pintura de una galaxia

“¿Qué me sucederá después de que muera?”. Casi todas las personas se hacen esa pregunta de una u otra manera. Por siglos, muchas tradiciones cristianas, basándose en enseñanzas de la Biblia, han enseñado en cuanto al cielo y el infierno, en cuanto al paraíso para los justos y el tormento para los inicuos. Pero ¿puede realmente dividirse a toda la familia humana de manera tan estricta? En febrero de 1832, José Smith y Sidney Rigdon se preguntaban si había algo más que aprender sobre el tema (véase Doctrina y Convenios 76, encabezamiento de la sección).

Efectivamente lo había. Mientras José y Sidney meditaban sobre esas cosas, el Señor “tocó los ojos de [su] entendimiento y fueron abiertos” (versículo 19). Ellos recibieron una revelación tan asombrosa, tan extensa y tan instructiva, que los santos la llamaron simplemente “La visión”. Esa visión abrió las ventanas de los cielos y dio a los hijos de Dios una comprensión más amplia de la eternidad. La visión reveló que el cielo es más grande, amplio e incluyente de lo que la mayoría de las personas habían supuesto previamente. Dios es más misericordioso y justo de lo que podemos comprender, y los hijos de Dios tienen un destino eterno más glorioso de lo que podemos imaginar.

Véanse Santos, tomo I, págs. 150–153; “La visión”, en Revelaciones en contexto, págs. 158–164.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 76

La salvación viene mediante Jesucristo, el Hijo de Dios.

En la sección 76, se revelan verdades importantes sobre nuestro destino eterno, pero sería insuficiente decir que esta revelación trata de los tres reinos de gloria o incluso solo sobre el Plan de Salvación. Más precisamente, la sección 76 trata de Jesucristo, quien hace posible el plan de Dios para nuestra salvación y gloria eterna. Mientras lees, podrías buscar palabras o frases que describan la relación entre Jesucristo y las personas que heredan los diferentes reinos de gloria. Quizás una tabla como la siguiente podría ayudarte a registrar lo que encuentres.

Reino de gloria

Relación con Jesucristo

Bendiciones eternas

Celestial (versículos 50–70, 92–96)

  • Recibieron el testimonio de Jesús

  • Hicieron y guardaron convenios con Él

  • Limpios de pecado

  • Vencen por la fe

Terrestre (versículos 71–79, 97)

Telestial (versículos 81–90, 98–106, 109–112)

¿Qué te sientes inspirado a hacer para fortalecer tu relación con el Salvador?

Cuando Wilford Woodruff leyó esta visión, dijo: “Sentí amar al Señor como nunca antes en mi vida” (véase “Voces de la Restauración: Testimonios de ‘La visión’”). ¿Qué aprendes acerca de Jesucristo en los versículos 1–5, 20–24, 39–43, 107–108 que te hace amarlo más?

Véanse también 1 Pedro 3:18–19; 4:6; Dallin H. Oaks, “¿Qué ha hecho nuestro Salvador por nosotros?”, Liahona, mayo de 2021, págs. 75–77; “Asombro me da”, Himnos, nro. 118.

Enfocarse en el Padre Celestial, en Jesucristo y en Su doctrina. De todo lo que podemos aprender en las Escrituras, las verdades más importantes nos ayudan a desarrollar la fe en el Padre Celestial y en Jesucristo, arrepentirnos, hacer y guardar convenios con Ellos, y recibir el Espíritu Santo. Aunque puede ser interesante comparar o analizar las actitudes o el comportamiento de las personas que recibirán los diferentes reinos de gloria, es más importante enfocarse en el Padre Celestial y el Salvador. Todo lo que Ellos hacen para prepararnos para esa gloria nos hará volvernos hacia Ellos.

cuarto de la casa de John Johnson en Hiram, Ohio

Doctrina y Convenios 76:5–10, 114–118

Yo puedo entender la voluntad de Dios “por el poder del Santo Espíritu”.

No todos los miembros de la Iglesia aceptaron fácilmente la revelación de la sección 76, debido a que enseñaba que casi todos se salvarían y recibirían algún grado de gloria. Por ejemplo, Brigham Young dijo: “Mis tradiciones eran tales que cuando escuché de la visión por primera vez, era tan directamente opuesta y tan en contra de mis estudios anteriores, que dije: ‘un momento’; no la rechacé, pero tampoco la entendía”. Él explicó que tuvo que “pensar y orar, leer y pensar, hasta que supe y comprendí plenamente por mí mismo” (en “La visión”, en Revelaciones en contexto, págs. 160–161). ¿Qué aprendes de su experiencia que pueda ayudarte cuando Dios revele cosas que difieran de tu comprensión actual? ¿Qué aprendes sobre Dios en Doctrina y Convenios 76:5–10, 114–118? ¿Qué enseñan esos versículos acerca de cómo entender “la buena disposición de [la] voluntad [de Dios]”? (Versículo 7).

Doctrina y Convenios 76:39–44, 50–70

La exaltación es la forma más elevada de salvación.

En Doctrina y Convenios 76:39–44, se describe la salvación en general. En los versículos 50–70, se describe la exaltación, un tipo específico de salvación. ¿Cómo explicarías la diferencia que existe entre la salvación y la exaltación? ¿Cuál es la función del Salvador en ambas? ¿Qué encuentras en esos versículos que te inspire a buscar la exaltación?

Véanse también Juan 3:16–17; Doctrina y Convenios 132:20–25.

Doctrina y Convenios 76:50–70, 92–95

Mi Padre Celestial desea que yo reciba la vida eterna en el Reino Celestial.

¿Alguna vez te has preguntado, o te has preocupado, acerca de si puedes llegar a ser el tipo de persona que recibirá la gloria celestial, tal como se describe en Doctrina y Convenios 76:50–70, 92–95? Si bien es importante saber qué espera Dios de nosotros, considera también buscar en esos versículos lo que Dios ha hecho, y está haciendo por nosotros para ayudarnos a ser como Él. ¿Por qué sientes que tus esfuerzos son importantes para Él?

¿Cómo influye esta visión de la gloria celestial en la forma en que deseas vivir tu vida diaria?

Véanse también Moisés 1:39; J. Devn Cornish, “¿Soy lo suficientemente bueno? ¿Lo lograré?”, Liahona, noviembre de 2016, págs. 32–34.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 76:24

Todos somos hijos de Dios.

  • Para ayudar a los niños a comprender su potencial divino, podrías mostrarles ilustraciones de niños y sus padres. Luego, podrían leer Doctrina y Convenios 76:24 y compartir por qué están felices de saber que todos somos “hijos e hijas para Dios”.

  • También podrían cantar juntos “Soy un hijo de Dios” (Canciones para los niños, págs. 2–3) y podrías invitarlos a señalarse a sí mismos cuando canten “Soy”. Luego, vuelvan a cantar la canción y reemplacen “Soy” por “Eres” mientras señalan a otra persona.

Doctrina y Convenios 76:5, 41–42, 69

Jesucristo es mi Salvador.

  • Considera hacer una dramatización con los niños de una situación hipotética en la que alguien pregunte: “¿Qué ha hecho Jesucristo por mí?”. Los niños y tú pueden buscar posibles respuestas en los versículos 5, 41–42, o 69 de la sección 76. También podrían cantar “Mandó a Su Hijo”, Canciones para los niños, págs. 20–21. ¿Cómo podemos mostrar gratitud por lo que el Salvador ha hecho por nosotros?

Jesús con niños

Doctrina y Convenios 76:62

El Padre Celestial desea que yo vuelva a vivir con Él para siempre.

  • Los niños y tú podrían leer o ver una parte o la totalidad de “Capítulo 26: Los tres reinos de los cielos” (en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 97–103, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio) y comentar lo que les guste de la visión que tuvo José Smith. Permite que compartan sus pensamientos y sentimientos acerca de cómo sería vivir con el Padre Celestial en el Reino Celestial.

  • También podrías leer Doctrina y Convenios 76:62 e invitar a los niños a que hagan dibujos de ellos con el Padre Celestial y Jesucristo en el Reino Celestial (véase la hoja de actividades de esta semana).

Doctrina y Convenios 76:12, 15–19, 114–116

El estudio de las Escrituras puede ayudarme a “comprender las cosas de Dios”.

  • Podrías invitar a los niños a leer los versículos 15–19 para averiguar lo que estaban haciendo José Smith y Sidney Rigdon cuando tuvieron la visión de Doctrina y Convenios 76. Cuéntales sobre una ocasión en la que hayas recibido inspiración mientras leías las Escrituras y pregúntales si han tenido experiencias similares.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

una representación de los tres grados de gloria
hoja de actividades para niños

Voces de la Restauración: Testimonios de “La visión”

Wilford Woodruff

Wilford Woodruff se unió a la Iglesia en diciembre de 1833, casi dos años después de que José Smith y Sidney Rigdon recibieran la visión que está registrada en Doctrina y Convenios 76. Para ese entonces, él vivía en Nueva York y se enteró de “La visión” por medio de misioneros que prestaban servicio en la región. Años después, él habló de sus impresiones en cuanto a esa revelación:

“Se me enseñó desde niño que había un cielo y un infierno, y se me dijo que los inicuos tendrían todos un castigo, y los justos una gloria […].

“… Cuando leí la visión […], me iluminó la mente y me dio mucho gozo. Me parecía que Dios, quien había revelado ese principio al hombre, era sabio, justo y veraz, que poseía los mejores atributos y también sentido común y conocimiento. Sentí que Él estaba en armonía con el amor, la misericordia, la justicia y el juicio; y sentí amar al Señor como nunca antes en mi vida”.

“La ‘Visión’ [es] una revelación que da más luz, más verdad y más principios que cualquier otra contenida en cualquier otro libro que podamos leer. Nos aclara al entendimiento nuestra condición presente, de dónde vinimos, por qué estamos aquí y hacia dónde vamos. Por esa revelación, cualquier persona puede saber cuál será su destino y condición”.

“Antes de ver a José dije que no me importaba cuán viejo o cuán joven era; no me importaba su aspecto: si su pelo estaba largo o corto; el hombre que recibió y enseñó esa revelación [la visión registrada en la sección 76] era un profeta de Dios. Lo supe por mí mismo”.

Phebe Crosby Peck

Cuando Phebe Peck escuchó a José y a Sidney enseñar “La visión”, ella vivía en Misuri y estaba criando a cinco hijos como madre sola. La visión la impresionó e inspiró tanto que escribió lo siguiente para compartir con su familia extendida lo que había aprendido:

“El Señor está revelando los misterios del Reino Celestial a Sus hijos […]. José Smith y Sidney Rigdon nos visitaron la primavera pasada, y tuvimos muchas reuniones gozosas mientras estuvieron aquí, y muchos misterios se desplegaron ante nuestra vista, lo cual me dio gran consuelo. Pudimos ver la condescendencia de Dios al preparar mansiones de paz para Sus hijos. Y quienes no reciban la plenitud del Evangelio ni sean soldados valientes en la causa de Cristo no pueden morar en la presencia del Padre y del Hijo. Sin embargo, hay un lugar preparado para todos los que no reciben, pero es un lugar de gloria mucho menor que morar en el Reino Celestial. No intentaré decir nada más en cuanto a estas cosas, ya que ya se han impreso y están saliendo al mundo. Y quizá tendrán la oportunidad de leerlo por ustedes mismos, y si es así, espero que lo lean con un corazón atento y suplicante, puesto que esto merece nuestra atención. Y deseo que lo escudriñen, puesto que es lo que contribuye a nuestra felicidad en este mundo y en el venidero”.

14 – 20 julio: “Yo os guiaré”

Doctrina y Convenios 77–80

Jesucristo como pastor

Menos de dos años después de que la Iglesia de Jesucristo había sido restaurada, tenía más de 2000 miembros y estaba creciendo rápidamente. En marzo de 1832, José Smith se reunió con otros líderes de la Iglesia “para analizar asuntos de la Iglesia”: la necesidad de publicar revelaciones, comprar tierras en las que congregarse y cuidar de los pobres (véase Doctrina y Convenios 78, encabezamiento de la sección). Para atender esas necesidades, el Señor llamó a una pequeña cantidad de líderes de la Iglesia a formar la Firma Unida, un grupo que uniría sus esfuerzos para “adelantar la causa” del Señor (versículo 4) en esos ámbitos. Pero incluso en tales asuntos administrativos, el Señor se centró en las cosas de la eternidad. Finalmente, el propósito de la imprenta o el almacén, como todo lo demás en el Reino de Dios, es preparar a Sus hijos para recibir “un lugar en el mundo celestial” y “las riquezas de la eternidad” (versículos 7, 18); y si esas bendiciones son difíciles de comprender ahora, en medio del ajetreo de la vida diaria, Él nos asegura: “Sed de buen ánimo, porque yo os guiaré” (versículo 18).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 77

Dios da conocimiento a las personas que lo buscan.

Mientras José Smith y Sidney Rigdon trabajaban en la traducción inspirada de la Biblia, tuvieron preguntas sobre el libro del Apocalipsis, como le ha pasado a muchas personas. Pero José sabía bien que cuando le faltaba sabiduría, podía pedírla a Dios. Los conocimientos que él recibió se encuentran en Doctrina y Convenios 77. Conforme leas esa sección, podrías anotar tus impresiones en los capítulos relevantes del libro de Apocalipsis. ¿Qué aprendes de tu estudio sobre cómo recibir revelación?

José Smith y Sidney Rigdon leyendo la Biblia

Doctrina y Convenios 78

¿Qué era la Firma Unida?

La Firma Unida se estableció para administrar los asuntos editoriales y comerciales de la Iglesia en Ohio y en Misuri. Estaba integrada por José Smith, Newel K. Whitney y otros líderes de la Iglesia que combinaron sus recursos para atender las necesidades temporales de la Iglesia en su continuo crecimiento. Lamentablemente, la Firma Unida acumuló deudas y se disolvió en 1834 cuando estas llegaron a ser inmanejables.

Véanse también “Newel K. Whitney y la Firma Unida”, en Revelaciones en contexto, págs. 151–157; Temas de la historia de la Iglesia, “La Firma Unida (‘La Orden Unida’)”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 78:1–7

Yo puedo ayudar a “adelantar la causa” de Cristo y Su Iglesia.

El Señor le dijo a José Smith y a otros líderes de la Iglesia que administrar un almacén y una imprenta contribuiría a “adelantar la causa que habéis abrazado” (Doctrina y Convenios 78:4). ¿Cuál dirías que es la “causa” de la Iglesia del Salvador? Medita sobre eso conforme leas Doctrina y Convenios 78:1–7. ¿Cuáles son algunas de las diversas maneras en que puedes ayudar a adelantar esa causa, incluso en tu familia?

Véase también Manual General, 1.2.

Doctrina y Convenios 78:17–18

El Señor me guiará.

¿Por qué piensas que el Señor a veces llama a Sus seguidores “niños pequeños”? (Doctrina y Convenios 78:17). ¿En qué ocasiones te has sentido como un niño pequeño, quizá a causa de algo que “todavía no h[a]s entendido” o que “no p[uede]s sobrellevar”? (Versículos 7–18). ¿Qué encuentras en esos versículos que te pueda ayudar a “se[r] de buen ánimo” (versículo 18) en esas ocasiones? Considera buscar una foto tuya de cuando eras niño y reflexiona sobre cómo has crecido espiritualmente desde entonces. También puedes pensar en algo que te resultaba difícil cuando eras joven, pero que ahora es más fácil. ¿De qué manera el Padre Celestial todavía quiere que seas como un niño? (Véase Mosíah 3:19). ¿Cómo te está “guia[ndo]”?

Doctrina y Convenios 78:19

Puedo recibir todas las cosas con gratitud.

A fin de prepararte para estudiar Doctrina y Convenios 78:19, podrías hacer una lista de las cosas buenas que te han sucedido hoy. Luego, haz una lista de las cosas que realmente no crees que sean bendiciones. Medita en esas listas mientras lees Doctrina y Convenios 78:19. ¿Qué diferencia hace en tu vida el recibir “todas las cosas” con gratitud, incluso aquellas que tal vez no parezcan bendiciones?

Para aprender más sobre cómo la gratitud a Dios puede influir en tu vida, explora estos pasajes de las Escrituras y haz una lista de las verdades que encuentres: Salmos 107:8–9; Lucas 17:11–19; Filipenses 4:6–7; Mosíah 2:19–24; Alma 34:38; 37:37; Doctrina y Convenios 46:32; 59:7, 15–21.

Podrías buscar consejos sobre cómo ser agradecido en el mensaje del presidente Dieter F. Uchtdorf, “Agradecidos en cualquier circunstancia” (Liahona, mayo de 2014, págs. 70–77). Puedes buscar consejos similares en el video “Presidente Russell M. Nelson: Una oración profética de gratitud, esperanza y sanación para el mundo” (Biblioteca del Evangelio). ¿Cómo influye la gratitud en tu relación con Jesucristo?

Buscar y compartir. Si se te asigna la tarea de enseñar, busca maneras de ayudar a las personas a escudriñar los pasajes de las Escrituras o las palabras de los profetas, por su cuenta o en grupos pequeños, y compartir lo que aprendan. Por ejemplo, en esta actividad podrías dar a cada persona o grupo una sección del mensaje del presidente Uchtdorf y pedirles que compartan una frase u oración que consideren que resume lo que él enseñó.

Véanse también “Cuenta tus bendiciones”, Himnos, nro. 157; Temas y preguntas, “Gratitud”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 79–80

El llamado a servir a Dios importa más que el sitio donde presto servicio.

En relación con Doctrina y Convenios 80, el élder David A. Bednar enseñó: “Tal vez una de las lecciones que el Salvador nos enseña en esta revelación es que la asignación de trabajar en un lugar específico es esencial e importante, pero secundaria a un llamado a la obra” (“Llamados a la obra”, Liahona, mayo de 2017, pág. 68). ¿Qué experiencias te han ayudado a aprender que las palabras del élder Bednar son verdaderas? ¿Qué lecciones adicionales encuentras en Doctrina y Convenios 79–80 que pudieran ayudar a alguien que acaba de recibir un llamamiento?

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 77:2

Dios creó a todas las criaturas que hay en la tierra.

  • Mientras los niños y tú leen juntos Doctrina y Convenios 77:2, podrían ver ilustraciones de animales, incluyendo insectos y aves. Ellos podrían señalar las ilustraciones cuando tú leas las palabras “animales”, “lo que se arrastra” y “aves del cielo”. Comenten entre ustedes cómo las creaciones de Dios los ayudan a sentir Su amor.

una mariposa

Doctrina y Convenios 78:4

Puedo ayudar a “adelantar la causa” de Jesucristo.

  • Para ayudar a los niños a pensar en sus funciones en la obra del Señor, considera leer con ellos Doctrina y Convenios 78:4 para identificar la “causa” que “abrazamos” (aceptamos o decidimos apoyar) cuando fuimos bautizados. Ayúdalos a hallar posibles respuestas en pasajes de las Escrituras como los siguientes: Mosíah 18:8–10; Doctrina y Convenios 20:37; Moisés 1:39. A los niños les podría gustar hacer una dramatización de cómo pueden ayudar en la obra del Señor. Por ejemplo, ¿qué significa “llevar las cargas los unos de los otros” o “tomar sobre [nosotros] el nombre de Jesucristo”? ¿Cómo ayuda eso a “adelantar la causa” de Cristo?

Doctrina y Convenios 78:6

Puedo compartir lo que tengo con los demás.

  • Para enseñar lo que significa ser “iguales en las cosas terrenales” (versículo 6), podrías dar a los niños ilustraciones de personas necesitadas (con hambre, una herida o frío) y objetos que las ayudarían (como comida, una venda o una manta). Luego, ellos podrían relacionar las ilustraciones con los objetos. ¿Qué podemos compartir para ayudar a las personas necesitadas?

  • Para conocer el contexto de la sección 78, lee con los niños las oraciones debajo de las dos primeras ilustraciones de “Capítulo 28: El profeta José Smith viaja otra vez a Misuri” (en Relatos de Doctrina y Convenios, pág. 108, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). Luego, ellos podrían simular que ayudan a alguien a construir una casa o comparten alimentos o prestan servicio de alguna otra manera.

Doctrina y Convenios 78:18

Jesucristo me guiará.

  • Puede ser divertido para los niños hablar sobre lo que significa ser un líder y luego liderar una actividad. Después de leer juntos Doctrina y Convenios 78:18, podrían analizar los momentos en que necesitamos que Jesús nos guíe. Considera cantar una canción, tal como “Andaré con Cristo” (Biblioteca del Evangelio).

Doctrina y Convenios 78:19

Puedo recibir “todas las cosas con gratitud”.

  • Lee con los niños Doctrina y Convenios 78:19 para descubrir lo que el Señor promete a las personas que son agradecidas. Ayúdalos a comprender lo que significa “cien tantos”, tal vez mostrando un objeto pequeño y después otros cien objetos iguales. Ellos podrían hacer dibujos de las cosas que han recibido de Dios “con gratitud”.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

jardín con animales
hoja de actividades para niños

21 – 27 julio: Donde “mucho se da, mucho se requiere”

Doctrina y Convenios 81–83

Jesucristo hablando al joven rico

En marzo de 1832, el Señor llamó a Jesse Gause a ser consejero de José Smith en la Presidencia del Sumo Sacerdocio (ahora denominada la Primera Presidencia). Doctrina y Convenios 81 es una revelación al hermano Gause acerca de su nuevo llamamiento. Sin embargo, Jesse Gause no sirvió con fidelidad, por lo que Frederick G. Williams fue llamado para reemplazarlo. El nombre del hermano Gause se reemplazó con el del hermano Williams en la revelación.

Eso podría parecer un detalle de poca importancia, pero implica una verdad significativa: la mayoría de las revelaciones de Doctrina y Convenios están dirigidas a personas en particular, pero siempre podemos buscar maneras de aplicarlas a nosotros mismos (véase 1 Nefi 19:23). Cuando leemos el consejo del Señor a Frederick G. Williams de “fortalece[r] las rodillas debilitadas”, podemos pensar en las personas a quienes podríamos fortalecer (Doctrina y Convenios 81:5). Cuando leemos la invitación del Señor a los integrantes de la Firma Unida a “ligar[se] por medio de este convenio”, podemos pensar en nuestros propios convenios. Por último, podemos leer Su promesa: “Yo […] estoy obligado cuando hacéis lo que os digo”, como si Él nos estuviera hablando a nosotros (Doctrina y Convenios 82:10, 15). Podemos hacerlo porque, como declaró el Señor: “Lo que digo a uno lo digo a todos” (versículo 5).

Véanse “Newel K. Whitney y la Firma Unida”, “Jesse Gause: Consejero del Profeta”, en Revelaciones en contexto, págs. 151–157, 165–168.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 81:4–5; 82:18–19

“Realizarás el mayor beneficio para tus semejantes”.

En varios pasajes de Doctrina y Convenios 81–83, el Señor nos invita a ayudar a las personas necesitadas que nos rodean. Considera marcar los pasajes a medida que los encuentres. Uno de los ejemplos más descriptivos se encuentra en Doctrina y Convenios 81:4–5. Estas son algunas preguntas que te ayudarán a meditar sobre esos versículos:

  • ¿Cuáles son algunas formas en que una persona puede ser “débi[l]”? ¿Qué significa “socorrer[la]”? ¿En qué ocasiones, sintiéndome débil, me ha ayudado el servicio cristiano de otros?

  • ¿Qué podría causar que las manos de una persona estén “caídas”, en sentido figurado? ¿Cómo puedo “levanta[r]” esas manos?

  • ¿Qué podría significar la frase “rodillas debilitadas”? ¿Cómo se fortalecen?

¿Cómo hace el Salvador esas cosas por ti?

Es posible que al estudiar este versículo haya acudido a tu mente alguien a quien tú podrías “socorre[r]”, “levanta[r]” o “fortalece[r]”. ¿Qué harás para ministrar a esa persona?

¿Qué más aprendes acerca del servicio a los demás en Doctrina y Convenios 82:18–19? Además, podrías ver el video “Las enseñanzas de Thomas S. Monson: Rescatar a los necesitados” (Biblioteca del Evangelio). ¿De qué modo los miembros del barrio del obispo Monson ejemplifican lo que se enseña en esos versículos?

Véanse también Jacob 2:17–19; Mosíah 18:8–9.

Jesucristo en el estanque de Betesda

Carl Heinrich Bloch (1834–1890), Cristo sana al enfermo de Betesda, 1883, óleo sobre lienzo, 256 cm x 319 cm. Museo de Arte de la Universidad Brigham Young, adquirido con fondos proporcionados por Jack R. y Mary Lois Wheatley, 2001.

Doctrina y Convenios 82:3

El Salvador me ha dado mucho y requiere mucho de mí.

Leer este versículo podría inspirarte a repasar lo que Dios te ha dado: bendiciones tanto físicas como espirituales. Ten eso presente mientras lees el resto de la sección 82. ¿Qué crees que Dios requiere de ti?

Véase también “Tú me has dado muchas bendiciones, Dios”, Himnos, nro. 137.

Doctrina y Convenios 82:8–10

Los mandamientos son una evidencia del amor que Dios tiene por nosotros.

Si tú o alguien a quien conoces alguna vez se han preguntado por qué el Señor da tantos mandamientos, Doctrina y Convenios 82:8–10 podría ser útil. ¿Qué perspectivas de estos versículos podrían ayudarte a explicarle a alguien por qué decides seguir los mandamientos del Señor? ¿Con qué podrías comparar los mandamientos para facilitar la comprensión? Podrías encontrar reflexiones adicionales en Doctrina y Convenios 1:37–38; 130:20–21 y el video “Blessed and Happy Are Those Who Keep the Commandments of God” (Biblioteca del Evangelio). ¿Qué experiencias te han enseñado a ver los mandamientos como bendiciones?

Piensa en algunos de los mandamientos que Dios te ha dado. ¿Qué te han enseñado esos mandamientos acerca de Él y Su voluntad? (Véase el versículo 8). ¿Cómo se ha visto influenciada tu vida por guardar esos mandamientos?

¿Qué aprendes acerca del Señor en el versículo 10? ¿Qué crees que signifique que el Señor esté “obligado”? (Véase también el versículo 15).

¿De qué maneras ha cumplido el Señor Sus promesas en tu vida? ¿Qué le dirías a alguien que no se siente motivado a guardar los mandamientos porque no ha recibido las bendiciones que esperaba? ¿Encuentras alguna reflexión útil en el mensaje del élder D. Todd Christofferson “Nuestra relación con Dios”? (Liahona, mayo de 2022, págs. 78–80).

Véase también Temas y preguntas, “Mandamientos”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 82:10

El Señor nos bendice a Su propia y maravillosa manera.

La hermana Virginia H. Pearce, en ese entonces miembro de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes, habló de una mujer que se preocupaba y estaba desesperada por sus hijos que estaban tomando malas decisiones. Casi presa del pánico, intentó por todos los medios pedir la bendición del Señor en nombre de ellos. Además de orar fervientemente, se fijó la ambiciosa meta de incrementar la asistencia al templo y se sintió segura de que el Señor honraría ese sacrificio significativo cambiando el corazón de sus hijos. La mujer relató:

“… después de diez años de mayor asistencia al templo y de constante oración, lamento decir que las elecciones de mis hijos no han cambiado […].

“Pero yo sí. Soy una mujer diferente […]. Se me ha ablandado el corazón. Estoy llena de compasión. En realidad puedo hacer más y me he librado del miedo, la ansiedad, la culpa, el reproche y el temor. He renunciado a mis plazos, y soy capaz de esperar en el Señor. Y recibo manifestaciones frecuentes del poder del Señor. Él envía tiernas misericordias, pequeños mensajes que responden a Su amor por mí y por mis hijos. Mis expectativas han cambiado. En lugar de esperar que mis hijos cambien, espero esas tiernas misericordias frecuentes y estoy llena de gratitud por ellas […].

“Mis oraciones han cambiado. Expreso más amor y estoy más agradecida […]. El Señor obra de maneras maravillosas, y realmente estoy llena de la paz que sobrepasa todo entendimiento” (en “La oración: Una cosa pequeña y sencilla”, En el púlpito, 2017, págs. 283–294).

Doctrina y Convenios 83

“Se proveerá lo necesario a las viudas y a los huérfanos”.

En abril de 1832, tal como lo indicó el Señor, José Smith viajó casi 1300 kilómetros para visitar a los santos que se habían congregado en Misuri (véase Doctrina y Convenios 78:9). Mientras estuvo allí, visitó una comunidad en la que varias viudas criaban a sus hijos solas. Entre ellas se encontraban Phebe Peck y Anna Rogers, a quienes el Profeta conocía personalmente. En Misuri, en la década de 1830, las leyes estatales daban a las viudas derecho a la propiedad de sus esposos fallecidos. ¿Qué aprende en la sección 83 con respecto a lo que el Señor siente por las viudas y los huérfanos? ¿Conoces a alguien que esté en esa situación, que pudiera beneficiarse del amor o cuidado que tú pudieras darle? ¿Cómo puedes compartir lo que tienes con viudas, huérfanos, madres solas y personas necesitadas?

Véanse también Isaías1:17; Santiago 1:27.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 81:3

Puedo orar a Dios “vocalmente así como en [mi] corazón”.

  • Mientras lees Doctrina y Convenios 81:3 con los niños, ayúdalos a pensar en diferentes lugares “públicos” y “privados” donde puedan orar. También podrías escuchar o cantar con ellos un himno sobre la oración, tal como “Secreta oración” (Himnos, nro. 80). Comenten alguna parte del himno que enseñe una verdad importante sobre la oración. Además, podrías explicar cómo hablar con reverencia al Padre Celestial.

  • Para animar a los niños a orar en su corazón, podrías darles corazones de papel e invitarlos a dibujar o escribir algo por lo que quieran orar al Padre Celestial. Comparte tu testimonio de que el Padre Celestial sabe lo que pensamos y sentimos, y que puede escuchar nuestras oraciones incluso si no las decimos en voz alta. Podrías compartir con ellos una experiencia en la que oraste en tu corazón y el Padre Celestial te escuchó.

Doctrina y Convenios 81:5

El Señor desea que ayudes a las personas necesitadas.

  • Haz dibujos de manos y rodillas con los niños, y pídeles que encuentren esas partes del cuerpo en Doctrina y Convenios 81:5. ¿Qué es lo que nos pide el Señor que hagamos en ese versículo? Podrían hablar de algunas formas en que han sido fortalecidos por personas cuando se han sentido “débiles”. El video “Pass It On [Compártelo]” (LaIglesiadeJesucristo.org) podría dar a los niños ideas sobre cómo servir a los demás. También podrían cantar una canción sobre el servicio, tal como “¿En el mundo he hecho bien?” (Himnos, nro. 141). Considera ayudar a los niños a elaborar un plan para ayudar al menos a una persona necesitada esta semana.

  • También puedes usar ilustraciones o videos para contar relatos simples en los que Jesucristo sirvió a otras personas (véanse las ilustraciones de esta reseña; Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 41, 42, 46, 47, 55; o uno de los Videos de la Biblia de la Biblioteca del Evangelio). ¿Cómo podemos seguir el ejemplo que el Salvador nos dio de ayudar a los demás?

Jesucristo con una mujer a quien sanó

Ayudar a los niños a recibir su propia inspiración. Enseñar significa más que simplemente compartir la verdad: Significa ayudar a otras personas a convertirse en aprendices independientes. Por ejemplo, en lugar de simplemente decir a los niños cómo pueden servir a los demás, anímalos a buscar la guía del Señor para saber a quién pueden ayudar.

Doctrina y Convenios 82:10

El Padre Celestial promete bendiciones a medida que me esfuerzo por obedecerle.

  • Los niños y tú podrían buscar en Doctrina y Convenios 82:8–10 respuestas a la pregunta “¿Por qué el Padre Celestial nos da mandamientos?”. Si lo deseas, puedes ayudarlos a pensar en ejemplos de Sus mandamientos (véanse, por ejemplo, Éxodo 20:4–17; Mateo 22:37–39; Doctrina y Convenios 89:5–17). Podría ser útil que juntos busquen o hagan dibujos para representar algunos de ellos. ¿Cómo demuestran los mandamientos del Padre Celestial Su amor por nosotros?

  • Quizá un simple juego ayude a los niños a ver los mandamientos de Dios como bendiciones y no como cargas. Una persona podría dar instrucciones a otra, que tiene los ojos vendados, para ayudarla a hacer algo como preparar un sándwich o hacer un dibujo. ¡Piensa en algo divertido y creativo! Luego, habla sobre la forma en que los mandamientos son como las instrucciones del juego.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Jesucristo con un hombre a quien sanó
hoja de actividades para niños

28 julio – 3 agosto: “El poder de la divinidad”

Doctrina y Convenios 84

José Smith recibe el Sacerdocio de Melquisedec

A partir del momento en que el sacerdocio fue restaurado en 1829, los primeros Santos fueron bendecidos por el sagrado poder del Señor. Fueron bautizados, confirmados y llamados a servir mediante la autoridad del sacerdocio, de manera muy similar a como lo somos en la actualidad. Pero el tener acceso al poder del sacerdocio no es lo mismo que entenderlo completamente, y había más que Dios deseaba que Sus santos entendieran, particularmente teniendo en cuenta la restauración futura de las ordenanzas del templo. La revelación de 1832 sobre el sacerdocio, que actualmente es Doctrina y Convenios 84, amplió la visión de los santos sobre lo que es realmente el sacerdocio, y puede hacer lo mismo por nosotros en la actualidad. Después de todo, hay mucho que aprender sobre el poder divino que posee “la llave del conocimiento de Dios”, que pone de manifiesto “el poder de la divinidad” y que nos prepara para “ver la faz de Dios, sí, el Padre, y vivir” (versículos 19–22).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 84:17–32

Tengo acceso al poder y a las bendiciones del sacerdocio de Dios.

¿Qué te viene a la mente cuando piensas en la palabra sacerdocio? ¿Cómo influye en tu vida el poder del sacerdocio de Dios?

Después de meditar esas preguntas, podrías estudiar Doctrina y Convenios 84:17–32 y buscar lo que Dios desea que sepas sobre el poder de Su sacerdocio. Piensa en cómo podrías usar esos versículos para describir el sacerdocio y sus propósitos a alguien.

Una de las cosas que encontrarás es que mediante las ordenanzas del sacerdocio “se manifiesta el poder de la divinidad” (véanse los versículos 19–21). Podrías mencionar las ordenanzas del sacerdocio en que has participado (las listas del Manual General, 18.1, 18.2, pueden ser de utilidad). ¿De qué manera esas ordenanzas —y los convenios asociados con ellas— han traído el poder de Dios a tu vida? ¿Cómo sería tu vida sin ellos?

El presidente Russell M. Nelson enseñó lo siguiente: “Toda mujer y todo hombre que hace convenios con Dios y los guarda, y que participa dignamente en las ordenanzas del sacerdocio, tiene acceso directo al poder de Dios” (“Tesoros espirituales”, Liahona, noviembre de 2019, pág. 77). Considera estudiar el mensaje del presidente Nelson y buscar formas de “obtener el poder del Salvador en [tu] vida”.

Véanse también Doctrina y Convenios 25:10, 13, 15; 121:34–37, 41–46; Ensayos sobre Temas del Evangelio, “Sacerdocio”, “Enseñanzas de José Smith sobre el sacerdocio, el templo, las mujeres”, Biblioteca del Evangelio; Manual General, 3.6, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 84:31–44

El sacerdocio se obtiene con un juramento y un convenio.

El juramento y el convenio del sacerdocio (véase Doctrina y Convenios 84:31–44) se aplican especialmente a los hijos del Padre Celestial que son ordenados a un oficio del sacerdocio; sin embargo, muchas de las bendiciones prometidas en esos versículos están disponibles para todos los hijos de Dios. ¿Cuáles son esas promesas y qué nos pide Dios que hagamos para recibirlas?

El élder Paul B. Pieper enseñó lo siguiente: “Es interesante que en el juramento y el convenio del sacerdocio [véase Doctrina y Convenios 84:31–44], el Señor utilice los verbos obtener y recibir; no utiliza el verbo ordenar. En el templo es donde el hombre y la mujer —juntos— obtienen y reciben las bendiciones y el poder del Sacerdocio Aarónico como del de Melquisedec” (“Las realidades reveladas de la vida terrenal”, Liahona, enero de 2016, pág. 47).

Al estudiar Doctrina y Convenios 84:31–44, reflexiona sobre lo que podría significar “obtener” y “recibir” el sacerdocio. ¿En qué se diferencia eso de ser ordenado a un oficio del sacerdocio? ¿Qué más te invita el Señor a recibir en esos versículos? ¿Cómo lo estás haciendo?

¿Qué encuentras que te inspire a ser más fiel en cuanto a recibir al Salvador, a Su Padre, a Sus siervos y el poder de Su sacerdocio?

Véase también Doctrina y Convenios 121:36–46.

Doctrina y Convenios 84:43–61

Vivir según la palabra de Dios trae luz y verdad a mi vida.

¿Qué verdades encuentras en Doctrina y Convenios 84:43–61 que te ayuden a entender por qué necesitas estudiar la palabra de Dios regularmente? Fíjate en el contraste entre la luz y la oscuridad en esos versículos; ¿de qué manera el “estar diligentemente atent[o] a las palabras de vida eterna” ha traído luz, verdad y “el Espíritu de Jesucristo” a tu vida? (Versículos 4345).

Véase también 2 Nefi 32:3.

Comparar los principios del Evangelio con cosas conocidas. ¿Se te ocurre alguna analogía que ilustre las verdades de los versículos 43–44? Por ejemplo, ¿en qué se parece seguir todos los pasos de una receta a vivir “de toda palabra […] de Dios”?

mujer leyendo las Escrituras

Doctrina y Convenios 84:62–91

El Señor estará conmigo cuando esté a Su servicio.

A medida que leas estos versículos, podrías señalar maneras en que el Señor dijo que sostendría a Sus siervos. ¿Cómo podrían aplicarse esas promesas a la obra que Él te ha pedido que hagas? Por ejemplo, ¿en qué forma se han cumplido las promesas del versículo 88 en tu vida?

Doctrina y Convenios 84:106–110

Todos pueden contribuir a la obra de Dios.

¿Qué aprendes de estos versículos sobre la forma en que el Señor lleva a cabo Su obra? ¿Qué consejos y bendiciones encuentras? También podrías pensar en cómo has sido “edificado con toda mansedumbre” gracias a que serviste con alguien que era “fuerte en el Espíritu”, incluidas las personas de tu familia.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 84:4–5

Las ordenanzas del templo me ayudan a prepararme para vivir nuevamente con el Padre Celestial.

  • Para ayudar a los niños a esperar con anhelo ir al templo, podrías crear un rompecabezas a partir de la imagen de un templo. En el reverso de cada pieza, podrías escribir algo que hagamos en el templo, como ser bautizados en favor de nuestros antepasados, ser sellados a nuestras familias y hacer convenios con Dios. Lee Doctrina y Convenios 84:4–5 con los niños y pídeles que escuchen lo que el Señor mandó edificar a los santos. Mientras los niños y tú arman el rompecabezas, conversen sobre las cosas que podemos hacer a fin de prepararnos para entrar al templo.

Doctrina y Convenios 84:19–22

Puedo recibir el poder del Padre Celestial a través de las ordenanzas del sacerdocio.

  • Para ayudar a los niños a comprender qué es una ordenanza, podrías mirar con ellos ilustraciones de varias ordenanzas del sacerdocio, como las del Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 103–108, o la hoja de actividades de esta semana. Pídeles que describan lo que sucede en cada ilustración. Después, podrían leer juntos Doctrina y Convenios 84:19–22. ¿Por qué el Padre Celestial quiere que recibamos esas ordenanzas? Cuenta a los niños cómo has sentido el poder de Dios gracias a las ordenanzas que has recibido y los convenios que has hecho. (Véase también “El poder, la autoridad y las llaves del sacerdocio” en el apéndice A o en el apéndice B).

niños participando de la Santa Cena

Doctrina y Convenios 84:77

Soy amigo de Jesús cuando lo sigo.

  • Después de leer juntos Doctrina y Convenios 84:77, pregunta a los niños qué significa ser un amigo. Podrías hablar sobre los buenos amigos que has tenido. ¿Cómo nos muestra Jesús que quiere que seamos Sus amigos? ¿Cómo podemos demostrar que nosotros también queremos lo mismo? Una canción como “Yo trato de ser como Cristo” (Canciones para los niños, págs. 40–41) podría ser útil en esa conversación.

Doctrina y Convenios 84:88

El Padre Celestial ayuda a Sus siervos.

  • Es posible que a los niños les guste saber cómo los misioneros te ayudaron a ti, a tu familia o a tus antepasados a recibir el Evangelio. Luego, podrías leer acerca de una promesa especial que el Señor hizo a los misioneros en Doctrina y Convenios 84:88. Tal vez a los niños se les ocurran acciones que vayan con ese versículo. Considera relatar alguna ocasión en la que hayas sentido que Él estaba contigo mientras servías al Señor, tal como se describe en el versículo 88. También podrías ayudar a los niños a pensar en maneras de ser misioneros ahora. Testifica que el Padre Celestial nos ayuda a saber qué decir al hablar con otras personas sobre Jesucristo.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

un templo al atardecer
hoja de actividades para niños

4 – 10 agosto: “Permaneced en lugares santos”

Doctrina y Convenios 85–87

una familia acercándose a un templo

El día de Navidad, por lo general, es una ocasión para meditar en mensajes como “en la tierra paz” (véase Lucas 2:14). Sin embargo, el 25 de diciembre de 1832, la mente de José Smith estaba ocupada con una amenaza de guerra. El estado de Carolina del Sur en los Estados Unidos acababa de desafiar al Gobierno y se estaba preparando para combatir; y el Señor reveló que ese era solo el comienzo cuando declaró: “Se derramará la guerra sobre todas las naciones” (Doctrina y Convenios 87:2). Parecía que esa profecía se cumpliría muy pronto.

No obstante, no fue así. En unas semanas, el estado de Carolina del Sur y el Gobierno de los Estados Unidos llegaron a un acuerdo y se evitó la guerra. Pero las profecías no siempre se cumplen en el momento o de la manera que esperamos. Casi 30 años más tarde, mucho después de que José Smith fuese martirizado, Carolina del Sur se rebeló, tras lo cual comenzó la guerra civil. En la actualidad, la guerra en todo el mundo sigue causando que se “lament[e] […] la tierra” (Doctrina y Convenios 87:6). El valor de esa revelación yace menos en predecir cuándo sobrevendrá la calamidad y más en enseñar qué hacer cuando llegue. El consejo es el mismo para 1831, 1861 o 2025: “permaneced en lugares santos y no seáis movidos” (versículo 8).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 85:1–2

El Señor desea que yo “llev[e] una historia”.

Observa lo que el Señor quería que se incluyera en la “historia” que se describe en Doctrina y Convenios 85:1–2. ¿Por qué crees que Él quiere que Sus santos lleven una historia? ¿Qué podrías registrar sobre tu “manera de vivir, [t]u fe y [t]us obras” que pudiera ser una bendición para ti y las generaciones futuras? ¿De qué manera el llevar una historia personal podría ayudarte a venir a Cristo?

Véase también “El diario: ‘De mucho más valor que el oro’”, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Wilford Woodruff, 2005, págs. 131–138.

Doctrina y Convenios 85:6

El Espíritu habla con una “voz suave y apacible”.

Medite en las palabras que José Smith utilizó para describir la voz del Espíritu en Doctrina y Convenios 85:6. ¿En qué sentido es la voz del Espíritu “suave” y “apacible”? Considera estas descripciones adicionales recibidas por medio de José Smith: Doctrina y Convenios 6:22–24; 8:2–3; 9:7–9; 11:12–13; 128:1. ¿Cómo te habla el Espíritu?

Véanse también Lucas 24:32; Mosíah 5:2; Alma 32:28; Helamán 5:30; Doctrina y Convenios 6:22–23; 11:12–13.

Enseña lecciones prácticas. Las personas recuerdan mejor las lecciones del Evangelio cuando ven una lección práctica, o participan en ella, relacionada con lo que están aprendiendo. Por ejemplo, al enseñar acerca de la voz suave y apacible del Espíritu, podrías reproducir una grabación de música sagrada suave, y los miembros de la familia o de la clase podrían hablar de cómo los hace sentir y de lo difícil que sería escucharla si hubiera ruidos que los distrajeran. Esto puede conducir a un análisis acerca las distracciones en nuestra vida que nos impiden escuchar la voz suave y apacible.

una joven leyendo las Escrituras

Doctrina y Convenios 86

En los últimos días se recoge a los justos en Cristo.

Doctrina y Convenios 86 contiene una interpretación de la parábola del trigo y la cizaña, que se encuentra en Mateo 13:24–30, 37–43. A medida que aprendas sobre el significado de esa parábola, podrías completar una tabla como esta:

Símbolos

Posibles significados

Preguntas para reflexionar

Los sembradores de la semilla

Los profetas y los apóstoles

¿Qué tipo de “semillas” plantan los profetas y apóstoles?

El enemigo

Satanás

¿Cómo intenta el adversario detener la obra del Señor?

A continuación, figuran algunas preguntas adicionales para considerar:

  • Después de dar la interpretación de la parábola, el Señor habló del sacerdocio, la Restauración y la salvación de Su pueblo (véanse los versículos 8–11). ¿Qué relación observas entre esos temas y la parábola del trigo y la cizaña?

  • ¿Cuál es tu función como “luz a los gentiles” y “salvador para [el] pueblo [del Señor]”? (Versículo 11).

Doctrina y Convenios 87

La paz se encuentra en “lugares santos”.

En la profecía de la sección 87, se advierte sobre los peligros físicos relacionados con la guerra en los últimos días. Sin embargo, el consejo de esa revelación también se aplica a los peligros espirituales. Medita sobre preguntas como las siguientes:

Con esas ideas en mente, lee la sección 87. (Para conocer el contexto histórico, también podrías leer la introducción de esta reseña). ¿Qué aprendes sobre la profecía a partir de esta revelación y la forma en que se cumplió? ¿Qué le dirías a alguien que tiene dudas acerca de una profecía, porque no se cumple de inmediato?

¿Qué consejo da el Señor en el versículo 8? ¿Cuáles son los “lugares santos” en los que encuentras paz y seguridad? ¿Qué hace que un lugar sea santo? Además de los lugares físicos, quizá hay tiempos sagrados, prácticas santas o pensamientos santos que pueden brindar paz. Por ejemplo, ¿cómo pueden las palabras de los profetas de Dios ser un lugar santo para ti? ¿Qué significa “permanece[r]” en esos lugares y “no se[r] movidos”?

Véanse también “Donde hay amor”, Canciones para los niños, págs. 76–77; Santos, tomo I, págs. 166–167; “Paz y guerra”, en Revelaciones en contexto, págs. 169–175.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 85:6

El Espíritu habla con una “voz suave y apacible”.

  • ¿Qué dirían tus niños si alguien les preguntara cómo saben cuándo les habla el Espíritu Santo? Invítalos a leer una de las descripciones que hizo José Smith de la voz del Espíritu, que se encuentra en Doctrina y Convenios 85:6. Luego, podrían practicar cómo escuchar una voz suave y cómo hablar con una voz así. También podrías relatar experiencias en que el Espíritu te haya hablado con una voz suave y apacible.

  • Para ayudar a los niños a entender la frase “voz suave y apacible”, puedes reproducir una canción para los niños en volumen bajo, tal como “El Espíritu Santo” (Canciones para los niños, pág. 56). Pide a uno de los niños que adivine qué canción es mientras lo demás hacen ruidos que lo distraigan. Luego, podrías repetir la canción sin distracciones. ¿Qué distracciones podemos eliminar de nuestra vida para sentir el Espíritu con más frecuencia?

Doctrina y Convenios 86

Puedo ayudar a recoger al pueblo de Dios.

  • Para ayudar a los niños a comprender la parábola descrita en la sección 86, podrías preparar varias ilustraciones o dibujos pequeños que representen el trigo y ocultarlos por la sala. Explícales la parábola del trigo y la cizaña (véase Mateo 13:24–30) y lean juntos la explicación del Señor en Doctrina y Convenios 86:1–7. Luego, los niños podrían recoger las imágenes ocultas del trigo y escribir en ellas el nombre de alguien a quien puedan “recoger” en Jesucristo. ¿Qué significa recoger a las personas para que vengan a Jesucristo? ¿Cuáles son algunas de las formas en que podemos hacerlo?

Doctrina y Convenios 86:11

Puedo ser como una luz para los demás.

  • Estas son algunas preguntas que puedes hacer a los niños mientras analizas Doctrina y Convenios 86:11: ¿Cómo nos bendice la luz? ¿Cómo es no tener luz? ¿Cómo podemos ser una luz para otras personas? Ayuda los niños a pensar en formas de “persever[ar] en [la] bondad [de Jesús]” y compartirla con los demás.

Doctrina y Convenios 87:6, 8

Puedo “permanece[r] en lugares santos”.

  • Lean juntos Doctrina y Convenios 87:6 para averiguar lo que el Señor dijo que sucedería en los últimos días. Luego, podrían hablar sobre algunos de los desafíos que los niños y tú enfrentan. En el versículo 8, ¿qué dijo el Señor que podemos hacer en momentos difíciles?

  • Ayuda a los niños a hacer una lista de lugares santos, pensamientos santos y acciones santas que podrían ayudarlos a hacer frente a los peligros espirituales. Para obtener ideas, véanse los videos “Permaneced en lugares santos” y “Permaneced en lugares santos — Florece donde te encuentres” (Biblioteca del Evangelio).

una madre mostrando el templo a su bebé

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trigo en un campo
hoja de actividades para niños

11 – 17 agosto: “Estableced […] una casa de Dios”

Doctrina y Convenios 88

reunión sacramental en una pequeña casa

Cada cierto tiempo, el Señor nos da un vistazo de Su “majestad y poder” ilimitados (Doctrina y Convenios 88:47) mediante revelaciones asombrosas. Doctrina y Convenios 88 es una revelación de ese tipo: una revelación sobre luz, gloria y reinos que, en comparación, puede hacer que nuestras preocupaciones terrenales parezcan pequeñas. Aun cuando no podamos comprenderlo todo, podemos por lo menos percibir que la eternidad es mucho más de lo que creíamos. Desde luego, el Señor no comparte esas grandes verdades para intimidarnos o hacernos sentir insignificantes. De hecho, Él prometió: “el día vendrá en que comprenderéis aun a Dios” (versículo 49). Quizá fue con ese glorioso propósito que el Señor mandó a Sus santos de Kirtland a formar la Escuela de los Profetas. “Organizaos”, dijo; “preparad todo lo que fuere necesario; y estableced […] una casa de Dios” (versículo 119). Más que en cualquier otro lugar, es dentro de la santa casa de Dios y en nuestros hogares, que Él puede elevar nuestra visión más allá del mundo terrenal, “descubrir[nos] su faz” y prepararnos para “soportar una gloria celestial” (versículos 68, 22).

Véase Santos, tomo I, págs. 167–169.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 88

Jesucristo me ofrece paz.

Solo unos días después de advertir que se “derramar[ía] la guerra sobre todas las naciones” (Doctrina y Convenios 87:2), el Señor dio una revelación que José Smith llamó una “hoja de olivo”, que es un símbolo tradicional de paz (Doctrina y Convenios 88, encabezamiento de la sección; véase también Génesis 8:11). Durante tu estudio de la sección 88 esta semana, busca los mensajes de paz del Señor para ti.

Doctrina y Convenios 88:6–67

La luz y la ley provienen de Jesucristo.

Las palabras luz y ley se repiten muchas veces en la sección 88. Marca o destaca los versículos en los que encuentres esas palabras en los versículos 6–67, y escribe lo que aprendas sobre la luz y la ley, y sobre Jesucristo. ¿Qué te sientes inspirado a hacer para recibir luz y vivir la “ley de Cristo”? (Versículo 21).

Véanse también Isaías 60:19; Juan 1:1–9; 3 Nefi 15:9; Timothy J. Dyches, “La luz se allega a la luz”, Liahona, mayo de 2021, págs. 112–115; Sharon Eubank, “Cristo: La luz que resplandece en las tinieblas”, Liahona, mayo de 2019, págs. 73–76.

una familia junta, leyendo las Escrituras

Doctrina y Convenios 88:62–64

“Allegaos a mí”.

¿Qué experiencias te han demostrado que las promesas de esos versículos son verdaderas? ¿Cuál es tu siguiente paso para “allega[rte]” a Cristo? Considera incluir el himno “Más cerca, Dios, de ti” (Himnos, nro. 50) como parte de tu estudio y adoración.

Doctrina y Convenios 88:67–76

Yo puedo llegar a ser limpio mediante la Expiación de Jesucristo.

El mandamiento del Señor: “Santificaos” aparece dos veces en la sección 88 (versículos 68, 74). ¿Qué crees que significa? Podrías revisar algunos de los pasajes que se encuentran en “Santificación” en la Guía para el Estudio de las Escrituras (Biblioteca del Evangelio). ¿Cómo podemos ser santificados? Deja que esa pregunta guíe tu estudio de Doctrina y Convenios 88:67–76 y registra cualquier reflexión espiritual que obtengas.

Doctrina y Convenios 88:77–80, 118–126

“Buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe”.

El Señor dijo a los santos que establecieran una “escuela de los profetas” en Kirtland (Doctrina y Convenios 88:137). La mayoría de las instrucciones de la sección 88 les enseñaban cómo hacerlo. Esas instrucciones también podrían ayudarte a “establece[r] […] una casa de instrucción” (versículo 119) en tu propia vida. De hecho, podrías considerar los versículos 77–80 y 118–126 como planos para “remodelar [t]u hogar [o tu vida], centrándolo en el aprendizaje del Evangelio” y convertirlo en “un santuario de fe” (Russell M. Nelson, “Cómo ser Santos de los Últimos Días ejemplares”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 113). Podría ser interesante hacer un bosquejo de cómo sería tu “remodela[ción]” personal e incluir frases de esos versículos que creas que debes poner en práctica.

También podría ser útil explorar estas preguntas: ¿Por qué el aprendizaje y la educación son importantes para el Señor? ¿Qué quiere Él que yo estudie? ¿Cómo quiere Él que yo aprenda? Busca respuestas a esas preguntas en los versículos 77–80 y en “La verdad te hará libre” (Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones, págs. 30–33).

¿Qué crees que significa aprender “tanto por el estudio como por la fe” (versículo 118)? ¿Qué reflexiones obtienes del mensaje del élder Mathias Held: “Buscar conocimiento mediante el Espíritu”? (Liahona, mayo de 2019, págs. 31–33).

Véanse también Temas y preguntas, “Buscar la verdad y evitar el engaño”, Biblioteca del Evangelio; “Una escuela y una investidura”, en Revelaciones en contexto, págs. 186–194.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 88:33

El Padre Celestial da buenos regalos o dones.

  • Para empezar un análisis de Doctrina y Convenios 88:33, podrías pedir a los niños que hablen sobre los regalos que les han dado, tanto los que han recibido con alegría como los que no. Ellos podrían hacer una dramatización de cómo recibir un regalo con alegría. Luego, podrías hablar de los dones o regalos que nos da el Padre Celestial (como el don del Espíritu Santo). ¿Cómo recibimos esos dones con gozo?

Doctrina y Convenios 88:63

Si busco al Salvador, lo hallaré.

  • En Doctrina y Convenios 88:63, hay palabras que indican acción y que podrían inspirar algunas actividades divertidas para animar a los niños a buscar la presencia del Señor en su vida. Por ejemplo, ¿a los niños y a ti se les ocurre algún juego para analizar la frase “buscadme diligentemente, y me hallaréis” (cursiva agregada) o “llamad, y se os abrirá”?

Los niños necesitan variedad. “La mayoría de los niños aprenden mejor si hacen uso de varios sentidos. Busque maneras de ayudar a los niños a usar el sentido de la vista, el oído y el tacto mientras aprenden. ¡Habrá incluso situaciones en las que podrá encontrar la manera de incluir el sentido del olfato y del gusto!” (Enseñar a la manera del Salvador, pág. 32).

  • Para hacer hincapié en la invitación del Salvador de “allega[rse] a [Él]”, podrías pedirle a un niño que sostenga una ilustración de Jesús (como la que aparece al final de esta reseña) en un lado de la sala mientras los demás se quedan de pie en el otro lado. Conforme los niños piensen en cosas que pueden hacer para acercarse al Salvador, pueden dar un paso hacia la ilustración , y el niño que la sostiene podría dar un paso hacia los demás. Habla con ellos sobre cómo te acercas al Salvador y cómo Él se acerca a ti. También podrías cantar con ellos una canción sobre ese tema, tal como “Siento el amor de mi Salvador” (Canciones para los niños, págs. 42–43).

Doctrina y Convenios 88:77–80, 118

El Padre Celestial desea que yo aprenda.

  • Pide a los niños que te cuenten lo que están aprendiendo en la escuela o en la Primaria. También podrías compartir algunas cosas que estés aprendiendo. Luego, podrías mostrar a los niños las palabras qué, por qué y cómo. Ayúdalos a escudriñar Doctrina y Convenios 88:77–79 para averiguar qué quiere el Señor que aprendamos. Luego, revisen juntos el versículo 80 para averiguar por qué Él quiere que aprendamos y el versículo 118 para averiguar cómo debemos aprender.

una familia junta, leyendo las Escrituras

Doctrina y Convenios 88:119

Nuestro hogar puede ser santo como el templo.

  • Mientras lees Doctrina y Convenios 88:119 a los niños, ellos podrían usar los brazos para hacer la forma de la aguja de un templo cada vez que escuchen la palabra “casa”. Explica que el Padre Celestial deseaba que José Smith y los santos construyeran un templo, o una “casa de Dios”.

  • Podrías pedir a los niños que elijan siete palabras que describan su hogar. Después, ayúdalos a encontrar, en Doctrina y Convenios 88:119, las siete palabras con las que el Señor describe Su casa. ¿De qué manera podemos hacer de nuestro hogar una “casa de Dios”?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Cristo regresando
hoja de actividades para niños

Agosto 18–24: “Un principio con promesa”

Doctrina y Convenios 89–92

una pareja cocinando

En la Escuela de los Profetas, el profeta José Smith enseñó a los élderes de Israel en cuanto a cómo edificar el Reino de Dios en la tierra. Analizaron verdades espirituales, oraron juntos, ayunaron y se prepararon para predicar el Evangelio, pero había algo en cuanto al ambiente que pudiera parecernos extraño en la actualidad, y que tampoco le pareció correcto a Emma Smith. Durante las reuniones, los hombres fumaban y mascaban tabaco, lo cual no era inusual en esa época, pero manchaba los pisos de madera de negro y dejaba un fuerte hedor en el aire. Emma expresó su inquietud a José, y José le preguntó al Señor. Su respuesta fue una revelación que iba más allá del humo y las manchas de tabaco. Dio a los santos, y a las generaciones por venir, “un principio con promesa”: promesas de salud física, “sabiduría” y “grandes tesoros de conocimiento” (Doctrina y Convenios 89:3, 19).

Véase también Santos, tomo I, págs. 170–171.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 89

El Señor me dio la Palabra de Sabiduría para ayudarme a tener un cuerpo y un espíritu saludables.

Cuando los élderes de la Escuela de los Profetas escucharon por primera vez a José Smith leer la Palabra de Sabiduría, inmediatamente “arrojaron al fuego sus pipas y sus tabletas de tabaco de mascar” (Santos, tomo I, pág. 171). Querían mostrar su voluntad de obedecer al Señor. Quizás ya hayas “arrojado” lejos de tu vida sustancias en contra de las cuales advierte la Palabra de Sabiduría, pero ¿qué más puedes aprender de esa revelación? Ten en cuenta estas ideas:

  • Considera la revelación como “un principio con promesa” (versículo 3): verdades perdurables que guían la toma de decisiones. ¿Qué principios encuentras que puedan guiar tus decisiones? ¿Qué bendiciones promete el Señor? (Véanse los versículos 18–21). ¿De qué modo ha cumplido Él esas promesas en tu vida?

  • ¿Qué ejemplos has visto de “maldades y designios […] en el corazón de hombres conspiradores” relacionados con la Palabra de Sabiduría? (Versículo 4). Además de esa revelación, ¿qué te ha dado el Señor para ayudarte a evitar o superar esas maldades?

  • ¿Qué te enseña esa revelación en cuanto al Señor? ¿Cómo se relaciona la Palabra de Sabiduría con Doctrina y Convenios 29:34–35?

  • ¿Qué te sientes inspirado a hacer para cuidar mejor tu cuerpo?

Es posible que hayas tenido oportunidades de explicar a otras personas por qué vives la Palabra de Sabiduría, y probablemente tengas más en el futuro. Piensa en cómo podrías aprovechar esas oportunidades para testificar del Salvador, del carácter sagrado de nuestro cuerpo y de otras verdades espirituales. Para obtener ideas, véase “Tu cuerpo es sagrado”, Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones, págs. 22–29.

Véanse también 1 Corintios 6:19–20; Thomas S. Monson, “Principios y promesas”, Liahona, noviembre de 2016, págs. 78–79; Temas y preguntas, “Palabra de sabiduría”, Biblioteca del Evangelio; “La Palabra de Sabiduría”, en Revelaciones en contexto, págs. 195–204; “Adicción”, Ayuda para la vida, Biblioteca del Evangelio.

Aprender y enseñar a través de principios. En lugar de crear listas de lo que se debe y no se debe hacer, podemos vivir basándonos en principios para ejercer nuestro albedrío y nuestra fe en Cristo. Por ejemplo, considera preguntas basadas en principios como estas con respecto a la Palabra de Sabiduría: ¿Qué principios pueden animar a alguien que tiene dificultades para obedecer la Palabra de Sabiduría? ¿Qué principios pueden consolarme al tener problemas de salud a pesar de vivir la Palabra de Sabiduría?

una mujer haciendo yoga

Doctrina y Convenios 90:1–17

La Primera Presidencia posee las “llaves del reino”.

En la sección 90, el Señor dio instrucciones en cuanto al “ministerio y […] la presidencia” (versículo 12) de José Smith, Sidney Rigdon y Frederick G. Williams, quienes integraban lo que ahora llamamos la Primera Presidencia. ¿Qué aprendes sobre la Primera Presidencia en los versículos 1–17? Considera repasar mensajes recientes de los integrantes de la Primera Presidencia. ¿Qué hacen para “poner en orden todos los asuntos de esta iglesia y reino”? (Versículo 16). ¿Cómo puedes demostrar que no “los menospreci[as]”? (Versículo 5).

Considera cantar o leer la letra de “Dios manda a profetas” (Himnos, nro. 11) u otro himno sobre los profetas que se relacione con las enseñanzas de estos versículos. ¿De qué modo te ha ayudado a conocer al Padre Celestial y a Jesucristo el servicio que presta la Primera Presidencia?

Doctrina y Convenios 90:24

“Todas las cosas obrarán juntamente para [mi] bien”.

Medita sobre cualquier experiencia que hayas tenido que testifique de la promesa del Señor que se encuentra en Doctrina y Convenios 90:24. Considera anotar tus experiencias y compartirlas con un miembro de la familia o un ser querido, quizás alguien que necesite consuelo o ánimo. Si todavía estás esperando ciertas bendiciones, medita en lo que puedes hacer para permanecer fiel conforme esperas para ver la forma en que “todas las cosas obrarán juntamente para [tu] bien”.

Doctrina y Convenios 90:28–31

¿Quién fue Vienna Jaques?

Vienna Jaques nació el 10 de junio de 1787, en Massachusetts. Era una mujer de fe que contaba con considerables recursos económicos y que conoció por primera vez a los misioneros en 1831. Tras obtener un testimonio espiritual de que su mensaje era verdadero, viajó para conocer al Profeta en Kirtland, Ohio, donde fue bautizada.

Vienna obedeció el consejo que el Señor le dio en Doctrina y Convenios 90:28–31. Su consagración al Señor, que incluía donativos que había hecho anteriormente en Kirtland, llegó en un momento crucial para la Iglesia, cuando los líderes estaban tratando de comprar el terreno donde se construiría el Templo de Kirtland. Vienna fue “fiel, y no […] ocio[sa]” durante su vida, y finalmente pudo “estable[cerse] en paz” (versículo 31) en el valle del Lago Salado, donde falleció a la edad de 96 años.

Doctrina y Convenios 91

“El Espíritu manifiesta la verdad”.

Todos encontramos mensajes que contienen “muchas cosas verdaderas” y “muchas cosas […] que no son verdaderas” (Doctrina y Convenios 91:1–2). ¿Qué consejos hallas en la sección 91 que pueden ayudarte a discernir la verdad en los mensajes que encuentras? ¿Cómo te ha ayudado el Espíritu a discernir la verdad del error?

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 89

La Palabra de Sabiduría me ayuda a tener un cuerpo y un espíritu saludables.

  • Para presentar la sección 89, los niños y tú podrían mirar una fotografía de un templo o cantar una canción sobre la salud física, tal como “El Señor me dio un templo” (Canciones para los niños, pág. 73), para enseñar que nuestro cuerpo es como un templo para nuestro espíritu. Ayúdalos a hacer una dramatización de cómo cuidar su cuerpo.

  • Para aprender acerca de los mandamientos del Señor que se encuentran en Doctrina y Convenios 89:10–17, los niños y tú podrían hacer dibujos o mirar ilustraciones de cosas buenas que podemos comer o hacer para mantener nuestro cuerpo sano (véanse la ilustración y la hoja de actividades al final de esta reseña). ¿Qué sustancias nos advirtió el Señor que no consumiéramos? ¿Por qué desea Él que cuidemos nuestro cuerpo?

  • El élder Gary E. Stevenson aconsejó a los jóvenes que planeen de antemano lo que harán cuando sean tentados con el alcohol y las drogas. Él enseñó lo siguiente: “Descubrirán que la tentación tiene menos control sobre ustedes. Ya habrán tomado la decisión de cómo reaccionarán y qué harán; no necesitarán tomar una decisión cada vez” (“Su libro de jugadas del sacerdocio”, Liahona, mayo de 2019, pág. 48). Después de leer juntos Doctrina y Convenios 89:4 y la declaración del élder Stevenson, delibera en consejo con los niños sobre cómo pueden decidir ahora —y para el resto de sus vidas— vivir la Palabra de Sabiduría. Incluso podrían dramatizar la forma en que podrían responder si alguien, incluso un amigo, les ofrece algo que esté en contra de la Palabra de Sabiduría. ¿Cómo nos bendice el Señor cuando obedecemos la Palabra de Sabiduría? (Véanse los versículos 18–21).

niños jugando en la playa

Doctrina y Convenios 90:5

Dios me da profetas para que me guíen y protejan.

  • Podrías mirar ilustraciones de profetas antiguos o cantar una canción como “Sigue al Profeta” (Canciones para los niños, págs. 58–59). ¿Cómo ha bendecido Dios a Sus hijos a través de Sus profetas? ¿Por qué debemos escuchar a los profetas de Dios? (Véase Doctrina y Convenios 90:5). Luego, los niños y tú podrían mirar una fotografía del profeta viviente y compartir algunas cosas que el Señor nos ha enseñado o advertido a través de él. ¿Cómo podemos seguir al profeta?

Doctrina y Convenios 91

El Espíritu me puede ayudar a saber lo que es verdad.

  • Podrías resumir el encabezamiento de la sección de Doctrina y Convenios 91 para ayudar a los niños a comprender por qué se dio esa revelación. Luego, ellos podrían pensar en lugares como los medios de difusión, en los que encontramos “muchas cosas verdaderas” y “muchas cosas […] que no son verdaderas” (versículos 1–2). ¿Qué nos enseñan los versículos 4–6 sobre el Espíritu Santo? ¿Cómo nos ayuda el Espíritu Santo a saber lo que es correcto?

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fruta
hoja de actividades para niños

25 – 31 agosto: “Recib[ir] de su plenitud”

Doctrina y Convenios 93

el Padre Celestial y Jesucristo

José Smith enseñó: “Cuando suben una escalera, tienen que empezar desde abajo y ascender peldaño por peldaño hasta que llegan a la cima; y así es con los principios del Evangelio, deben empezar por el primero, y seguir adelante hasta aprender todos los principios de la exaltación” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 282).

A veces pareciera que la escalera de la exaltación es imposiblemente alta, pero nacimos para subirla y llegar hasta arriba con la ayuda constante del Salvador. Sean cuales sean las limitaciones que veamos en nosotros mismos, el Padre Celestial y Su Hijo ven algo glorioso en nosotros, algo divino. Tal como Jesucristo “estuv[o] en el principio con el Padre”, “vosotros también estuvisteis” (Doctrina y Convenios 93:21, 23). Al igual que Él “continuó de gracia en gracia hasta que recibió la plenitud”, de la misma manera “recibiréis gracia sobre gracia” (versículos 13, 20). El Evangelio restaurado enseña en cuanto a la verdadera naturaleza de Dios y, por tanto, también enseña en cuanto a tu verdadera naturaleza y destino. Eres un hijo literal de Dios con el potencial de “en el debido tiempo recib[ir] de su plenitud” (versículo 19).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 93

Al igual que Jesucristo, yo puedo ser glorificado y recibir de la “plenitud” de Dios.

El profeta José Smith enseñó: “Si los hombres no comprenden la naturaleza de Dios, no se comprenden a sí mismos” (Enseñanzas: José Smith, pág. 42). A medida que aprendas en cuanto al Salvador al estudiar Doctrina y Convenios 93, busca lo que también aprendes en cuanto a ti mismo. Por ejemplo, ¿qué aprendes sobre Él en los versículos 3, 12–13, 21 y 26? ¿Qué verdades similares encuentras sobre ti mismo en los versículos 20, 23 y 28–29? (Véanse también 1 Juan 3:2; 3 Nefi 27:27). Las siguientes preguntas pueden ayudarte a comprender y poner en práctica las verdades de esta sección:

  • ¿Qué crees que significa recibir “gracia sobre gracia” y continuar “de gracia en gracia”? (Versículos 12–13). Si te sirve de ayuda, puedes leer “Gracia” en la Guía para el Estudio de las Escrituras (Biblioteca del Evangelio).

  • ¿Qué descubres en esta revelación sobre cómo Dios te ayuda a crecer y aprender? ¿De qué manera el saber eso influye en la forma en que tratas a los demás y a ti mismo?

  • ¿Qué aprendes acerca de “cómo adorar, y […] qué ador[as]”? (Versículo 19; véase también Guía para el Estudio de las Escrituras, “Adorar”, Biblioteca del Evangelio).

Doctrina y Convenios 93:1–39

La gloria de Dios es luz y verdad.

Posiblemente notes que las palabras gloria, luz y verdad aparecen con frecuencia en esta revelación. A medida que estudies los versículos 20–39 en particular, elabora una lista de las verdades que aprendes sobre estos conceptos. Hacer una tabla como esta podría ser útil:

Versículo

Lo que aprendo

Preguntas para reflexionar

24

Hay muchos engaños en el mundo. ¿Cómo puedo saber la verdad? (Véase también Jacob 4:13).

28

36

Dios es un ser de luz y verdad.

37

¿A quién conozco que parece capaz de resistir las malas influencias? ¿Por qué puede hacerlo?

Véase también: Doctrina y Convenios 50:24.

¿Qué encuentras en esos versículos que te inspire a buscar más luz y verdad? ¿Por qué las palabras luz y verdad son buenos títulos para Jesucristo? (Véanse Juan 8:12; 14:6). ¿De qué forma influyen en tu vida estas verdades?

También podrías tomar nota de las promesas sobre tu destino eterno en los versículos 20, 22, 28, 33–35. ¿Qué relación hay entre esas promesas y obtener luz?

Considera escudriñar “Camina en la luz de Dios” (Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones, págs. 16–21) para averiguar qué puedes hacer a fin de obtener luz y cómo el Señor promete bendecirte. Los videos “Luz y Verdad, Parte 1” y “Parte 2” (Biblioteca del Evangelio) pueden aportar ideas adicionales.

Véanse también “Hazme andar en la luz”, Himnos, nro. 198; Temas y preguntas, “Espíritu Santo”, Biblioteca del Evangelio.

una ventana de un templo

Doctrina y Convenios 93:40–50

“Po[n] tu propia casa en orden”.

El mandamiento de “poner tu propia casa en orden” (versículo 43) no se refiere a ordenar alacenas ni armarios, sino a enseñar —y aprender— “la luz y la verdad” (versículo 42). Piensa en cómo estás tratando de seguir ese consejo. ¿Qué desafíos afrontas? ¿Qué verdades de Doctrina y Convenios 93 pueden ser de ayuda?

¿Qué reflexiones obtienes de las enseñanzas del élder David A. Bednar?

“En mi oficina tengo un hermoso cuadro de un campo de trigo. La pintura se compone de una vasta colección de pinceladas, ninguna de las cuales sería interesante o impresionante si estuviera aislada. De hecho, si uno se acerca al lienzo, todo lo que se aprecia es una masa de pinceladas de pintura amarilla, dorada y marrón que aparentemente no tienen relación ni atractivo alguno. Sin embargo, al alejarse gradualmente del cuadro, todas esas pinceladas se combinan, y juntas producen un magnífico paisaje de un campo de trigo. Son una infinidad de pinceladas ordinarias y sueltas que se unen para crear una bella y cautivadora pintura.

“Cada oración familiar, cada episodio de estudio de las Escrituras en familia y cada noche de hogar es una pincelada en el lienzo de nuestras almas. Ninguno de esos hechos por sí solo puede parecer muy impresionante o memorable, pero así como las pinceladas amarillas, doradas y marrones se complementan entre sí y producen una obra maestra impresionante, de la misma manera nuestra constancia en acciones aparentemente pequeñas puede llevarnos a alcanzar resultados espirituales significativos. ‘Por tanto, no os canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo los cimientos de una gran obra. Y de las cosas pequeñas proceden las grandes’ [Doctrina y Convenios 64:33]. La constancia es un principio clave para poner los cimientos de una gran obra en nuestra vida personal y para ser más diligentes y atentos en nuestro hogar” (“Más diligentes y atentos en el hogar”, Liahona, noviembre de 2009, págs. 19–20).

Véase también Henry B. Eyring, “Un hogar en el que more el Espíritu del Señor”, Liahona, mayo de 2019, págs. 22–25.

Véanse también David A. Bednar, “Más diligentes y atentos en el hogar”, Liahona, noviembre de 2009, págs. 17–20; Henry B. Eyring, “Un hogar en el que more el Espíritu del Señor”, Liahona, mayo de 2019, págs. 22–25.

una familia orando junta

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 93:2–21

Jesucristo es la Luz y la Vida del mundo.

  • Podrías mostrar una ilustración del Salvador y preguntar a los niños por qué es importante conocer y seguir a Jesucristo. Luego, podrían leer juntos Doctrina y Convenios 93:19 para descubrir una razón importante.

  • Quizás quieras elegir varias verdades acerca de Cristo de la sección 93 que te resulten inspiradoras y ayudar a los niños a descubrirlas y comprenderlas (véanse también “Capítulo 33: Una revelación sobre Jesucristo”, en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 126–127, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). Para cada verdad que elijas, podrías darles una palabra o frase que deben tratar de escuchar mientras leen juntos el versículo. Por ejemplo, Jesucristo:

pintura de Cristo

Doctrina y Convenios 93:23; 29, 38

Viví con el Padre Celestial antes de venir a la tierra.

Doctrina y Convenios 93:24–39

Recibo luz y verdad al obedecer a Dios.

  • A fin de ayudar a los niños a poner en práctica las verdades que se encuentran en Doctrina y Convenios 93, podrías escribir en hojas de papel algunas referencias de las Escrituras de esa sección. En hojas de papel diferentes, escribe las verdades que enseña cada uno de los versículos. Los niños podrían trabajar juntos para leer los versículos y unir las verdades con las referencias de las Escrituras. Algunos ejemplos podrían ser:

    • Versículo 24: La verdad es conocer cosas que son reales en el pasado, el presente y el futuro.

    • Versículo 28: Puedo recibir luz y verdad si guardo los mandamientos.

    • Versículo 37: Cuando tengo luz y verdad, puedo resistir el mal.

    • Versículo 39: Pierdo luz y verdad cuando soy desobediente.

    Si lo deseas, puedes compartir ejemplos de verdades que hayas llegado a conocer al guardar los mandamientos del Señor.

Adaptar las actividades según las edades de los niños. Tú conoces las necesidades y capacidades de los niños; no dudes en adaptar las ideas de actividades según sus necesidades. Por ejemplo, en esta actividad, si enseñas a niños pequeños, puede ser mejor que te centres en una verdad simple de la sección 93.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

pintura de Cristo predicando de la Torá
hoja de actividades para niños

1 – 7 septiembre: “Para la salvación de Sion”

Doctrina y Convenios 94–97

Templo de Kirtland

En la antigüedad, el Señor mandó a Moisés edificar un tabernáculo “conforme al modelo que se [l]e ha[bía] mostrado en el monte” (Hebreos 8:5; véase también Éxodo 25:8–9). El tabernáculo había de ser el centro del campamento de Israel en el desierto (véase Números 2:1–2).

En 1833, el Señor mandó a José Smith que construyera templos “no según la manera del mundo”, sino más bien “de acuerdo con el modelo que mostraré” (Doctrina y Convenios 95:13–14; véase también 97:10). Tal como el tabernáculo en el desierto, el templo tenía la finalidad de ser un componente central de Kirtland (véase Doctrina y Convenios 94:1).

En la actualidad, los templos se encuentran por todo el mundo. Incluso si no están en el centro de nuestras ciudades, nos guían hacia Cristo, quien debe ser el centro de nuestra vida. Si bien cada templo difiere en apariencia, dentro de ellos aprendemos el mismo modelo divino: un plan celestial para llevarnos de regreso a la presencia de Dios. Las ordenanzas y los convenios sagrados nos conectan con Cristo y fortalecen a nuestra familia, “no según la manera del mundo”, sino de acuerdo con el modelo que Dios nos muestra.

Véanse Santos, tomo I, págs. 172–173; “Una Casa a nuestro Dios”, en Revelaciones en contexto, págs. 176–185.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 94; 97:10–17

Puedo “dedicar[me] íntegramente al Señor”.

En Doctrina y Convenios 94, el Señor da instrucciones sobre la construcción de edificios administrativos en Kirtland: una oficina y una imprenta. ¿Qué te llama la atención de lo que el Señor dice acerca de esos edificios en Doctrina y Convenios 94:2–12? ¿Cómo se compara eso con lo que dice sobre el templo en 97:10–17?

¿Qué significa para ti “dedicar[te] íntegramente al Señor”?

Doctrina y Convenios 95

El Señor disciplina a quienes ama.

Cuando se recibió la revelación de la sección 95, habían pasado unos cinco meses desde que el Señor mandara a los santos que edificaran una casa de Dios (véase Doctrina y Convenios 88:117–119), y aún no habían comenzado. Observa cómo el Señor los corrigió en esta revelación. Incluso podrías crear una lista de los principios que encuentres de cómo hacer correcciones inspiradas. ¿Qué aprendes acerca del Señor a partir de la forma en que corrigió a Sus santos?

Véanse también Doctrina y Convenios 121:43–44; D. Todd Christofferson, “Yo reprendo y disciplino a todos los que amo”, Liahona, mayo de 2011, págs. 97–100.

Doctrina y Convenios 95:8, 11–17; 97:10–17

El templo es la Casa del Señor.

Después de ser reprendidos por no construir una Casa del Señor en Kirtland, los líderes de la Iglesia eligieron un terreno en un campo de trigo donde edificarían. Hyrum Smith, el hermano del Profeta, inmediatamente corrió a buscar una hoz para empezar a despejar el campo. “¡Estamos preparándonos para construir una casa para el Señor”, dijo él, “y tengo la determinación de ser el primero en poner manos a la obra!” (En Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 286, 288). ¿Por qué crees que Hyrum estaba tan ansioso por construir el templo? Medita al respecto mientras lees Doctrina y Convenios 95:8, 11–17; 97:10–17.

En nuestros días, el Señor “está acelerando el ritmo al que construimos templos” (Russell M. Nelson, “Céntrense en el templo”, Liahona, noviembre de 2022, pág. 121). Si alguien te preguntara por qué la Iglesia de Jesucristo construye tantos templos, ¿qué le dirías? Busca posibles respuestas en los siguientes recursos:

Podrías comparar los esfuerzos de los santos por construir el Templo de Kirtland con tus esfuerzos por prepararte para vivir experiencias significativas con el Señor en el templo. ¿Cómo puedes mostrar el mismo sentido de urgencia que Hyrum Smith sintió con respecto a la santa casa del Señor? Por ejemplo, ¿qué podrías hacer que fuera como despejar el campo, tal como lo hizo Hyrum? ¿Qué sacrificios crees que el Señor quiere que hagas? (Véase Doctrina y Convenios 97:12).

Véanse también “Santos templos de Sión”, Himnos, nro. 183; Temas y preguntas, “Templos”, Biblioteca del Evangelio.

un agricultor cosechando

Doctrina y Convenios 97:8–9

“Estos son aceptados por mí”.

Piensa en una ocasión en la que hayas sido aceptado —o rechazado— en un grupo o equipo. ¿En qué se parece o se diferencia eso de lo que se enseña en Doctrina y Convenios 97:8–9 acerca de lo que significa ser aceptado por el Señor? ¿Qué crees que el Señor está tratando de enseñarte con la metáfora del versículo 9?

Véase también Erich W. Kopischke, “Ser aceptados por el Señor”, Liahona, mayo de 2013, págs. 104–106.

Crear un entorno espiritual para el aprendizaje y la enseñanza. “El Espíritu Santo”, prometió Jesús, “os enseñará todas las cosas” (Juan 14:26). Ya sea que estés aprendiendo solo o con otras personas, haz que el invitar al Espíritu sea una prioridad. La música sagrada, la oración y las interacciones afectuosas pueden ayudar a crear un ambiente pacífico y espiritual en el que el Espíritu Santo pueda enseñarte la verdad.

Doctrina y Convenios 97:18–28

Sion es los “puros de corazón”.

Para los santos de la década de 1830, Sion era un lugar. En la revelación de la sección 97, el Señor amplió la definición para describir a un pueblo: “los puros de corazón” (versículo 21). Mientras lees los versículos 18–28, podrías reemplazar la palabra Sion con esa definición cuando la encuentres. ¿Qué significa para ti ser puro de corazón?

Véase también Moisés 7:18.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 95:8; 97:10–17

El templo es la Casa del Señor.

  • Para conocer el contexto de las secciones 95 y 97, podrías compartir con los niños “El templo de Kirtland” en Relatos de Doctrina y Convenios para pequeños lectores (Biblioteca del Evangelio; véase también Santos, tomo I, pág. 214). Ellos podrían disfrutar haciendo de cuenta de que están ayudando a construir el Templo de Kirtland (cortando madera, clavando clavos, pintando paredes, etcétera). También podrías mostrarles una ilustración del Templo de Kirtland, como las de esta reseña, mientras lees Doctrina y Convenios 95:8 para enseñarles por qué el Señor desea que construyamos templos.

  • Después de leer juntos Doctrina y Convenios 97:15–16, los niños y tú podrían hablar de por qué el templo es especial para ustedes. También podrían entonar juntos una canción para ayudarlos a sentir reverencia por la Casa del Señor, tal como “Me encanta ver el templo” (Canciones para los niños, pág. 99). ¿Por qué es sagrado el templo?

Doctrina y Convenios 97:1–2, 8–9, 21

Sion es los “puros de corazón”.

  • Para ayudar a los niños a entender lo que podría significar la palabra puros en Doctrina y Convenios 97:21, podrían mirar juntos un vaso de agua limpia y agregarle algo que la haga impura (como tierra o pimienta). ¿Por qué es importante que el agua sea pura? Luego, los niños podrían leer el versículo 21 y poner un dedo sobre la palabra puros. ¿Qué significa tener el corazón puro? Los versículos 1–2 y 8–9 podrían brindar algunas ideas. ¿De qué manera nos ayuda el Salvador a hacer que nuestro corazón sea puro?

agua sucia y agua limpia

Doctrina y Convenios 97:8–9

El Señor bendice a las personas que guardan convenios con Él.

  • ¿Los niños saben qué convenios hacemos con el Señor cuando somos bautizados o estamos en el templo? Considera repasar esos convenios con ellos leyendo Mosíah 18:9–10, 13 o Manual General, 27.2. Conversen sobre cómo se esfuerzan por “cumplir sus convenios con sacrificio” (Doctrina y Convenios 97:8).

  • Podrías invitar a los niños a hacer dibujos de lo que se describe en Doctrina y Convenios 97:9. Mientras comparten sus dibujos, hablen sobre cómo el Señor los ha bendecido por guardar sus convenios. ¿En qué se parecen esas bendiciones a ser un “árbol muy fructífero plantado […] junto a un arroyo de aguas puras”?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

construcción del Templo de Kirtland
hoja de actividades para niños

8 – 14 septiembre: “Quedaos tranquilos y sabed que yo soy Dios”

Doctrina y Convenios 98–101

populachos atacando a los santos en Misuri

Para los santos de la década de 1830, Independence, Misuri, era literalmente la tierra prometida. Era “el lugar central” de Sion (Doctrina y Convenios 57:3) —la ciudad de Dios en la tierra—, y el recogimiento de los santos allí era un emocionante preludio de la Segunda Venida. Sin embargo, sus vecinos de la región veían las cosas de manera diferente. Se oponían a la afirmación de que Dios había dado la tierra a los santos, y les incomodaban las consecuencias políticas, económicas y sociales de que tantas personas desconocidas se trasladaran allí tan rápidamente. El malestar pronto se convirtió en persecución y violencia. En 1833, la oficina de la imprenta de la Iglesia fue destruida, y los santos fueron forzados a abandonar sus hogares.

José Smith estaba en Kirtland, a unos 1300 kilómetros de distancia, y las noticias tardaron dos semanas en llegarle. No obstante, el Señor sabía lo que estaba sucediendo, y reveló a Su profeta principios de paz y aliento que consolarían a los santos: principios que también pueden ayudarnos cuando afrontamos persecución, cuando nuestros deseos justos no se cumplen o cuando necesitamos un recordatorio de que nuestras aflicciones diarias, con el tiempo, de alguna manera, “obrarán juntamente para [n]uestro bien” (Doctrina y Convenios 98:3).

Véanse Santos, tomo I, págs. 174–197; “En espera de la palabra del Señor”, en Revelaciones en contexto, págs. 209–215.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 98:1–3, 11–14, 22; 101:1–16, 22–31, 36

Mis pruebas pueden obrar juntamente para mi bien.

Algunos de los desafíos que enfrentamos en la vida son causados por nuestras propias decisiones, mientras que otros son causados por las decisiones de los demás. Y, en ocasiones, simplemente suceden cosas que son parte de la vida terrenal. Independientemente de la causa, la adversidad puede contribuir a que se cumplan propósitos divinos cuando acudimos a Dios.

Así fue para los santos de Misuri en 1833 y lo es para nosotros en la actualidad. Mientras lees lo que el Señor dijo a los santos en Doctrina y Convenios 98 y 101, reflexiona sobre cómo se aplica Su mensaje a las diversas pruebas o dificultades que puedas enfrentar. A continuación, se presentan algunas preguntas y recursos que te ayudarán.

Si una prueba es resultado de:

  • Decisiones personales: ¿Qué consejos y promesas encuentras en Doctrina y Convenios 98:11–12; 101:1–9? ¿Qué aprendes en esos versículos sobre el Padre Celestial y Jesucristo? ¿Qué crees que Dios quiere que hagas?

  • Las decisiones de otras personas: ¿Qué consuelo encuentras en Doctrina y Convenios 98:1–3, 22; 101:10–16, 22? ¿Cómo quiere el Señor que reaccionemos ante el abuso, la intimidación o la violencia? (Véanse Ayuda para la vida, “Abuso o maltrato”, Biblioteca del Evangelio; Temas y preguntas, “Abuso o maltrato”, Biblioteca del Evangelio). ¿Qué enseñan esos versículos sobre cómo depositar tu confianza en el Señor?

  • Las dificultades de la vida terrenal: ¿Qué perspectiva obtienes de Doctrina y Convenios 98:1–3; 101:22–31, 36? ¿Qué estás aprendiendo de tus pruebas? ¿Qué estás haciendo para invitar a Dios a que te ayude? ¿Cómo te está ayudando Él?

Para aprender más acerca de cómo Dios puede hacer que “todas las cosas con que habéis sido afligidos obr[e]n juntamente para vuestro bien” (Doctrina y Convenios 98:3), considera estudiar el mensaje del élder Anthony D. Perkins “Acuérdate de tus santos que sufren, oh Dios nuestro” (Liahona, noviembre de 2021, págs. 103–105). Podrías buscar en su mensaje un pasaje que te ayude a comprender cómo el Salvador te invita a ver tus desafíos. ¿De qué manera tus pruebas han obrado juntamente para tu bien o han logrado los propósitos de Dios?

Véanse también Romanos 8:28; 2 Nefi 2:2; Doctrina y Convenios 90:24; D. Todd Christofferson, “A Sión venid”, Liahona, noviembre de 2008, págs. 37–40; “Trial of Adversity”, “Sentir el amor y la bondad del Señor en las pruebas”, “The Refiner‘s Fire” [El fuego purificador] (videos), LaIglesiadeJesucristo.org.

Doctrina y Convenios 98:23–48

El Señor desea que busque paz a Su manera.

El presidente Russell M. Nelson enseñó: “Los seguidores de Jesucristo deben dar el ejemplo para que todo el mundo lo siga. Les ruego que hagan todo lo que puedan por poner fin a los conflictos personales que actualmente se desatan en su corazón y en su vida” (“El poder del ímpetu espiritual”, Liahona, mayo de 2022, pág. 97).

Aun cuando no todo lo que se encuentra en Doctrina y Convenios 98:23–48 se aplicará a tus interacciones personales con los demás, ¿qué principios encuentras que puedan guiarte para poner fin a los conflictos personales en tu vida? Podrías encontrar verdades adicionales en un himno que hable de la paz o el perdón, tal como “Nuestra mente se refleja” (Himnos, nro. 178).

pintura de Jesucristo

Doctrina y Convenios 99–100

El Señor cuida de las personas que le sirven.

Las revelaciones de las secciones 99 y 100 se dieron a personas que tenían importantes responsabilidades en la Iglesia, pero que también estaban preocupadas por sus familias. ¿Qué encuentras en esas revelaciones que podría haberlas ayudado? ¿Qué mensaje tiene el Señor para ti en esas revelaciones?

Véanse también “Las misiones de John Murdock en Misuri” en “‘Abandono cualquier otro asunto’: Los primeros misioneros” y “Una misión a Canadá”, en Revelaciones en contexto, págs. 92–94, 216–221.

Doctrina y Convenios 101:43–65

Seguir el consejo de Dios me ayuda a mantenerme a salvo.

En la parábola que se encuentra en Doctrina y Convenios 101:43–62, se explica por qué el Señor permitió que los santos fueran expulsados de Sion. Al leer esos versículos, ¿ves alguna semejanza entre tú y los siervos de la parábola? ¿Cómo le demuestras a Dios que estás “dispuest[o] a dejar[t]e guiar de una manera recta y propia para [t]u salvación”? (Véanse los versículos 63–65).

Dramatizar relatos o parábolas. A veces es más fácil aprender de las historias y parábolas de las Escrituras y sentirnos identificados con ellas cuando nos ponemos en el lugar de las personas que se describen en ellas. Si estás enseñando Doctrina y Convenios 101:43–62, podrías invitar a las personas que enseñas a dramatizar la parábola mientras alguien la lee en voz alta. ¿Qué reflexiones obtienes al ver actuadas las palabras?

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 98:1–3

Jesucristo puede convertir mis pruebas en bendiciones.

  • Podrías comenzar un análisis preguntando a los niños sobre algunos de los desafíos que enfrentan los niños de su edad. Luego, podrían leer juntos Doctrina y Convenios 98:1–3 y hablar sobre cómo Jesucristo puede convertir las pruebas en bendiciones. Podrías compartir con ellos ejemplos de cómo Él ha convertido tus pruebas en bendiciones.

Doctrina y Convenios 98:39–40

El Salvador me ayuda a perdonar.

Nota: A medida que enseñes a los niños sobre la importancia del perdón, asegúrate de que también comprendan que, si alguien los lastima, siempre deben decírselo a una persona adulta en quien confíen.

  • Los capítulos 34 y 35 de Relatos de Doctrina y Convenios (págs. 128–134) podrían ayudarte a enseñar cómo fueron tratados los santos en Misuri en 1833. Los niños y tú podrían hablar de cómo se habrán sentido esos santos. Luego, podrían leer juntos Doctrina y Convenios 98:23, 39–40 para averiguar lo que el Señor deseaba que hicieran. Los niños y tú podrían hablar de ocasiones en que hayan necesitado perdonar a alguien y cómo los ayudó el Salvador.

  • También podrías mostrar a los niños ilustraciones de una cara feliz y una triste. Habla sobre situaciones en que alguien actúe con poca amabilidad y sugiere formas de reaccionar. Ayúdalos a elegir si cada reacción los pondría felices o tristes señalando la cara correspondiente. ¿Por qué desea Jesús que perdonemos a las personas, aun a aquellas que no son amables con nosotros?

Doctrina y Convenios 101:16, 23–32

Jesucristo me puede brindar paz.

  • Después de leer Doctrina y Convenios 101:16, ayuda a los niños a reconocer los sentimientos de paz que nos embargan al estar tranquilos y pensar en Jesús; por ejemplo, cada vez que oramos o participamos de la Santa Cena. También podrían entonar juntos una canción sobre la reverencia, como “Con quietud” (Canciones para los niños, pág. 11). ¿Cómo podemos sentir Su paz en nuestro hogar?

  • Es posible que a los niños les interese saber cómo será la vida cuando Jesucristo venga de nuevo. Lean juntos Doctrina y Convenios 101:23–32 y hablen sobre las cosas que encuentren en esos versículos y que nos traerán gozo cuando Él venga. ¿Por qué ayuda el saber de esas cosas cuando estamos pasando por dificultades?

Jesucristo abraza a una niña

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pintura de populachos persiguiendo a los primeros Santos de los Últimos Días
hoja de actividades para niños

15 – 21 septiembre: “Tras mucha tribulación […], viene la bendición”

Doctrina y Convenios 102–105

El Campo de Sion

Los santos de Kirtland se sintieron acongojados al saber que sus hermanos y hermanas del condado de Jackson, Misuri, estaban siendo expulsados de sus hogares. Por tanto, debe haber sido alentador para ellos cuando el Señor declaró que “la redención de Sion […] ven[dría] por poder” (Doctrina y Convenios 103:15). Con esa promesa en el corazón, más de doscientos hombres y unas veinticinco mujeres y niños se alistaron en lo que llamaron el Campamento de Israel, que más tarde se conoció como el Campo de Sion. La misión de este era marchar a Misuri y redimir a Sion.

Para los miembros del campamento, redimir a Sion significaba restablecer a los santos a sus tierras, pero justo antes de que llegaran al condado de Jackson, el Señor le dijo a José Smith que disolviera el Campo de Sion. Algunos de los miembros del campamento se sintieron confusos y molestos; parecía que la expedición había fracasado y que las promesas del Señor no se habían cumplido. Sin embargo, otras personas lo veían de otra manera. Aun cuando los santos exiliados no recuperaron sus tierras y hogares, la experiencia sí brindó un grado de “redención” a Sion, y sí “v[ino] por poder”. Los miembros fieles del Campo de Sion, muchos de los cuales más adelante llegaron a ser líderes de la Iglesia, testificaron que la experiencia profundizó su fe en el poder de Dios, en el llamamiento divino de José Smith, y en Sion; no solo en Sion, el lugar, sino en Sion, el pueblo de Dios. En vez de cuestionar el valor de esa tarea que pareció haber sido infructuosa, aprendieron que la verdadera tarea es seguir al Salvador, aun cuando no entendamos todo. Es de esa manera que Sion, finalmente, será redimida.

Véanse Santos, tomo I, págs. 198–210; “La ofrenda aceptable del Campo de Sion”, en Revelaciones en contexto, págs. 229–234.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 102:12–23

¿Cuál es el objetivo de los consejos de membresía?

La sección 102 contiene la minuta de la reunión en Kirtland, Ohio, en la que se organizó el primer sumo consejo de la Iglesia. En los versículos 12–23, el Señor describe los procedimientos que los sumos consejos siguen cuando llevan a cabo consejos de membresía para quienes han cometido transgresiones graves.

El presidente M. Russell Ballard enseñó: “En ocasiones, los miembros preguntan por qué se realizan consejos [de membresía] en la Iglesia. Su propósito es tripartito: salvar el alma del transgresor, proteger al inocente y salvaguardar la pureza, la integridad y el buen nombre de la Iglesia” (“A Chance to Start Over: Church Disciplinary Councils and the Restoration of Blessings”, Ensign, septiembre de 1990, pág. 15).

Véase también Temas y preguntas, “Consejos de membresía”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 103:1–12, 36; 105:1–19

Sion se puede edificar solamente sobre principios de rectitud.

¿Por qué perdieron los santos su tierra prometida en Misuri? Puede que haya habido muchas razones; al menos una de ellas, dijo el Señor, fueron “las transgresiones de mi pueblo”. De no haber sido por eso, Sion “habrí[a] sido redimid[a]” (Doctrina y Convenios 105:2). Mientras leas Doctrina y Convenios 103:1–12, 36; 105:1–19, posiblemente notes algunas cosas que impidieron el establecimiento de Sion en Misuri y otras que pudieron haber ayudado. ¿Qué aprendes que pueda ayudarte a establecer Sion en tu corazón, en tu hogar y en tu comunidad?

Doctrina y Convenios 103:12–13, 36; 105:1–6, 9–19

Las bendiciones llegan después de las pruebas de fe.

De muchas maneras, participar en el Campo de Sion fue una prueba de fe. El viaje fue largo, hacía calor y la comida y el agua a veces escaseaban. Además, después de todo lo que soportaron, el Campo de Sion no tuvo éxito en devolver a los santos a sus tierras. Imagina que tienes la oportunidad de escribir una carta a un miembro del Campo de Sion cuya fe en el Señor se vio desafiada por su experiencia. ¿Qué dirías para animar a esa persona? ¿Qué verdades encuentras en Doctrina y Convenios 103:5–7, 12–13, 36; 105:1–6, 9–19 que podrían ser útiles?

Luego, podrías pensar en un ejemplo más moderno de una prueba similar a la del Campo de Sion, tal como la de un misionero que trabaja arduamente, pero nadie se une a la Iglesia a pesar de sus esfuerzos. En función de lo que has estudiado, ¿cómo ayudarías a ese misionero a ver que su misión fue exitosa de todas maneras?

¿Cómo te ha bendecido el Señor “tras mucha tribulación”? (Doctrina y Convenios 103:12).

Véanse también 1 Nefi 11:16–17; Alma 7:11–12; Doctrina y Convenios 6:33–36; 84:88; 101:35–36; David A. Bednar, “¿Quién sigue al Señor? Las lecciones del Campo de Sion”, Liahona, julio de 2017, págs. 14–23; Temas y preguntas, “Perseverar hasta el fin”, Biblioteca del Evangelio; “Qué firmes cimientos”, Himnos, nro. 40.

Prepararte estudiando el contexto histórico de las revelaciones. Comprender el contexto de las revelaciones de Doctrina y Convenios puede ayudarte a comprender y poner en práctica los principios que se enseñan en ellas. En Ven, sígueme, se proporcionan vínculos a muchos de estos recursos. Para Doctrina y Convenios 102–105, véanse Santos, tomo I, págs. 198–210; “La ofrenda aceptable del Campo de Sion”, en Revelaciones en contexto, págs. 229–234; y “Voces de la Restauración: El Campo de Sion”.

un río en Misuri, EE. UU.

¿Cuál es el propósito de las pruebas?

Considera el siguiente consejo del élder Orson F. Whitney sobre el propósito de las pruebas: “Ningún dolor que suframos ni ninguna prueba que experimentemos es en vano, sino más bien contribuyen a nuestra educación, al desarrollo de virtudes como la paciencia, la fe, el valor y la humildad. Todo lo que sufrimos y todo lo que soportamos, especialmente cuando lo hacemos con paciencia, edifica nuestro carácter, purifica nuestro corazón, ensancha nuestra alma y nos hace más tiernos y caritativos, más dignos de ser llamados hijos de Dios […], y es a través del dolor y el sufrimiento, del afán y las tribulaciones, que adquirimos la educación que venimos a adquirir aquí, y que nos hará más semejantes a nuestro Padre y a nuestra Madre que están en los cielos” (véase en Spencer W. Kimball, La fe precede al milagro, 1983, págs. 97–98).

Doctrina y Convenios 104:11–18, 78–83

El Señor me ha hecho “mayordomo de las bendiciones terrenales”.

Además de las pruebas en Misuri, en 1834 la Iglesia afrontó dificultades financieras, entre ellas grandes deudas y gastos. En la sección 104, el Señor dio consejos en cuanto a la situación financiera de la Iglesia. ¿De qué manera puedes aplicar los principios contenidos en los versículos 11–1878–83 a tus propias decisiones financieras?

Véanse también “Treasure in Heaven: The John Tanner Story” y “El trabajo de Sus manos” (videos), Biblioteca del Evangelio.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 103:9

Yo puedo ser “una luz al mundo” al seguir a Jesús.

  • Podrías invitar a los niños a sostener ilustraciones de una bombilla, una vela u otra fuente de luz mientras lees Doctrina y Convenios 103:9. ¿Cómo podemos ser como una luz para los demás al seguir a Jesucristo? Véase también “Cristo me manda que brille”, (Canciones para los niños, págs. 38–39).

vela encendida

Doctrina y Convenios 104:13–18

El Señor desea que comparta lo que tengo con las personas necesitadas.

  • Si lo deseas, puedes dar a los niños unos minutos para hacer una lista de las bendiciones que Dios les ha dado (como comida, ropa, talentos, fe y un hogar). Anímalos a que incluyan todas las que puedan. Después, podrían leer juntos Doctrina y Convenios 104:13–18 y buscar respuestas a preguntas como estas: “¿Quién es el verdadero dueño de todas las cosas? ¿Qué desea Él que hagamos con esas cosas?”. Los niños y tú podrían relatar experiencias en las que alguien les haya dado algo que necesitaban (véase también “El abrigo” [video], Biblioteca del Evangelio).

Doctrina y Convenios 104:42

El Señor me bendecirá conforme guarde Sus mandamientos.

  • En la sección 104, el Señor promete varias veces “una multiplicidad de bendiciones” a las personas que obedezcan Sus mandamientos fielmente. Para ayudar a los niños a comprender lo que significa “multiplicidad”, puedes dibujar un círculo y pedirles que te ayuden a multiplicar el número de círculos: dibujen dos, luego cuatro, luego ocho, luego dieciséis, y así sucesivamente. Cada vez que agreguen círculos, ayúdalos a pensar en una bendición que les haya dado el Padre Celestial.

Doctrina y Convenios 105:38–40

Yo puedo ser un pacificador.

  • Para ayudar a los niños a conocer la historia del Campo de Sion, podrías compartir “Capítulo 36: El Campo de Sión” (en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 135–139, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). Haz pausas de forma periódica para hablar de las lecciones que podemos aprender del Campo de Sion; por ejemplo, que el Señor desea que seamos pacíficos y trabajemos juntos en lugar de discutir y pelear (véase también Russell M. Nelson, “Se necesitan pacificadores”, Liahona, mayo de 2023, págs. 98–101).

  • También podrías leer Doctrina y Convenios 105:38–40 y pedir a los niños que se pongan de pie cada vez que escuchen la palabra “paz”. Explica que el Señor deseaba que los santos hicieran las paces con las personas que los trataban mal. Ayuda a los niños a pensar en cosas que puedan hacer a fin de ser pacificadores e invítalos a hacer una dramatización de algunas situaciones hipotéticas.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

pintura del Campo de Sion
hoja de actividades para niños

Voces de la Restauración

El Campo de Sion

Debido a que el Campo de Sion no restableció a los santos a sus tierras en el condado de Jackson, muchas personas consideraron que sus esfuerzos habían sido un fracaso. Sin embargo, al considerar su experiencia en retrospectiva, muchos participantes del Campo de Sion vieron cómo el Señor cumplió un propósito más elevado en su vida y en Su reino. Estos son algunos de sus testimonios.

José Smith

Más de 40 años después del Campo de Sion, Joseph Young, quien había sido miembro del campamento, informó que José Smith dijo lo siguiente:

“Hermanos, sé que algunos de ustedes se hallan enfadados conmigo porque no peleamos en Misuri, pero permítanme decirles que Dios no quería que pelearan. Él no podía organizar Su reino con doce hombres que abrieran las puertas del Evangelio a las naciones de la tierra, y con otros setenta que estuvieran bajo la dirección de estos y siguieran sus pasos, a menos que los eligiera de un grupo de hombres que hubieran ofrecido su propia vida y hubieran hecho un sacrificio tan grande como el de Abraham.

“Ahora el Señor tiene a los Doce y a los Setenta, y se llamará a otros cuórums de Setentas, quienes harán el sacrificio; y quienes no hayan hecho sus sacrificios y ofrendas ahora, los harán a partir de ahora”.

Brigham Young

“Cuando llegamos a Misuri, el Señor habló a Su siervo José y dijo: ‘He aceptado tu ofrenda’, y tuvimos el privilegio de regresar de nuevo. A mi regreso muchos amigos me preguntaron qué beneficio había en llamar a hombres que estaban trabajando para ir a Misuri y luego regresar, aparentemente sin haber logrado nada. ‘¿Quién se ha beneficiado?’, me preguntaron. ‘Si el Señor mandó que se hiciera, ¿qué objeto tuvo en mente al hacerlo?’ […]. Le dije a esos hermanos que se me había pagado bien —que se me había pagado con muchos intereses—, sí, de manera que mi medida se llenó hasta rebosar con el conocimiento que había recibido por viajar con el Profeta”.

Wilford Woodruff

“Yo estuve en el Campo de Sion junto al Profeta de Dios y presencié los tratos de Dios con él. Vi que tenía el poder de Dios; vi que era un Profeta. Lo que se le manifestó por el poder de Dios en aquella misión fue de gran valor para mí y para todos los que recibieron sus instrucciones”.

“Cuando los integrantes del Campo de Sion fuimos llamados, muchos de nosotros jamás nos habíamos visto la cara; éramos extraños los unos para los otros, y algunos no habían visto nunca al Profeta. Habíamos estado dispersados por la nación, como granos de maíz en un cedazo. Éramos jóvenes y en aquel tiempo fuimos llamados para salir a redimir a Sion, y lo que teníamos que hacer debía hacerse con fe. Nos congregamos en Kirtland, procedentes de varios estados, y fuimos a redimir a Sion para cumplir el mandamiento que habíamos recibido de Dios. Él aceptó nuestras obras como aceptó las de Abraham. Nuestros logros fueron grandes, aunque hubo apóstatas e incrédulos que muchas veces nos preguntaron: ‘¿Y qué consiguieron?’. Logramos una experiencia que no habríamos tenido de ninguna otra manera. Tuvimos el privilegio de ver la faz del Profeta y de viajar con él mil seiscientos kilómetros y de contemplar la influencia del Espíritu de Dios en él, las revelaciones que Jesucristo le da y el cumplimiento de esas revelaciones. Y reunió a unos doscientos élderes de toda la nación en esos días y nos envió alrededor del mundo a predicar el evangelio de Jesucristo. Si no hubiera formado parte del Campo de Sion, no estaría aquí hoy [en Salt Lake City, prestando servicio en el Cuórum de los Doce] […]. Por haber ido, fuimos puestos en la viña para predicar el Evangelio, y el Señor aceptó nuestras obras. Y en todos nuestros trabajos y persecuciones, con nuestras vidas en peligro frecuentemente, hemos tenido que obrar y vivir por la fe”.

“La experiencia que obtuvimos al viajar con el Campo de Sion fue de más valor que el oro”.

22 – 28 septiembre: “El Orden del Hijo de Dios”

Doctrina y Convenios 106–108

Jesucristo confiriendo la autoridad del sacerdocio

A primera vista, parece que Doctrina y Convenios 107 solo habla de organizar oficios del sacerdocio en una estructura de liderazgo para la Iglesia del Señor. Para cuando se publicó esta revelación, la cantidad de miembros de la Iglesia superaba la capacidad de los pocos líderes que tenía, de modo que detallar las funciones y responsabilidades de la Primera Presidencia, el Cuórum de los Doce, los Setenta, los obispos y las presidencias de cuórum era definitivamente necesario y útil. No obstante, hay mucho más en la instrucción divina de la sección 107 que simplemente información sobre cómo deben organizarse los líderes de la Iglesia. En ella, el Señor nos enseña acerca de Su poder y autoridad, “el Santo Sacerdocio según el Orden del Hijo de Dios” (versículo 3). El propósito del sacerdocio es poner al alcance “todas las bendiciones espirituales de la iglesia” para que todos los hijos de Dios puedan “ver abiertos los cielos” y “gozar de la comunión y presencia de Dios el Padre y de Jesús, el mediador del nuevo convenio” (versículos 18–19). Al enseñarnos acerca de Su sacerdocio, el Salvador nos enseña sobre Él mismo y cómo podemos venir a Él.

Véase “La restauración del antiguo orden”, en Revelaciones en contexto, págs. 223–228.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 106108

El Señor me sostiene cuando me llama a prestar servicio.

En Doctrina y Convenios 106108, el Señor dio consejos y promesas a dos miembros que fueron llamados a prestar servicio en Su Iglesia. Al estudiar Su consejo, podrías pensar en tus propias oportunidades de servir al Señor: tal vez mediante una asignación de ministración, un llamamiento de la Iglesia, responsabilidades familiares o impresiones del Espíritu para hacer el bien.

¿Cuál crees que es el mensaje del Señor para ti en estas revelaciones? ¿Qué frases te parecen particularmente significativas? Estas son algunas que puedes considerar:

Cuando el élder Carl B. Cook recibió una asignación de la Iglesia que consideraba difícil, obtuvo fortaleza a partir de la experiencia de un antepasado. Lee al respecto en su mensaje “Servir” (Liahona, noviembre de 2016, págs. 110–112). Considera escribir una carta para animar a tus descendientes —o a ti mismo en el futuro— a aceptar las oportunidades de servir al Señor. Incluye en tu carta las verdades que aprendas del mensaje del élder Cook, de Doctrina y Convenios 106 y 108, y de tus propias experiencias.

Véanse también Henry B. Eyring, “Anda conmigo”, Liahona, mayo de 2017, págs. 82–85; Temas y preguntas, “Servir en llamamientos de la Iglesia”, Biblioteca del Evangelio; “Warren Cowdery” y “Se obró sobre él para buscar revelación”, en Revelaciones en contexto, págs. 235–239, 240–244.

Doctrina y Convenios 107:1–4, 18–20

El sacerdocio es “según el Orden del Hijo de Dios”.

El Señor comienza Su “revelación sobre el sacerdocio” (Doctrina y Convenios 107, encabezamiento de la sección) enseñándonos el nombre original del Sacerdocio de Melquisedec (véanse los versículos 1–4). ¿Por qué crees que es importante saberlo? ¿Cómo influye ese nombre en lo que piensas sobre el sacerdocio?

Ten en cuenta esas ideas al leer acerca del sacerdocio, especialmente en los versículos 18–20. ¿Qué significa “ver abiertos los cielos”? ¿Qué significa “gozar de la comunión y presencia de Dios el Padre y de Jesús”? ¿De qué manera el poder y la autoridad del sacerdocio del Salvador ponen todo eso a tu disposición?

Véanse también Alma 13:2, 16; Doctrina y Convenios 84:19–27.

Centrarse en Jesucristo. “Hay muchas cosas que enseñar acerca del Evangelio restaurado de Jesucristo —principios, mandamientos, profecías y relatos de las Escrituras— pero todas son ramas de un mismo árbol, porque todas tienen el mismo propósito: ayudar a todas las personas a venir a Cristo y perfeccionarse en Él (véanse Jarom 1:11; Moroni 10:32). Así pues, en todo lo que enseñe, recuerde que en realidad está enseñando acerca de Jesucristo y de cómo llegar a ser como Él” (véase Enseñar a la manera del Salvador, pág. 6). Por ejemplo, al enseñar —y aprender— acerca del sacerdocio en Doctrina y Convenios 107, pregunta con frecuencia: “¿Qué aprendemos acerca del Salvador?”.

Doctrina y Convenios 107:22

Los siervos del Señor son “sostenidos por la confianza, fe y oraciones de la iglesia”.

¿Qué crees que significa sostener a los siervos del Señor por tu confianza? ¿Por tu fe? ¿Por tus oraciones?

Véase también “Bendice, Dios, a nuestro Profeta”, Himnos, nro. 13.

Doctrina y Convenios 107:23–24, 33–35, 38, 91–92

Los profetas y los apóstoles testifican de Jesucristo.

José Smith compartió la sección 107 en 1835 con el recién llamado Cuórum de los Doce Apóstoles (véase el encabezamiento de la sección). ¿Qué les enseño el Señor en cuanto a su llamamiento en los versículos 23–24, 33–35, 38? ¿Cómo han fortalecido tu testimonio de Jesucristo la enseñanza y el ministerio de Sus Apóstoles vivientes?

En los versículos 91–92, el Señor enseña acerca de Su Apóstol principal, el Presidente de la Iglesia. ¿En qué sentido es “semejante a Moisés”? (Véase la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Moisés”, Biblioteca del Evangelio).

Véase también David A. Bednar, “Escogidos para dar testimonio de mi nombre”, Liahona, noviembre de 2015, págs. 128–131.

Doctrina y Convenios 107:27–31, 85–89

El Señor lleva a cabo Su obra mediante consejos.

Fíjate lo que el Señor enseñó acerca de los consejos en Doctrina y Convenios 107:27–31, 85–89. ¿Qué hace que un consejo sea eficaz? ¿Cómo podrías poner en práctica esos principios en tu llamamiento en la Iglesia, en tu hogar o en tus otras responsabilidades?

Véanse también M. Russell Ballard, “Consejos familiares”, Liahona, mayo de 2016, págs. 63–65; Manual General, 4.3–4.4, Biblioteca del Evangelio.

una familia planificando junta

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 107:18–20

Jesucristo me bendice mediante el poder de Su sacerdocio.

  • Mientras los niños y tú leen juntos Doctrina y Convenios 107:18–19, haz hincapié en la frase “todas las bendiciones espirituales”. Los niños y tú podrían hacer una lista de las bendiciones que provienen del sacerdocio. Podrían jugar a ver quién hace la lista más larga. Los niños también podrían dibujar o buscar ilustraciones que representen esas bendiciones (véase la hoja de actividades de esta semana). Luego, podrían hablar sobre la manera en que las ordenanzas del sacerdocio —como el bautismo o la Santa Cena— nos ayudan a recibir las bendiciones de Dios.

Doctrina y Convenios 107:21–26, 33–35, 91–92

Los siervos escogidos del Señor dirigen Su Iglesia.

  • Cada edición de la conferencia de la revista Liahona incluye una página con fotografías de las Autoridades Generales. Podrías ver esas fotografías con los niños mientras lees acerca de sus responsabilidades en Doctrina y Convenios 107:21–26, 33–35, 91–92. Podrían hablar de las razones por las que están agradecidos de que el Señor les haya dado esas responsabilidades.

  • Los niños pueden aprender más sobre los siervos del Señor en “Los líderes generales de la Iglesia” en LaIglesiadeJesucristo.org. Tal vez cada uno de tus niños podría aprender sobre alguno de esos líderes y enseñar a los demás sobre él o ella. Hablen de cómo saben que esos líderes son verdaderos siervos de Jesucristo.

  • Después de leer juntos Doctrina y Convenios 107:22, los niños y tú podrían turnarse para sostener una fotografía de la Primera Presidencia y mencionar formas en que pueden apoyarlos como siervos del Señor.

Primera Presidencia

Doctrina y Convenios 108:3

Puedo tener cuidado de vivir mis convenios.

  • Para iniciar una conversación sobre este versículo, podrías invitar a los niños a hacer algo que requiera atención cuidadosa, como llenar una taza sin derramarla. ¿Qué ocurre si no tenemos cuidado? Luego, podrías leer Doctrina y Convenios 108:3 para ayudarlos a averiguar lo que el Señor desea que hagamos con cuidado. ¿Qué “votos” (promesas o convenios) hacemos con Dios? ¿Cómo podemos tener más cuidado de guardarlos? Podrías compartir partes del mensaje de la hermana Becky Craven “Cuidadosos vs. despreocupados” (Liahona, mayo de 2019, págs. 9–11) que consideres que podrían inspirar a los niños a guardar sus convenios. También podrían entonar una canción que hable de guardar convenios, tal como “Voy a ser valiente” (Canciones para los niños, pág. 85).

una niña vertiendo agua

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pintura de Melquisedec y Abraham
hoja de actividades para niños

29 septiembre – 5 octubre: “Es tu casa, lugar de tu santidad”

Doctrina y Convenios 109–110

Dedicación del Templo de Kirtland

Las puertas del Templo de Kirtland no debían abrirse sino hasta las 8:00 de la mañana del 27 de marzo de 1836, pero los santos que esperaban asistir a los servicios de dedicación comenzaron a formar fila ya desde las 7:00 h. Se requirió un lugar adicional para el excedente de asistentes y, luego, una segunda sesión a fin de dar cabida a todos. Y no eran solo los vivos quienes estaban ansiosos de estar presentes; varios testigos vieron ángeles dentro del templo e incluso sobre el techo, durante la dedicación y después de ella. En verdad parecía que las “huestes del cielo” habían venido a “cant[ar], [y] grit[ar]” con los Santos de los Últimos Días (“El Espíritu de Dios”, Himnos, nro. 2).

¿Por qué hubo un entusiasmo tan grande en ambos lados del velo? Después de siglos, había una Casa del Señor de nuevo en la tierra. El Señor estaba cumpliendo Su promesa de investir a Sus santos “con poder de lo alto” (Doctrina y Convenios 38:32); y aquello, declaró Él, era solo “el principio de la bendición” (Doctrina y Convenios 110:10). La época en que ahora vivimos —con la aceleración en la obra del templo y las ordenanzas disponibles a millones de los vivos y los muertos— tuvo su inicio en Kirtland, cuando “el velo del mundo se v[io] descorrer” (“El Espíritu de Dios”).

Véanse también Santos, tomo I, págs. 236–245; “Una Casa a nuestro Dios”, en Revelaciones en contexto, págs. 180–183.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 109

El Señor me ofrece abundantes bendiciones por medio de los convenios del templo.

El Templo de Kirtland era diferente de los templos que conocemos hoy en día. Por ejemplo, no tenía altares ni pila bautismal; sin embargo, las bendiciones que se describen en la sección 109, que es la oración dedicatoria del Templo de Kirtland, también están a nuestro alcance en la Casa del Señor en la actualidad. Repasa los siguientes versículos en busca de algunas de esas bendiciones y reflexiona sobre cómo pueden fortalecer tu relación con el Padre Celestial y con Jesucristo.

Versículos 5, 12–13 (véase también Doctrina y Convenios 110:6–8): En la Casa del Señor, Él se me puede manifestar y puedo sentir Su poder.

Versículos 9, 15–19, 26, 78–79:

Versículos 21–23:

Versículos 24–33, 42–46:

Versículos 35–39:

Otras bendiciones:

Si has estado en la Casa del Señor, piensa en el modo en que se han cumplido esas promesas en tu vida.

El himno “El Espíritu de Dios” (Himnos, nro. 2) se escribió para la dedicación del Templo de Kirtland y, desde entonces, se ha cantado en cada dedicación de templo. Si lo deseas, cántalo o escúchalo como parte de tu estudio y tu adoración. ¿Qué bendiciones del templo se describen en ese himno?

Doctrina y Convenios 109

La oración es la comunicación con el Padre Celestial.

La sección 109 es una oración dedicatoria que fue dada al profeta José Smith por revelación (véase el encabezamiento de la sección). ¿Qué aprendes sobre la oración en esta sección? Por ejemplo, podrías prestar atención a lo que el Profeta agradeció y las bendiciones que pidió. ¿Qué más dijo en esa oración? Mientras estudias, podrías evaluar tu propia comunicación con el Padre Celestial. ¿Qué aprendes sobre Él y Su Hijo en esa oración?

Si deseas leer las oraciones dedicatorias de otros templos, incluso la del templo más cercano a tu zona, ve a la página de ese templo en Templos.LaIglesiadeJesucristo.org.

Doctrina y Convenios 110:1–10

El Señor se me puede manifestar en el templo.

Al leer las descripciones del Salvador en Doctrina y Convenios 110:1–10, incluyendo el encabezamiento de la sección, medita sobre lo que esos versículos indican acerca de Él.

¿De qué modo se manifiesta Jesucristo —o se revela a ti— en Su casa? ¿En qué forma te ayuda Él a saber que acepta tus sacrificios?

Interior del Templo de Kirtland

Doctrina y Convenios 110:10–16

El Salvador dirige Su obra a través de las llaves del sacerdocio.

Poco antes de que Moisés, Elías y Elías el Profeta se aparecieran en el templo para restaurar las llaves del sacerdocio, Jesucristo dijo: “Este es el principio de la bendición que se derramará sobre la cabeza de los de mi pueblo” (Doctrina y Convenios 110:10). Al leer los versículos 11–16, piensa en las bendiciones que el Salvador derrama sobre ti a través de la obra que se dirige mediante esas llaves. Por ejemplo:

  • Versículo 11: Moisés y las llaves del recogimiento de Israel (es decir, la obra misional). ¿De qué modo te ha bendecido el Señor a ti y a tu familia mediante la labor misional de Su Iglesia?

  • Versículo 12: Elías y las llaves del evangelio de Abraham, incluso el convenio abrahámico. ¿De qué modo podría el Señor bendecirte a ti y a las “generaciones después de [ti]” debido a tus convenios? (Véase Russell M. Nelson, “El convenio sempiterno”, Liahona, octubre de 2022, págs. 4–11; Guía para el Estudio de las Escrituras, “Elías”, Biblioteca del Evangelio).

  • Versículos 13–16: Elías el Profeta y el poder para sellar, que se manifiestan a través de la obra del templo y de historia familiar. ¿Por qué crees que el Padre Celestial quiere que estés conectado con tus antepasados mediante las ordenanzas del templo? (Véase Gerrit W. Gong, “Felices y para siempre”, Liahona, noviembre de 2022, págs. 83–86).

¿Qué relación ves entre esas llaves y nuestras responsabilidades en la obra de Dios de salvación y exaltación (vivir el Evangelio, cuidar de los necesitados, invitar a todos a recibir el Evangelio y unir a las familias por la eternidad)?

¿Qué experiencias has tenido en la obra de Dios de salvación y exaltación? ¿Qué te enseñan esas experiencias sobre el Salvador, Su Iglesia y Su obra?

Buscar maneras de incluir a otras personas. Si estás enseñando sobre Doctrina y Convenios 110:11–16, podrías considerar asignar a cada alumno que estudie acerca de Moisés, Elías o Elías el Profeta, y las respectivas llaves que restauraron. Luego, los alumnos podrían hablar entre ellos sobre lo que hayan encontrado. Ese método hace que todos participen en el aprendizaje y la enseñanza (véase Enseñar a la manera del Salvador, págs. 24–27).

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 109:12–13; 110:1–7

El templo es la Casa del Señor.

  • Tú y los niños podrían hablar sobre algo que les agrade mucho de su hogar. Luego, podrías mostrarles una lámina del Templo de Kirtland y valerte de Doctrina y Convenios 109:12–13; 110:1–7 para contarles cómo se dedicó ese templo y cómo llegó a ser la Casa del Señor (véase también “Capítulo 39: La dedicación del Templo de Kirtland”, Relatos de Doctrina y Convenios, pág. 154, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). Hablen sobre algo que les encante de la Casa del Señor.

  • Tú y los niños podrían imaginar que algún amigo está buscando tu casa. ¿Cómo podríamos ayudar a nuestro amigo a saber cuál es nuestra casa? ¿Cómo sabemos que el templo es la Casa del Señor? (Véase Doctrina y Convenios 109:12–13).

Estatua de Cristo cerca del Templo de Roma, Italia

Doctrina y Convenios 110

El Salvador bendice a Su pueblo a través de las llaves del sacerdocio.

  • Podrías utilizar la hoja de actividades de esta semana o el “Capítulo 40: Visiones en el Templo de Kirtland” (en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 155–157) para hablar con los niños sobre los seres celestiales que visitaron el templo. También podrías usar la ilustración que está al final de esta reseña.

  • Para aprender sobre la importancia de lo que sucedió en el Templo de Kirtland, tú y los niños podrían hablar sobre la función de las llaves. Los niños podrían turnarse para tomar llaves y simular que abren alguna puerta cerrada con llave. Ayúdalos a buscar la palabra llaves en Doctrina y Convenios 110:11–16, y habla sobre las bendiciones a las que dichas llaves nos dan acceso. Podrías explicar que las llaves del sacerdocio son el permiso de Dios para liderar Su Iglesia. Expresa tu gratitud hacia el Señor por habernos dado las llaves del sacerdocio.

Doctrina y Convenios 110:15

El Salvador quiere que vuelva el corazón hacia mis antepasados.

  • Tras leer juntos Doctrina y Convenios 110:15, relata a los niños alguna experiencia que te haya ayudado a volver el corazón hacia tus antepasados. También podrían cantar juntos alguna canción como “Estoy haciendo mi historia familiar” (Canciones para los niños, pág. 100).

  • ¿Qué podría ayudar a “hacer volver el corazón” de los niños a sus antepasados? En FamilySearch.org/discovery encontrarás algunas ideas entretenidas. Podrían buscar juntos a los antepasados que necesiten las ordenanzas del templo. ¿Por qué Jesús quiere que hagamos esta obra?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Moisés, Elías y Elías el Profeta se aparecen en el Templo de Kirtland
Hoja de actividades para niños

Voces de la Restauración

Manifestaciones espirituales en el Templo de Kirtland

Pintura del Templo de Kirtland

A continuación figuran las palabras de Santos de los Últimos Días que estuvieron presentes en el Templo de Kirtland durante su dedicación y en otras reuniones que le siguieron. Muchos de ellos compararon sus experiencias con las que vivieron los santos de la antigüedad cuando fueron “investidos con poder de lo alto” el día de Pentecostés (Lucas 24:49; véanse también Hechos 2:1–4; Doctrina y Convenios 109:36–37).

Eliza R. Snow

“Las ceremonias de aquella dedicación se pueden narrar, pero no hay lenguaje terrenal que describa las manifestaciones celestiales de ese día memorable. A algunos se les aparecieron ángeles, mientras que todos sentimos una presencia divina y todo corazón estaba henchido de un gozo inefable y pleno de gloria”.

Sylvia Cutler Webb

“Uno de mis primeros recuerdos es la dedicación del templo. Mi padre nos puso en su regazo y nos dijo por qué íbamos y lo que significaba dedicar una casa a Dios; y aunque yo era muy pequeña en ese entonces, recuerdo claramente la ocasión. Puedo ver en retrospectiva, con el transcurso de los años, y ver como vi entonces a José el Profeta, de pie con las manos levantadas hacia el cielo, su rostro muy pálido, las lágrimas rodándole por las mejillas mientras hablaba en ese día memorable. Casi todos parecían estar llorando. La casa estaba tan llena que los niños se sentaban mayormente en el regazo de personas mayores; mi hermana se sentó en el de mi padre y yo en el de mi madre. Incluso puedo recordar los vestidos que llevábamos puestos. Mi mente era demasiado joven en ese momento para comprender todo el significado de ello, pero con el paso del tiempo, me fui dando cuenta cada vez más, y estoy agradecida de que tuve el privilegio de estar allí”.

Oliver Cowdery

“En la tarde me reuní con los oficiales de la Iglesia en la Casa del Señor. Se derramó el Espíritu; vi la gloria de Dios, como una enorme nube, que descendió y reposó sobre la casa y la llenó como con un viento fuerte e impetuoso. También vi que descendieron sobre muchos lenguas repartidas como de fuego […], mientras hablaron otras lenguas y profetizaron”.

Benjamin Brown

“Se vieron muchas visiones. Alguien vio una almohada o nube descender sobre la casa, tan brillante como cuando el sol brilla sobre una nube como el oro. Dos más vieron a tres personajes flotando en la sala con llaves resplandecientes y también una cadena brillante en las manos”.

Orson Pratt

“Dios estuvo presente, Sus ángeles estuvieron allí, el Espíritu Santo estaba entre las personas […], y fueron llenas desde la coronilla de la cabeza hasta las plantas de los pies con poder e inspiración del Espíritu Santo”.

Nancy Naomi Alexander Tracy

“[Cuando] el templo se terminó y fue dedicado […], fueron dos de los días más felices de mi vida. El himno idóneo que se compuso para la ocasión fue ‘El Espíritu de Dios’. Es absolutamente cierto que la influencia divina estuvo en esa casa […]. Sentí que era el cielo en la tierra”.

6 – 12 octubre: “Yo dispondré todas las cosas para vuestro bienestar”

Doctrina y Convenios 111–114

José Smith enseñando en el Templo de Kirtland

¿Has tenido alguna vez una experiencia espiritual que te haya hecho sentir confianza y seguridad en tu fe, pero luego las aflicciones de la vida pusieron a prueba tu fe y te viste luchando para recuperar la paz que habías sentido antes? Algo similar les sucedió a los santos de Kirtland. Menos de un año después de las manifestaciones espirituales que ocurrieron en ocasión de la dedicación del Templo de Kirtland, surgieron problemas. Una crisis económica, conflictos en el Cuórum de los Doce y otras pruebas causaron que flaqueara la fe de algunos santos, a pesar de sus experiencias anteriores.

No podemos eludir las pruebas; entonces ¿cómo podemos evitar que amenacen nuestra fe y nuestro testimonio? Quizá parte de la respuesta se encuentre en el consejo del Señor que se halla en Doctrina y Convenios 112, dado cuando la adversidad en Kirtland iba en aumento. El Señor dijo: “Purificad vuestro corazón delante de mí” (versículo 28), “no os sublevéis” (versículo 15), “ciñe tus lomos para la obra” (versículo 7) y “sé humilde” (versículo 10). Si seguimos ese consejo, el Señor nos “llevará de la mano” durante la adversidad y nos dará sanación y paz (véanse los versículos 10, 13).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 111

El Señor puede “dispon[er] todas las cosas para [mi] bienestar”.

Para 1836, la Iglesia había acumulado grandes deudas al llevar a cabo la obra del Señor. José Smith y otras personas se preocuparon por tales deudas y evaluaron posibles formas de pagarlas (véase el encabezamiento de Doctrina y Convenios 111).

Al leer la sección 111, considera el modo en que las palabras del Señor dirigidas a José pueden aplicarse a ti y a las cosas que te preocupan. Por ejemplo, ¿en qué ocasiones has sentido el amor de Dios “no obstante [tus] imprudencias” (versículo 1)? ¿De qué manera te ha ayudado el Señor a encontrar “tesoro[s]” inesperados (versículo 10)? ¿Qué ha hecho Él para “dispon[er] todas las cosas para [tu] bienestar” (versículo 11)? ¿Qué te enseñan las palabras “en cuanto podáis recibirlas” sobre el Padre Celestial?

Véanse también Mateo 6:19–21, 33; “Más de un tesoro”, en Revelaciones en contexto, págs. 245–250.

Doctrina y Convenios 112:3–15, 22

El Señor me guiará conforme yo procure humildemente Su voluntad.

Thomas B. Marsh, Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, estaba enojado porque José Smith, sin consultarlo, había llamado a dos miembros del Cuórum a predicar el Evangelio en Inglaterra. Se reunió con el Profeta, quien recibió una revelación que ayudó a Thomas a dejar de lado sus sentimientos heridos. Esa revelación se registra en Doctrina y Convenios 112.

Recuerda esas circunstancias al estudiar la sección 112. ¿Qué has hallado que pudo haber sanado los sentimientos heridos de Thomas? En los versículos 3–15 y 22, podrías buscar respuestas a preguntas como estas: ¿Qué es la humildad? ¿Qué significa que el Señor te lleve “de la mano”? ¿Por qué crees que ser humilde te ayuda a recibir la guía del Señor? Puedes encontrar más respuestas en la sección “El modelo de humildad” del mensaje del élder Joseph W. Sitati, “Modelos de discipulado” (Liahona, noviembre de 2022, págs. 86–88).

Piensa en alguien que conozcas que sea humilde. ¿Qué hace esa persona que manifieste su humildad? ¿Qué aprendes del Salvador en cuanto a ser humilde? Podrías buscar láminas de momentos de Su vida en los que haya mostrado humildad.

¿En qué ocasiones has sentido la guía del Señor luego de haber procurado ser humilde?

Véanse también Ulisses Soares, “Sean mansos y humildes de corazón”, Liahona, noviembre de 2013, págs. 9–11; “La fe y la caída de Thomas Marsh”, en Revelaciones en contexto, págs. 58–65; Temas y preguntas, “Humildad”, Biblioteca del Evangelio; “Sé humilde”, Himnos, nro. 70.

Haz participar a las personas a las que enseñas. Piensa en cómo puedes ayudar a las personas a las que enseñas a participar activamente para aprender las verdades que se encuentran en las Escrituras. Por ejemplo, para ayudarlos a comprender lo que dice el Señor en Doctrina y Convenios 112:10, podrías vendarle los ojos a alguien y llevarlo con cuidado de la mano por una pequeña serie de obstáculos con sillas u otros objetos. ¿Qué podemos aprender sobre la humildad de esa demostración?

Doctrina y Convenios 112:12–26, 28, 33–34

Los que están verdaderamente convertidos llegan a conocer a Jesucristo.

El hecho de que en 1837 algunos Apóstoles se hayan tornado en contra del Profeta es un buen recordatorio de que, independientemente de nuestro llamamiento en la Iglesia o de cuánto sepamos sobre el Evangelio, debemos asegurarnos de nutrir nuestra conversión a Jesucristo de manera individual. Quizás podrías leer Doctrina y Convenios 112:12–26, 28, 33–34 y buscar verdades que puedan ayudarte a superar una prueba de fe o llegar a estar convertido más plenamente al Señor. Podrías sentirte inspirado a hablar sobre lo que encuentres para ayudar a alguien a afianzar su conversión a Cristo.

Doctrina y Convenios 113

José Smith fue “un siervo en las manos de Cristo”.

El profeta Isaías se refirió a uno de los descendientes de Isaí como una “vara” y una “raíz” (Isaías 11:1, 10). En la sección 113, el Señor explica que ese descendiente, un siervo de Cristo, sería crucial en el recogimiento del pueblo del Señor en los últimos días (véase Doctrina y Convenios 113:4, 6). Esa profecía describe muy bien al profeta José Smith. ¿En qué forma esa y otras verdades de la sección 113 habrán alentado a los santos durante la conmoción que vivieron en Kirtland? ¿Qué encuentras en esa revelación que te inspire a mantenerte firme y seguir participando en la obra del Señor hoy en día?

Véanse también la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Isaí”, Biblioteca del Evangelio; 2 Nefi 21:10–12; José Smith—Historia 1:40.

Ilustración de Isaías 11:1

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 111:2, 10–11

Las cosas de Dios pueden ser un tesoro para mí.

  • Los niños y tú podrían dibujar lo que les venga a la mente al oír la palabra tesoro. Luego, pueden leer juntos Doctrina y Convenios 111:2, 10–11 y comparar los tesoros terrenales con aquello que el Señor considera un tesoro (véase la hoja de actividades de esta semana). ¿Cómo podemos atesorar más las cosas de Dios?

Doctrina y Convenios 112:10

El Señor me llevará de la mano y responderá mis oraciones.

  • Tras leer juntos Doctrina y Convenios 112:10, los niños y tú podrían cantar “Sé humilde” (Himnos, nro. 70). También podrían jugar algún juego que requiera que se lleven unos a otros “de la mano” (como pasar por entre una serie de obstáculos, por ejemplo). ¿De qué modo nos lleva el Señor “de la mano”, aunque no esté físicamente con nosotros? ¿Por qué necesitamos que el Señor nos guíe? ¿En qué ocasiones hemos sentido que el Señor nos guiaba?

  • Los niños o tú podrían copiar las palabras de Doctrina y Convenios 112:10 y subrayar las bendiciones que el Señor nos da cuando acudimos a Él con humildad. Alienta a los niños a mencionar ocasiones en que hayan pedido ayuda al Señor con humildad y hayan recibido respuesta a sus oraciones, o se los haya guiado a hacer algo bueno (véase Moroni 7:13, 16).

Jesús sanando a un niño

Doctrina y Convenios 112:11

Jesucristo desea que yo ame a todos.

  • Los niños y tú podrían turnarse para leer el “Capítulo 41: Problemas en Kirtland” (Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 158–160). Según el relato, ¿quién hizo que empeoraran los problemas en Kirtland? ¿Quién trataba de solucionarlos? Luego podrías leer Doctrina y Convenios 112:11 y hablar de por qué el Salvador quiere que amemos a todos. ¿En qué ocasiones Él mostró amor por las personas que fueron malvadas con Él? (Por ejemplo, véase Lucas 23:34). También podrían cantar alguna canción sobre amar a los demás, tal como “Contigo iré” (Canciones para los niños, págs. 78–79).

Doctrina y Convenios 112:11–14, 24–26

Los que están verdaderamente convertidos llegan a conocer a Jesucristo.

  • Tras leer Doctrina y Convenios 112:24–26, los niños y tú podrían hablar sobre la diferencia entre conocer el nombre de alguien y conocer a la persona. ¿Qué enseñanzas de los versículos 11–14 nos ayudan a entender lo que significa conocer al Señor?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Thomas B. Marsh escribe la revelación que le fue dada por medio de José Smith.
Hoja de actividades para niños

13 – 19 octubre: “Su sacrificio será más sagrado para mí que su ganancia”

Doctrina y Convenios 115–120

Pintura de Far West, Misuri

Había motivos para que los santos fueran optimistas en cuanto al nuevo lugar de recogimiento: Far West, Misuri. La ciudad crecía rápidamente, la tierra parecía abundante y quedaba cerca de Adán-ondi-Ahmán: un lugar de gran importancia espiritual en el pasado y en el futuro (véase Doctrina y Convenios 107:53–56116). Aun así, debió haber sido difícil para los santos no pensar en lo que habían perdido. Además de ser expulsados de Independence, el lugar central de Sion, los santos también habían tenido que huir de Kirtland y dejar su amado templo, después de solo dos años. Y esta vez no eran solo los enemigos de fuera de la Iglesia quienes causaban problemas; muchos miembros prominentes se habían puesto en contra de José Smith, incluso cuatro miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles.

En lugar de centrarse en lo que habían perdido, los fieles siguieron edificando Sion, esta vez, en Far West, e hicieron planes para construir un nuevo templo. Se llamó a cuatro Apóstoles nuevos. Ellos comprendían que llevar a cabo la obra de Dios no quiere decir que nunca caemos; más bien, significa que nos “levant[amos] nuevamente”; Y aunque tendremos que hacer sacrificios, tales sacrificios serán sagrados para Dios, incluso “más sagrado[s] […] que [nuestra] ganancia” (Doctrina y Convenios 117:13).

Véase Santos, tomo I, págs. 300–303.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 115:3–6

El nombre de la Iglesia es importante para el Señor.

El presidente Russell M. Nelson dijo que el nombre de la Iglesia es “una cuestión de gran importancia” (“El nombre correcto de la Iglesia”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 87). Mientras lees Doctrina y Convenios 115:4–6, piensa en por qué eso es verdad. ¿Qué tiene que ver el nombre de la Iglesia con su obra y misión?

Véase también 3 Nefi 27:1–11.

Doctrina y Convenios 115:5–6

Sion y sus estacas ofrecen “refugio contra la tempestad”.

Mientras estudias las elocuentes metáforas de Doctrina y Convenios 115:5–6, piensa en la función que el Señor quiere que tú desempeñes como miembro de Su Iglesia. Por ejemplo, ¿qué puedes hacer para “levanta[rte] y brilla[r]” o para ser “un estandarte a las naciones”? (Versículo 5). ¿Qué tempestades espirituales ves a tu alrededor? ¿Cómo encuentras “refugio” por medio del recogimiento? (Versículo 6).

Véase también “Brillan rayos de clemencia”, Himnos, nro. 208.

Un faro

Doctrina y Convenios 117

Mis sacrificios son sagrados para el Señor.

Imagina que eres Newel K. Whitney o su esposa, Elizabeth, que tenían una vida próspera en Kirtland y se les pidió que se fueran. ¿Qué encuentras en Doctrina y Convenios 117:1–11 que podría haberte ayudado a hacer ese sacrificio? ¿Qué sacrificios haces por Dios? ¿Qué te enseñan estos versículos sobre quién es Dios y lo que Él hace?

El sacrificio que se le pidió a Oliver Granger era diferente: el Señor le asignó quedarse en Kirtland para saldar los asuntos financieros de la Iglesia. Aunque él representó a la Iglesia con integridad, al final no tuvo mucho éxito. Piensa en cómo las palabras del Señor de Doctrina y Convenios 117:12–15 podrían aplicarse a lo que el Señor te haya pedido a ti.

Véase también “Far West y Adán-ondi-Ahmán”, en Revelaciones en contexto, págs. 251–257.

Doctrina y Convenios 119–120

Mi diezmo ayuda a edificar el Reino de Dios.

Las instrucciones de las secciones 119120 dejan en claro lo que es el diezmo: contribuimos con “la décima parte” de nuestro interés (es decir, de nuestros ingresos) cada año (véase Doctrina y Convenios 119:4). No obstante, esas revelaciones hacen algo más que dar una definición. El Señor dijo a los santos que el diezmo “santifica[ría] la tierra de Sion”, y dijo que, sin esa ley, “no será para vosotros una tierra de Sion” (versículo 6). ¿Alguna vez has considerado el diezmo de esa manera? ¿De qué modo el pagar el diezmo contribuye a santificarte más o a que estés más preparado para Sion?

¿Qué aprendes de esas revelaciones en cuanto a la forma en que los siervos del Señor usan los fondos de los diezmos? ¿Qué te resulta significativo de la expresión “por mi propia voz dirigida a ellos”, que está en Doctrina y Convenios 120?

El élder David A. Bednar ha proporcionado una útil descripción de cómo se utilizan los diezmos y de las bendiciones que provienen de obedecer esa ley en “Las ventanas de los cielos” (Liahona, noviembre de 2013, págs. 19–20). Las preguntas siguientes pueden ayudarte mientras estudias ese mensaje:

  • ¿Quién determina cómo se emplean los diezmos una vez que se han pagado a la Iglesia?

  • ¿Para qué se usa el diezmo?

  • ¿Qué bendiciones se reciben como resultado de pagar el diezmo? Por ejemplo, ¿de qué manera pagar el diezmo fortalece tu relación con el Padre Celestial y Jesucristo?

  • ¿Qué aprendes de la invitación del élder Bednar?

  • ¿Cómo puedes ayudar a otras personas a aumentar su fe en la ley del Señor del diezmo?

Véanse también Malaquías 3:8–12; “El diezmo de mi pueblo”, en Revelaciones en contexto, págs. 266–272.

Ayuda a otras personas a poner en práctica lo que estén aprendiendo. A veces, aunque las personas quieren pagar el diezmo, no saben cómo hacerlo. Si enseñas a una familia o a una clase, podrías dedicar algo de tiempo a explicar cómo se paga el diezmo, ya sea por internet o mediante la papeleta de Diezmos y otras ofrendas (véase Enseñar a la manera del Salvador, pág. 27).

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 115:4–5

Pertenezco a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

  • Para ayudar a los niños a aprender el nombre de la Iglesia y entender por qué es importante, podrías preguntarles si alguno de ellos puede decir el nombre completo de la Iglesia. Luego, puedes mostrarles el nombre en Doctrina y Convenios 115:4 y hacer que lo repitan contigo. Al hacerlo, podrías señalar las palabras importantes y por qué son importantes. También pueden repasar el “Capítulo 43: Jesucristo le da el nombre a Su Iglesia” (en Relatos de Doctrina y Convenios, pág. 164, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio); o bien, podrían cantar “La Iglesia de Jesucristo” (Canciones para los niños, pág. 48).

Doctrina y Convenios 115:4–6

Mi ejemplo puede ayudar a otras personas a venir a Cristo y hallar protección.

  • Es posible que los niños conozcan a personas que tengan problemas y necesiten “refugio” de las “la[s] tempestad[es]” de la vida (versículo 6). ¿Cómo pueden ellos ayudar a esas personas? Si quieres, invita a los niños a ponerse de pie cuando leas la palabra levantaos en Doctrina y Convenios 115:5. Además, podrían extender los dedos de las manos como si fueran los rayos del sol cuando leas la palabra “brillad”. Recuérdales que nuestra luz proviene de Jesucristo y ayúdalos a pensar en las maneras en que pueden “brilla[r]” como Él.

  • Los niños podrían hacer un dibujo que represente Doctrina y Convenios 115:6. Por ejemplo, podrían dibujar una tempestad y personas que se refugien en un edificio de la Iglesia. ¿Qué representa la tempestad? ¿De qué modo ofrece ayuda la Iglesia del Salvador? Ayuda a los niños a pensar en algún amigo, familiar o vecino que tenga alguna necesidad. ¿Cómo podemos invitarlos a encontrar ayuda en la Iglesia de Jesucristo?

Doctrina y Convenios 117

Mis sacrificios son sagrados para el Señor.

  • Invita a los niños a simular que son Newel K. Whitney. ¿Cómo se sentirían ellos si el Señor les pidiera que dejaran su próspero negocio y se mudaran a otro lugar? (Quizás sea útil repasar el “Capítulo 41: Problemas en Kirtland”, en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 158–160, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). Al leer juntos Doctrina y Convenios 117:1–11, pide a los niños que se detengan cuando escuchen algo que pueda ayudarlos a tener la fe necesaria para obedecer al Señor. ¿Qué sacrificios hacemos para obedecer al Señor? ¿De qué manera nos bendice Él?

Doctrina y Convenios 119–20

El Padre Celestial utiliza el diezmo para bendecir a Sus hijos.

  • Muchos de los niños a quienes enseñas probablemente sean demasiado pequeños para ganar dinero y pagar el diezmo, pero es bueno que comprendan la forma en que el diezmo contribuye a la obra del Señor en todo el mundo. Si quieres, usa las ilustraciones y la hoja de actividades que está al final de esta reseña para ayudarlos a comprender lo que es el diezmo (véase también el “Capítulo 44: El diezmo”, en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 165–166, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). ¿De qué manera el Padre Celestial utiliza el diezmo para bendecir a Sus hijos? Comparte tus sentimientos en cuanto a la ley del diezmo y la forma en que te haya bendecido.

Un niño pagando el diezmo

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Algunas ilustraciones que representan cómo se utiliza el diezmo
Hoja de actividades para niños

20 – 26 octubre: “Oh Dios, ¿en dónde estás?”

Doctrina y Convenios 121–123

José Smith en la cárcel de Liberty

Al subsuelo de la cárcel de Liberty, Misuri, se lo conocía como “el calabozo”. Los muros eran gruesos, el piso de piedra era frío y estaba muy sucio; la comida era escasa y estaba putrefacta; y los dos estrechos tragaluces con rejas de hierro, que estaban casi a la altura del techo, permitían el paso de muy poca luz. Allí es donde José Smith y algunas otras personas pasaron cuatro gélidos meses durante el invierno de 1838 a 1839. Durante ese tiempo, José constantemente recibía noticias sobre el sufrimiento de los santos. La paz y el optimismo de Far West habían perdurado solo unos meses y ahora los santos nuevamente estaban sin hogar, expulsados al yermo en busca, una vez más, de otro lugar para comenzar, y esta vez con su Profeta en la cárcel.

Sin embargo, incluso en esa desdichada cárcel, se “derram[ó] conocimiento desde el cielo” (Doctrina y Convenios 121:33). La pregunta de José: “Oh Dios, ¿en dónde estás?” fue respondida clara y poderosamente: “no temas […], porque Dios estará contigo para siempre jamás” (véanse Doctrina y Convenios 121:1; 122:9).

Véanse Santos, tomo I, págs. 328–404; “Dentro de los muros de la cárcel de Liberty”, en Revelaciones en contexto, págs. 273–281.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 121:1–10, 23–33; 122

Con Dios, la adversidad puede “se[r] para [mi] bien”.

Cuando nosotros sufrimos o cuando las personas que amamos sufren, es normal preguntarse si acaso Dios nos tiene presentes. Al leer Doctrina y Convenios 121:1–6, piensa en ocasiones en que hayas tenido preguntas o sentimientos similares a los de José Smith. ¿Qué hallas en la respuesta del Señor que podría ayudarte cuando tengas esas preguntas o sentimientos? Por ejemplo, en los versículos 7–10 y 26–33, presta atención a las promesas que Él extiende. ¿Qué crees que significa “sobrelleva[rlo] bien”? ¿De qué manera nos ayuda el Salvador a hacerlo?

Conforme leas la sección 122, considera cómo quiere el Señor que veas tus adversidades. Podrías reflexionar sobre las experiencias que has tenido en tus pruebas y en el modo en que estas podrían “se[r] para [tu] bien” (versículo 7).

Véanse también Quentin L. Cook, “La paz personal en tiempos difíciles”, Liahona, noviembre de 2021, págs. 89–92; “¿Dónde hallo el solaz?”, Himnos, nro. 69.

Doctrina y Convenios 121:34–46

El poder y la influencia verdaderos se basan en “los principios de la rectitud”.

El poder del mundo obligó a los santos a abandonar Misuri y a José Smith a ir a la cárcel. Sin embargo, mientras José se hallaba allí, el Señor le enseñó sobre una clase diferente de poder: Su poder, es decir, “los poderes del cielo”. Leer acerca de dicho poder en Doctrina y Convenios 121:34–46 podría ayudarte a aprender cómo recibirlo y cómo usarlo para bendecir a otras personas. Si lo deseas, escribe lo que aprendas en un cuadro con dos columnas tituladas: “Los poderes del cielo” y “El poder del mundo”. ¿En qué se diferencian esas dos clases de poder? ¿Qué te enseñan sobre el Señor esas descripciones de Su poder?

También podrías reflexionar sobre la palabra influencia, que está en el versículo 41. ¿En qué situaciones podrías tener deseos de ser una influencia para bien? ¿Acaso en alguna relación familiar, en donde estudias, en el trabajo o en alguna asignación de la Iglesia? ¿Qué aprendes en los versículos 41–46 sobre el modo en que Dios influye en Sus hijos? Podrías resumir lo que aprendas al completar un enunciado como este: “A fin de influir en para bien, voy a ”.

Véanse también Jeffrey R. Holland, “No como el mundo la da”, Liahona, mayo de 2021, págs. 35–38; David A. Bednar, “Los poderes del cielo”, Liahona, mayo de 2012, págs. 48–51; “Los poderes del cielo” (video), Biblioteca del Evangelio.

Elige una frase y estúdiala en profundidad. Para aprender más sobre las maravillosas bendiciones que se describen en los versículos 45–46, puedes elegir una frase que te llame la atención y estudiarla en profundidad. Por ejemplo, ¿qué significa la palabra engalanar y de qué modo la virtud puede engalanar tus pensamientos? O quizás puedas buscar alguna ilustración que muestre el rocío e investigar cómo se forma el rocío sobre las plantas. ¿En qué se asemeja eso a la manera en que el Señor enseña Su doctrina? Explica lo que descubras a tu familia o amigos, incluso a tus amigos de la Iglesia.

Doctrina y Convenios 122:8

Jesucristo ha descendido debajo de todas las cosas a fin de poder levantarme.

¿Qué crees que significa decir que Jesucristo “ha descendido debajo de todo”? Los siguientes son algunos versículos adicionales que podrían ayudarte a entender esa expresión: Isaías 53:3–4; Hebreos 2:17–18; 1 Nefi 11:16–33; Alma 7:11–13. Basándote en lo que has aprendido, podrías reescribir Doctrina y Convenios 122:8 con tus propias palabras. ¿Cómo puedes mostrar tu agradecimiento a Jesucristo por haber descendido debajo de todo?

¿De qué modo esta reflexión del presidente Dallin H. Oaks ayuda a tu comprensión? “Podríamos decir que habiendo descendido debajo de todo, [Jesucristo] está en una posición perfecta para levantarnos y darnos la fuerza que necesitamos para soportar nuestras aflicciones” (“Fortalecidos por la Expiación de Jesucristo”, Liahona, noviembre de 2015, pág. 64).

Jesucristo sufre en Getsemaní

Doctrina y Convenios 123

“Hagamos con buen ánimo cuanta cosa esté a nuestro alcance”.

En Doctrina y Convenios 123:7–8, José Smith se refirió a creencias falsas que llevaron al sufrimiento e incluso a la persecución de los santos. En marzo de 1839, podía parecer que no había mucho que los santos pudieran hacer al respecto; sin embargo, en sus cartas escritas desde la cárcel de Liberty, José les dijo lo que sí podían hacer: “recopilen lo que sepan de todos los hechos” y “permane[zcan] tranquilos, con la más completa seguridad, para ver la salvación de Dios” (Doctrina y Convenios 123:1, 17). Al considerar los problemas del mundo actual, piensa en maneras de abordarlos que “esté[n] a nuestro alcance” (versículos 12, 17) y no pases por alto las “cosas [aparentemente] pequeñas” (versículo 15). ¿Por qué es importante hacer esas cosas “con buen ánimo”? (Versículo 17).

Muchos de los informes que José pidió en esta carta se enviaron al gobierno y se publicaron en una serie de once partes en un periódico de Nauvoo llamado Times and Seasonsjosephsmithpapers.org (véase “A History, of the Persecution, of the Church of Jesus Christ, of Latter Day Saints in Missouri, December 1839–October 1840”).

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 121:1–9; 122:7–9

Con Dios, mis pruebas pueden ser para mi bien.

  • Para ayudar a los niños a imaginar cómo se habrán sentido José Smith y sus amigos en la cárcel de Liberty, podrían leer juntos el “Capítulo 46: José Smith en la cárcel de Liberty”, (en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 173–175) o “Voces de la Restauración: La cárcel de Liberty”, o bien ver parte del video “José Smith: El Profeta de la Restauración” (Biblioteca del Evangelio, a partir de 41:30). Mientras leen juntos Doctrina y Convenios 121:1–9, podrías hablar sobre cómo el Salvador ayudó a José a sentir paz. ¿Cómo encontramos paz en el Salvador, incluso durante los momentos difíciles?

  • A fin de ayudar a los niños a ver que nuestras pruebas pueden “se[r] para [nuestro] bien” (Doctrina y Convenios 122:7), podrías hablarles de cómo crecen los músculos cuando cargamos algo pesado. Incluso puedes invitarlos a levantar algún objeto pesado. Luego, puedes hablar sobre cómo el experimentar momentos difíciles puede servirnos para que nuestro espíritu crezca, conforme recurrimos al Señor para pedirle ayuda. Menciona algunos ejemplos de tu vida.

Doctrina y Convenios 121:34–46

La rectitud proporciona “los poderes del cielo”.

  • Quizás alguna analogía podría ayudar a los niños a entender “los poderes del cielo”. Por ejemplo, puedes comparar el poder de Dios con la energía eléctrica. ¿Qué cosas podrían impedir que algún aparato eléctrico reciba energía eléctrica? ¿Qué cosas disminuyen nuestro poder espiritual? ¿Qué cosas lo aumentan? (Busca palabras y frases en Doctrina y Convenios 121:34–46; véase también el Manual General, 3.5, 3.6, Biblioteca del Evangelio).

Doctrina y Convenios 122:7–9

Jesucristo sabe por lo que estoy pasando.

  • Después de leer Doctrina y Convenios 122:7–9 con los niños, podrías hablar sobre alguna ocasión en que hayas sentido que el Salvador estaba contigo, acompañándote durante una prueba difícil. También podrían cantar juntos “Pequeño niño fue Jesús” (Canciones para los niños, pág. 34) y, luego, podrías testificar que Jesucristo puede ayudarnos, porque Él sabe cómo nos sentimos.

Doctrina y Convenios 123:15–17

Incluso las cosas pequeñas pueden marcar una gran diferencia en el servicio a Dios.

  • Para ayudar a los niños a comprender Doctrina y Convenios 123:15–17, podrías mostrarles una ilustración de un barco grande y de su pequeño timón, o también presentarles la explicación del élder David A. Bednar que está en “Los principios de Mi evangelio” (Liahona, mayo de 2021, págs. 125–126). Luego, podrías hablar sobre pequeñas maneras en que podemos servir alegremente a nuestra familia y amigos.

Ilustración de un barco en el mar

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

José Smith escribiendo una revelación en la cárcel de Liberty
Hoja de actividades para niños

Voces de la Restauración

La cárcel de Liberty

Mientras estuvo encarcelado en Liberty, Misuri, José Smith recibió cartas informándole de la situación peligrosa de los Santos de los Últimos Días que estaban siendo expulsados del estado por orden del gobernador. Una carta conmovedora provino de su esposa Emma. Sus palabras, y las cartas de respuesta de José, expresaban tanto su sufrimiento como su fe durante ese tiempo difícil de la historia de la Iglesia.

La cárcel de Liberty

Carta de Emma Smith a José Smith, 7 de marzo de 1839

“Querido esposo:

“Al tener la oportunidad de mandar [esta carta] con un amigo, hago el intento de escribir; mas no intentaré escribir todos mis sentimientos, porque la situación en la que estás, los muros, barrotes y cerrojos, los ríos, arroyos, colinas, valles y praderas que nos separan, y la cruel injusticia que primero te arrojó en la cárcel y que aún te mantiene allí, junto con muchas otras razones, hacen que mis sentimientos no se puedan describir.

Si no fuera por ser consciente de que somos inocentes, y la intervención directa de la misericordia divina, estoy muy segura de que jamás podría haber sobrellevado las escenas de sufrimiento que he vivido […]; pero aún estoy viva y todavía estoy dispuesta a sufrir más si es la voluntad del bondadoso Cielo que lo haga por tu bien.

Todos estamos bien en este momento, excepto Fredrick, que está bastante enfermo.

El pequeño Alexander, a quien tengo ahora mismo en los brazos, es uno de los mejores niños que hayas visto en tu vida. Es tan fuerte que con la ayuda de una silla corre por toda la habitación […].

Solo Dios conoce los pensamientos de mi mente y los sentimientos de mi corazón cuando abandoné nuestra casa y nuestro hogar, y casi todas nuestras posesiones a excepción de nuestros pequeños hijos, e inicié el viaje para salir del estado de Misuri, dejándote encerrado en esa solitaria prisión. Pero el recuerdo es más de lo que la naturaleza humana debería soportar […].

Tengo la esperanza de que nos aguardan mejores días […]. Por siempre tuya, con amor,

Emma Smith

Carta de José Smith a Emma Smith, 4 de abril de 1839

“Querida y amorosa esposa:

“El jueves por la noche me senté justo cuando el sol se estaba poniendo, según podemos ver por las rejillas de esta solitaria prisión, a escribirte, para informarte sobre mi situación. Me parece que han pasado cinco meses y seis días desde que he estado bajo la mirada despectiva de un guardia día y noche, y entre los muros, rejillas y las chirriantes puertas de hierro de una prisión solitaria, oscura y sucia. Con sentimientos que solo Dios conoce, escribo esta carta. Las contemplaciones de la mente bajo estas circunstancias imposibilitan que la pluma, la lengua o los ángeles las describan o detallen al ser humano que nunca haya pasado por lo que estamos viviendo […]. Nos apoyamos en el brazo de Jehová, y en nadie más, para nuestra liberación; y si Él no lo hace, puedes estar segura de que nadie lo hará, porque en este estado hay una gran sed de nuestra sangre; no porque seamos culpables de algo […]. Mi querida Emma, pienso en ti y en los niños continuamente […]; quiero ver al pequeño Frederick, a Joseph, Julia, Alexander, Joana y al viejo Major [el perro de la familia] […]. Con gusto caminaría de aquí hasta donde tú estás, descalzo, sin sombrero y semidesnudo para verte, y lo consideraría un gran placer, sin contarlo como ardua labor […]. Soporto con fortaleza toda mi opresión, al igual que los que están conmigo; ninguno de nosotros ha flaqueado todavía. Quiero [que] no permitas que [nuestros hijos] me olviden; diles que papá los ama con un amor perfecto y que está haciendo todo lo posible por alejarse del populacho para volver con ellos […]. Diles que papá dice que deben ser buenos niños y obedecer a su madre […].

Con amor,

José Smith, hijo

27 octubre – 2 noviembre: “Una casa en mi nombre”

Doctrina y Convenios 124

Pintura de Nauvoo, Illinois

Aunque los últimos seis años habían sido muy difíciles para los santos, la situación empezó a mejorar en la primavera de 1839: los santos refugiados habían hallado compasión entre los ciudadanos de Quincy, Illinois. Los guardias habían permitido que José Smith y otros líderes de la Iglesia escaparan del cautiverio en Misuri, y la Iglesia acababa de comprar tierra en Illinois, donde los santos se podrían congregar de nuevo. Sí, efectivamente era tierra pantanosa e infestada de mosquitos, pero comparada a los desafíos que los santos ya habían afrontado, eso probablemente parecía manejable. Por tanto, drenaron el pantano y redactaron una carta de estatutos para una nueva ciudad, a la que llamaron Nauvoo. En hebreo significa “hermosa”, aun cuando era más una expresión de fe que una descripción apta, por lo menos al principio. Mientras tanto, el Señor estaba inspirando en Su profeta un sentido de urgencia. Tenía más verdades y ordenanzas que restaurar, y Él necesitaba un santo templo donde poder “coron[ar] [a Sus santos] con honra, inmortalidad y vida eterna” (Doctrina y Convenios 124:55). De muchas maneras, los mismos sentimientos de fe y el mismo sentido de urgencia se evidencian en la obra del Señor en la actualidad.

Véanse Santos, tomo I, págs. 407–436; “La organización de la Iglesia en Nauvoo”, Revelaciones en contexto, págs. 282–290.

Conoce más sobre los sitios históricos de la Iglesia en Illinois.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 124:2–11

Puedo invitar a otras personas a venir a Cristo.

El Señor mandó al profeta José Smith que hiciera “una proclamación solemne de [Su] evangelio” a “todos los reyes del mundo” (véase Doctrina y Convenios 124:2–11). Si recibieras esa asignación, ¿qué diría tu proclamación sobre Jesucristo y Su Evangelio restaurado? También reflexiona sobre cómo puedes compartir tu testimonio de forma normal y natural con las personas con las que interactúas a diario.

Véase también “La Restauración de la plenitud del evangelio de Jesucristo: Una proclamación para el mundo en el bicentenario”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 124:12–21

Puedo ser un discípulo en quien el Señor confíe.

Si quieres, puedes mencionar a otras personas, tal como lo hizo el Salvador en Doctrina y Convenios 124:12–21, los atributos semejantes a los de Cristo que ves en ellas. ¿De qué modo te ha expresado Él Su amor y confianza?

Véase también Richard J. Maynes, “Ganar la confianza del Señor y la de su familia”, Liahona, noviembre de 2017, págs. 75–77.

Doctrina y Convenios 124:22–24, 60–61

El Señor desea que acoja y acepte a los demás.

Mientras reflexionas sobre las instrucciones del Señor que se encuentran en Doctrina y Convenios 124:22–24, 60–61, piensa en cómo puedes hacer que tu hogar y tu barrio o rama sean lugares semejantes a lo que Él tenía previsto para Nauvoo.

Véase también “A Friend to All” (video), LaIglesiadeJesucristo.org.

Templo de Nauvoo en construcción

Doctrina y Convenios 124:25–45, 55

Edificamos templos al Señor para recibir ordenanzas sagradas.

¿Por qué crees que el Señor “siempre […] manda [a Su pueblo] construir [templos] a [Su] santo nombre”? Podrías hacer una lista de las razones que encuentres en Doctrina y Convenios 124:25–45, 55. Podrías hallar otras en himnos como “Tu casa amamos, Dios” (Himnos, nro. 160) o en el video “What Is a Temple?” (Biblioteca del Evangelio). ¿De qué manera la labor de la edificación de templos es una señal del amor del Señor por ti?

Desde que se construyó el Templo de Nauvoo en la década de 1840, se han edificado o anunciado más de trescientos templos. El presidente Russell M. Nelson enseñó: “Sabemos que nuestro tiempo en el templo es crucial para nuestra salvación y exaltación, y la de nuestras familias […]. Los ataques del adversario están creciendo de manera exponencial, en intensidad y en variedad. Nuestra necesidad de estar en el templo regularmente nunca ha sido mayor” (“Cómo ser Santos de los Últimos Días ejemplares”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 114). ¿En qué forma te ha ayudado el templo a resistir los “ataques del adversario”? ¿Qué te sientes inspirado a hacer para seguir el consejo del presidente Nelson?

Véase también “Por qué los Santos de los Últimos Días construyen templos”, Templos.LaIglesiadeJesucristo.org.

Doctrina y Convenios 124:45–55

El Señor bendice a las personas que se esfuerzan por obedecer Sus mandamientos.

A los santos se les había mandado edificar un templo en el condado de Jackson, Misuri, pero “se lo impidieron” sus “enemigos” (Doctrina y Convenios 124:51). Los versículos 49–55 contienen un mensaje reconfortante para las personas que quieren obedecer los mandamientos de Dios, pero no puedan hacerlo a causa de su familia u otras circunstancias. ¿Qué consejo encuentras en esos versículos que pueda ayudar a alguien que se halle en tal situación?

Doctrina y Convenios 124:91–92

El Señor puede guiarme por medio de mi bendición patriarcal.

Poco después de que falleciera el padre del Profeta, Joseph Smith, padre, el Señor llamó a Hyrum Smith al llamamiento que su padre había tenido: el de Patriarca de la Iglesia. Puedes leer sobre ello en Doctrina y Convenios 124:91–92.

Para obtener más información sobre la historia de los patriarcas y las bendiciones patriarcales, haz clic aquí.

¿Cómo describirías el recibir la bendición patriarcal a alguien que jamás haya oído en cuanto a eso? ¿Qué dirías para alentar a alguien a recibirla? Busca las respuestas a esas preguntas en el mensaje del élder Randall K. Bennett, “La bendición patriarcal: Dirección inspirada del Padre Celestial” (Liahona, mayo de 2023, págs. 42–44) o en Temas y preguntas, “Bendiciones patriarcales” (Biblioteca del Evangelio).

Basándote en lo que has estudiado y vivido, piensa cómo completarías esta oración: “La bendición patriarcal es como ”. ¿Por qué el Padre Celestial quiere que Sus hijos reciban la bendición patriarcal?

Si aún no has recibido tu bendición patriarcal, ¿qué puedes hacer para prepararte para recibirla? Si ya la has recibido, ¿cómo puedes mostrar a Dios que atesoras ese don?

Véanse Kazuhiko Yamashita, “Cuándo deben recibir su bendición patriarcal”, Liahona, mayo de 2023, págs. 88–90; Manual General, 18.17, Biblioteca del Evangelio.

Enseña con el corazón. La enseñanza resulta más significativa cuando incluye experiencias personales y testimonios. Por ejemplo, si ya has recibido la bendición patriarcal, repásala al prepararte para enseñar sobre esas bendiciones especiales. ¿Por qué te sientes agradecido por tu bendición patriarcal? ¿Cómo inspirarás a los demás a prepararse para recibir sus bendiciones patriarcales o a estudiarlas con mayor frecuencia?

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 124:15, 20

Jesucristo ama la integridad.

  • Para ayudar a los niños a recordar lo que aprenden de Doctrina y Convenios 124:15, 20, podrías ayudarlos a dibujar y recortar corazones de papel. En los corazones, ayúdalos a escribir las frases clave de esos versículos. Para recalcar las palabras del Señor, podrían utilizar alguna canción como “Defiende el bien” (Canciones para los niños, pág. 81).

  • Después de leer juntos Doctrina y Convenios 124:15, 20, quizás podrías ayudar a los niños a averiguar lo que significa vivir con integridad en la página 31 de Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones. ¿Qué dijo el Señor específicamente sobre George Miller “por motivo de la integridad de su corazón” (versículo 20)? También podrías mencionar ejemplos que conozcas sobre niños que hayan mostrado integridad, o bien tomarlos de la revista El Amigo. Invita a los niños a fijarse la meta de mostrar integridad esta semana y a contarte cómo se sintieron al hacerlo.

Doctrina y Convenios 124:28–29, 39

Jesús manda a Su pueblo que construya templos.

  • Es posible que los niños disfruten al ver fotografías de templos, incluso de algún templo antiguo y de alguno que esté cerca de donde viven (véase ChurchofJesusChrist.org/temples/list). Puedes valerte de esas ilustraciones y de Doctrina y Convenios 124:39 para explicar que Jesucristo siempre ha mandado a Su pueblo que construya templos, tanto en los tiempos antiguos, como en nuestros días (véase también la hoja de actividades de esta semana).

  • Si vives lo suficientemente cerca de algún templo, podrías llevar a los niños y caminar con reverencia por los jardines del templo. Invítalos a buscar la inscripción: “Santidad al Señor — La Casa del Señor”, que está en el exterior del templo. Háblales sobre lo que significan esas palabras.

  • Podrías utilizar las ideas que están en “Ser bautizado y confirmado en favor de los antepasados”, en el Apéndice A, para ayudar a los niños a esperar anhelosamente el día en que puedan entrar en el templo (véase también “El templo y el plan de felicidad”, en el Apéndice B).

Templo de Salomón

Doctrina y Convenios 124:91–92

El Señor me bendecirá a través de la bendición patriarcal.

  • Conforme lean juntos Doctrina y Convenios 124:91–92, ayuda a los niños a buscar lo que el Señor llamó a Hyrum Smith a hacer. Háblales sobre lo que es la bendición patriarcal: una bendición especial en la que el Señor nos enseña en cuanto a nosotros mismos, y lo que quiere que hagamos y lleguemos a ser. Podrías emplear la sección “Recibir la bendición patriarcal”, del Apéndice A, para ayudar a los niños a prepararse para recibirla.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Pintura del Templo de Nauvoo
Hoja de actividades para niños

Voces de la Restauración

La Sociedad de Socorro

En 1842, después de que se organizó la Sociedad de Socorro en Nauvoo, Illinois, el profeta José Smith dijo: “La Iglesia nunca estuvo perfectamente organizada hasta que se organizó a las mujeres de esa manera”. De modo similar, el estudio de la Restauración de la Iglesia del Señor y Su sacerdocio no estará completo hasta que incluya el estudio de la Sociedad de Socorro, que en sí es “una restauración de un modelo antiguo” de discípulas de Jesucristo.

Eliza R. Snow tuvo un papel importante en esa restauración. Estuvo presente cuando la Sociedad de Socorro se organizó por primera vez y, como secretaria de la Sociedad, tomó notas durante las reuniones. Fue testigo presencial de que la Sociedad de Socorro fue organizada “bajo el modelo del sacerdocio”. A continuación figuran sus palabras, escritas mientras prestaba servicio como la segunda Presidenta General de la Sociedad de Socorro, a fin de ayudar a sus hermanas a entender la obra divina encomendada a las hijas de Dios por convenio.

Para aprender más en cuanto a la forma en que se organizó la Sociedad de Socorro, véanse Hijas en Mi reino: La historia y la obra de la Sociedad de Socorro, 2017, págs. 1–29; The First Fifty Years of Relief Society, 2016, págs. 3–175.

Emma Smith dirigiendo una reunión de la Sociedad de Socorro

Pintura de la organización de la Sociedad de Socorro, por Paul Mann

Eliza R. Snow

“Aunque su nombre [Sociedad de Socorro] date de una fecha moderna, la institución tiene su origen en la antigüedad. [José Smith] nos dijo que la misma organización existió en la Iglesia en la antigüedad, de lo cual se hace alusión en algunas de las epístolas registradas en el Nuevo Testamento, haciendo uso del título ‘señora elegida’ [véase 2 Juan 1:1; Doctrina y Convenios 25:3].

“Esta organización no puede existir sin el sacerdocio, por el hecho de que deriva toda su autoridad e influencia de esa fuente. Cuando el sacerdocio fue quitado de la tierra, esta institución, así como cualquier otra dependencia del verdadero orden de la Iglesia de Jesucristo en la tierra, quedó extinta […].

“Habiendo estado presente en la organización de la ‘Sociedad de Socorro Femenina de Nauvoo’ […], y también al haber tenido experiencia considerable en esa asociación, quizá me sea posible comunicar algunas reflexiones que ayuden a las hijas de Sion a dar un paso al frente en esta situación tan importante, que está repleta de nuevas y múltiples responsabilidades. Si alguna de las hijas y madres de Israel se siente en lo más mínimo circunscrita en su condición actual, ahora encontrará una amplia gama de cada poder y capacidad para hacer el bien con los que ha sido tan liberalmente investida […].

La tienda de ladrillos rojos, Nauvoo, Illinois

“Si en la mente de cualquiera surgiera la pregunta: ¿Cuál es el propósito de la Sociedad de Socorro Femenina?, yo respondería: hacer el bien, utilizar todas las capacidades que poseemos para hacer el bien, no solo para dar alivio a los pobres, sino también para salvar almas. El esfuerzo mancomunado logrará incalculablemente más de lo que se puede lograr con el más eficiente esfuerzo individual […].

“En ministrar a los pobres, la Sociedad de Socorro Femenina tiene otros deberes que llevar a cabo que solo atender las necesidades físicas. La pobreza de la mente y la enfermedad del corazón también requieren atención; y muchas veces una expresión de amabilidad, algunas palabras de consejo, o incluso un apretón de manos cálido y afectuoso hará más bien y se apreciará más que un bolso de oro […].

“Cuando los santos se congreguen desde el extranjero, siendo desconocidos para todos, y estando sujetos a que los que están al acecho los lleven por mal camino, la Sociedad [de Socorro] debe con prontitud cuidar de [ellos] y recibirlos en la sociedad que los refinará y elevará, y sobre todo, que los fortalecerá en la fe del Evangelio; y, al hacerlo, pueden contribuir decisivamente a salvar a muchos.

“Se requerirían tomos para definir los deberes, privilegios y responsabilidades que son parte del ámbito de la Sociedad […]. Emprendan la obra (bajo la dirección de su obispo) con calma, deliberadamente, con energía, unidas y con espíritu de oración, y Dios coronará sus esfuerzos con éxito”.

3 – 9 noviembre: “Una voz de alegría para los vivos y los muertos”

Doctrina y Convenios 125–128

Un dibujo de una familia con antepasados en el mundo de los espíritus

En agosto de 1840, Jane Neyman escuchaba acongojada al profeta José dirigir la palabra en el funeral de un amigo de él, Seymour Brunson. El hijo adolescente de Jane, Cyrus, también había fallecido hacía poco. El hecho de que Cyrus nunca había sido bautizado hacía que el dolor de ella fuera mayor, y a Jane le preocupaba lo que eso significaría para el alma eterna de él. José se había preguntado lo mismo en cuanto a su hermano Alvin, quien también había fallecido antes de ser bautizado. De modo que el Profeta decidió compartir con todos los asistentes al funeral lo que el Señor le había revelado sobre las personas que fallecen sin recibir las ordenanzas del Evangelio, y lo que nosotros podemos hacer para ayudarlas.

Los santos estaban encantados con la doctrina del bautismo por los muertos; sus pensamientos se tornaron de inmediato hacia sus familiares fallecidos. ¡Ahora había esperanza para ellos! José compartía su dicha, y en una carta en la que enseñó dicha doctrina, se valió de palabras de gozo y entusiasmo al expresar lo que el Señor le había enseñado sobre la salvación de los muertos: “¡Griten de gozo las montañas, y todos vosotros, valles, clamad en voz alta; y todos vosotros, mares y tierra seca, proclamad las maravillas de vuestro Rey Eterno!” (Doctrina y Convenios 128:23).

Véanse Santos, tomo I, págs. 423–436; “Las cartas en cuanto al bautismo por los muertos”, Revelaciones en contexto, págs. 291–295.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 126

El Señor quiere que vele por mi familia.

Después de regresar de una misión a Inglaterra —una de las muchas misiones en las que sirvió— Brigham Young recibió otro importante llamamiento del Señor. Se le pidió que “velar[a] especialmente por [s]u familia” (versículo 3), que había sufrido en su ausencia. Al estudiar esta sección, piensa en por qué el Señor a veces requiere que hagamos sacrificios al prestar servicio. ¿Qué puedes hacer para velar por tu familia?

Véase también “Vela especialmente por tu familia”, en Revelaciones en contexto, págs. 258–265.

Doctrina y Convenios 127:2–4

Puedo confiar en el Señor durante los momentos difíciles.

Las acusaciones falsas y la amenaza de ser arrestado habían obligado nuevamente a José Smith a ocultarse en agosto de 1842 y, sin embargo, las palabras que escribió a los santos durante ese tiempo (actualmente Doctrina y Convenios 127) están llenas de optimismo y gozo. ¿Qué enseñan los versículos 2–4 en cuanto a Dios? ¿Y en cuanto a afrontar el ridículo o la oposición? ¿Qué palabras de esos versículos podrían ayudarte si experimentaras persecución? Podrías escribir sobre la forma en que el Señor te sostiene en las “aguas profundas” de tu vida.

Doctrina y Convenios 127:5–8; 128:1–8

“Aquello que registréis en la tierra será registrado en los cielos”.

Al leer Doctrina y Convenios 127:5–8; 128:1–8, busca las razones por las que el Señor dio a José Smith instrucciones tan específicas en cuanto a cómo registrar los bautismos por los muertos. ¿Qué te enseña eso sobre el Señor y Su obra? ¿Cómo crees que esas instrucciones podrían aplicarse a tus registros familiares como los diarios personales, por ejemplo?

Un joven haciendo la obra de historia familiar

Doctrina y Convenios 128:5–25

La salvación de mis antepasados es esencial para mi salvación.

Gracias a lo que Dios reveló por medio de José Smith, queda claro por qué los antepasados que no fueron bautizados en esta vida nos necesitan: nosotros somos bautizados a favor de ellos, para que ellos puedan aceptar o rechazar esa ordenanza. Sin embargo, el Profeta también enseñó que la salvación de nuestros antepasados “es necesaria y esencial para la nuestra”. Al leer Doctrina y Convenios 128:15–18, piensa en el porqué de esto.

El versículo 5 enseña que la ordenanza del bautismo por los muertos fue “dispu[esta] antes de la fundación del mundo”. ¿Qué te enseña esa verdad acerca de Dios y Su plan? ¿Qué más te ayuda a entender al respecto el mensaje del élder Dale G. Renlund, “La obra del templo y de historia familiar: Sellamiento y sanación”? (Liahona, mayo de 2018, págs. 46–49).

José Smith utilizó frases como “poder de […] ligar”, “eslabón conexivo” y “unión […] perfecta” cuando enseñó en cuanto a las ordenanzas del sacerdocio y el bautismo por los muertos. Busca esas frases y otras similares al leer Doctrina y Convenios 128:5–25. ¿Se te ocurren objetos que ilustren esas frases, tales como una cadena o una cuerda? ¿Por qué crees que dichas frases describen bien esa doctrina?

Meditar en las siguientes preguntas quizás contribuya también a tu estudio de estos versículos:

  • En tu opinión, ¿por qué el bautismo de los muertos podría considerarse el “tema […] más glorioso de todos los que pertenecen al evangelio sempiterno”? (Versículo 17). ¿Qué experiencias han contribuido a que pienses así?

  • ¿En qué sentido sería herida la tierra con una maldición si no existiera “entre los padres y los hijos […] un eslabón conexivo de alguna clase” (versículo 18)?

  • ¿Qué te impresiona de las palabras de José Smith en los versículos 19–25? ¿De qué manera esos versículos influyen en lo que sientes por Jesucristo? ¿Y en lo que opinas del servicio en el templo por tus antepasados? (Véase también “Come, Rejoice” [himno en inglés], Hymns, nro. 9).

Después de haber estudiado esos versículos, quizás te sientas inspirado a hacer algo por tus antepasados. Las ideas que se hallan en FamilySearch.org podrían servir de ayuda.

Los “Videos de inspiración” de la colección “Templo e Historia Familiar”, que están en la Biblioteca del Evangelio, pueden ofrecerte ayuda práctica, relatos inspiradores y mensajes de líderes sobre la historia familiar.

Usa recursos de la Iglesia relacionados. Los vínculos que están en los bosquejos de Ven, sígueme proporcionan fácil acceso a materiales útiles que pueden ayudarte a comprender y poner en práctica verdades del Evangelio o a actuar de acuerdo con las impresiones que recibas. Por ejemplo, el vínculo de FamilySearch que se brindó anteriormente conduce a actividades tales como crear tu propio árbol familiar, buscar los antepasados que necesiten las ordenanzas del templo, ver de dónde provienen tus antepasados o cargar historias de la familia.

Véase también Kevin R. Duncan, “¡Una voz de alegría!”, Liahona, mayo de 2023, págs. 95–97.

“Glorios[as] y maravillos[as] […] medidas”

El presidente Gordon B. Hinckley dijo:

“La expiación de Jesucristo en favor de todos representa un gran sacrificio vicario. Él estableció el modelo bajo el cual llegó a ser el representante de toda la humanidad. Este modelo, mediante el cual un hombre puede actuar en favor de otro, se lleva a cabo en las ordenanzas de la Casa del Señor, lugar donde servimos en favor de aquellos que han muerto sin el conocimiento del Evangelio. Esas personas tienen la opción de aceptar o de rechazar la ordenanza efectuada; se encuentran al mismo nivel de las personas que están en la tierra. A los muertos se les da la misma oportunidad que a los vivos. Repito, ¡qué glorioso y maravilloso es que el Todopoderoso haya tomado esas medidas por medio de Su revelación a Su profeta!” (“Las cosas grandes que Dios ha revelado”, Liahona, mayo de 2005, págs. 82–83).

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 126:3

Puedo ayudar a velar por mi familia.

  • Para ayudar a los niños a aprender a prestar servicio a los integrantes de la familia, podrías relatar la información sobre Brigham Young que está en el “Capítulo 50: Los santos en Nauvoo” (en Relatos de Doctrina y Convenios, pág. 184, o en el video correspondiente de la Biblioteca del Evangelio). También puedes resumir Doctrina y Convenios 126 con tus propias palabras. Podrías recalcar la instrucción de “velar especialmente por tu familia” (versículo 3) y hablar con los niños sobre lo que significa velar especialmente por nuestra familia.

  • Quizás les resulte entretenido a ti y a los niños mirar fotografías familiares (o hacer dibujos de la familia) mientras hablan sobre las maneras en que podemos ayudar a “velar” por los miembros de la familia. También podrían cantar alguna canción o himno como: “El hogar es como el cielo” (Himnos, nro. 193).

Doctrina y Convenios 128:5, 12

Todos los hijos de Dios necesitan la oportunidad de ser bautizados.

  • Invita a los niños a averiguar en Doctrina y Convenios 128:1 qué asunto ocupaba la mente de José Smith. También podrían repasar el versículo 17 para saber qué tema consideraba él que era “el más glorioso”. Permíteles que hablen de lo que encuentren y de por qué ese tema es tan emocionante.

  • Además de ayudar a los niños a prepararse para hacer (y guardar) sus propios convenios bautismales, puedes ayudarlos a saber cómo ellos pueden ayudar a las personas que no hicieron dichos convenios en vida. Podrías contarles a los niños sobre alguna persona que tú hayas conocido y que haya muerto sin haber sido bautizada. Luego, podrían leer Doctrina y Convenios 128:5 y ver alguna ilustración de alguna fuente bautismal de un templo (como la que se encuentra al final de esta reseña). Diles cómo te sientes al ser bautizado en el templo en favor de las personas fallecidas, para que todos tengan la oportunidad de hacer convenios con el Padre Celestial.

Doctrina y Convenios 128:18

El Padre Celestial quiere que yo aprenda sobre mi historia familiar.

  • Quizás les resulte entretenido a ti y a los niños confeccionar una cadena con eslabones de papel con los nombres de sus padres, abuelos, bisabuelos, etc. (véase la hoja de actividades de esta semana). Después, podrían conversar sobre lo que hayan aprendido acerca de esos antepasados. Lean juntos Doctrina y Convenios 128:18 y averigüen cuál es el “eslabón conexivo” que hace que nuestra historia familiar esté “entera [y] completa”. También podrían ver el video “Courage: I Think I Get It from Him” (Biblioteca del Evangelio).

  • Hay más actividades para ayudar a los niños a participar en la obra de historia familiar en “El templo y el plan de felicidad”, en el Apéndice B, o bien en FamilySearch.org.

Madre e hija haciendo una cadena de papel

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Pila bautismal del templo
Hoja de actividades para niños

Voces de la Restauración

El bautismo por nuestros antepasados, “una doctrina gloriosa”

Esbozo de la pila bautismal del Templo de Nauvoo

Phebe y Wilford Woodruff

Phebe Woodruff vivía cerca de Nauvoo cuando José Smith comenzó a enseñar acerca de la posibilidad de que las personas fueran bautizadas en favor de quienes han vivido en el pasado. Le escribió sobre ello a su esposo, Wilford, quien prestaba servicio en una misión en Inglaterra:

“El hermano José […] aprendió por revelación, que los de esta Iglesia pueden ser bautizados por cualquiera de sus parientes que han muerto y que no tuvieron el privilegio de escuchar este Evangelio, incluso por sus hijos, padres, hermanos, hermanas, abuelos, tíos y tías […]. En cuanto son bautizados por sus amigos, estos son liberados de la prisión, y ellos pueden reclamarlos en la resurrección y llevarlos al Reino Celestial. La Iglesia ha recibido esta doctrina cordialmente y acuden en multitudes, algunos siendo bautizados hasta dieciséis veces […] en un día”.

Wilford Woodruff más adelante dijo en cuanto a este principio: “En cuanto lo oí mi alma saltó de gozo […]. Acudí y fui bautizado por todos mis parientes muertos de los que me acordé […]. Cuando nos llegó la revelación del bautismo por los muertos, tuve ganas de exclamar un aleluya. Sentí que teníamos derecho a regocijarnos en las bendiciones del cielo”.

Vilate Kimball

Al igual que la hermana Woodruff, Vilate Kimball se enteró en cuanto al bautismo por representante mientras su esposo, Heber, se hallaba lejos predicando el Evangelio. Ella le escribió:

“El presidente Smith ha dado a conocer un tema nuevo y glorioso […], el cual ha ocasionado mucho fervor en la Iglesia, y es el bautismo por los muertos. Pablo habla sobre él en 1 Corintios, capítulo 15, versículo 29. José ha recibido una explicación más completa por revelación […]. Los miembros de esta Iglesia tenemos el privilegio de ser bautizados por todos nuestros parientes que hayan muerto antes de que este Evangelio se diera a conocer, incluso remontándose hasta nuestros bisabuelos […]. Al hacerlo, actuamos como sus representantes y les ofrecemos el privilegio de levantarse en la primera resurrección. Dice que a ellos se les predicará el Evangelio […], pero que los espíritus no se bautizan […]. Desde que se dio esa directiva, las aguas han estado continuamente agitadas. Durante la conferencia a veces había de ocho a diez élderes en el río bautizando a la vez […]. Quiero ser bautizada por mi madre. Tenía pensado esperar hasta que regresaras a casa, pero la última vez que José habló sobre el tema, aconsejó a todos ponerse manos a la obra y librar a sus amigos del cautiverio lo más rápido posible; de modo que iré a hacerlo esta semana, ya que varios de los vecinos también irán. Algunos ya han sido bautizados varias veces […]. Como ves, hay oportunidad para todos. ¿No es esta una doctrina gloriosa?”.

Phebe Chase

Una vez que se terminó la pila bautismal del Templo de Nauvoo, los bautismos por representante se llevaron a cabo allí en vez de en el río. Phebe Chase, que era residente de Nauvoo, le escribió a su madre en cuanto al templo, describiendo la pila bautismal como el lugar donde “podemos ser bautizados por nuestros muertos y llegar a ser salvadores en el Monte de Sion”. Prosiguió a explicar que en esa pila “he sido bautizada por mi querido padre y todo el resto de mis amigos fallecidos […]. Y ahora quisiera saber los nombres de tu padre y tu madre para poder liberarlos, ya que deseo socorrer a los muertos […]. El Señor ha hablado nuevamente y ha restaurado el antiguo orden”.

Sally Randall

Al escribir a sus amigos y familiares sobre el bautismo por los miembros de la familia que habían vivido anteriormente, Sally Randall recordó el fallecimiento de su hijo George:

“Oh, qué tiempo tan difícil fue ese para mí, y parece que todavía no he podido resignarme a que así sea, pero […] su padre ha sido bautizado por él, y qué glorioso es creer y recibir la plenitud del Evangelio tal como se predica ahora y poder ser bautizados por todos nuestros amigos fallecidos y salvarlos, remontándonos hasta donde nos sea posible adquirir cualquier conocimiento de ellos.

“Deseo que me escriban y envíen los nombres de todos nuestros parientes que hayan fallecido, hasta la época de los abuelos y las abuelas, por lo menos. Tengo la intención de hacer lo que pueda para salvar a mis amigos, y me alegraría mucho si algunos de ustedes vinieran a ayudarme, puesto que es una gran labor para una sola persona […]. Imagino que creerán que esta es una doctrina extraña, pero descubrirán que es verdadera”.

10 – 16 noviembre: “He visto tus sacrificios al obedecer”

Doctrina y Convenios 129–132

José Smith enseñando

Por medio de José Smith, el Señor desveló parte del misterio de la eternidad. La grandeza de Dios, la gloria de los cielos y la inmensidad de la eternidad pueden parecer casi familiares a la luz del Evangelio restaurado, incluso para nuestra mente finita. Las revelaciones que están en Doctrina y Convenios 129–132 son un buen ejemplo de ello. ¿Cómo es Dios? Dios “tiene un cuerpo […] tangible como el del hombre”. ¿Cómo es el cielo? “La misma sociabilidad que existe entre nosotros aquí, existirá entre nosotros allá” (Doctrina y Convenios 130:22, 2). De hecho, una de las verdades más gozosas sobre el cielo es que puede abarcar nuestras preciadas relaciones familiares, si están selladas por la debida autoridad. Verdades como esas pueden hacer que el cielo parezca menos distante; glorioso, sí, pero alcanzable.

Sin embargo, en ocasiones, Dios quizás nos pida que hagamos cosas que parezcan incómodas e irrealizables. Para muchos de los primeros santos, el matrimonio plural fue uno de esos mandamientos. Fue una enorme prueba de fe para José Smith, para Emma, su esposa, y para casi todos los que lo recibieron. Para pasar esa prueba, necesitaron más que tan solo sentimientos positivos en cuanto al Evangelio restaurado; necesitaron una fe en Dios que fuera mucho más profunda. El mandamiento ya no está en vigor hoy en día, pero el fiel ejemplo de quienes lo vivieron permanece, y ese ejemplo nos inspira cuando se nos pide que hagamos nuestros propios “sacrificios [para] obedecer” (Doctrina y Convenios 132:50).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 130–132

Dios quiere exaltar a Sus hijos.

Hay muchas cosas que no sabemos sobre la exaltación (es decir, la vida en el grado más alto del Reino Celestial), que es la clase de vida que Dios vive. Gran parte de ello podría exceder nuestra capacidad actual de comprensión. Sin embargo, Dios ha revelado algunos preciados indicios, muchos de los cuales se hallan en Doctrina y Convenios 130–132. Al leer, podrías tener presentes preguntas como estas: ¿Qué aprendo sobre Dios? ¿Qué aprendo sobre la vida después de la vida terrenal? ¿De qué modo esta información sobre la vida eterna bendice mi vida ahora?

Véase también “Sentimos gran regocijo en el corazón al oírle hablar”, Revelaciones en contexto, págs. 296–300.

Doctrina y Convenios 130:20–21; 132:5

Dios bendice a las personas que obedecen Sus leyes.

¿Cómo expresarías, con tus propias palabras, lo que el Señor enseña en Doctrina y Convenios 130:20–21 y 132:5? Medita en el modo en que ese principio ha quedado demostrado en tu vida.

A veces, incluso cuando somos obedientes a Dios, las bendiciones que esperamos no llegan de inmediato. ¿Cómo mantienes tu fe y tus esperanzas cuando sucede eso? Busca algunas ideas al respecto en el discurso del élder D. Todd Christofferson, “Nuestra relación con Dios”, (Liahona, mayo de 2022, págs. 78–81).

Véanse también 1 Nefi 17:35; Doctrina y Convenios 82:10.

Doctrina y Convenios 132:13–21

El Padre Celestial hizo posible que las familias sean eternas.

Mediante el profeta José Smith, el Señor restauró la verdad de que el matrimonio y las relaciones familiares pueden ser eternas. Al leer Doctrina y Convenios 132:13–21, busca frases que te ayuden a comprender la diferencia entre lo que “permanecer[á]” eternamente y lo que no. ¿Qué crees que signifique que los lazos matrimoniales sean “por [el Señor]” (versículo 14)?

En su mensaje “Un elogio a los que salvan”, el presidente Dieter F. Uchtdorf contrasta los lazos del matrimonio eterno con los artículos “desechables” (Liahona, mayo de 2016, págs. 77–78). ¿Qué te enseña esa diferenciación sobre cómo cultivar una relación matrimonial (o bien, prepararte para ella)? Piensa en tus relaciones familiares —las actuales y las futuras— mientras lees el mensaje de Elder Uchtdorf. ¿Qué encuentras allí que te dé esperanza en Cristo para tus relaciones familiares?

El presidente Henry B. Eyring mencionó este consejo que recibió mientras se hallaba preocupado por la situación de su familia: “Usted simplemente viva digno del Reino Celestial, y la situación de su familia será más maravillosa de lo que pueda imaginar” (en “Un hogar en el que more el Espíritu del Señor”, Liahona, mayo de 2019, pág. 25). ¿Cómo puede ayudarte ese consejo a ti o a alguien a quien conozcas?

Véanse también “Las familias pueden ser eternas”, Himnos, nro. 195; Temas y preguntas, “Matrimonio”, Biblioteca del Evangelio.

Un hombre y una mujer fuera del templo

Doctrina y Convenios 132:1–2, 29–40

El matrimonio plural es aceptable para Dios solo cuando Él lo manda.

Muchas personas que hayan leído el Antiguo Testamento probablemente se hayan preguntado por qué Abraham, Jacob, Moisés y otros tuvieron varias esposas. ¿Acaso cometían adulterio esos siervos del Señor? ¿Aprobaba Dios sus matrimonios? José Smith tenía preguntas semejantes. Busca respuestas en Doctrina y Convenios 132:1–2, 29–40.

La norma de Dios en cuanto al matrimonio es que sea entre un hombre y una mujer (véase el encabezamiento de la Declaración Oficial 1; véase también Jacob 2:27, 30). Sin embargo, ha habido épocas en que Dios ha mandado a Sus hijos practicar el matrimonio plural.

Los primeros años de la Iglesia restaurada fueron una de esas épocas de excepción. Si quieres aprender más sobre el matrimonio plural entre los primeros santos, véanse “Mercy Thompson y la revelación sobre el matrimonio” (en Revelaciones en contexto, págs. 301–314); Santos, tomo I, págs. 294–296, 441–445, 491–501, 511–514; Temas y preguntas, “El matrimonio plural en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”, Biblioteca del Evangelio; “Why Was It Necessary for Joseph Smith and Others to Practice Polygamy?” (video), LaIglesiadeJesucristo.org.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 130:2, 18–19; 132:13, 19

El Padre Celestial quiere que me centre en las cosas eternas.

Doctrina y Convenios 130:20–21132:5, 21–23

Dios me bendice cuando obedezco Sus leyes.

  • Quizás una comparación sencilla podría enseñar a los niños en cuanto a obedecer los mandamientos de Dios. Por ejemplo, podrías pedirles que te den indicaciones para ir andando hasta algún lugar, como una escuela o un edificio de la Iglesia. ¿Qué sucede cuando no seguimos las instrucciones? Luego, podrían leer Doctrina y Convenios 130:21 y comparar esas instrucciones con los mandamientos que Dios nos ha dado.

  • También podrían cantar juntos alguna canción sobre la obediencia, tal como “Siempre obedece los mandamientos” (Canciones para los niños, págs. 68–69), y buscar palabras en Doctrina y Convenios 130:20–21 y 132:5 que sean similares a las de la canción. ¿De qué modo nos bendice Dios conforme nos esforzamos por guardar Sus mandamientos?

Doctrina y Convenios 130:22

El Padre Celestial y Jesucristo tienen un cuerpo físico inmortal.

  • Después de leer juntos Doctrina y Convenios 130:22, los niños y tú podrían observar alguna lámina de Jesucristo y señalar Sus ojos, boca y otras partes del cuerpo. Luego, los niños podrían señalar las mismas partes en su propio cuerpo. Diles por qué es importante para ti saber que nuestro cuerpo se parece a los cuerpos del Padre Celestial y de Jesús.

Una mujer y una niña fuera del templo

Doctrina y Convenios 132:19

El Padre Celestial ha hecho posible que las familias estén juntas para siempre.

  • Ayuda a los niños a pensar en ejemplos de cosas que no duren para siempre (por ejemplo, los alimentos se descomponen, las flores se marchitan, etc.). Luego, repasen juntos Doctrina y Convenios 132:19 y busquen frases clave como “sempiterno convenio”, “sellado”, “por toda la eternidad” y “por siempre jamás” (véase también el “Capítulo 55: Una revelación sobre el matrimonio”, en Relatos de Doctrina y Convenios, pág. 198, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). También puedes mostrarles fotografías de la familia y testificar que el Señor ha hecho posible, a través de las ordenanzas y los convenios del templo, que las familias perduren para siempre.

Procura ser sensible a la situación de cada familia. “Los niños hoy en día viven en muchas situaciones familiares diferentes y complejas. [Necesitamos] tender la mano a los […] que se sienten solos, excluidos o que están al otro lado de la cerca” (Neil L. Andersen, “Cualquiera que los reciba, a mí me recibe”, Liahona, mayo de 2016, págs. 49, 52).

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Una sala de sellamiento
Hoja de actividades para niños

17 – 23 noviembre: “Preparaos para la venida del Esposo”

Doctrina y Convenios 133–134

Una pintura de las diez vírgenes

En 1833, el populacho atacó y destruyó la imprenta de la Iglesia. Entre las impresiones en curso en ese momento se encontraba el Libro de Mandamientos: el primer intento de la Iglesia de compilar las revelaciones modernas de Dios en un libro. El populacho esparció las páginas sin encuadernar y, aunque hubo santos valientes que preservaron algunas de ellas, solo se tiene conocimiento de que hayan sobrevivido unas pocas copias incompletas del Libro de Mandamientos.

Lo que conocemos como la sección 133 de Doctrina y Convenios estaba destinada a ser el apéndice del Libro de Mandamientos, a modo de signo de exclamación final de las revelaciones publicadas del Señor. En ella se advierte sobre el día de juicio venidero y se repite el llamado que se encuentra a lo largo de toda la revelación moderna: huir de lo mundano, simbolizado por Babilonia; edificar Sion; prepararse para la Segunda Venida; y difundir ese mensaje “a toda nación, y tribu, y lengua, y pueblo” (versículo 37). Aunque los planes iniciales para el Libro de Mandamientos no se cumplieron, esta revelación es un recordatorio y un testimonio de que la obra del Señor seguirá adelante, “porque desnudará su santo brazo […], y todos los extremos de la tierra verán la salvación de su Dios” (versículo 3).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 133:4–14

Jesucristo me llama a rechazar Babilonia y venir a Sion.

El polo espiritual opuesto de Sion es Babilonia, una ciudad antigua que, a lo largo de las Escrituras, simboliza la iniquidad y el cautiverio espiritual. Mientras lees Doctrina y Convenios 133:4–14, medita sobre cómo el Salvador te llama a “sali[r] de Babilonia” (versículo 5) y a “i[r] a […] Sion” (versículo 9). ¿Cómo estás respondiendo a Su llamado? ¿Qué más puedes aprender sobre Sion en el mensaje del élder D. Todd Christofferson “A Sion venid”? (Liahona, noviembre de 2008, págs. 37–40).

Doctrina y Convenios 133:1–19, 37–39

Puedo prepararme ahora para la Segunda Venida del Salvador.

Tanto la sección 1, el prefacio del Señor para Doctrina y Convenios, como la sección 133, el apéndice original del Libro de Mandamientos, comienzan con la misma súplica del Señor: “Escuchad, oh pueblo de mi iglesia” (Doctrina y Convenios 1:1; 133:1). Quizás podrías estudiar Doctrina y Convenios 133:1–19, 37–39 y hacer una lista de los mensajes que el Señor te invita a “escucha[r]” (a oír y obedecer) al prepararte para Su Segunda Venida. En particular, podrías hacer una lista de lo que Él quiere que hagas para (1) prepararte a ti mismo y (2) ayudar a preparar el mundo para Su regreso. ¿Qué aprendes de esas listas?

El presidente Russell M. Nelson mencionó importantes verdades sobre cómo será el mundo cuando regrese el Salvador y sobre cómo prepararnos. Busca esas verdades en su mensaje “El futuro de la Iglesia: Preparar al mundo para la segunda venida del Salvador” (Liahona, abril de 2020, págs. 6–11). ¿Qué te sientes inspirado a hacer o a seguir haciendo a fin de “preparar el mundo para el regreso del Salvador”? (“Lema de los cuórums del Sacerdocio Aarónico”, Biblioteca del Evangelio).

Véanse también Mateo 25:1–13; Russell M. Nelson, “Acoger el futuro con fe”, Liahona, noviembre de 2020, págs. 73–76; “Hijos del Señor, venid”, Himnos, nro. 26; Temas y preguntas, “Segunda venida de Jesucristo”, Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 133:19–56

La Segunda Venida de Jesucristo será gozosa para las personas rectas.

Al leer la descripción del regreso del Salvador en los versículos 19–56, ¿qué cosas hallas que estás ansioso de que sucedan? ¿Qué palabras o frases describen el amor del Señor por Su pueblo? Considera escribir tus experiencias personales en relación con “la amorosa bondad de [t]u Señor, y de todo lo que sobre [ti] ha conferido de acuerdo con su bondad” (versículo 52).

Jesús muestra bondad para con una mujer

Doctrina y Convenios 134

“Dios instituyó los gobiernos para el beneficio del hombre”.

Al principio, la relación de los santos con el gobierno fue compleja. Cuando los santos fueron expulsados del condado de Jackson, Misuri, en 1833, solicitaron ayuda al gobierno local y al nacional, pero no recibieron ninguna. Al mismo tiempo, algunas personas fuera de la Iglesia interpretaban las enseñanzas en cuanto a Sion en el sentido de que los santos rechazaban la autoridad de los gobiernos terrenales. Doctrina y Convenios 134 fue escrito, en parte, para aclarar la postura de la Iglesia en cuanto al gobierno. ¿Qué indica esta sección acerca de cómo deben sentirse los santos del Señor con respecto al gobierno?

Al estudiar la sección 134, podrías buscar los principios de los gobiernos y las responsabilidades de los ciudadanos. ¿En qué forma pueden haber sido útiles esas ideas para los primeros santos? ¿De qué manera pueden ponerse en práctica en el lugar donde vives?

Véanse también Artículos de Fe 1:11–12; Temas y preguntas, “Libertad religiosa”, Biblioteca del Evangelio.

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 133:4–5, 14

El Señor quiere que me aparte de la maldad del mundo.

  • Tú y los niños podrían hacer una lista de algunos lugares y situaciones que el Señor quiere que evitemos. Luego, podrían comparar esos lugares y situaciones con la definición de “Babel, Babilonia” de la Guía para el Estudio de las Escrituras (Biblioteca del Evangelio). Después podrían leer Doctrina y Convenios 133:4–5, 14. ¿Qué significa “sali[r] de Babilonia” (versículo 5)? También pueden hacer una lista similar de lugares y situaciones a los que el Señor nos invita y comparar dicha lista con la definición de “Sion” que se encuentra en la Guía para el Estudio de las Escrituras.

Doctrina y Convenios 133:19–21, 25

Jesucristo vendrá otra vez.

  • Es posible que a los niños les resulte entretenido actuar haciendo de cuenta que se están preparando para algo, como, por ejemplo, un torneo deportivo, la visita de alguien importante o sus festividades preferidas. ¿Por qué es importante la preparación? Luego, pueden leer juntos Doctrina y Convenios 133:17–19, 21 y podrías pedir a los niños que busquen aquello para lo cual el Señor nos invita a prepararnos. Podrías mostrarles la ilustración de la reseña de esta semana y preguntarles qué saben acerca de la Segunda Venida de Jesucristo. ¿Qué más aprendemos en los versículos 19–25, 46–52? ¿Qué podemos hacer para prepararnos para ese acontecimiento gozoso?

  • Podrías ocultar varias ilustraciones u objetos que representen cosas que podamos hacer a fin de prepararnos para la Segunda Venida de Jesucristo (tales como leer las Escrituras, compartir el Evangelio o prestar servicio a nuestra familia). Permite que los niños busquen las ilustraciones u objetos, y hablen de cómo esas cosas nos ayudan a prepararnos para estar listos para recibir al Salvador cuando Él vuelva.

  • También podrían entonar juntos una canción que hable sobre la Segunda Venida, tal como “Cuando venga Jesús” (Canciones para los niños, págs. 46–47). Hablen sobre el amor que cada uno tiene por el Salvador y sobre lo que sienten acerca de Su regreso.

Doctrina y Convenios 133:52–53

Jesucristo es amoroso y bondadoso.

  • Tú y los niños podrían observar ilustraciones que muestren que Jesús es amoroso y bondadoso (por ejemplo, véase el Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 4247). ¿Qué más ha hecho Jesús para mostrar Su amor y bondad? Lean juntos Doctrina y Convenios 133:52 y ayuda a los niños a pensar en las formas en que pueden hablar de “la amorosa bondad de su Señor” con otras personas.

Jesús y un niño

Enseña doctrina clara y sencilla. El Señor enseña Su Evangelio con “sencillez y claridad” (Doctrina y Convenios 133:57). ¿Qué te indican esas palabras sobre cómo enseñar el Evangelio a tu familia o clase?

Doctrina y Convenios 134:1–2

El Señor desea que obedezca la ley.

  • Los niños podrían mencionar las reglas o leyes que obedecen. ¿Cómo sería la vida si nadie obedeciera esas reglas? Luego, lee Doctrina y Convenios 134:1–2 con ellos, y ayúdalos a comprender las palabras o frases que tal vez no conozcan. ¿Por qué el Señor desea que obedezcamos la ley (véase también Artículos de Fe 1:12)?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Jesús con un manto rojo
Hoja de actividades para niños

24 – 30 noviembre Él “ha sellado su misión y obras con su propia sangre”

Doctrina y Convenios 135–136

La cárcel de Carthage

En la tarde del 27 de junio de 1844, José y Hyrum Smith se encontraban una vez más en la cárcel, acompañados por John Taylor y Willard Richards. Se sabían inocentes de todo delito, pero se sometieron a ser arrestados con la esperanza de mantener a salvo a los santos de Nauvoo. Esta no era la primera ocasión en que los enemigos de la Iglesia habían encarcelado al profeta José, pero esta vez él parecía saber que no regresaría con vida. Él y sus amigos trataron de consolarse el uno al otro leyendo en el Libro de Mormón y cantando himnos. Luego se escucharon disparos y en unos minutos la vida terrenal de José Smith y su hermano Hyrum habían llegado a su fin.

Sin embargo, no fue el final de la causa divina que habían abrazado, ni el final de la restauración del Evangelio de Jesucristo. Había más que hacer y más revelación que guiaría a la Iglesia hacia adelante. El final de la vida del Profeta no fue el final de la obra de Dios.

Véase Santos, tomo I, págs. 530–561.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 135; 136:37–39

José y Hyrum Smith sellaron su testimonio con su sangre.

Imagina cómo te hubieras sentido si hubieses vivido en Nauvoo cuando José y Hyrum fueron asesinados (véase Santos, tomo I, págs. 563–564). ¿Qué sentido le habrías encontrado a aquellos trágicos acontecimientos? Doctrina y Convenios 135, que se publicó tres meses después, podría haberte ayudado. Al examinar esa sección, piensa en lo que podría haberte brindado comprensión y tranquilidad. ¿Qué responderías a alguien que te preguntara por qué permitió Dios que Su profeta fuera asesinado? (Véase Doctrina y Convenios 136:37–39).

También puedes repasar la sección 135 en busca de palabras o frases que te inspiren a ser fiel a Cristo hasta el final, tal como José y Hyrum lo fueron.

Véanse también Doctrina y Convenios 5:21–22; “Recuerdos del martirio”, en Revelaciones en contexto, págs. 321–328; Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, págs. 556–557, 563–575; “Testimonio del Libro de Mormón” (video), Biblioteca del Evangelio.

Doctrina y Convenios 135:3

José Smith fue un profeta y un testigo de Jesucristo.

En Doctrina y Convenios 135:3, se mencionan algunas de las cosas que logró José Smith en “el breve espacio de veinte años”. ¿De qué manera han influido esas cosas en ti y en tu relación con el Padre Celestial y Jesucristo? Piensa cómo completarías una oración como esta: Gracias a lo que el Señor hizo por medio de José Smith, yo…. También podrías escribir y compartir tu testimonio del profeta José Smith con otras personas.

Otro modo de aprender sobre la misión de José Smith es tratar de escribir un breve obituario para él o un breve discurso para su funeral. ¿Qué dirías a fin de fomentar la fe en Cristo y en Su Evangelio restaurado? Quizás desees mencionar acontecimientos o logros importantes que se hallen en Doctrina y Convenios 135, o los que se mencionan en los materiales siguientes.

Jesucristo reveló muchas verdades sobre Sí mismo y Su Expiación a través de José Smith. Podrías reflexionar acerca de lo que has sentido al estudiar el libro de Doctrina y Convenios este año. ¿Qué verdades han captado tu atención? Es posible que desees compartirlas con los miembros de tu familia, tu clase o tu cuórum, o con otras personas conforme estudies esta semana. ¿De qué modo nos ayudan esas verdades a entender al Salvador y a acercarnos más a Él?

Véanse también “José Smith: El Profeta de la Restauración” (video), Biblioteca del Evangelio; Tad R. Callister, “José Smith: Profeta de la Restauración”, Liahona, noviembre de 2009, págs. 35–37; “Loor al Profeta”, Himnos, nro. 15; Temas y preguntas, “José Smith”, Biblioteca del Evangelio.

Música relacionada

Cantar los siguientes himnos o ver los videos puede invitar al Espíritu Santo o inspirar el análisis de la obra del profeta José Smith y de los sacrificios de los santos que perseveraron después de él.

Un pobre forastero” (Himnos, nro. 16). Mientras estaban en la cárcel de Carthage, John Taylor cantó ese himno.

Loor al Profeta” (Himnos, nro. 15; véase también este video). La letra de este himno se escribió en homenaje a José Smith.

¡Oh, está todo bien!”, Himnos, nro. 17; véase también este video.

“Fe en cada paso” (véase el video).

Doctrina y Convenios 136

Puedo ayudar a cumplir la voluntad del Señor al seguir Su consejo.

Después de la muerte de José Smith, los santos fueron expulsados de Nauvoo. Ahora afrontaban un viaje de 2100 km (1300 millas) a través de una región desértica e inclemente. A Brigham Young, que era el Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, le preocupaba cómo podrían sobrevivir los santos aquella travesía. En un asentamiento temporal llamado Winter Quarters, imploró guía. La respuesta del Señor se halla en la sección 136. “Al ayudar a los santos a recordar que su comportamiento durante el viaje era tan importante como su destino, la revelación ayudó a transformar la migración hacia el oeste de una necesidad desafortunada en una importante experiencia espiritual común” (“Este será nuestro convenio”, Revelaciones en contexto, pág. 330).

Ten eso presente al estudiar la sección 136. ¿Qué consejo encuentras que pueda ayudar a convertir una prueba difícil de tu vida “en una importante experiencia espiritual”? También podrías meditar sobre el modo en que dicho consejo puede ayudarte a cumplir con la voluntad del Señor en tu propia vida, tal como ayudó a los primeros santos en su viaje.

Véanse también “Este será nuestro convenio”, en Revelaciones en contexto, págs. 329–337; “¡Oh, está todo bien!”, Himnos, nro. 17; Temas de la historia de la Iglesia, “Sucesión del liderazgo de la Iglesia”, Biblioteca del Evangelio.

Pintura de Winter Quarters

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 135:1–2, 4–5

José y Hyrum Smith dieron su vida por Jesucristo y Su Evangelio.

  • Resume para los niños Doctrina y Convenios 135:1 o lee “Capítulo 57: La muerte del Profeta” (en Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 201–205, o en el video correspondiente, en la Biblioteca del Evangelio). Podría ser una buena oportunidad para que tú y los niños compartan sus sentimientos sobre el sacrificio que José y Hyrum hicieron por el Salvador y Su Evangelio.

  • En Doctrina y Convenios 135:4–5, se nos dice que Hyrum Smith leyó un pasaje del Libro de Mormón antes de ir a la cárcel de Carthage. Tú y los niños podrían leer ese pasaje juntos (véase Éter 12:36–38). ¿Cómo podrían esos versículos haber consolado a Hyrum? Tú también podrías compartir pasajes de las Escrituras que te dan consuelo cuando sientes preocupación o tristeza.

  • Quizás podrían observar algunas ilustraciones de profetas (véase el Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 7, 14, 67) y hablar sobre algunas de las cosas que Dios pide que hagan los profetas. ¿Qué sacrificaron esos profetas por el Salvador?

En el hogar, el aprender y el vivir van de la mano. “En el hogar, el Evangelio cobra relevancia inmediata. Allí las personas con las que está aprendiendo el Evangelio son las personas con quienes lo vivirá todos los días. De hecho, vivir el Evangelio es el modo en que aprendemos el Evangelio la mayor parte del tiempo” (Enseñar a la manera del Salvador, pág. 31).

Doctrina y Convenios 135:3

José Smith fue un profeta y un testigo de Jesucristo.

  • Para ayudar a los niños a recordar y apreciar de qué modo nos ha bendecido el Señor mediante la misión de José Smith, podrías mostrarles objetos que representen cosas que José hizo, como, por ejemplo, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios, o la ilustración de algún templo (véase también la hoja de actividades de esta semana). Luego, los niños podrían buscar en Doctrina y Convenios 135:3 algunas de las cosas que José Smith hizo para ayudarnos a acercarnos más al Padre Celestial y a Jesucristo. Invítalos a decir por qué están agradecidos por tales cosas.

El profeta José Smith

Doctrina y Convenios 136

El Señor puede bendecirme cuando tengo dificultades.

  • Podrías colocar una lámina del Templo de Nauvoo en un lado de la sala y arma una especie de refugio sencillo en el otro lado. Invita a los niños a reunirse cerca de la lámina y cuéntales sobre los santos que tuvieron que dejar Nauvoo después de que José Smith murió (véanse los capítulos 58, 6062 de Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 206–208, 211–216 y 222–224, o los videos correspondientes en la Biblioteca del Evangelio). Recalca la fe que estos santos tenían en Jesucristo e invita a los niños a caminar hasta el refugio para representar el viaje hacia Winter Quarters. Podrían cantar alguna canción como “Para ser pionero” (Canciones para los niños, págs. 138–139) mientras caminan.

  • Explica que en Doctrina y Convenios 136, el Señor dio consejos para ayudar a los santos durante el viaje al valle del Lago Salado. Ayuda a los niños a buscar algo en esa revelación que podría darles valor para ese viaje (véanse los versículos 4, 10–11, 18–30). ¿Cómo pueden ayudarnos esos consejos con las pruebas que afrontamos en la actualidad?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Un populacho atacando a José Smith y otras personas en la cárcel de Carthage
Hoja de actividades para niños

1 – 7 diciembre: “La visión de la redención de los muertos”

Doctrina y Convenios 137–138

Jesucristo enseña en el mundo de los espíritus

A las revelaciones que están registradas en Doctrina y Convenios 137138 las separa un período de más de ochenta años y una distancia de más de 2400 kilómetros (1500 millas). La sección 137 fue recibida por el profeta José Smith en 1836 en el Templo de Kirtland, y la sección 138 fue recibida por Joseph F. Smith, el sexto Presidente de la Iglesia, en 1918 en Salt Lake City. Pero en cuanto a doctrina, las dos visiones son muy semejantes. Ambas responden preguntas que muchas personas, incluso profetas de Dios, tienen sobre la vida después de la muerte. José Smith se preguntaba sobre el destino de su hermano Alvin, que había fallecido sin haber sido bautizado. Joseph F. Smith, que había perdido a ambos padres y a trece hijos por muertes prematuras o inesperadas, a menudo pensaba en el mundo de los espíritus y se preguntaba sobre la predicación del Evangelio allí.

La sección 137 arroja algo de luz preliminar en cuanto al destino de los hijos de Dios en la vida venidera, y la sección 138 descorre aún más el velo. Juntas, ambas revelaciones testifican del “grande y maravilloso amor manifestado por el Padre y el Hijo” (Doctrina y Convenios 138:3).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Doctrina y Convenios 137; 138:30–37, 57–60

Todos los hijos del Padre Celestial tendrán la oportunidad de escoger la vida eterna.

Alvin Smith, el querido hermano del profeta José, falleció seis años antes de que Dios restaurara la autoridad para bautizar. La creencia común entre los cristianos en 1836 era que, si una persona moría sin haber sido bautizada, no podía ir al cielo. José se preguntó acerca de la salvación eterna de Alvin durante muchos años, hasta que recibió la revelación que está en Doctrina y Convenios 137.

Hoy en día, muchas personas tienen preguntas similares. ¿Por qué Dios habría de requerir ordenanzas y convenios cuando tantas personas jamás tienen la oportunidad de recibirlos? ¿Qué dirías a alguien que se pregunte eso? ¿Cómo fortalecerías su fe en Dios y en los requisitos de Dios para la salvación? Busca las verdades que podrías mencionar en la sección 137 y en la sección 138:30–37, 57–60. También puedes buscar esas verdades en la letra del himno “En los postreros días” (Himnos, nro. 185) y en el mensaje del presidente Henry B. Eyring, “Congregar a la familia de Dios” (Liahona, mayo de 2017, págs. 19–22).

Mientras estudias y reflexionas, podrías registrar tus impresiones al completar enunciados como los siguientes:

  • Gracias a estas revelaciones, sé que el Padre Celestial .

  • Gracias a estas revelaciones, sé que el Plan de Salvación del Padre .

  • Debido a estas revelaciones, quiero .

Véase también Santos, tomo I, págs. 236–239.

Doctrina y Convenios 138:1–11, 25–30

Leer y meditar las Escrituras me prepara para recibir revelación.

En ocasiones, la revelación llega aun cuando no la buscamos, pero la recibimos con mayor frecuencia cuando la buscamos y nos preparamos diligentemente para ello. Al leer Doctrina y Convenios 138:1–11, 25–30, fíjate en qué se hallaba meditando el presidente Joseph F. Smith cuando “fueron abiertos los ojos de [su] entendimiento”. También podrías comparar su experiencia con 1 Nefi 11:1–6; José Smith—historia 1:12–19. Luego, piensa en qué puedes hacer para seguir el ejemplo del presidente Smith. Por ejemplo, ¿qué cambios te sientes inspirado a realizar en tu estudio de las Escrituras para recibir más revelación personal?

En su mensaje “La redención de los muertos” (Liahona, noviembre de 2018, págs. 71–74), el presidente M. Russell Ballard sugirió otras formas en las que el presidente Smith estaba preparado para recibir esa revelación. ¿Qué aprendes de sus experiencias? Piensa en cómo el Señor te ha preparado para las experiencias que tienes ahora y cómo podría estar preparándote para futuras experiencias.

Véanse también Santos, tomo III, págs. 220–224; “El ministerio de Joseph F. Smith: Una visión de la redención de los muertos” (video), Biblioteca del Evangelio.

El presidente Joseph F. Smith

Invitar al Espíritu. “¿Qué cosas ha observado que contribuyen a generar un ambiente espiritual para el aprendizaje del Evangelio? ¿Qué cosas alejan al Espíritu?” (Enseñar a la manera del Salvador, pág. 18). Mientras estudias la experiencia del presidente Joseph F. Smith en Doctrina y Convenios 138:1–11, considera cómo puedes instar a meditar e invitar las impresiones espirituales para ti mismo y, si eres maestro, para las personas a las que enseñes.

Doctrina y Convenios 138:25–60

La obra del Salvador continúa del otro lado del velo.

El presidente Russell M. Nelson enseñó: “Nuestro mensaje al mundo es sencillo y sincero: invitamos a todos los hijos de Dios en ambos lados del velo a venir a su Salvador, recibir las bendiciones del santo templo, tener gozo duradero y ser merecedores de la vida eterna” (véase “Trabajemos hoy en la obra”, Liahona, mayo de 2018, págs. 118–119). Medita en esa declaración mientras lees Doctrina y Convenios 138:25–60. También podrías considerar estas preguntas:

  • ¿Qué aprendes en esos versículos en cuanto a la forma en que la obra del Salvador se lleva a cabo en el mundo de los espíritus? ¿Por qué es importante para ti saber que esa obra está ocurriendo?

  • ¿Qué te llama la atención en cuanto a los mensajeros del Señor en el mundo de los espíritus?

  • ¿De qué modo esta revelación fortalece tu fe en el plan de redención de Dios?

Si deseas aprender más sobre el mundo de los espíritus, podrías estudiar el mensaje del presidente Dallin H. Oaks, “Confía en el Señor” (Liahona, noviembre de 2019, págs. 26–29).

Véanse también “Susa Young Gates y la visión de la redención de los muertos”, en Revelaciones en contexto, págs. 338–345; “La visita de papá” (video), Biblioteca del Evangelio.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Doctrina y Convenios 137:5–10; 138:18–35

Todos los hijos del Padre Celestial tendrán la oportunidad de escuchar el Evangelio.

  • Para aprender sobre lo que habría significado para José Smith ver a varios de sus familiares juntos en el Reino Celestial, los niños podrían ver el video “El ministerio de José Smith: Los templos” (Biblioteca del Evangelio), o podrías compartir Relatos de Doctrina y Convenios, págs. 152–153 (o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). Quizá también podrían hablar de alguien a quien conozcan que haya muerto sin la oportunidad de ser bautizado. ¿Qué nos enseña Doctrina y Convenios 137:5–10 sobre esa persona?

  • Considera la posibilidad de utilizar alguna ilustración del sepulcro del Salvador (véase el Libro de obras de arte del Evangelio, nro. 58, o Fotografías bíblicas, nro. 14) y la ilustración que está al final de esta reseña para enseñar a los niños adónde fue el espíritu de Jesús mientras Su cuerpo estaba en la tumba. Luego, podrían leer juntos Doctrina y Convenios 138:18–19, 23–24, 27–30 para saber lo que hizo Jesús mientras estaba allí. ¿A quiénes visitó? ¿Qué les pidió que hicieran? ¿Por qué lo hizo?

  • También podrían utilizar la hoja de actividades de esta semana para ayudar a los niños a comparar lo que los misioneros enseñan en este lado del velo (véase, por ejemplo, Artículos de Fe 1:4) con lo que los misioneros enseñan en el mundo de los espíritus (véase Doctrina y Convenios 138:33). ¿Qué semejanzas y diferencias hay en esos versículos? ¿Qué nos enseña eso sobre el Padre Celestial y Su plan?

Un niño leyendo las Escrituras

Doctrina y Convenios 138:1–11

Al meditar sobre las Escrituras, el Espíritu Santo puede ayudarme a comprenderlas.

  • Conforme los niños y tú lean juntos Doctrina y Convenios 138:1–11, podrías invitarlos a que hagan de cuenta que son el presidente Joseph F. Smith y que hagan movimientos que vayan de acuerdo con las palabras de los versículos 6 y 11. También podrías mostrarles alguna lámina del presidente Smith (hay una en esta reseña) y explicarles que fue el sexto Presidente de la Iglesia. Cuéntales de alguna ocasión en la que hayas meditado sobre algo de las Escrituras y el Espíritu Santo te haya ayudado a entenderlo.

  • Podrían cantar juntos alguna canción que hable del estudio de las Escrituras, tal como “Escudriñar, meditar y orar” (Canciones para los niños, pág. 66). ¿Qué dice esa canción que debemos hacer para comprender las Escrituras?

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Jesucristo en el mundo de los espíritus
Hoja de actividades para niños

8 – 14 diciembre: “Creemos”

Los Artículos de Fe y las Declaraciones Oficiales 12

Un acolchado con manos de distintos colores de piel

Desde la primera visión de José Smith, Dios ha seguido guiando Su Iglesia por revelación. En algunos casos, la revelación ha incluido cambios a las normas y prácticas de la Iglesia. Las Declaraciones Oficiales 12 anunciaron esa clase de revelación: una llevó a poner fin a la práctica del matrimonio plural, y la otra puso las bendiciones del sacerdocio al alcance de las personas de todas las razas. Cambios como esos son parte de lo que significa tener una “iglesia verdadera y viviente” (Doctrina y Convenios 1:30), con un profeta verdadero y viviente, y guiada por el Dios verdadero y viviente.

Pero la verdad eterna no cambia, aunque nuestra comprensión de ella sí lo haga. Y a veces, la revelación arroja luz adicional sobre la verdad. Los Artículos de Fe cumplen con ese propósito esclarecedor. La Iglesia está firmemente fundada en la verdad eterna, sin embargo, puede crecer y cambiar “según [la] voluntad [del Señor], acomodando sus misericordias a las condiciones de los hijos de los hombres” (Doctrina y Convenios 46:15). En otras palabras: “Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios” (Artículos de Fe 1:9).

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

Los Artículos de Fe

Los Artículos de Fe contienen verdades fundamentales del Evangelio restaurado.

Considera este método para estudiar los Artículos de Fe: por cada Artículo de Fe, haz una “miniclase” para explicar lo que crees. Tu miniclase podría incluir un pasaje de las Escrituras relacionado, una ilustración, un himno o una canción para los niños, o una experiencia personal sobre cómo vivir la verdad que se enseña en el Artículo de Fe.

¿Qué diferencia marcan esas verdades en tu relación con nuestro Padre Celestial y Jesucristo? ¿De qué modo los Artículos de Fe han mejorado tu estudio del Evangelio o te han ayudado a compartirlo con otras personas?

Véanse también la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Artículos de Fe”, Biblioteca del Evangelio; L. Tom Perry, “Las doctrinas y los principios que se encuentran en los Artículos de Fe”, Liahona, noviembre de 2013, págs. 46–48; “Capítulo 38: La Carta a Wentworth”, en Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2011, págs. 463–476.

Artículos de Fe 1:9; Declaraciones Oficiales 12

La Iglesia de Jesucristo es guiada por revelación.

“Creemos que [Dios] aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios” (Artículos de Fe 1:9). Con ese principio presente, repasa las Declaraciones Oficiales 12, y busca palabras y frases que fortalezcan tu fe en la revelación continua. ¿De qué manera estas revelaciones han influido en tu vida? ¿En qué forma han ayudado al progreso de la obra del reino del Padre Celestial?

¿Qué evidencia ves de que la Iglesia es dirigida “por la inspiración de Dios Todopoderoso” hoy en día? (Declaración Oficial 1). Quizás podrías repasar uno o más mensajes recientes de la conferencia general, para ver cómo el Señor guía Su Iglesia, así como tu vida. El mensaje más reciente del Presidente de la Iglesia podría ser un buen punto de partida.

¿Qué puedes hacer si tú o algún ser querido tienen dificultades para entender o aceptar lo que el Señor enseña a través de Sus profetas? ¿Por qué estás agradecido por el profeta?

Véanse también Amós 3:7; 2 Nefi 28:30; Allen D. Haynie, “Un profeta viviente para los últimos días”, Liahona, mayo de 2023, págs. 25–28; Temas y preguntas, “Profetas”, Biblioteca del Evangelio; “Te damos, Señor, nuestras gracias”, Himnos, nro. 10.

Declaración Oficial 1

La obra de Dios debe seguir adelante.

En las “Selecciones de tres discursos del presidente Wilford Woodruff referentes al Manifiesto” (al final de la Declaración Oficial 1), ¿qué razones dio el profeta por las que el Señor dio fin a la práctica del matrimonio plural? ¿Qué te enseña eso sobre la obra de Dios?

Si deseas más información sobre el contexto histórico de la Declaración Oficial 1, véase Santos, tomo II, págs. 661–675; “El mensajero y el Manifiesto” en Revelaciones en contexto, págs. 346–355; Temas y Preguntas, “El matrimonio plural y las familias en los primeros días de Utah”, Biblioteca del Evangelio.

El presidente Wilford Woodruff

Declaración Oficial 2

Puedo confiar en el Señor, aun cuando no tenga un entendimiento perfecto.

No sabemos por qué la ordenación al sacerdocio y las ordenanzas del templo no se brindaron a los miembros de la Iglesia que eran de ascendencia africana durante algún tiempo. Aunque afrontaron difíciles preguntas sin respuesta en cuanto a esa norma, muchos Santos de los Últimos Días de raza negra confiaron en el Señor (véase Proverbios 3:5) y se mantuvieron fieles a Él durante toda su vida. Aprender sobre su fe y sus experiencias podría resultarte inspirador. Estas son algunas de sus historias, que se encuentran en history.ChurchofJesusChrist.org:

Al leer la Declaración Oficial 2, ¿qué aprendes sobre el proceso del Señor para guiar las normas de Su Iglesia? Medita acerca de cómo has aprendido a confiar en el Señor aun cuando no tienes un entendimiento perfecto.

Véanse también 2 Nefi 26:33; “Al ver la fidelidad”, en Revelaciones en contexto, 356–366; Temas y preguntas, “La raza y el sacerdocio”, Biblioteca del Evangelio; Ahmad Corbitt, “A Personal Essay on Race and the Priesthood [Un ensayo personal sobre la raza y el sacerdocio]”, partes 1–4, history.ChurchofJesusChrist.org; BeOne.ChurchofJesusChrist.org.

Está bien decir: “No lo sé”. Aunque debes hacer lo mejor posible para ayudar a las personas a las que enseñas a responder sus preguntas sobre el Evangelio, el Señor no espera que lo sepas todo. Cuando no sepas cómo responder algo, admítelo. Luego, indica a tus alumnos que busquen en la doctrina revelada y da testimonio sincero de lo que sí sabes.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

Personas, Lugares, Acontecimientos

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Ideas para enseñar a los niños

Los Artículos de Fe

Creo en el Evangelio de Jesucristo.

  • Podrías buscar y cantar himnos o canciones para los niños que los ayuden a comprender uno o más de los Artículos de Fe. Quizás los niños puedan ayudarte a elegir los himnos y las canciones. Ayuda a los niños a ver el modo en que las canciones se relacionan con los Artículos de Fe.

  • Los niños y tú podrían escribir juntos las preguntas que las personas podrían tener sobre el Evangelio de Jesucristo o Su Iglesia. Luego, quizás puedan tratar de responder juntos esas preguntas utilizando los Artículos de Fe. ¿A dónde más podemos recurrir cuando tenemos preguntas en cuanto al Evangelio?

Artículos de Fe 1:9; Declaraciones Oficiales 1 y 2

El Señor dirige Su Iglesia por medio de Su profeta.

  • Para ayudar a los niños a comprender el noveno Artículo de Fe, quizás podrías darles ejemplares de los libros canónicos y una fotografía del profeta viviente (o un ejemplar de la revista Liahona que contenga alguna conferencia general reciente). Pídeles que sostengan en alto las Escrituras cuando leas las palabras “todo lo que Dios ha revelado”, y que levanten la foto o la revista cuando leas “todo lo que actualmente revela” (Artículos de Fe 1:9). ¿Por qué necesitamos tanto a los profetas antiguos como a los modernos?

  • Los niños podrían aprender el modo en que nos guían las palabras de los profetas al seguir las instrucciones para hacer algo, como cocinar alimentos o usar un juguete, y luego compararlo con las instrucciones que Jesucristo nos da a través del profeta. ¿Qué cosas nos ha enseñado el Señor por medio de Su profeta viviente en la actualidad?

Una familia mirando la conferencia general

Declaraciones Oficiales 12

Los profetas nos ayudan a conocer la voluntad del Padre Celestial.

  • Quizás el ver cómo las Escrituras de la antigüedad se comparan con la revelación moderna podría ayudar a los niños a comprender las Declaraciones Oficiales. Puedes pedirles que lean Hechos 10:34–35 y Jacob 2:27–30, e invitarlos a determinar qué pasaje se relaciona con la Declaración Oficial 1 (que llevó al fin del matrimonio plural) y cuál se relaciona con la Declaración Oficial 2 (que anunció que la ordenación al sacerdocio y las ordenanzas del templo estarían al alcance de personas de todas las razas). Testifica que el Señor ha revelado Su voluntad a los profetas de la antigüedad y la revela a los de la actualidad.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

Los Artículos de Fe
Hoja de actividades para niños

15 – 21 diciembre: “La familia es fundamental en el plan del Creador”

La Familia: Una Proclamación para el Mundo

Una familia

Aun antes de nacer, éramos parte de una familia: la familia de nuestros padres celestiales. Ese modelo continúa en la tierra. Las familias aquí, en su mejor versión, tienen por designio replicar el modelo perfecto del cielo.

Desde luego, no hay garantías de que las familias terrenales serán ideales o siquiera funcionales, pero, como enseñó el presidente Henry B. Eyring, las familias “brindan a los hijos de Dios la mejor oportunidad de ser acogidos en el mundo con el único amor en la tierra que se acerca a lo que sentimos en el cielo: el amor de los padres” (“Congregar a la familia de Dios”, Liahona, mayo de 2017, pág. 20). Sabiendo que las familias son imperfectas y que están sujetas a los ataques del adversario, Dios envió a Su Hijo Amado para redimirnos y sanar a nuestras familias; y mandó profetas de los últimos días con una proclamación para defender y fortalecer a las familias. Si seguimos a los profetas y ponemos la fe en el Salvador, aun cuando las familias terrenales no alcancen el ideal divino, hay esperanza para las familias tanto en la tierra como en el cielo.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

“La familia es fundamental en el plan del Creador”.

La familia: Una proclamación para el mundo” es obviamente acerca de las familias, pero es igualmente acerca del plan de salvación de Dios. Una manera de estudiar la proclamación es escribir las frases vida preterrenal, vida terrenal y vida posterrenal en un trozo de papel y escribir lo que la proclamación enseña sobre cada uno de esos temas. ¿Qué aprendes al estudiar la proclamación de esa manera? ¿En qué forma te ayuda eso a entender por qué el matrimonio y la familia son esenciales en el plan de Dios? ¿Cómo influyen las verdades de la proclamación en tus decisiones?

Hay muchas personas que, por diversas razones, podrían tener temor al matrimonio o a criar hijos. Si algún amigo te dijera: “No quiero casarme jamás ni tener una familia”, ¿qué dirías? Quizás podrías examinar la proclamación en busca de algo que ayude a tu amigo a tener esperanza en el plan de Dios.

Otra pregunta que podrían hacerte (o que podrías hacerte tú) es esta: “¿Qué pasa si mi situación familiar no coincide con lo descrito en la proclamación sobre la familia?”. Aquí hay dos fuentes en las puedes buscar consejo profético: la sección “Un potente cambio”, en el mensaje del élder Dieter F. Uchtdorf “Jesucristo es la fortaleza de los padres” (Liahona, mayo de 2023, págs. 55–59), y los últimos cuatro párrafos del mensaje del élder D. Todd Christofferson, “El porqué del matrimonio, el porqué de la familia” (Liahona, mayo de 2015, págs. 52–53).

¿Qué te sientes inspirado a hacer debido a lo que has estudiado?

Véanse también Dallin H. Oaks, “El plan y la proclamación”, Liahona, noviembre de 2017, págs. 28–31; Temas y preguntas, “Familia”, Biblioteca del Evangelio.

“Cada [persona] es un amado hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales”.

A menudo, pensamos en la proclamación sobre la familia como una guía para la vida familiar, pero también enseña verdades importantes sobre nuestra familia celestial y nuestra identidad eterna. ¿Por qué es importante para ti saber que todos somos parte de esa familia? ¿Cómo influye esa verdad en las decisiones que tomas?

Véase también “Soy un hijo de Dios”, Himnos, nro. 196.

“La felicidad en la vida familiar tiene mayor probabilidad de lograrse cuando se basa en las enseñanzas del Señor Jesucristo”.

Considera los párrafos seis y siete de la proclamación sobre la familia como el modelo para la “felicidad en la vida familiar”. Cuando leas esos párrafos, busca los principios de “los matrimonios y las familias que logran tener éxito”. Podrías pensar en ejemplos de dichos principios que hayas observado en tu familia o en otras familias. ¿De qué manera tales principios contribuyen a hacer de Jesucristo el cimiento de la vida familiar?

Luego, podrías pensar en alguna relación familiar que te gustaría fortalecer. Con la ayuda del Salvador, haz un plan para actuar según las impresiones que recibas.

Véase también L. Whitney Clayton, “Los mejores hogares”, Liahona, mayo de 2020, págs. 107–109.

Un padre leyendo a sus hijos

“Hacemos un llamado a los ciudadanos responsables […] a fortalecer a la familia y a mantenerla”.

El último párrafo de la proclamación sobre la familia incluye un llamado a la acción. Al considerar cómo responderás a ese llamado, quizás te ayude estudiar el título de la proclamación. Por ejemplo, ¿qué es una proclamación? ¿Qué te da a entender dicha palabra sobre el mensaje de este documento? ¿Qué facultó a La Primera Presidencia y al Cuórum de los Doce Apóstoles a promulgar una proclamación para el mundo concerniente a la familia? También puedes hacer una lista de lo que consideras que son los mensajes principales de la proclamación. ¿Cómo puedes impulsar esos mensajes en tu vida, en tu hogar y en tu comunidad?

Véanse también Bonnie L. Oscarson, “Defensoras de la Proclamación sobre la Familia”, Liahona, mayo de 2015, págs. 14–17; “Defensores de la fe” (video), Biblioteca del Evangelio.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

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Ideas para enseñar a los niños

Las familias son importantes en el plan del Padre Celestial

  • Ayuda a los niños a pensar en cosas que sean de tanta importancia que deseen decirlas a todas las personas. Muéstrales una copia de “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, y explica que los profetas y apóstoles la escribieron a fin de decirnos a todos cuán importante es la familia para el Padre Celestial. ¿Por qué la familia es tan importante para Él? (Véase también el video “¿Cuál es el propósito de la familia?” [LaIglesiadeJesucristo.org]).

  • Comparte con los niños algo de la proclamación que creas que todos necesitamos saber. Invita a los niños a que compartan sus sentimientos sobre esas verdades. ¿En qué sería distinta nuestra vida si no supiéramos esas cosas? Podrían cantar alguna canción que se relacione con las verdades que se encuentran en la proclamación, tal como “El plan de Dios puedo seguir”, (Canciones para los niños” págs. 86–87).

  • En la sección IV de su mensaje “El plan y la proclamación” (Liahona, noviembre de 2017, pág. 30), el presidente Dallin H. Oaks describe cómo se escribió la proclamación sobre la familia. Quizás los niños y tú podrían repasar esa descripción juntos y hablar de por qué están agradecidos de que el Señor haya inspirado a Sus siervos a enseñarnos esas verdades sobre la familia.

  • También podrías mostrarles ilustraciones (o invitarlos a que hagan algunos dibujos) que reflejen las verdades que se encuentran en la proclamación sobre la familia. Podrían ser ilustraciones de un templo, una familia orando o jugando, o una pareja casándose. Luego, podrían buscar enunciados en la proclamación sobre la familia que se relacionen con las ilustraciones. ¿Qué nos enseña el Señor sobre esas cosas en la proclamación?

Una mujer con niños

Ten consideración. Al enseñar las verdades de la proclamación sobre la familia, ten presente que muchos niños viven en familias cuyas condiciones no coinciden con los ideales que se explican en ella. Considera cómo puedes alentarlos e inspirarlos.

Soy un “amado hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales”.

  • Mientras cantan juntos “Soy un hijo de Dios” (Canciones para los niños, págs. 2–3), podrías lanzar suavemente una pelota a un niño y decir: “Conozco a un hijo de Dios que se llama [nombre del niño]”. Luego pídele que lance suavemente el objeto a otro niño diciendo las mismas palabras y agregando el nombre correspondiente. Ayuda a los niños a encontrar las palabras “un amado hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales” en la proclamación sobre la familia y testifica de esa verdad.

Las familias son más felices si siguen a Jesucristo.

  • Para comenzar una conversación sobre el fortalecimiento de tu familia, tus hijos y tú podrían hablar de lo que hacemos para fortalecer otras cosas, como los dientes, el cuerpo o los edificios. Luego, podrían compararlo con edificar una familia fuerte. Ayúdalos a buscar los principios semejantes a los de Cristo que conducen a la felicidad en la vida familiar, los cuales se encuentran en el párrafo 7 de la proclamación sobre la familia (véase también la hoja de actividades de esta semana).

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

La proclamación sobre la familia
Hoja de actividades para niños

22 – 28 diciembre: La dádiva incomparable del Hijo divino de Dios

Navidad

María y el Niño Jesús

El profeta José Smith enseñó: “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los apóstoles y de los profetas concernientes a Jesucristo: que murió, fue sepultado, se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de eso” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2011, págs. 51–52). Más de 160 años después, esa declaración inspiró a La Primera Presidencia y al Cuórum de los Doce Apóstoles a publicar “El Cristo Viviente: El Testimonio de los Apóstoles” para conmemorar el aniversario número 2000 del nacimiento del Salvador (véase Russell M. Nelson, “Cómo obtener el poder de Jesucristo en nuestra vida”, Liahona, mayo de 2017, pág. 40).

En calidad de Santos de los Últimos Días, nos regocijamos en la bendición de la revelación continua por medio de profetas y apóstoles modernos. Agradecemos sus palabras inspiradas de consejo, advertencia y ánimo; pero sobre todo, somos bendecidos por sus potentes testimonios de Jesucristo, en Navidad y a lo largo del año. Representan más que solo palabras conmovedoras de escritores u oradores hábiles, o perspectivas de expertos en las Escrituras. Son las palabras de los “testigos especiales del nombre de Cristo en todo el mundo” (Doctrina y Convenios 107:23), a quienes Dios ha elegido, llamado y autorizado.

Ideas para aprender en el hogar y en la Iglesia

“Ninguna otra persona ha ejercido una influencia tan profunda”.

¿Qué dirías para apoyar la afirmación de que “ninguna otra persona ha ejercido una influencia tan profunda [como Jesucristo] sobre todos los que han vivido y los que aún vivirán sobre la tierra”? Busca pasajes de “El Cristo Viviente” que testifiquen de la profunda influencia del Salvador. ¿De qué modo ha influido Él en ti?

Imagina que alguien que no está familiarizado con el cristianismo te pregunta por qué celebras la Navidad. ¿Qué le responderías? Repasa “El Cristo Viviente” teniendo presente esa pregunta y considera escribir cualquier pensamiento o impresión que recibas.

Véase también “Por qué necesitamos un Salvador”, video, Biblioteca del Evangelio.

“Se levantó del sepulcro”.

En “El Cristo Viviente”, los apóstoles testifican de la Resurrección del Salvador y mencionan tres apariciones del Señor resucitado (véase el párrafo cinco). Considera leer algunos relatos de esas visitas en Juan 20; 3 Nefi 11; y José Smith—Historia 1:14–20. ¿Qué aprendes sobre el Salvador a partir de Sus palabras y actos durante esas apariciones?

Centrarse en el Salvador. “Leer con espíritu de oración ‘El Cristo Viviente’ es como leer los testimonios de Mateo, Marcos, Lucas, Juan y los profetas del Libro de Mormón. Les aumentará su fe en el Salvador y les ayudará a mantenerse centrados en Él” (véase M. Russell Ballard, “Volver y recibir”, Liahona, mayo de 2017, pág. 65).

“Su sacerdocio y Su Iglesia han sido restaurados”.

Durante tu estudio de Doctrina y Convenios este año, has tenido la oportunidad de aprender más en cuanto a la forma en que el “sacerdocio [del Salvador] y Su Iglesia han sido restaurados”. ¿Qué verdades o principios restaurados han sido especialmente significativos para ti? Considera repasar algunos de los siguientes pasajes de las Escrituras que enseñan sobre la Restauración: Doctrina y Convenios 1:17–23; 13; 20:1–12; 65; 110; 112:30–32; 124:39–42; 128:19–21. Medita en cómo las verdades del Evangelio restaurado te ayudan a conocer y amar a Jesucristo.

“Algún día Él regresará a la tierra”.

La Navidad es una época tanto para mirar en retrospectiva al día en que Jesucristo nació como para mirar hacia adelante al día en que vendrá de nuevo. ¿Qué aprendes sobre Su regreso en el penúltimo párrafo de “El Cristo Viviente”? También podrías leer, cantar o escuchar himnos de Navidad que enseñen sobre la Segunda Venida, tales como “¡Regocijad! Jesús nació” o “A medianoche se oyó” (Himnos, nros. 123, 128).

“Él es la luz, la vida y la esperanza del mundo”.

En el último párrafo de “El Cristo Viviente”, observa los atributos y títulos del Salvador que se mencionan. Si quieres, dedica tiempo a aprender sobre algunos de ellos. Por ejemplo:

La luz: ¿En qué sentido Jesucristo es como una luz para ti? Podrías dibujar o tomar una fotografía de algo que para ti represente la luz que Él te da. ¿Qué te sientes inspirado a hacer para compartir Su luz? (Véanse también Juan 8:12; 3 Nefi 18:24; Doctrina y Convenios 50:24).

La vida: ¿Por qué crees que la palabra vida describe bien a Jesucristo? ¿En qué sentido Él te da vida? ¿En qué cambiaría tu vida sin Él y sin Su Evangelio? (Véanse también Juan 10:10; 1 Corintios 15:19–23; Doctrina y Convenios 66:2).

La esperanza: ¿Qué esperanzas tienes gracias a Jesucristo y Su Evangelio? ¿Conoces a alguien que se sienta desesperanzado en cuanto al futuro? Medita en cómo podrías compartir con esa persona la esperanza que sientes en Jesucristo (véanse también Romanos 8:24–25; Éter 12:4; Moroni 7:41).

Véase también Temas y preguntas, “Jesucristo”, Biblioteca del Evangelio.

Jesucristo

“Gracias sean dadas a Dios por [Su] dádiva incomparable”.

En “El Cristo Viviente”, los Apóstoles se refieren al Salvador como una “dádiva” [o un don] de nuestro Padre Celestial. Según lo que se encuentra en “El Cristo Viviente”, ¿cómo completarías la oración siguiente?: “A través de Jesucristo, Dios me da los dones de…”. Medita en lo que puedes hacer para recibir esos dones más plenamente.

¿En qué forma el estudiar “El Cristo Viviente” ha influido en tu fe en el Salvador y en tu amor por Él?

Véanse también Russell M. Nelson, “Cuatro dones que Jesucristo les brinda” (Devocional de Navidad de La Primera Presidencia, 2 de diciembre de 2018), Biblioteca del Evangelio; “Extractos de ‘El Cristo Viviente: El Testimonio de los Apóstoles’” (video), LaIglesiadeJesucristo.org.

Para obtener más ideas, consulta los ejemplares de este mes de las revistas Liahona y Para la Fortaleza de la Juventud.

Ideas para enseñar a los niños

Puedo “manifesta[r] [mi] testimonio” para celebrar el nacimiento de Jesús.

  • Considera cómo podrías presentar “El Cristo Viviente” a los niños. Podrías ayudarlos a señalar el nombre Cristo en el título y las firmas de La Primera Presidencia y de los Doce. Podrías explicar que ese es su testimonio de Jesucristo, que ellos querían compartir con el mundo.

  • Si quieres, entrega a cada niño una frase de “El Cristo Viviente” y pídeles que busquen alguna ilustración o hagan un dibujo de esa frase. Luego, podrías ayudarlos a buscar la frase en “El Cristo Viviente”. Después, podrían juntar esas ilustraciones o dibujos y las frases en un cuaderno.

  • Compartan unos con otros cómo obtuvieron su testimonio de Jesucristo. Podrían pasarse alguna ilustración del Salvador y turnarse para mencionar algo que sepan sobre Él (incluso las verdades que se enseñan en “El Cristo Viviente”).

El nacimiento de Jesucristo

“Anduvo haciendo bienes”.

  • Mientras los niños y tú leen el segundo párrafo de “El Cristo Viviente”, háblales sobre algunas de las cosas que Jesús hizo. También podrían ver ilustraciones de Su vida (véase la hoja de actividades de esta semana y el Libro de obras de arte del Evangelio). Invita a los niños a hablar de lo que el Salvador está haciendo en las ilustraciones. ¿De qué manera podemos servir a los demás como Él lo hizo? Los videos de “Ilumina el Mundo”, en la Biblioteca del Evangelio, podrían darte ideas.

“Él es la luz, la vida y la esperanza del mundo”.

  • Ayuda a los niños a buscar himnos de Navidad que hablen de la luz, la vida y la esperanza que el nacimiento del Salvador trajo al mundo; por ejemplo, “Oh, pueblecito de Belén” (Himnos, nro. 129). Canten juntos los himnos y permite que los niños hablen de la forma en que Jesús ha traído luz, vida y esperanza a la vida de ellos.

“Gracias sean dadas a Dios por la dádiva incomparable de Su Hijo divino”.

  • ¿Qué dones hemos recibido gracias a Jesucristo? Quizás los niños y tú podrían buscar esos dones en “El Cristo Viviente” o en alguna canción como “Mandó a Su Hijo” (Canciones para los niños, págs. 20–21). Luego, podrían envolver algo como si fuera un regalo para representar esos dones. Podrías sugerirles que, al abrir los obsequios el Día de Navidad, recuerden al Salvador y Sus dones para nosotros.

Para obtener más ideas, consulta el ejemplar de este mes de la revista El Amigo.

El Cristo Viviente
Hoja de actividades para niños

Apéndice A

Para los padres: Cómo preparar a los hijos para toda una vida en la senda de los convenios de Dios

Madre e hijo

Debido a que Él te ama, confía en ti y conoce tu potencial, el Padre Celestial te ha brindado la oportunidad de ayudar a tus hijos para que entren en Su senda de los convenios y progresen en ella, pues es la senda hacia la vida eterna (véase Doctrina y Convenios 68:25–28). Eso incluye ayudarlos a prepararse para hacer y guardar convenios sagrados, tales como el convenio del bautismo y los convenios que se hacen en el templo. Mediante esos convenios, tus hijos podrán ligarse en unión con gozo al Salvador, Jesucristo.

Hay muchas maneras de preparar a tus hijos para ese trayecto por la senda de los convenios, y el Padre Celestial te ayudará a descubrir la mejor manera de ayudarlos. Al procurar inspiración, ten en cuenta que no todo el aprendizaje ocurre durante lecciones programadas. De hecho, parte de lo que hace que el aprendizaje en casa tenga tanto poder es la oportunidad de aprender por medio del ejemplo y por medio de ocasiones de enseñar pequeñas y sencillas, es decir, la clase de ocasiones que surgen de manera natural en el curso de la vida cotidiana. Así como seguir la senda de los convenios es un proceso constante y de toda la vida, lo mismo sucede con el aprendizaje en cuanto a dicha senda (véase “El hogar y la familia”, Enseñar a la manera del Salvador, 2022, págs. 30–31).

A continuación, se ofrecen algunas ideas que podrían dar pie a más inspiración. Encontrarás más ideas para enseñar a los niños en edad de la Primaria en “Apéndice B: Para la Primaria: Cómo preparar a los niños para toda una vida en la senda de los convenios de Dios”.

El bautismo y la confirmación

Nefi enseñó que “la puerta por la cual deb[emos] entrar” en la senda de los convenios “es el arrepentimiento y el bautismo en el agua” (2 Nefi 31:17). Tus esfuerzos por ayudar a tus hijos a prepararse para el bautismo y la confirmación pueden hacer que ellos planten los pies firmemente en dicha senda. Tales esfuerzos comienzan al enseñar en cuanto a la fe en Jesucristo y el arrepentimiento. También incluyen enseñar sobre la manera en que renovamos nuestros convenios bautismales al tomar la Santa Cena cada semana.

El bautismo

Algunos recursos que podrían ayudarte son: 2 Nefi 31; la edición especial sobre el bautismo de la revista El Amigo; Temas y preguntas, “Bautismo”, Biblioteca del Evangelio.

  • Cada vez que tengas alguna experiencia que fortalezca tu fe en el Padre Celestial y en Jesucristo, compártela con tu hijo. Ayúdalo a entender que la fe es algo que puede ir fortaleciéndose más y más a lo largo de la vida. ¿Qué cosas podría hacer tu hijo para desarrollar una fe más firme en Cristo antes de ser bautizado?

  • Cuando tu hijo tome alguna mala decisión, habla con gozo en cuanto al don del arrepentimiento. Y cuando tú tomes alguna mala decisión, expresa el gozo que recibes cuando te arrepientes. Testifica que, gracias a que Jesucristo padeció y murió por nuestros pecados, nosotros podemos arrepentirnos a diario, ser perdonados y recibir el poder de cambiar. Cuando tu hijo busque el perdón, perdónalo sin reservas y con gozo.

  • Háblale a tu hijo sobre tu bautismo; muéstrale fotos y comparte los recuerdos que tengas. Habla de lo que sentiste, de la forma en que el guardar tus convenios bautismales te ha ayudado a llegar a conocer mejor a Jesucristo y del modo en que tus convenios siguen bendiciendo tu vida. Alienta a tu hijo a hacer preguntas.

  • Cuando haya algún bautismo en la familia o en el barrio, lleva a tu hijo para que lo vea. Luego conversen sobre lo que tú y tu hijo vieron y sintieron. Si es posible, habla con la persona que será bautizada y hazle preguntas como las siguientes: “¿Cómo tomaste esta decisión? ¿Cómo te preparaste?”.

  • Siempre que notes que tu hijo hace algo que ha prometido hacer, elógialo con sinceridad. Señala que cumplir con los compromisos que hacemos nos ayuda a prepararnos para guardar los convenios que hacemos al ser bautizados. ¿Qué prometemos a Dios al ser bautizados? ¿Qué nos promete Él? (Véase Mosíah 18:8–10, 13).

  • Habla sobre cómo te ha bendecido el ser confirmado y convertirte en miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Por ejemplo, ¿de qué manera te has acercado más al Padre Celestial y a Jesucristo conforme has servido a otras personas y otras personas te han servido a ti? Ayuda a tu hijo a pensar en las formas en que puede servir y fortalecer a otras personas como miembro de la Iglesia. También ayúdalo a sentir y reconocer el gozo que se recibe al prestar servicio.

  • Cuando tú y tu hijo tengan alguna experiencia sagrada juntos (como, por ejemplo, en la Iglesia, al leer las Escrituras o al prestar servicio a alguien), exprésale los sentimientos o las impresiones espirituales que tengas. Invítalo a decirte cómo se siente. Menciona los diversos modos en que el Espíritu puede hablar a las personas, en especial, las maneras en que te habla a ti en particular. Ayuda a tu hijo a reconocer y a compartir contigo los momentos en que podría estar sintiendo la influencia del Espíritu Santo.

  • Vean juntos algunos de los videos de la colección de la Biblioteca del Evangelio titulada “¡Escúchalo!”. Hablen de las distintas formas en que los siervos del Señor escuchan Su voz. Invita a tu hijo a hacer un dibujo o grabar un video sobre la manera en que él o ella escucha la voz del Salvador.

  • Haz que la Santa Cena sea un acontecimiento sagrado y gozoso para la familia. Habla con tu hijo en cuanto a cómo te centras en Jesucristo durante la Santa Cena. Ayúdalo a hacer un plan de cómo mostrar que la Santa Cena es sagrada para él; por ejemplo, el escuchar las palabras de las oraciones sacramentales puede recordarnos nuestros convenios bautismales.

  • Muchos ejemplares de la revista El Amigo contienen artículos, relatos y actividades que ayudan a los niños a prepararse para el bautismo y la confirmación. Permite que tu hijo escoja algunos de ellos para leerlos y disfrutarlos contigo. (Véase también la colección “Prepararse para el bautismo”, en la sección para niños de la Biblioteca del Evangelio).

El poder, la autoridad y las llaves del sacerdocio

El sacerdocio es la autoridad y el poder de Dios por medio de los cuales Él bendice a Sus hijos. En la actualidad, el sacerdocio de Dios se encuentra en la tierra en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. “Todos los miembros de la Iglesia que honren sus convenios —sean mujeres, hombres o niños— son bendecidos con el poder del sacerdocio de Dios en sus hogares para fortalecerse a sí mismos y a sus familias” (Manual General: Servir en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 3.6, Biblioteca del Evangelio). Ese poder ayudará a los miembros a hacer la obra de Dios de salvación y exaltación en su propia vida y en sus familias (véase el Manual General, 2.2).

Cuando los hombres y las mujeres sirven en llamamientos de la Iglesia, lo hacen con autoridad del sacerdocio, bajo la dirección de aquellos que poseen las llaves de este. Todos los hijos del Padre Celestial —Sus hijos y Sus hijas— serán bendecidos a medida que lleguen a entender mejor el sacerdocio.

Recibimos las ordenanzas por la autoridad del sacerdocio. “Los miembros de la Iglesia varones que son dignos reciben la autoridad del sacerdocio al conferírseles el sacerdocio y al ser ordenados a oficios en el sacerdocio” (Manual General, 3.4). Las personas que posean oficios del sacerdocio pueden recibir la autorización de alguien que tenga llaves del sacerdocio para efectuar ordenanzas del sacerdocio.

Para conocer más sobre el sacerdocio, véanse Russell M. Nelson, “Tesoros espirituales”, Liahona, noviembre de 2019, págs. 76–79; Russell M. Nelson, “El precio del poder del sacerdocio”, Liahona, mayo de 2016, págs. 66–69; “Los principios del sacerdocio”, capítulo 3 del Manual General.

  • Haz que las ordenanzas del sacerdocio sean una parte constante de la vida familiar. Por ejemplo, ayuda a tu hijo a prepararse espiritualmente para la Santa Cena cada semana. Aliéntalo a pedir bendiciones del sacerdocio cuando se encuentre enfermo, o necesite consuelo o guía. Adquiere el hábito de señalar las maneras en que el Señor bendice a tu familia por medio del poder del sacerdocio.

  • Al leer las Escrituras juntos, presta atención a las oportunidades de analizar la forma en que Dios bendice a las personas a través de Su poder. Cuenta tus experiencias de ocasiones en que Dios te haya bendecido mediante Su sacerdocio. Para ver ejemplos de las bendiciones que recibimos de Dios por medio del sacerdocio, véase el Manual General, 3.2, 3.5.

  • Enseña a tu hijo que, después del bautismo, puede recibir el poder del sacerdocio al guardar el convenio bautismal. Repasen juntos el mensaje del presidente Russell M. Nelson titulado “Tesoros espirituales” (Liahona, noviembre de 2019, págs. 76–79). Coméntale a tu hijo la forma en que las ordenanzas del sacerdocio han traído el poder de Dios a tu vida. Para consultar una lista de algunas maneras en que somos bendecidos por el poder del sacerdocio, véase el Manual General, 3.5.

  • Analicen la pregunta: “¿Cómo es un siervo del Señor?”. Lean juntos Doctrina y Convenios 121:36–42 y busquen respuestas. Cada vez que observes que tu hijo (u otra persona) pone en práctica alguno de los principios o atributos mencionados en esos versículos, hazlo notar.

  • Cuando tú o tu hijo utilicen llaves para abrir alguna puerta o poner en marcha un automóvil, dedica un momento a comparar esas llaves con las llaves que poseen los líderes del sacerdocio (para ver la definición de las llaves del sacerdocio, véase el Manual General3.4.1). ¿Qué “abren” o “ponen en marcha” las llaves del sacerdocio en nuestro favor? Véanse también Gary E. Stevenson, “¿Dónde están las llaves y la autoridad del sacerdocio?”, Liahona, mayo de 2016, págs. 29–32; “Where Are the Keys?” (video), Biblioteca del Evangelio.

  • Cuando seas apartado a algún llamamiento, invita a tu hijo a estar presente, si es posible. Permite que vea la manera en que cumples con el llamamiento. Quizás, hasta podrías buscar maneras apropiadas en que pueda ayudarte. Describe de qué modo sientes el poder del Señor en tu llamamiento.

Ser bautizado y confirmado en favor de los antepasados

Los templos son parte del plan que nuestro Padre Celestial tiene para Sus hijos. En la Casa del Señor, hacemos convenios sagrados con el Padre Celestial al participar en ordenanzas sagradas, todas las cuales señalan hacia Jesucristo. El Padre Celestial ha proporcionado la manera para que todos Sus hijos hagan convenios y participen en ordenanzas, incluso aquellos que no las recibieron en esta vida. Desde el comienzo del año en que tus hijos cumplan doce años, tendrán la edad suficiente para ser bautizados y confirmados en el templo en favor de sus antepasados fallecidos (véase también 1 Corintios 15:29).

  • Vayan a la Casa del Señor tan a menudo como lo permitan las circunstancias. Dile a tu hijo por qué van y cómo el templo te ayuda a sentirte más cerca del Padre Celestial y de Jesucristo.

  • Repasen y analicen juntos las preguntas de la recomendación para el templo. Puedes hallarlas en las páginas 36–37 de Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones, 2022. Háblale de lo que sucede en la entrevista para la recomendación para el templo. Dile por qué el tener la recomendación para el templo es importante para ti.

  • Lean juntos Malaquías 4:6. Hablen de la manera en que su corazón puede volverse hacia sus antepasados. Para averiguar más sobre sus antepasados, examinen juntos su historia familiar en FamilySearch.org. Busquen a los antepasados que necesiten ser bautizados y confirmados. Un consultor de templo e historia familiar del barrio puede ayudarles.

  • Repasen juntos algunos de los materiales que se hallan en “Temple” [Templo], en la sección para los niños de la Biblioteca del Evangelio (véase también “Cómo preparar a su hijo o hija para hacer bautismos y confirmaciones en el templo” en LaIglesiadeJesucristo.org.)

Recibir la bendición patriarcal

La bendición patriarcal puede ser una fuente de guía, consuelo e inspiración. Este documento contiene consejos personales del Padre Celestial para nosotros y nos ayuda a entender nuestra identidad y propósito eternos. Ayuda a tu hijo a prepararse para recibir la bendición patriarcal al enseñarle la importancia y la naturaleza sagrada de las bendiciones patriarcales.

Para conocer más al respecto, véanse Temas y preguntas, “Bendiciones patriarcales”, Biblioteca del Evangelio; Julie B. Beck, “Ustedes son de noble linaje”, Liahona, mayo de 2006, págs. 106–108.

  • Cuéntale a tu hijo sobre tu experiencia al recibir la bendición patriarcal. Podrías mencionar cosas como la manera en que te preparaste para recibirla, la forma en que te ha ayudado a acercarte más a Dios y el modo en que Dios sigue guiándote por medio de esa bendición. También podrías invitarlo a hablar con otros familiares que hayan recibido la bendición patriarcal.

  • Repasen juntos el mensaje del élder Randall K. Bennett, “La bendición patriarcal: Dirección inspirada del Padre Celestial”; y el del élder Kazuhiko Yamashita, “Cuándo debe recibir su bendición patriarcal” (Liahona, mayo de 2023, págs. 42–44, 88–90). Hablen sobre lo que cada uno aprendió de esos mensajes en cuanto a por qué el Padre Celestial quiere que recibamos una bendición patriarcal. Para averiguar el proceso que se sigue para recibir la bendición patriarcal, véase el Manual General, 18.17.

  • Si tienen antepasados que hayan recibido la bendición patriarcal, podría ser inspirador leer algunas de ellas con tu hijo. Para solicitar las bendiciones de antepasados que hayan fallecido, inicia sesión en LaIglesiadeJesucristo.org, haz clic en el ícono Recursos, en la esquina superior derecha de la pantalla, y selecciona Bendición patriarcal.

  • Después de que tu hijo haya recibido la bendición patriarcal, invita a los familiares que hayan estado presentes a escribir lo que sintieron y a compartirlo con tu hijo.

Recibir la investidura

Dios desea investir, es decir, bendecir, a todos Sus hijos con “poder de lo alto” (Doctrina y Convenios 95:8). Vamos al templo para recibir nuestra propia investidura solamente una vez, pero los convenios que hacemos con Dios y el poder espiritual que Él nos da como parte de la investidura pueden bendecirnos cada día de la vida.

  • Pon alguna lámina del templo a la vista en tu casa. Habla con tu hijo sobre lo que experimentas en la Casa del Señor. Habla a menudo sobre el amor que sientes por el Señor y Su casa, y sobre los convenios que has hecho allí. Busca oportunidades para ir al templo con tu hijo a efectuar bautismos y confirmaciones en favor de sus antepasados.

  • Examinen juntos Templos.LaIglesiadeJesucristo.org. Lean juntos artículos como “Sobre la investidura del templo” y “Prepararse para ir al templo”. Permite que tu hijo te haga todas las preguntas que tenga respecto al templo. Para recibir guía en cuanto a lo que puedes decir fuera del templo, consulta el mensaje del élder David A. Bednar titulado “Preparados para recibir cuanto fuere necesario” (Liahona, mayo de 2019, págs. 101–104; presta particular atención a la sección “El aprendizaje centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia y la preparación para el templo”).

  • Cuando tú y tu hijo participen o presencien otras ordenanzas (como la Santa Cena o una bendición de salud), dediquen un momento a analizar el simbolismo que la ordenanza conlleva. ¿Qué representan los símbolos? ¿De qué forma testifican de Jesucristo? Eso puede ayudar a tu hijo a prepararse para meditar en cuanto al significado simbólico de las ordenanzas del templo, que también testifican de Jesucristo.

  • Ayuda a tu hijo a darse cuenta de la manera en que está guardando el convenio bautismal, el cual se describe en Mosíah 18:8–10, 13. También ayúdalo a ver la forma en que el Señor lo está bendiciendo. Edifica la confianza de tu hijo en su capacidad de guardar los convenios.

  • Habla de manera franca y frecuente en cuanto al modo en que los convenios del templo guían tus decisiones y te ayudan a acercarte más a Jesucristo. Podrías valerte del Manual General27.2, para repasar los convenios que hacemos en el templo. Si has recibido la investidura, habla a tus hijos sobre cómo el gárment del templo te ayuda a recordar tus convenios con Jesucristo (véase “La ropa sagrada del templo” [video], Biblioteca del Evangelio).

Servir en una misión

El élder David A. Bednar enseñó: “Lo más importante que pueden hacer para prepararse para el llamamiento a servir es llegar a ser misioneros antes de ir a la misión […]. La cuestión no es ir a la misión; más bien, es llegar a ser misioneros y servir a lo largo de nuestra vida con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza […]. Se están preparando para toda una vida de obra misional” (“Llegar a ser misioneros”, Liahona, noviembre de 2005, págs. 45–46). Las experiencias que tu hijo tenga para llegar a ser misionero lo bendecirán por la eternidad, y no solamente durante el período que sirva en la misión.

Para conocer más en cuanto al tema, véanse Russell M. Nelson, “Predicar el Evangelio de paz”, Liahona, mayo de 2022, págs. 6–7; M. Russell Ballard, “El servicio misional bendijo mi vida para siempre”, Liahona, mayo de 2022, págs. 8–10; Preparación misional: Adaptarse a la vida misional, Biblioteca del Evangelio.

  • Sé un ejemplo de cómo compartir el Evangelio de maneras naturales. Presta atención siempre a las oportunidades de compartir con los demás tus sentimientos sobre el Padre Celestial y el Salvador, así como sobre las bendiciones que recibes del Evangelio restaurado del Salvador y como miembro de Su Iglesia. Invita a otras personas a acompañar a tu familia en actividades relacionadas con la Iglesia o con la familia.

  • Busca oportunidades de que la familia interactúe con los misioneros. Invítalos a enseñar a tus amigos u ofréceles que enseñen en tu casa. Pregunta a los misioneros en cuanto a experiencias que estén teniendo y a la forma en que el servicio misional les ayuda a acercarse más a Jesucristo. También pregúntales qué hicieron (o desearían haber hecho) a fin de prepararse para ser misioneros.

  • Si serviste en una misión, habla de forma franca y frecuente sobre las experiencias que tuviste. O bien, invita a amigos o familiares que hayan servido en una misión para que hablen al respecto. También podrías hablar de maneras en las que hayas compartido el Evangelio con los demás a lo largo de tu vida. Ayuda a tu hijo a pensar en las formas en que podría compartir el Evangelio.

  • Bríndale oportunidades de enseñar a la familia los principios del Evangelio; además, podría practicar cómo compartir sus creencias con otras personas. Por ejemplo, podrían analizar preguntas como “¿Cómo explicaríamos el Libro de Mormón a alguien que nunca haya escuchado de él?”, o “¿cómo describiríamos la necesidad de un Salvador a alguien que no sea cristiano?”.

  • Ayuda a tu hijo a sentirse cómodo al hablar con la gente. ¿Cuáles son algunas buenas formas de comenzar una conversación? Alienta a tu hijo a aprender a escuchar lo que otras personas dicen, a entender lo que estas tengan en el corazón y a compartir verdades del Evangelio que puedan bendecirles la vida.

  • Busca oportunidades de que tu hijo aprenda sobre otras culturas y religiones. Ayúdalo a reconocer y a respetar los principios buenos y verdaderos que hay en las creencias de los demás.

Recibir la ordenanza del sellamiento

En el templo, el esposo y la esposa se pueden casar por la eternidad, lo cual sucede en una ordenanza llamada “sellamiento”. Aunque dicha ordenanza esté a muchos años de distancia para tus hijos, las cosas pequeñas, sencillas y constantes que ustedes hagan juntos durante esos años los ayudarán a ellos a prepararse para esa maravillosa bendición.

  • Lean juntos “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” (Biblioteca del Evangelio). ¿Qué enseña la proclamación sobre la felicidad en la vida familiar y sobre los matrimonios que logran tener éxito? Con tu hijo, elijan uno de los principios que se mencionan en la proclamación a fin de estudiarlo. Podrían buscar pasajes de las Escrituras relacionados con ese principio en la Guía para el Estudio de las Escrituras. También podrían ponerse metas con el fin de poner en práctica dicho principio de forma más plena en la familia. Conforme trabajen en las metas, analicen juntos el efecto que el vivir tal principio tiene en la vida familiar.

  • Lee con tu hijo el mensaje del presidente Dieter F. Uchtdorf titulado “Un elogio a los que salvan” (Liahona, mayo de 2016, págs. 77–80). Al llegar a la sección “Una sociedad de artículos desechables”, podrían buscar en su casa cosas que sean desechables y otras que no lo sean. Hablen de cómo tratamos las cosas de manera distinta cuando queremos que duren mucho tiempo. ¿Qué nos sugiere eso en cuanto a cómo deberíamos tratar las relaciones matrimoniales y familiares? ¿Qué más aprendemos del mensaje del presidente Uchtdorf en cuanto a la forma en que el Salvador puede ayudarnos a edificar matrimonios y familias fuertes?

  • Sé franco con tu hijo en cuanto a las cosas que tú y tu cónyuge estén aprendiendo en cuanto a tener un matrimonio eterno centrado en Cristo y sobre la manera en que tratan de mejorar. Si tú y tu cónyuge se han sellado en el templo, muestra a tu hijo mediante el ejemplo el modo en que te esfuerzas por guardar tus convenios con el Señor. Háblale sobre cómo te esfuerzas por hacer que el Padre Celestial y el Salvador sean el centro de tu relación con tu cónyuge, y sobre cómo Ellos te ayudan (véase también Ulisses Soares, “En colaboración con el Señor”, Liahona, noviembre de 2022, págs. 42–45).

  • Cuando haya que tomar decisiones sobre la familia, tengan consejos familiares y conversaciones en familia. Asegúrate de que se escuchen y valoren las opiniones de todos los miembros de la familia. Usa esas conversaciones como una oportunidad de mostrar por el ejemplo lo que son la comunicación sana y la bondad en las relaciones familiares, aunque no todos vean las cosas del mismo modo (véase M. Russell Ballard, “Consejos familiares”, Liahona, mayo de 2016, págs. 63–65).

  • Cuando haya desacuerdos o conflictos en la familia, muestra paciencia y compasión. Ayuda a que tu hijo vea cómo el navegar los conflictos a la manera de Cristo puede ayudarlo a prepararse para tener un matrimonio feliz. Lean juntos Doctrina y Convenios 121:41–42 y hablen de la manera en que los principios mencionados en esos versículos se pueden poner en práctica en el matrimonio.

Apéndice B

Para la Primaria: Cómo preparar a los niños para toda una vida en la senda de los convenios de Dios

En los meses que tengan cinco domingos, se alienta a los maestros de la Primaria a reemplazar la reseña programada de Ven, sígueme del quinto domingo por una o más de estas actividades de aprendizaje.

Principios y ordenanzas del Evangelio de Jesucristo

La doctrina de Cristo nos enseña la forma de regresar a Dios

Cuando Jesucristo se apareció al pueblo de las Américas, les enseñó Su doctrina. Dijo que podemos entrar en el Reino de Dios si tenemos fe, nos arrepentimos, somos bautizados, recibimos el Espíritu Santo y perseveramos hasta el fin (véase 3 Nefi 11:31–40; véase también Doctrina y Convenios 20:29). Las actividades que figuran a continuación pueden ayudarte a enseñar a los niños que estos principios y ordenanzas nos ayudarán a acercarnos más al Salvador a lo largo de nuestra vida.

Para aprender más en cuanto a la doctrina de Cristo, véase 2 Nefi 31.

Posibles actividades

  • Entrega a los niños láminas que representen la fe en Jesucristo, el arrepentimiento, el bautismo y la confirmación (véase el Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 1, 111, 103105). Lee o recita con los niños el cuarto Artículo de Fe y pídeles que sostengan en alto las láminas cuando se mencione el principio u ordenanza que estas ilustren. Ayúdalos a entender la forma en que cada uno de esos principios y ordenanzas nos ayudan a llegar a ser más como el Padre Celestial y Jesucristo.

  • ¿De qué manera puedes ayudar a los niños a entender que la fe, el arrepentimiento, el bautismo y la confirmación no son acontecimientos que vivimos una sola vez, sino que influyen en nuestro crecimiento espiritual a lo largo de la vida? Por ejemplo, podrías mostrarles una ilustración de una semilla y de un árbol grande (o dibujarlos en la pizarra). Invítalos a pensar en cosas que ayudan a la semilla a crecer hasta convertirse en un gran árbol, tales como el agua, la tierra y la luz del sol. Ayúdales a darse cuenta de que esas son cosas como las que hacemos para acercarnos más a Dios a lo largo de la vida: edificar la fe en Jesucristo, arrepentirnos cada día, vivir nuestros convenios bautismales, participar de la Santa Cena y escuchar al Espíritu Santo.

  • Comparte con los niños el relato sobre el cohete [petardo] que se encuentra en el mensaje del élder Dale G. Renlund titulado “¿Cómo puede el arrepentimiento ayudarme a sentirme feliz?” (Liahona, diciembre de 2017, págs. 70–71; véase también el video “El arrepentimiento: Una gozosa elección”, Biblioteca del Evangelio). En diversos momentos durante el relato, invítalos a pensar en cómo se habrá sentido el élder Renlund. ¿Por qué sentimos gozo cuando nos arrepentimos? Expresa a los niños el gozo y el amor que has sentido cuando le has pedido al Padre Celestial que te perdone.

El bautismo

Jesucristo me dio el ejemplo cuando fue bautizado.

Aun cuando Jesús no cometió ningún pecado, fue bautizado para dar un ejemplo perfecto de obediencia al Padre Celestial (véase 2 Nefi 31:6–10).

Para aprender más en cuanto al bautismo, véanse Doctrina y Convenios 20:37; Temas y preguntas, “Bautismo”, Biblioteca del Evangelio.

Posibles actividades

  • Muestra una lámina del bautismo del Salvador y del bautismo de otra persona (o bien, véanse las obras nro. 35 y la nro. 103 o la nro. 104 en el Libro de obras de arte del Evangelio). Pide a los niños que expresen cuáles son las diferencias y las semejanzas entre las dos láminas. Lean juntos Mateo 3:13–17 o “Capítulo 10: El bautismo de Jesús” en Relatos del Nuevo Testamento, págs. 26–29 (o vean el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). Permite que los niños señalen en las láminas las cosas que se mencionen en la lectura o en el video. Háblales sobre el amor que tienes por el Salvador y el deseo que tienes de seguirlo.

  • Escuchen o entonen alguna canción que hable del bautismo, tal como “Cuando Jesús se bautizó” (Liahona, febrero de 2015, pág. 73). ¿Qué aprendemos acerca del bautismo en la canción? Lee 2 Nefi 31:9–10 e invita a los niños a prestar atención a fin de descubrir por qué Jesucristo fue bautizado. Invítalos a hacer un dibujo de ellos mismos en el día de su bautismo.

Puedo escoger hacer un convenio con Dios y ser bautizado.

Prepararse para el bautismo significa mucho más que prepararse para un acontecimiento que ocurre una vez. Significa prepararse para hacer un convenio y luego guardarlo durante toda la vida. Medita sobre cómo puedes ayudar a los niños a entender el convenio que harán con el Padre Celestial cuando sean bautizados, el cual incluye las promesas que Él les hace a ellos y las que ellos le hacen a Él.

Posibles actividades

  • Explica que un convenio es una promesa entre una persona y el Padre Celestial. Dios promete bendecirnos, conforme nos esforcemos por guardar las promesas que le hemos hecho a Dios. Anota en la pizarra Mis promesas a Dios y Las promesas que Dios me hace a mí. Lean juntos Mosíah 18:10, 13 y Doctrina y Convenios 20:37, y ayuda a los niños a hacer una lista debajo del encabezamiento correspondiente de las promesas que encuentren (véase también Dallin H. Oaks, “Tu convenio bautismal”, Amigos, febrero de 2021, págs. 2–3). Habla con los niños de la manera en que el Padre Celestial te ha bendecido a medida que te has esforzado por guardar tu convenio bautismal.

  • Muestra a los niños ilustraciones de las cosas que Jesucristo hizo durante Su ministerio terrenal (para ver algunos ejemplos, véase el Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 33–49). Permíteles que hablen sobre lo que Jesús está haciendo en cada ilustración. Lee Mosíah 18:8–10, 13 e invita a los niños a prestar atención a lo que ellos prometen al ser bautizados (véase también “El convenio bautismal”, Liahona, febrero de 2019, suplemento Amigos, pág. A3). ¿De qué manera influirán esas promesas en nuestras acciones cada día? Invita a los niños a hacer un dibujo de sí mismos ayudando a alguien de la manera en que Jesús lo haría.

El bautismo

Confirmación

Cuando soy confirmado, me convierto en miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Llegar a ser miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días trae consigo muchas bendiciones, incluso oportunidades para que los niños sean participantes activos en la obra de Dios.

Para saber más en cuanto a la confirmación y al don del Espíritu Santo, véanse Gary E. Stevenson, “¿Cómo te ayuda el Espíritu Santo?”, Liahona, mayo de 2017, págs. 117–120; Temas y preguntas, “Espíritu Santo”, Biblioteca del Evangelio.

Posibles actividades

  • Invita a alguien que haya sido bautizado y confirmado recientemente a venir a la clase y compartir cómo fue la experiencia de ser confirmado. Pídele a la persona que hable sobre lo que significa para ella convertirse en miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Ayuda a los niños a pensar en maneras en que pueden guardar su convenio bautismal como miembros de la Iglesia (tales como prestar servicio a los demás, invitar a otras personas a aprender más en cuanto a Jesús, hacer oraciones en las reuniones, etc.). Expresa cómo el hacer esas cosas te ha ayudado a sentir el gozo de ser miembro de la Iglesia de Cristo.

  • Muestra una lámina del pueblo junto a las aguas de Mormón (véase el Libro de obras de arte del Evangelio, nro. 76) y pide a los niños que describan lo que ven en la ilustración. Relata la historia de cuando Alma y su pueblo fueron bautizados en ese lugar (véanse Mosíah 18:1–17; “Capítulo 15: Alma enseña y bautiza”, Historias del Libro de Mormón, págs. 43–44, o el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). Repasa Mosíah 18:8–9 e invita a los niños a hacer movimientos que les ayuden a recordar lo que las personas estuvieron dispuestas a hacer como miembros de la Iglesia de Cristo. Por ejemplo, ¿de qué modo podemos ayudar a otras personas a “dar un paso hacia hacer convenios con Dios”? (Russell M. Nelson, “Juventud de Israel”, devocional mundial para jóvenes, 3 de junio de 2018, Biblioteca del Evangelio). Comparte alguna experiencia en la que hayas sido testigo de cómo los miembros de la Iglesia prestan servicio de esas maneras.

Cuando soy confirmado, recibo el don del Espíritu Santo

Cuando somos bautizados y confirmados, el Padre Celestial promete que “siempre p[odemos] tener su Espíritu [con nosotros]” (Doctrina y Convenios 20:77). Ese maravilloso don de Dios se llama el don del Espíritu Santo.

Posibles actividades

  • Lee Doctrina y Convenios 33:15 y pide a los niños que presten atención a fin de determinar cuál es el don especial que el Padre Celestial nos da cuando somos bautizados y confirmados. A fin de contribuir a que aprendan más en cuanto a la forma en que el don del Espíritu Santo los ayudará, repasen juntos Juan 14:26; Gálatas 5:22–23; 2 Nefi 32:5; 3 Nefi 27:20. También podrían repasar el artículo “El Espíritu Santo es…” (Liahona, junio de 2019, suplemento Amigos, págs. A12–A13).

  • Antes de la clase, pide a los padres de uno o más de los niños que compartan de qué modo han sido bendecidos gracias a que tienen el don del Espíritu Santo. ¿Cómo les ayuda el Espíritu? ¿Cómo escuchan Su voz?

  • Entonen juntos alguna canción que hable sobre el Espíritu Santo, tal como “El Espíritu Santo” (Canciones para los niños, pág. 56). Ayuda a los niños a entender lo que la canción enseña sobre cómo el Espíritu Santo nos puede ayudar.

El Espíritu Santo puede hablarme de muchas maneras

Los niños que sepan reconocer la voz del Espíritu estarán preparados para recibir revelación personal que los guíe a lo largo de su vida. Ayúdalos a entender que hay muchas maneras en que el Espíritu Santo puede hablarnos.

Posibles actividades

  • Ayuda a los niños a pensar en diferentes maneras en que podríamos hablar con un amigo que vive lejos, tales como escribir una carta, enviar un correo electrónico o hablar por teléfono. Enséñales que el Padre Celestial puede hablarnos de diferentes maneras por medio del Espíritu Santo. Utiliza el mensaje del presidente Dallin H. Oaks titulado “¿De qué manera nos habla el Padre Celestial?” para ayudar a los niños a entender las diferentes maneras en que el Espíritu Santo puede hablarnos a la mente y al corazón (Liahona, marzo de 2020, suplemento Amigos, págs. A2–A3).

  • Comparte alguna experiencia en la que el Espíritu Santo se haya comunicado contigo, ya sea mediante pensamientos en la mente o algún sentimiento en el corazón (véanse Doctrina y Convenios 6:22–23; 8:2–3; véase también Henry B. Eyring, “Abre el corazón al Espíritu Santo”, Liahona, agosto de 2019, suplemento Amigos, págs. A2–A3). Testifica a los niños que el Espíritu Santo puede ayudarlos de maneras similares.

  • Ayuda a los niños a reconocer los momentos en que sienten el Espíritu; por ejemplo, al cantar una canción que habla del Salvador o al hacer algo bondadoso por los demás. Ayúdalos a reconocer los sentimientos espirituales que nos brinda el Espíritu Santo, en especial, Sus susurros para invitarnos a hacer algo. ¿Por qué creen que el Espíritu Santo nos inspira esos sentimientos? Ayuda a los niños a pensar en lo que tenemos que hacer para escuchar al Espíritu Santo cuando nos habla. Comenta lo que tú haces para escuchar más claramente al Espíritu.

La Santa Cena

Cuando tomo la Santa Cena, recuerdo el sacrificio del Salvador y renuevo mis convenios

El Salvador nos dio la Santa Cena para ayudarnos a recordar el sacrificio que Él hizo por nosotros y para renovar nuestros convenios.

Para aprender más, véanse Mateo 26:26–30; 3 Nefi 18:1–12; Doctrina y Convenios 20:77, 79.

Posibles actividades

  • Invita a los niños a colorear “Jesús instituye la Santa Cena entre los nefitas” en Libro para colorear de relatos de las Escrituras: Libro de Mormón, 2019, pág. 26. Pídeles que señalen con el dedo lo que las personas están pensando en la ilustración. Léeles partes de 3 Nefi 18:1–12 o del “Capítulo 45: Jesucristo enseña sobre la Santa Cena y la oración”, Historias del Libro de Mormón, págs. 126–127 (o bien, vean el video correspondiente en la Biblioteca del Evangelio). ¿Qué podemos hacer para recordar a Jesucristo durante la Santa Cena?

  • Pide a los niños que te digan algunas cosas que siempre deben recordar hacer, tales como amarrarse los zapatos o lavarse las manos antes de comer. ¿Por qué es importante recordar esas cosas? Léeles Moroni 4:3 e invítalos a prestar atención a fin de determinar lo que prometemos que siempre recordaremos cuando tomamos la Santa Cena. ¿Por qué es importante recordar a Jesucristo? Ayuda a los niños a entender cómo el pan y el agua de la Santa Cena nos ayudan a recordar lo que Jesús ha hecho por nosotros (véanse Moroni 4:3; 5:2).

  • Escribe en la pizarra: “Prometo…” y lee a los niños las oraciones sacramentales (véase Doctrina y Convenios 20:77, 79). Cuando escuchen alguna promesa que le hacemos a Dios, haz una pausa y ayúdalos a completar la oración de la pizarra con la promesa que han escuchado. Ayúdalos a entender que cuando tomamos la Santa Cena, hacemos las mismas promesas que hicimos cuando fuimos bautizados.

  • ¿Qué significa tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo? Para ayudar a los niños a responder esa pregunta, da un ejemplo de algo en lo que pongamos nuestro nombre. ¿Por qué ponemos nuestro nombre en esas cosas? ¿Por qué querría Jesucristo poner Su nombre en nosotros? Considera compartir esta explicación del presidente Russell M. Nelson: “Tomar sobre nosotros el nombre del Salvador incluye declarar y testificar a otras personas —mediante nuestras acciones y nuestras palabras— que Jesús es el Cristo” (“El nombre correcto de la Iglesia”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 88).

El poder, la autoridad y las llaves del sacerdocio

Dios bendice a Sus hijos mediante el poder del sacerdocio

Todos los hijos de Dios —hombres y mujeres, jóvenes y mayores— reciben el poder de Dios conforme guardan los convenios que han hecho con Él. Hacemos esos convenios cuando recibimos ordenanzas del sacerdocio tales como el bautismo (véase el Manual General: Servir en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 3.5, 3.6, Biblioteca del Evangelio). Para aprender más al respecto, véanse Russell M. Nelson, “Tesoros espirituales”, Liahona, noviembre de 2019, págs. 76–79; “Los principios del sacerdocio”, capítulo 3 del Manual General.

Posibles actividades

  • Ayuda a los niños a ser conscientes de las bendiciones que reciben gracias al sacerdocio. Para darles algunas ideas, podrían ver el video “Las bendiciones del sacerdocio” (Biblioteca del Evangelio). Podrías hacer una lista de esas bendiciones en la pizarra. ¿Por qué son importantes para nosotros esas bendiciones? Testifica que recibimos esas bendiciones gracias a Jesucristo y a Su poder del sacerdocio.

  • Ayuda a los niños a buscar láminas que ilustren la forma en que Dios usa Su poder para bendecirnos. Por ejemplo, podrían buscar alguna ilustración del mundo que Él creó para nosotros, ejemplos de cuando sanó a los enfermos o ejemplos de las sagradas ordenanzas que nos ha proporcionado (véase el Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 3, 46, 104, 105, 107, 120). Expresa por qué te sientes agradecido por el sacerdocio y las bendiciones que brinda. Ayuda a los niños a pensar en las ocasiones en que hayan sido bendecidos por el poder del sacerdocio de Dios.

  • Una de las principales maneras en que recibimos las bendiciones del poder de Dios en nuestra vida es mediante las ordenanzas del sacerdocio (véase Doctrina y Convenios 84:20). Para ayudar a los niños a aprender esa verdad, podrías escribir los siguientes pasajes de las Escrituras en la pizarra: 3 Nefi 11:21–26, 33 (bautismo); Moroni 2 (confirmación); Moroni 4–5 (Santa Cena). Cada niño podría escoger uno de los pasajes y determinar qué ordenanza describe. Invita a los niños a compartir la manera en que han sido bendecidos en lo individual al recibir las ordenanzas del sacerdocio.

  • Ayuda a los niños a entender que recibirán poder de Dios conforme sean bautizados y guarden su convenio bautismal. Pregúntales de qué manera ese poder podría ayudarles.

La obra de Dios se dirige por medio de llaves del sacerdocio y se lleva a cabo mediante la autoridad del sacerdocio

Además, cuando se aparta a una persona para algún llamamiento o cuando se le da alguna asignación de ayudar en la obra de Dios, esta puede ejercer la autoridad del sacerdocio que le fue delegada. Además, los varones miembros de la Iglesia que sean dignos pueden ser ordenados a un oficio del sacerdocio. El uso de toda autoridad del sacerdocio en la Iglesia es dirigido por personas que poseen llaves del sacerdocio, tales como el presidente de estaca, el obispo y los presidentes de cuórum. Las llaves del sacerdocio son la autoridad para dirigir el uso del sacerdocio al llevar a cabo la obra del Señor.

Posibles actividades

  • Lee junto con los niños Marcos 3:14–15 y muéstrales alguna ilustración del acontecimiento que allí se describe (tal como la obra nro. 38 del Libro de obras de arte del Evangelio). Pregunta a los niños si alguna vez han visto a alguien ser ordenado a algún oficio del sacerdocio o ser apartado para algún llamamiento (o cuéntales tus experiencias al respecto). ¿En qué sentido se asemeja a lo que el Salvador hizo con Sus apóstoles? Ayuda a los niños a escribir en la pizarra varios llamamientos u oficios del sacerdocio que los miembros de la Iglesia pueden recibir, tales como maestro o líder de alguna organización. Junto a cada oficio o llamamiento, podrías anotar lo que la persona que tenga ese oficio o llamamiento tiene autoridad para hacer. Explica a los niños de qué modo te ha ayudado a prestar servicio el haber sido apartado por alguien bajo la dirección de las llaves del sacerdocio.

  • Invita a los niños a pensar en algo para lo que se necesite una llave, tal como un auto o una puerta. ¿Qué sucede si no tenemos la llave? Lean juntos Doctrina y Convenios 65:2 y expresa tu testimonio sobre la importancia de tener las llaves del sacerdocio. También podrían ver el video “¿Dónde están las llaves?” (Biblioteca del Evangelio) y prestar atención a lo que el élder Stevenson enseña sobre las llaves del sacerdocio.

El templo y el plan de felicidad

El templo es la Casa del Señor.

Los templos son parte del plan que nuestro Padre Celestial tiene para Sus hijos. En los templos hacemos convenios sagrados con Él, somos investidos con poder del sacerdocio, recibimos revelación, llevamos a cabo ordenanzas por nuestros antepasados fallecidos y somos sellados a nuestra familia por la eternidad. Todo ello es posible gracias a Jesucristo y Su sacrificio expiatorio.

¿De qué manera puedes contribuir a que los niños a quienes enseñas reconozcan el carácter sagrado de la Casa del Señor y se preparen para ser dignos de participar en las ordenanzas del templo? Considera repasar estos recursos: Doctrina y Convenios 97:15–17; Russell M. Nelson, “Palabras de clausura”, Liahona, noviembre de 2019, págs. 120–122; “Por qué los Santos los Últimos Días construyen templos”, Templos.LaIglesiadeJesucristo.org.

Jóvenes en el exterior de un templo

Posibles actividades

  • Pon a la vista una o más láminas de templos y pregunta a los niños qué es lo que hace que el templo sea un lugar especial. Señala que en cada templo se encuentra esta inscripción: “Santidad al Señor: La Casa del Señor”. Pregúntales qué piensan que signifique “Santidad al Señor”. ¿Por qué al templo se le llama la Casa del Señor? ¿Qué nos enseña eso acerca del templo? Si algunos de los niños han ido a algún templo, también podrían expresar cómo se sintieron cuando estuvieron allí. Si has estado en el templo, comparte de qué manera has sentido allí la presencia del Señor y habla sobre la razón por la que el templo es un lugar sagrado para ti.

  • Lean juntos Doctrina y Convenios 97:15–17. Pide a los niños que descubran qué espera el Señor de los que entran en Su Santa Casa. ¿Por qué debemos ser dignos para entrar en Su Casa? Como parte de esta conversación, habla con los niños sobre las recomendaciones para el templo, incluyendo cómo se reciben. Podrías invitar a un miembro del obispado a que les explique cómo es la entrevista para obtener la recomendación para el templo y las preguntas que se hacen en ella.

En el templo hacemos convenios con Dios

El presidente Russell M. Nelson enseñó: “Jesucristo nos invita a seguir la senda de los convenios de regreso a casa con nuestros Padres Celestiales y con aquellos a quienes amamos” (“Ven, sígueme”, Liahona, mayo de 2019, pág. 91). Ayuda a los niños a entender que la senda de los convenios incluye el bautismo, la confirmación, la investidura y el sellamiento del templo.

Posibles actividades

  • Pide a los niños que te ayuden a repasar el convenio que hacemos con Dios cuando somos bautizados, el cual renovamos al tomar la Santa Cena (véanse Mosíah 18:10; Doctrina y Convenios 20:77, 79). Muestra una lámina de algún templo y explica que el Padre Celestial tiene más bendiciones, las cuales quiere darnos en el templo.

  • Dibuja una puerta que conduzca a una senda. Pregunta a los niños por qué piensan que nos ayuda el tener una senda por la cual caminar. Lean juntos 2 Nefi 31:17–20, donde Nefi compara el convenio del bautismo con una puerta y nos invita a continuar en la senda después del bautismo. Hay más convenios que hacer después del bautismo, entre ellos, los convenios que se hacen en el templo. Explica que el presidente Nelson ha llamado a esa senda la “senda de los convenios”.

En el templo, podemos ser bautizados y confirmados por antepasados que han fallecido

El Evangelio de Jesucristo hace posible que todos los hijos de Dios regresen a vivir con Él, aun cuando mueran sin conocer el Evangelio. En el templo, podemos ser bautizados y confirmados miembros de la Iglesia de Jesucristo en favor de ellos.

Posibles actividades

  • Habla sobre alguna ocasión en la que alguien haya hecho algo por ti, que tú no podrías haber hecho por ti mismo. Invita a los niños a relatar experiencias similares. Explica que cuando vamos al templo, podemos recibir ordenanzas sagradas como el bautismo en favor de otras personas que han fallecido. ¿En qué sentido somos como Jesús cuando estamos llevando a cabo la obra por los muertos? ¿Qué ha hecho Él por nosotros que no podíamos hacer por nosotros mismos?

  • Invita a uno o más jóvenes que hayan sido bautizados en favor de sus antepasados a compartir sus experiencias al respecto. Pregúntales cómo fue su experiencia en el templo y aliéntalos a compartir cómo se sintieron al realizar esa obra en favor de sus antepasados.

  • Dibuja un árbol en la pizarra, incluyendo las raíces y las ramas. Pide a los niños que piensen en qué sentido la familia es como un árbol. Rotula las raíces Antepasados, las ramas Descendientes y el tronco del árbol . Lean juntos esta oración de Doctrina y Convenios 128:18: “Pues sin ellos [nuestros antepasados] nosotros no podemos perfeccionarnos, ni ellos pueden perfeccionarse sin nosotros”. Haz preguntas como las siguientes: “¿Por qué necesitamos a nuestros antepasados? ¿Por qué nos necesitan nuestros antepasados? ¿De qué manera nos han ayudado nuestros padres, abuelos y otros antepasados?”. Invita a los niños a buscar en el resto de Doctrina y Convenios 128:18 alguna frase que describa cómo podemos ayudar a nuestros antepasados.

  • Considera colaborar con los padres de cada niño para buscar el nombre de algún antepasado que necesite las ordenanzas del templo (véase FamilySearch.org).

Apéndice C

Para la Primaria: Instrucciones para el Tiempo para cantar y para la Presentación de los niños en la reunión sacramental

Niños cantando

La música sagrada es una herramienta poderosa para ayudar a los niños a aprender sobre el plan de felicidad del Padre Celestial y las verdades fundamentales del Evangelio de Jesucristo. A medida que los niños canten sobre los principios del Evangelio, el Espíritu Santo les testificará de su veracidad. La letra y la música permanecerán en la mente y el corazón de los niños a lo largo de su vida.

Procura la ayuda del Espíritu a medida que te prepares para enseñar el Evangelio por medio de la música. Comparte tu testimonio acerca de las verdades sobre las que canten; ayuda a los niños a ver cómo la música se relaciona con lo que están aprendiendo y experimentando en casa y en las clases de la Primaria.

Pautas para la Presentación en la reunión sacramental

Bajo la dirección del obispo, la presentación de los niños en la reunión sacramental se lleva a cabo, por lo general, durante el cuarto trimestre del año. Como presidencia de la Primaria y en conjunto con el líder de música, trabajen con el consejero del obispado asignado a la Primaria para planificar la presentación.

La presentación debe permitir que los niños presenten lo que ellos y su familia hayan aprendido de Doctrina y Convenios en el hogar y en la Primaria, incluyendo las canciones de la Primaria que hayan cantado durante el año. Conforme planifiquen la presentación, piensen en maneras en que esta pueda ayudar a la congregación a centrarse en el Salvador y en Sus enseñanzas.

Las unidades que tengan poca cantidad de niños podrían considerar diversas maneras en que los integrantes de la familia puedan participar con sus hijos. Un miembro del obispado puede concluir la reunión con unas breves palabras.

Al preparar la presentación, recuerden las pautas que figuran a continuación:

  • Los ensayos no deben requerir innecesariamente tiempo de las clases de la Primaria ni de la familia.

  • Las ayudas visuales, los disfraces y las presentaciones multimedia no son apropiados para la reunión sacramental.

Véase el Manual General: Servir en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 12.2.1.2, Biblioteca del Evangelio.

Niños cantando

Instrucciones para el Tiempo para cantar

5 minutos (presidencia de la Primaria): Primera oración, pasaje de las Escrituras o Artículo de Fe, y un discurso

20 minutos (líder de música): Tiempo para cantar

La presidencia de la Primaria y el(la) líder de música seleccionan canciones para cada mes que reafirmen los principios que los niños estén aprendiendo en sus clases y en el hogar. En esta guía se incluye una lista de canciones que reafirman esos principios.

A medida que enseñes las canciones a los niños, invítalos a compartir lo que hayan aprendido sobre los relatos y los principios doctrinales que enseñan las canciones. Invítalos a compartir lo que piensan y lo que sienten sobre las verdades que se encuentran en las canciones.

El libro Canciones para los niños es el recurso básico para la música en la Primaria; los himnos del himnario y las canciones de la revista El Amigo también son apropiados. El uso de cualquier otra música en la Primaria lo debe aprobar el obispado (véase el Manual General, 12.3.4).

Música para el Tiempo para cantar

Enero

Febrero

Marzo

Abril

Mayo

  • El arroyito da”, Canciones para los niños, págs. 116–117

  • Brilla”, Canciones para los niños, pág. 96

Junio

Julio

Agosto

Septiembre

Octubre

Noviembre

Diciembre

Utilizar música para enseñar la doctrina

El Tiempo para cantar tiene como objeto ayudar a los niños a aprender las verdades del Evangelio. Las siguientes ideas podrían inspirarte al planificar maneras de enseñar los principios del Evangelio que se encuentran en los himnos y en las canciones de la Primaria.

Leer pasajes de las Escrituras relacionados con el tema. Muchas de las canciones del libro Canciones para los niños y del himnario contienen referencias de pasajes de las Escrituras que se relacionan con el tema. Ayuda a los niños a leer algunos de esos pasajes y hablen sobre cómo se relacionan con la canción. También podrías anotar en la pizarra algunas referencias de las Escrituras e invitar a los niños a unir cada referencia con alguna canción o con la estrofa de alguna canción.

Llenar el espacio en blanco. Escribe una estrofa de la canción en la pizarra dejando espacios en blanco en el lugar de varias palabras clave; luego, pide a los niños que entonen la canción y que presten atención para encontrar las palabras que faltan en los espacios en blanco. A medida que llenen cada espacio en blanco, analicen qué principios del Evangelio aprenden de las palabras que faltaban.

Niños cantando

Testificar. Expresa un breve testimonio a los niños de las verdades del Evangelio que se encuentran en la canción de la Primaria. Ayuda a los niños a entender que cantar es una forma en la que pueden dar testimonio y sentir el Espíritu.

Ser testigos. Invita a los niños a turnarse para ponerse de pie y compartir lo que aprenden de la canción que estén cantando o lo que sienten en cuanto a las verdades que se enseñan en la canción. Pregúntales cómo se sienten cuando cantan la canción y ayúdalos a reconocer la influencia del Espíritu Santo.

Utilizar ilustraciones o dibujos. Pide a los niños que te ayuden a crear dibujos o a encontrar láminas o ilustraciones que se relacionen con las palabras o frases importantes de la canción. Invítalos a expresar de qué forma se relacionan las ilustraciones o los dibujos con la canción y con lo que esta enseña. Por ejemplo, si enseñas la canción “Cuando venga Jesús” (Canciones para los niños, págs. 46–47), podrías colocar por todo el salón ilustraciones que representen palabras importantes de la canción (tales como ángeles, época invernal y estrella). Pide a los niños que junten las ilustraciones o los dibujos y que los sostengan en el orden correcto al entonar juntos la canción.

Enseñar lecciones prácticas. Podrías utilizar un objeto para inspirar el análisis de una canción. Por ejemplo, cuando canten “El arroyito da” (Canciones para los niños, pág. 116), puedes mostrar a los niños una ilustración de cosas tales como un arroyo, césped, lluvia y flores. Eso podría conducir a charlar sobre cómo incluso los pequeños actos de servicio pueden bendecir a los demás de maneras importantes.

Invitar a que compartan experiencias personales. Ayuda a los niños a relacionar los principios que se enseñan en la canción con experiencias que hayan tenido con esos principios. Por ejemplo, antes de cantar “Me encanta ver el templo” (Canciones para los niños, pág. 99), podrías pedir a los niños que levanten la mano si han visto un templo. Invítalos a que, mientras canten, piensen en cómo se sienten cuando ven el templo.

Hacer preguntas. Hay muchas preguntas que podrías hacer mientras entonan las canciones. Por ejemplo, puedes preguntar a los niños lo que aprenden de cada estrofa de la canción; o puedes pedirles que piensen a qué preguntas brinda respuestas esa canción. El hacerlo puede dar pie a un análisis sobre las verdades que se enseñan en ella.

Utilizar movimientos sencillos con las manos. Invita a los niños a pensar en movimientos sencillos con las manos que les ayuden a recordar la letra y los mensajes de la canción. Por ejemplo, cuando canten “Escudriñar, meditar y orar” (Canciones para los niños, pág. 66), puedes invitar a los niños a señalarse los ojos mientras cantan sobre escudriñar las Escrituras, a señalarse la cabeza mientras cantan sobre meditar, y a cruzar los brazos mientras cantan sobre orar.

Apéndice D

Para los cuórums del Sacerdocio Aarónico y las clases de las Mujeres Jóvenes: Agenda de reunión

Fecha de la reunión:

Dirige (un miembro de la presidencia de la clase o del cuórum):

Apertura

Himno (opcional):

Oración:

Repetir el lema de las Mujeres Jóvenes o el lema de los cuórums del Sacerdocio Aarónico.

Deliberar en consejo

Lo dirige la persona que conduce la reunión, la clase o el cuórum; dedica de cinco a diez minutos a deliberar en consejo sobre sus responsabilidades en la obra de Dios de salvación y exaltación. Es una oportunidad para que la presidencia de la clase o del cuórum dé seguimiento a los asuntos que se hablaron en las reuniones de presidencia o en las reuniones del consejo de barrio para la juventud.

La persona que dirige también podría hacer una o más de las siguientes preguntas:

Vivir el Evangelio

  • ¿Qué experiencias recientes han fortalecido nuestro testimonio de Jesucristo y de Su Evangelio?

  • ¿Qué estamos haciendo para acercarnos más al Salvador? ¿De qué modo estamos procurando ser más semejantes a Él?

  • ¿De qué manera hemos sentido la guía del Señor en nuestra vida?

Cuidar de los necesitados

  • ¿A quién nos hemos sentido inspirados a ayudar o servir? ¿Qué asignaciones hemos recibido del obispado para ayudar a alguien que lo necesite?

  • ¿Qué dificultades afrontan los miembros de nuestra clase o cuórum? ¿Cómo podemos apoyarnos unos a otros en las dificultades que atravesamos?

  • ¿Se ha mudado alguien a nuestro barrio o alguien se ha unido a la Iglesia recientemente? ¿Cómo podemos ayudarlos a sentirse bienvenidos?

Invitar a todos a recibir el Evangelio

  • ¿Qué podemos hacer para ayudar a otras personas a sentir el amor de Dios?

  • ¿Qué actividades vamos a tener próximamente a las que podamos invitar a nuestros amigos?

  • ¿Qué planes para compartir el Evangelio se han abordado en las reuniones del consejo de barrio para la juventud? ¿De qué manera puede participar nuestra clase o cuórum?

Unir a las familias por la eternidad

  • ¿Cuáles son algunas de las formas en que podemos relacionarnos más con nuestros familiares, entre ellos nuestros abuelos y primos?

  • ¿Qué estamos haciendo para buscar los nombres de nuestros antepasados que necesitan las ordenanzas del templo? ¿Qué podemos hacer para ayudar a los demás a buscar los nombres de sus antepasados?

  • ¿Cómo podemos participar más en la obra del templo, de forma individual y como clase o cuórum?

Aprender juntos

Un líder adulto o un miembro del cuórum o de la clase dirige la enseñanza sobre la lectura de esta semana de Ven, sígueme. Utiliza las ideas para el estudio de Ven, sígueme — Para el hogar y la Iglesia. La idea para el estudio que tiene este ícono concuerda con Seminario y es especialmente relevante para los jóvenes. Sin embargo, se puede utilizar cualquiera de las ideas para el estudio. Esta parte de la reunión por lo general abarca de 35 a 40 minutos.

Cierre

La persona que dirige la reunión:

  • Testifica de los principios que se enseñaron.

  • Analiza cómo los miembros de la clase o el cuórum pondrán en práctica lo que aprendieron, ya sea como grupo o individualmente.

Oración:

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